lunes, 31 de mayo de 2010

DIARIO DE UNA MADRE

Querido diario:
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Te tengo muy arrumbado, pues debo cuidar varios hijos, bien sabes que a veces no hay tiempo para escribir. Pero déjame contarte ahora: Sí, salió positivo. Estoy esperando un nuevo bebé, lo confirmé el mes pasado pero no pude escribir sino hasta ahora a pesar de ser un acontecimiento tan importante y estupendo de mi vida.

Lo presentía pues empezaba a sentir esos síntomas de sueño, frío, asco y un cansancio hasta para escribir aquí. Los vómitos no se han hecho esperar y tengo... ¡un sueño!

El hijo que viene no es el primero sino el séptimo y aunque me siento cansada tengo que levantar mi ánimo, olvidar mis achaques y temores y atender las necesidades de los demás hijos.

¿Sabes? El día que uno sabe con certeza que lleva dentro de sí la existencia de un nuevo ser, experimenta mil sentimientos encontrados: alegría, emoción, desconcierto, incredulidad, hasta temor... ¡tantas cosas! Y los ojos se le llenan a uno de lágrimas pensando en el hijo que en unos meses llegará a casa y transformará nuestra vida.

Ayer sentí los primeros movimientos de mi hijo y fue un momento maravilloso, casi indescriptible. Empieza uno a hablar con el pequeño y a decirle en la intimidad muchas cosas.

Me pregunto si se estará bien formado, si será hombre o mujer, si será bueno, si tendrá el pelo oscuro, si llegará a ser santo ¿Cómo será su carácter? ¿Qué será de él? ¡Cuántas interrogantes!

¡Oh Dios mío! ¡Qué dicha es tener otro hijo! Me invitas a ser de nuevo cooperadora en tu creación y no te defraudaré. ¡Qué misión tan grande la de ser madre católica, una madre que comprende que no sólo se trata de traer hijos al mundo, sino de guiarlos hacia Ti para que lleguen a poblar el cielo!

Le hablé a mi ginecólogo para sacar la cita.

- Doctor, le hablo para avisarle que estoy embarazada.
- ¿Y quiere que la felicite? – me preguntó con sarcasmo.
- Sí, doctor. Quiero que me felicite. ¿Por qué no? – respondí pronta.
Ya sé que cuando uno espera el primer hijo y se conoce la noticia, llueven las felicitaciones, los abrazos y las sonrisas. En cambio, el dar la noticia del 5°, 6°, 7°, etc. implica, casi automáticamente, la pregunta –abriendo mucho la boca- ¿Otro?. Sí, otro y quiero que me feliciten pues un hijo es una nueva bendición de Dios, un privilegio, un regalo inmerecido, una nueva dicha, nuevas sonrisas y ternuras, un nuevo amanecer, una nueva meta, un nuevo amor que engrandece nuestra vida.

El mundo de hoy no quiere comprender que las familias numerosas tienen más ventajas de lo que se imaginan. “La familia pequeña vive mejor”: slogan que falsea la verdad, puesto que habitualmente, si bien puede tener más bienes materiales, no es más feliz. Entonces ¿Por qué ese egoísmo? ¡Cuántos niños no deseados! ¡Cuántos niños rechazados! ¡Cuántos niños asesinados antes de nacer! No aman la vida porque no comprenden que Dios sonríe cada vez que nace un niño en la Tierra. ¿No crea Él cada una de nuestras almas? ¿No es Su voluntad, finalmente, la que determina que unos esposos conciban un hijo y otros no? ¿No murió en el Calvario para redimirnos a todos y cada uno de nosotros?

Querido hijito que vienes en camino: te quiero mucho y le pido a Dios que te forme bien tanto del cuerpo como del alma. Virgen María cúbrelo con tu manto, no lo dejes de tu mano y ofréceselo a tu Divino Hijo. Y como me imagino que ya tiene un ángel de la Guarda a quien se lo ha encargado Nuestro Señor: Ángel de su guarda, te pido por este nuevo hijo para que lo acompañes siempre, hasta que llegue un día a la morada de Dios, a gozar eternamente de la bienaventuranza que Él depara a quienes le han sido fieles.

Hasta otro día...

Leer también: ¿FAMILIAS NUMEROSAS HOY EN DIA?
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