miércoles, 10 de agosto de 2011

A 66 AÑOS DEL GENOCIDIO DE HIROSIMA Y NAGASAKI


La ciudad japonesa de Hiroshima conmemoró, el pasado 6 de agosto, el 66 aniversario del criminal ataque que cobró cientos de miles de víctimas civiles, ejecutado por los Estados Unidos de Norteamérica. La ciudad fue escenario del primer bombardeo atómico de la historia, el 6 de agosto de 1945, en el final de la Segunda Guerra Mundial, por el bombardero estadounidense Enola Gay, ordenado por el ex presidente Harry Truman. Este crimen produjo la muerte de alrededor de 120.000 japoneses, en su casi totalidad civiles, dejando un saldo de casi 300.000 heridos, entre los cuales gran cantidad presenta variaciones y mutaciones genéticas debido a la radiación a la cual estuvieron expuestos. Los percances biológicos y anatómicos, por tanto, persisten hasta nuestros días dentro de la población japonesa.

El primer ministro Naoto Kan depositó, durante esta conmemoración, una corona de flores amarillas en el Parque Memorial de la Paz en Hiroshima y reiteró el compromiso de Japón de nunca repetir los horrores de Hiroshima, cuyo sufrimiento continúa hasta hoy debido a que las enfermedades se han heredado a través de generaciones.

Un segundo bombardeo atómico realizaron los E.U.A. contra Japón en Nagasaki, el 9 de agosto de ese año. 75.000 de los 240.000 habitantes de Nagasaki murieron instantáneamente, seguidos por la muerte de una suma equivalente por enfermedades y heridas. Se estima que el total de muertos fue de bastante más de 140.000 personas, en su inmensa mayoría civiles.

Lo que han relatado los sobrevivientes de estos dos bombardeos es dantesco: madres calcinadas en posición fetal, intentando proteger a sus hijos, cadáveres de los niños de una escuela, con la piel completamente roja, que, intentando aliviar sus terribles dolores, se habían arrojado de cabeza a unos pilones de agua. De esos niños solo podía verse el tronco y las piernas, rígidas, estiradas hacia arriba, etc. En fin, escenas escalofriantes que sólo muestran el grado de perversidad que puede tener el hombre contra el propio hombre. ¡Cuántos crímenes contra civiles se cometen en nombre de la "justicia", pero ninguno de esta dimensión con este efecto!

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1 comentario:

  1. Hiroshima y Nagasaki eran las 2 únicas ciudades católicas del Japón

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