viernes, 13 de mayo de 2011

DECORO EN EL TEMPLO

DECORO EN EL TEMPLO


Hay que tener claro que la Iglesia es el templo del Señor: Jesús está realmente presente en el Sagrario. Al entrar en esta casa de Dios, queda usted invitado a respetar su carácter sagrado, y a manifestar su fe y su caridad hacia el prójimo por una actitud verdaderamente cristiana.


Recogimiento y silencio. El recogimiento y el silencio son las mejores disposiciones para la oración. Por lo tanto, no se debe hablar dentro de la iglesia: nuestras palabras deben dirigirse únicamente a Dios."Escrito está: Mi casa será llamada casa de oración" (Is LVI 7 , Mt XXI 13)

Posturas en el templo. A fin de manifestar por nuestra actitud el honor debido al Señor, no se cruzan las piernas durante los oficios ni se ponen los pies sobre los reclinatorios.

Vestido decente. Un vestido decente es la primera expresión de nuestra piedad. Si bien, el decoro en el vestir debe seguirse en cualquier parte, pues el vestido es precisamente para vestir y no para enseñar o sugerir, con mayor razón debe brillar esta cualidad cristiana en el templo por ser la Casa de Dios que nos merece sumo respeto.Los señores y los jóvenes no deben tener los brazos desnudos, ni estar en pantalón corto.Las señoras y las jóvenes deben llevar vestimentas honestas, evitando siempre los brazos desnudos, los shorts, las minifaldas, los vestidos escotados o con aberturas, así como también eludir las transparencias y la ropa ajustada. En general, deben evitarse los pantalones femeninos en el templo,  con mayor razón si son entallados. "Revestíos, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de benignidad, humildad, modestia y paciencia" (Col III 12)

Cabeza cubierta. La tradición cristiana (I Cor XI 2), recordada por San Pablo, desea igualmente que las señoras y señoritas tengan la cabeza cubierta durante los oficios o cuando estén en el templo (con mantilla, pañuelo o sombrero).Es necesario recuperar esta tradición que lamentablemente se ha venido perdiendo, casi de manera total,  en los últimos años."La mujer, cuando ore, vele su cabeza", dice San Pablo (I Cor XI 3-15).

Comunión.
Para recibir la Sagrada Comunión es obligatorio:

 Ser católico y creer toda la fe del a Iglesia.
 Estar en estado de gracia, es decir, haber confesado todos y cada uno los pecados graves al confesor y haber recibido de éste la absolución en el sacramento de la Penitencia."Quien comiere y bebiere indignamente el Cuerpo y Sangre del Señor, come y bebe su propia condenación" (I Cor XI 27-32).
 Estar en ayuno desde una hora antes (se aconseja vivamente tres horas).

Es conveniente recordar, también, que debe recibirse la forma consagrada en la boca y no en la mano, pues esta última práctica fue introducida como una rebeldía a la ley general de la Iglesia. El que fuese tolerada en algunos sitios no significa que deba seguirse, ni que sea la manera conveniente de recibir a Cristo sacramentado, pues las manos del seglar no están consagradas como las del sacerdote ni son purificadas -como debe hacerlo el ministro que celebra el santo Sacrificio de la Misa-, lo que hace que las partículas consagradas caigan al suelo u otros lugares. Recordemos que Cristo está TODO presente con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad en la más pequeña partícula y merece todo el amor y el mayor cuidado y veneración. Cualquier extremo en este punto será poco para lo que Dios debe recibir.

-Es vivamente recomendable recuperar la recepción de rodillas de este augusto sacramento, pues esa posición manifiesta externamente lo que de manera interna debemos vivir: la adoración de Cristo-Dios. Lo externo debe estar en armonía con la actitud interna, pues no sólo manifiesta nuestra fe pública en la Presencia Real sino también coadyuva a mantener y vivir de manera más eficaz la actitud interior. Es absurdo querer contraponer lo interno con lo externo, cuando ambos aspectos deben ir de la mano. El Evangelio nos señala, en muchos pasajes (como el del publicano y el fariseo), que caer de rodillas ante Dios es la actitud más apropiada en el cristiano ya que es un signo inequívoco del culto de latría (adoración).-La acción de gracias después de recibir el sacramento debe ser también en esta postura (de rodillas, si la salud lo permite) de 10 a 20 minutos, que es el tiempo que dura la Presencia Real.

"Cumplid, pues, todo esto sin murmuraciones ni discusiones"(Phil II 14)

No reparemos en generosidad para manifestar los signos de piedad debidos a Dios.  

Todo es poco para mostrarle el debido amor y respeto que Él merece.
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