lunes, 7 de noviembre de 2011

VENGA TU REINO


Venga Tu Reino supone tres cosas, a saber: que los justos se conviertan, que los pecadores sean castigados y que la muerte quede destruida.

Porque los hombres se someten a Cristo de dos maneras: o bien voluntariamente, o bien contra su voluntad. Siendo la voluntad de Dios tan eficaz que necesariamente se cumple en su totalidad, queriendo Dios que todas las cosas se sometan a Cristo, ocurrirá necesariamente una de dos: o bien que el hombre haga la voluntad de Dios sometiéndose a sus mandatos, y así acontece con los justos, o bien que Dios haga su voluntad castigando a todos los que le desobedecen, y así hará con los pecadores y con sus enemigos. Esto sucederá al fin del mundo cuando Dios ponga a sus enemigos por escabel de sus pies (cf. Ps. 109, 1).

De ahí que para los santos sea muy de desear que venga el reino de Dios, es decir que ellos mismos se le sometan del todo; en cambio para los pecadores es algo terrible, puesto que pedir que venga el reino de Dios no es otra cosa que pedir el castigo a ellos reservado por la voluntad de Dios. A estos tales se refiere el profeta cuando dice: ¡Ay de aquellos que desean el día del Señor! (Amós 5, 18).

La llegada del reino de Dios traerá consigo la destrucción de la muerte. Siendo Cristo la vida, en su reino no hay lugar para la muerte, que es lo contrario de la vida. Por esta razón dice San Pablo que el último enemigo en ser destruido será la muerte (1Cor. 15, 26). Esto ocurrirá en la resurrección, cuando Cristo, según las palabras del Apóstol, transformará nuestro miserable cuerpo conforme a su cuerpo glorioso (Fil. 3, 21).

“El Padre Nuestro comentado” por Santo Tomás de Aquino.
________________________________________________________________________________________________

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada