sábado, 23 de octubre de 2021

jueves, 21 de octubre de 2021

LOS 4 FINES DE LA SANTA MISA

I

Toda la Liturgia y principalmente la Misa, se propone cuatro grandes fines: 

 1. Dar a Dios el culto superior de ADORACIÓN, para reconocer su infinita excelencia y majestad, y a este título la Misa es un SACRIFICIO LATRÉUTICO. 

 2. DAR GRACIAS (agradecer) a Dios todos sus inmensos beneficios, por lo que la Misa es también un SACRIFICIO EUCARÍSTICO. 

 3. SATISFACER a Dios por todos los pecados y por las penas merecidas por los pecados, así propios como ajenos, de los vivos y de los difuntos, por cuya razón es la Misa un SACRIFICIO PROPICIATORIO Y EXPIATORIO. 

 4. PEDIR a Dios todos los bienes espirituales y temporales, y a este respecto es la Misa, además, un SACRIFICIO IMPETRATORIO.

 Todos estos cuatro fines advierte el Papa Pío XII los cumplió Cristo Redentor durante toda su vida y de un modo especial en su muerte de Cruz, y los sigue cumpliendo ininterrumpidamente en el Altar con el Sacrificio Eucarístico. Cuando se asiste, pues, a la Misa, se debe tener siempre en cuenta estos cuatro fines.  

  Por eso la Misa llena todas las necesidades y satisface todas las aspiraciones del alma y resume en sí toda la esencia de la Religión. En ella es Jesucristo mismo el que actúa: Él es el que adora a su Padre por nosotros. Él es el que le agradece sus beneficios. Él es el que le aplaca. Él es el que le pide gracias. De ahí que sea la Misa la mejor adoración, la mejor acción de gracias, el mejor acto de expiación y la mejor oración impetratoria para pedir a Dios bienes espirituales y materiales. Ninguna práctica de piedad puede igualar a la Misa, y ningún acto de religión, público ni privado, puede ser más grato a Dios y útil al hombre; de ahí que deba ser ella la devoción por excelencia del Cristiano.

miércoles, 20 de octubre de 2021

"LOS MODERNISTAS TRAMAN LA RUINA DE LA IGLESIA NO DESDE FUERA SINO DESDE DENTRO; EN NUESTROS DÍAS EL PELIGRO ESTÁ EN LAS ENTRAÑAS MISMAS DE LA IGLESIA": SAN PÍO X


«Pero es preciso reconocer que en estos últimos tiempos ha crecido, en modo extraño, el número de los enemigos de la cruz de Cristo, los cuales, con artes enteramente nuevas y llenas de perfidia, se esfuerzan por aniquilar las energías vitales de la Iglesia, y hasta por destruir totalmente, si les fuera posible, el reino de Jesucristo. 

 Hoy no es menester ya ir a buscar los fabricantes de errores entre los enemigos declarados: se ocultan, y ello es objeto de grandísimo dolor y angustia, en el seno y gremio mismo de la Iglesia, siendo enemigos tanto más perjudiciales cuanto lo son menos declarados.  

  Tales hombres se extrañan de verse colocados por Nos entre los enemigos de la Iglesia. Pero no se extrañará de ello nadie que, prescindiendo de las intenciones, reservadas al juicio de Dios, conozca sus doctrinas y su manera de hablar y obrar.  

  Son seguramente enemigos de la Iglesia, y no se apartará de lo verdadero quien dijere que ésta no los ha tenido peores. Porque, en efecto, como ya hemos dicho, ellos traman la ruina de la Iglesia, no desde fuera, sino desde dentro: en nuestros días, el peligro está casi en las entrañas mismas de la Iglesia y en sus mismas venas; y el daño producido por tales enemigos es tanto más inevitable cuanto más a fondo conocen a la Iglesia.  

  Añádase que han aplicado la segur no a las ramas, ni tampoco a débiles renuevos, sino a la raíz misma; esto es, a la fe y a sus fibras más profundas.  

  Mas una vez herida esa raíz de vida inmortal, se empeñan en que circule el virus por todo el árbol, y en tales proporciones que no hay parte alguna de la fe católica donde no pongan su mano, ninguna que no se esfuercen por corromper.  

  Y mientras persiguen por mil caminos su nefasto designio, su táctica es la más insidiosa y pérfida. Amalgamando en sus personas al racionalista y al católico, lo hacen con habilidad tan refinada, que fácilmente sorprenden a los incautos.  

  Por otra parte, por su gran temeridad, no hay linaje de consecuencias que les haga retroceder o, más bien, que no sostengan con obstinación y audacia.  

  Juntan a esto, y es lo más a propósito para engañar, una vida llena de actividad, constancia y ardor singulares hacia todo género de estudios, aspirando a granjearse la estimación pública por sus costumbres, con frecuencia intachables.  

  Por fin, y esto parece quitar toda esperanza de remedio, sus doctrinas les han pervertido el alma de tal suerte, que desprecian toda autoridad y no soportan corrección alguna; y atrincherándose en una conciencia mentirosa, nada omiten para que se atribuya a celo sincero de la verdad lo que sólo es obra de la tenacidad y del orgullo».  

  De la Carta Encíclica 'Pascendi dominici gregis' de Su Santidad San Pío X. 8 de septiembre de 1907.

martes, 19 de octubre de 2021

SOCORRAMOS CON MISAS, JACULATORIAS Y ORACIONES A NUESTROS DIFUNTOS Y A LAS ÁNIMAS BENDITAS DEL PURGATORIO EN GENERAL


Dice la Palabra de Dios: "Porque santo y saludable es el pensamiento de orar por los difuntos para que queden libres de sus pecados" (2 Mac 12,46)". 

 ‐oOo‐

 "Son por tanto espantosamente grandes las penas de las ánimas benditas del purgatorio, y además ellas no pueden valerse por sí mismas. Lo decía el Santo Job con aquellas palabras: Encadenadas están y amarradas con cuerdas de pobreza. Reinas son y destinadas al reino eterno, pero no podrán tomar posesión de él, y tendrán que gemir desterradas hasta que queden totalmente purificadas. Sostienen algunos teólogos que pueden ellas en parte mitigar sus tormentos con sus plegarias, pero de todos modos no podrán nunca hallar en sí mismas los recursos suficientes y tendrán que quedar entre aquellas cadenas hasta que no hayan pagado cumplidamente a la justicia divina. Así lo decía un fraile cisterciense, condenado al purgatorio, al hermano sacristán de su monasterio-. Ayúdame, le suplicaba, con tus oraciones, que yo por mí nada puedo. Y esto mismo parece repetir San Buenaventura con aquellas palabras: Tan pobres son aquellas benditas ánimas, que por sí mismas no pueden pagar sus deudas. 

 Lo que sí es cierto y dogma de fe es que podemos socorrer con nuestros sufragios y sobre todo con nuestras oraciones a aquellas almas santas. La Iglesia alaba estas plegarias y ella misma va delante con su ejemplo." 

 San Alfonso María de Ligorio

lunes, 18 de octubre de 2021

DESTRUIR LA FAMILIA


La familia es y será siempre la misma, la construida por Occcidente sobre la base de la naturaleza humana. Por todo eso ahora van por más. Quieren, en esta batalla final, culminar la utopía moderna con la abolición lisa y llana de la familia, pues mientras subsistan esos auténticos matrimonios que dan culto a Dios y crían hijos en la verdadera fe, la modernidad herética no habrá triunfado del todo.

 De ahí la propagación de la ideología de género, los anticonceptivos (muchos de ellos también microabortivos), el crimen del aborto, el amor libre, el divorcio, el adulterio, etc. y todo aquello que va contra este santo Sacramento. 

 ¿De qué lado estás en esta batalla?

sábado, 16 de octubre de 2021

"NO OFENDAN MÁS A DIOS"


El mensaje final de la Virgen de Fátima a Lucía fue: 

 «No ofendan más a Dios, Nuestro Señor, que está ya muy ofendido».

