lunes, 5 de julio de 2010

DESCUBRIMIENTO SORPRENDENTE: LOCALIZAN PINTURA DE VELÁZQUEZ


El hallazgo de la obra La educación de la Virgen en los almacenes del museo de la Universidad de Yale constituye un bombazo en toda regla, tratándose de una pintura a la que algunos expertos de indudable prestigio ya han colocado el marchamo de Velázquez. Y más concretamente, de un Velázquez perteneciente a la etapa sevillana del artista. A la espera de los pronunciamientos oficiales de la comunidad científica, La educación..., atribuida hasta ahora a un pintor indeterminado de la escuela española del XVII, tiene todas las papeletas para pasar a disfrutar de un cartel con el nombre del genio sevillano. Expertos consultados por este periódico ratificaban ayer el descubrimiento.

John Marciari, conservador jefe de arte europeo del Museo de Bellas Artes de San Diego, es el autor de este hallazgo, del que dará cuenta pormenorizadamente en el próximo número de la revista Ars Magazine. En un detallado análisis del estilo, la técnica y la composición de la tabla, Marciari concluye que el óleo fue pintado durante los primeros años de la carrera del pintor, en torno a 1617, y que es el descubrimiento más significativo que se ha hecho sobre la obra del artista en el último siglo.

El tema del cuadro es el aprendizaje de lectura de la Virgen niña, pero el artista incluye -y este es uno de los grandes puntos de interés de esta obra- el tema del bodegón, en el que se consumaría como un genio. San Joaquín está al fondo. Arriba, los ángeles.

La educación de la Virgen se encuentra actualmente en el taller de restauración del museo de Yale, ya que en su largo peregrinaje desde meduiados del XVII hasta hoy sufrió, sucesivamente, las inclemencias del agua, del fuego y de un almacenamiento a todas luces inadecuado. Marciari explica que faltan al menos 25 centímetros de la parte superior y una cantidad sin determinar de los bordes izquierdo e inferior. Hay zonas afectadas por una potente abrasión y en otras la capa de pintura ha desaparecido casi por completo, de manera que solo queda un fondo de color pardo.

Pero los trabajos de recuperación no podrán comenzar hasta que los expertos avalen la autoría de Velázquez, ya que, como suele ocurrir con el escenario de un crimen, el magnífico lienzo está lleno de pistas sobre su vida pasada.

En el trabajo de análisis del estilo, el experto en pintura española e italiana hace primero una relación de las similitudes de esta obra con El almuerzo, un cuadro de Velázquez que se encuentra en el museo del Hermitage y que está fechado en torno a 1617. Es una composición tabernaria en la que las figuras, texturas y colorido son muy similares. La forma en la que las figuras emergen de la oscuridad, con la proyección heterogénea de sombras que hacen destacar la luz de los objetos, se aproxima a la de La educación de la Virgen.

El tipo de soporte utilizado como lienzo es otra de las pruebas a las que alude Marciari, quien señala que es exactamente del mismo tipo que el usado en La Adoración de los Magos, La madre Jerónima de la Fuente, La imposición de la casulla a San Ildefonso o La cena en Emaús.

Marciari recuerda en su estudio que existe muy escasa documentación sobre las obras sevillanas de Velázquez. Está seguro de que la mayoría de sus primeras pinturas religiosas debieron de haberse realizado por encargo, aunque no se ha encontrado ningún contrato en relación con ellas. Sin embargo, el conservador cree más que probable que el convento carmelita de Santa Ana dedicara su altar mayor a La educación de la Virgen y que allí permaceciera hasta 1626, año en el que el edificio fue anegado por unas graves inundaciones. Las obras que se salvaron fueron almacenadas después en algún lugar seguro del convento y, de esta manera, se salvaron también de las desamortizaciones del siglo XIX. De cómo pasa la obra a manos privadas se sabe muy poco.

La hipótesis de Marciari señala 1925 como el año de llegada de la obra a Estados Unidos y alude a que el viaje lo hizo a bordo de un barco de la compañía naviera propiedad de Charles Townshend, cuyo destino habitual eran los países mediterráneos. En los archivos de Yale consta que los hermanos Henry y Raynham Townshend donaron a la Universidad "dos pinturas al óleo sobre lienzo, enmarcadas, españolas, del estilo de Murillo, de tema religioso". Una de estas dos obras podría ser La educación de la Virgen. Los marcos de ambas piezas eran americanos, pero parece demostrado que fueron una aportación de sus penúltimos propietarios.

La publicación de la investigación de Marciari dará pie a un período durante el que se oirá a expertos en todo el mundo. Hasta entonces, el Museo del Prado, máxima autoridad en un tema de esta envergadura, guardará oficialmente un prudente silencio.
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Fuente: Vanguardia
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