domingo, 6 de junio de 2010

A LA BELLEZA NO SE PUEDE RENUNCIAR (SOBRE EL CANTO GREGORIANO)


En los últimos tiempos ha habido un renacimiento del canto gregoriano. Las grabaciones de los monjes de Santo Domingo de Silos, en España, contribuyeron a revivir esa altísima forma del arte musical. Es grande ahora el número de discos de canto gregoriano, y surgen en muchas partes agrupaciones que lo interpretan. Y miles de jóvenes han visto en él un gran descubrimiento. Se habían perdido la hondura y la belleza de ese canto, que a través de la música acerca al hombre al misterio de lo divino.

La Iglesia casi dejó de usar en su liturgia este canto sacro, y con eso renunció en gran medida a uno de sus más valiosos tesoros, al igual que cuando la multisecular Misa Tradicional dejó de oficiarse y, recientemente, ya se ha iniciado su redescubrimiento también. A la belleza, sin embargo, no se puede renunciar, y a la larga poco logran contra ella las disposiciones de los hombres que la habían decretada caduca. En estos días resulta gratificante escuchar las notas de esas antiguas partituras que llegan hasta nosotros desde el fondo de los siglos. Severas y majestuosas se elevan las melodías como humo de un incienso que se levanta al cielo. Esto es música vuelta oración; esto es oración vuelta música. Se escucha ese canto y se percibe que algo de nosotros sube también a la altura donde la Belleza vive su eterna vida...

Lo dicho: A la belleza no se puede renunciar, siempre permanece joven.



FACTUS EST REPENTE...
Ver comentarios abajo:
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1 comentario:

  1. Así es, no se puede renunciar a la belleza. Gracias a Dios está resurgiendo tanto el canto gregoriano como la más bella y católica de las liturgias: la misa tradicional según el rito codificado por San Pío V.

    Muy bien expresado este artículo. Enhorabuena por promover los valores auténticos de nuestra religión en su blog.

    Paz y bien
    Emma

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