  No ofendamos más a Dios pecando sin arrepentirnos. No ofendamos más a Dios despreciando la gracia que nos conduce a la conversión. No se ofenda más a Dios adulterando el Evangelio de Cristo. No se ofenda más a Dios convirtiendo la gracia en libertinaje. No se ofenda más a Dios facilitando la fornicación y el adulterio. No se ofenda más a Dios profanando la Eucaristía. No se ofenda más a Dios fomentando la idolatría. No se ofenda más a Dios reconstruyendo Sodoma y Gomorra. No se ofenda más a Dios profanando sus templos. No se ofenda más a Dios poniendo a la Iglesia de Cristo al servicio del Príncipe de este mundo. No se ofenda más a Dios negando el buen pasto de la sana doctrina al rebaño de Cristo. No se ofenda más a Dios dejando a los niños en manos criminales. No se ofenda más a Dios agasajando a los apóstatas. No se ofenda más a Dios encumbrando a los heresiarcas. No se ofenda más a Dios ignorando a su Madre. No ofendamos más a Dios siguiendo la senda de quienes desprecian y se burlan de la fe que fue revelada de una vez para siempre a los santos. 

Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad 
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. 

 Laus Deo Virginique Matri 

Luis Fernando Pérez Bustamante 
Fuente: InfoCatólica.

viernes, 15 de octubre de 2021

COMO DEBE SER UN VERDADERO HIJO


"Así como en el orden natural, todo niño debe tener un padre y una madre, del mismo modo, en el orden de la gracia, todo verdadero hijo de la Iglesia debe tener a Dios por Padre y a María por Madre. Y quien se jacte de tener a Dios por Padre, pero no demuestre para con María la ternura y el cariño de un verdadero hijo, no será más que un impostor, cuyo padre es el demonio…".

 San Luis María Grignión de Montfort
 “El secreto de María”.

miércoles, 13 de octubre de 2021

HOY SE CUMPLEN 104 AÑOS DEL MILAGRO DEL SOL EN FÁTIMA


Un día como hoy, pero de hace 104 años, ocurrió el "Milagro del sol" de la Virgen de Fátima. 

 El 13 de octubre de 1917, el día de la última aparición de la Virgen María en Fátima (Portugal) y luego de una intensa lluvia, Lucía pidió a los fieles a cerrar sus paraguas para rezar el rosario juntos y observar la llegada de la Virgen Santa. Habían 70,000 personas. 

 La Virgen se apareció a los tres pastorcitos: Jacinta, Francisco y Lucía y les dijo: "Yo soy la Virgen del Rosario. Deseo que en este sitio me construyan un templo y que recen todos los días el Santo Rosario". .

 Lucía le dijo a la Virgen los nombres de bastantes personas que querían conseguir salud y otros favores muy importantes. Nuestra Señora le contestó: "Algunos de esos favores serán concedidos y otros serán reemplazados por favores mejores... Pero es muy importante que se enmienden y que pidan perdón por sus pecados". 

  Luego, la Virgen María, con un tono de tristeza, dijo sus últimas palabras de las apariciones: "No ofendan más a Dios, que ya está muy ofendido". 

  La Virgen María antes de despedirse señaló con sus manos hacia el sol. Las nubes comenzaron a dispersarse y el sol apareció como un inmenso globo de plata o de nieve, que empezó a dar vueltas sobre sí mismo a gran velocidad, esparciendo hacia todas partes luces amarillas, rojas, verdes, azules y moradas, y coloreando de una manera hermosísima las lejanas nubes, los árboles, las rocas y los rostros de la muchedumbre que allí estaba presente. 

  De pronto el sol se detuvo y empezó a girar hacia la izquierda despidiendo luces tan bellas que parecía una explosión de juegos pirotécnicos. 

  Luego la multitud vio algo que la llenó de terror y espanto. Vieron que el sol se venía hacia abajo, como si fuera a caer encima de todos ellos y a carbonizarlos, y un grito inmenso de terror se desprendió de todas las gargantas. "Perdón, Señor, perdón", fue un acto de contrición dicho por muchos miles de pecadores. 

  Este fenómeno natural se repitió 3 veces y duró 10 minutos. No fue registrado por ningún observatorio astronómico porque era un milagro absolutamente sobrenatural. 

  Luego el sol volvió a su sitio y los miles de peregrinos que tenían sus ropas totalmente empapadas por tanta lluvia, quedaron con sus vestidos instantáneamente secos. Y aquel día se produjeron maravillosos milagros de sanaciones y conversiones. 

  A 104 años de este suceso, está más vigente y es más urgente que nunca la súplica de la Señora. Por amor a Dios y por bien nuestro, hagámosle caso: "No ofendan más a Dios, que ya está muy ofendido".