domingo, 31 de octubre de 2010

"SEXO SEGURO" EN LA PROMISCUIDAD: UNA FALACIA


El British Medical Journal en un artículo de Stephen J. Genuis* señala lo que los médicos conocen pero que poco se divulga, esto es que los preservativos no proporcionan suficiente protección contra la transmisión de muchas enfermedades graves.

A continuación ese texto explica lo que muchos jóvenes desconocen porque se les oculta con el eslogan del dizque sexo "seguro". En realidad, ¡en la promiscuidad no hay sexo seguro! Y la falsa creencia de que éste existe, aumenta esa promiscuidad y los contagios, pues muchos no incurrirían en esas graves conductas de riesgo de conocer la verdad.
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Consideremos que la nota siguiente no menciona los porcentajes de fallas en los preservativos, sino solamente los riesgos que ocurren aún sin esas fallas. El escrito no hace mención, tampoco, a ningún aspecto moral (en otro post veremos en CATOLICIDAD porqué la Iglesia lo prohibe), sino sólo habla desde el punto de vista científico:

"Las infecciones por contacto dérmico, como el virus del papiloma humano, el virus del herpes simple, la sífilis, el linfogranuloma venéreo o el chancroide, se trasmiten frecuentemente a pesar de la barrera de protección.

"Aunque los preservativos previenen el contacto entre la piel del pene y la mucosa vaginal, las relaciones sexuales generalmente conllevan contacto en el área genital externa, y los preservativos proporcionan una limitada protección contra los patógenos que se encuentran en la parte externa de los genitales.

"Las lesiones clínicas y subclínicas en el monte de Venus, en la vulva de la mujer o en el escroto del hombre, por ejemplo, no están cubiertas y se pueden transmitir fácilmente a pesar del uso del preservativo.

"Los patógenos más comunes trasmitidos sexualmente (el virus del papiloma humano y el virus del herpes simple) se dispersan con frecuencia en los genitales infectados y se transmiten a través del contacto físico.

"Las secuelas de estas infecciones comunes incluyen varios tipos de cáncer, disfunción crónica sexual o posibilidad de convertirse en fuente de transmisión vertical de estos organismos infecciosos".

Por su parte, el Consorcio de Médicos Católicos de Buenos Aires ha venido señalado desde hace cuatros años que "las campañas de salud basadas en la distribución de preservativos para evitar el SIDA inducen a engaño, porque ocultan información y no colaboran a la prevención, sino a una mayor difusión de las conductas de riesgo, ya que implican que las autoridades sanitarias están dando su visto bueno a las conductas y estilos de vida que son responsables de la epidemia. Sirva de ejemplo que la misma OMS afirma que el preservativo tiene una tasa de fallos del 14% (Organización Mundial de la Salud, Effectiveness of Male Latex Condoms in Protecting against Pregnancy and Sexually Transmitted Infections, en OMS Information Fact Sheet, núm. 243, de junio de 2000)".

Añaden que "Al mismo tiempo la Internacional Planned Parenthood Federation (IPPF), una de las promotoras de las campañas llamadas de sexo seguro, sitúa la tasa de fallos en el 30%, y a ésta hay que añadirle que "el riesgo de contraer SIDA durante el llamado ‘sexo protegido' se aproxima al 100% a medida que el número de relaciones sexuales se incrementa" (IPPF, Medical Bulletin, How Much Do Condoms Protect Against Sexually Trasmitted Diseases?, febrero 1997). Por lo tanto, como afirmó este Consorcio el 8 de marzo de 2005, los preservativos no hacen el sexo "seguro" o "más seguro".

El Consorcio de Médicos agrega que "además del SIDA, debido a la promiscuidad sexual que alientan las campañas llamadas de "sexo seguro", han vuelto a aparecer enfermedades de transmisión sexual que se creían casi extinguidas. Por ejemplo, en nuestro país han aumentado los casos de sífilis (Véase Clarín 30-01-07: "En la provincia de Buenos Aires las notificaciones (de sífilis) crecieron casi un 70% desde el 2002"; La Nación, 03-02-07: "Sida y sífilis: estadísticas alarmantes"; Página 12, 05-02-07: "La sífilis, en un silencioso y continuo aumento de casos. En el Hospital de Clínicas, los análisis de VIH se complementan con el de sífilis").

Estos médicos alertan que "La literatura médica internacional registra aumentos en el contagio de la gorronea, clamidias, tricomoniasis, herpes genital, chancro, sífilis. Las campañas de "sexo seguro" no son ajenas a este estado de cosas".

Finalizan señalando que "la solución pasa por humanizar la sexualidad, "una renovación espiritual y humana que lleve aparejada una forma nueva de comportarse". Por eso este Consorcio hace un llamado a los médicos, educadores, padres de familia y a las autoridades públicas para que entre todos volvamos a valorar el orden natural, sin concesiones al "mal menor", viviendo y difundiendo un comportamiento realmente humano basado en el ejercicio de las virtudes de la templanza, la castidad y la continencia".

Como explicó el cardenal Alfonso López Trujillo, aun viendo sólo el aspecto médico en la praxis y sin entrar a analizar su moralidad, la promoción del preservativo sin una información adecuada al público de las tasas de fallos (y de ambas, es decir con uso perfecto y con uso típico, así como de los riesgos acumulados), ha conducido, conduce, y conducirá a la muerte de muchos.
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Son muchos los que caen víctimas de un falso sentido de seguridad creado por campañas que promueven el “sexo seguro” olvidándose del hecho de que hay múltiples factores que llevan al preservativo al fracaso.

Cuentan las víctimas de la falacia del “sexo seguro”, en los numerosos centros de atención a pacientes del VIH/SIDA promovidos por la Iglesia Católica, que si ellos hubieran sabido antes de los riesgos reales, si tan sólo hubieran sido adecuadamente informados, no hubieran participado en conductas de promiscuidad sexual, no hubieran entrado en relaciones sexuales fuera del matrimonio y hubieran permanecido muy fieles a sus familias.

En otro post veremos que para el católico estos riesgos (que muchos desconocen) no deben ser la razón principal para evitar la promiscuidad. Las razones para el creyente, en cuanto a moral sexual, son de un orden muy superior: El amor a Dios fundamentalmente, el respeto a la ley natural, así como la fidelidad y el amor al cónyuge en los casados (o en el caso de los solteros: a su futuro cónyuge).


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*El 04/02/2008
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2 comentarios:

  1. Concuerdo con esta entrada.
    De este tema hablo seguido con mi hija. Uno tiene que amarse y valorarse, respetar la propia humanidad y la del otro. El sexo sin amor, nos animaliza, nos enferma, nos destruye.
    Solo desde el amor, el sexo da vida, renueva, es salud y dignifica.

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  2. Excelente artículo. Dice lo que muchos callan. Son verdades ocultadas INTENCIONALMENTE por los grandes medios. Además se recuerda muy bien que más que por los peligros de contagio, el cristiano debe vivir casta y moralmente por amor a Dios.

    Felicidades por su blog.

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