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miércoles, 20 de abril de 2016

FILIAL PROMESA QUE POR AMOR HAREMOS A NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO... POR SI TUVIÉRAMOS LA DESGRACIA DE LLEGAR A ESTAR EN PECADO MORTAL

"Mi pecado más incurable era el no creerme pecador": San Agustín

ENSEÑANZAS IRREFORMABLES DEL CONCILIO DOGMÁTICO DE TRENTO

Canon XI sobre la Eucaristía:

CAN. XI. Si alguno dijere, que sola la fe es preparación suficiente para recibir el sacramento de la santísima Eucaristía; sea excomulgado. Y para que no se reciba indignamente tan grande Sacramento, y por consecuencia cause muerte y condenación; establece y declara el mismo santo Concilio, que los que se sienten gravados con conciencia de pecado mortal, por contritos que se crean, deben para recibirlo, anticipar necesariamente la confesión sacramental.. Y si alguno presumiere enseñar, predicar o afirmar con pertinacia lo contrario, o también defenderlo en disputas públicas, quede por el mismo caso excomulgado.

Sobre la contrición y el propósito de enmienda como requisito para recibir la absolución sacramental:

La Contrición, que tiene el primer lugar entre los actos del penitente ya mencionado, es un intenso dolor y detestación del pecado cometido, con propósito de no pecar en adelante. En todos tiempos ha sido necesario este movimiento de Contrición, para alcanzar el perdón de los pecados; y en el hombre que ha delinquido después del Bautismo, lo va últimamente preparando hasta lograr la remisión de sus culpas, si se agrega a la Contrición la confianza en la divina misericordia, y el propósito de hacer cuantas cosas se requieren para recibir bien este Sacramento. Declara, pues, el santo Concilio, que esta Contrición incluye no sólo la separación del pecado, y el propósito y principio efectivo de una vida nueva, sino también el aborrecimiento de la antigua, según aquellas palabras de la Escritura: Echad de vosotros todas vuestras iniquidades con las que habéis prevaricado; y formaos un corazón nuevo, y un espíritu nuevo.

Sobre la indisolubilidad del sacramento del matrimonio

CAN. VII. Si alguno dijere, que la Iglesia yerra cuando ha enseñado y enseña, según la doctrina del Evangelio y de los Apóstoles, que no se puede disolver el vínculo del Matrimonio por el adulterio de uno de los dos consortes; y cuando enseña que ninguno de los dos, ni aun el inocente que no dio motivo al adulterio, puede contraer otro Matrimonio viviendo el otro consorte; y que cae en fornicación el que se casare con otra dejada la primera por adúltera, o la que, dejando al adúltero, se casare con otro; sea excomulgado.
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LA ÉTICA SITUACIONAL ESTÁ CONDENADA POR LA IGLESIA

La "ética (o moral) situacional" es un error condenado por el papa Pío XII* y por el Santo Oficio en 1956. Este error propone como norma moral EL SUBJETIVISMO, pues sostiene que la propia conciencia no puede ser ordenada por principios y leyes universales (como los Diez mandamientos y la Revelación), sino que en cada caso ha de verse conforme a las concretas condiciones o circunstancias en las que hay que actuar, y de acuerdo con lo cual la conciencia individual tiene que juzgar y elegir. Así, según los modernistas, la conciencia subjetiva (aunque esté culpablemente mal formada) prevalece sobre la moral objetiva. Este gravísimo error está presente en Amoris laetitia, pues sin negar los principios, los viola y los contradice en la práctica pastoral, invocando -sin nombrarla- la "ética situacional", pues en vez de ayudar y corregir a las conciencias que estuvieran deformadas, las apoya en su error y las precipita al abismo.

Santo Tomás de Aquino define la conciencia como un acto de juicio práctico mediante el cual se aplican los principios universales a las acciones particulares (S. Th., I, q. 79, a. 13). En consecuencia, según la moral recta, la conciencia aplica la norma moral objetiva al caso particular; no crea la norma en función de la situación subjetiva en que se halle el sujeto.

La "ética situacional" anula la objetividad de la moral volviéndola subjetiva, individual y personal, con lo que el sujeto se siente autorizado a juzgar que tal o cual mandamiento o virtud objetivos no son practicables por él en la situación en que se encuentra y, por ende, según él, no le obligan.


*Nota: La neomoral de situación fue condenada por la Iglesia mediante tres solemnes declaraciones pontificias de Pío XII: el Radiomensaje a los educadores cristianos, del 23 de marzo de 1952 (AAS, nº 44, 1952, pág. 273); el Discurso a los delegados de la Federación Mundial de las Juventudes Femeninas Católicas (AAS, nº 44, 1952, pág. 414), y el Discurso con ocasión del quinto Congreso Mundial de Psicología Clínica, del 13 de abril de 1953 (AAS, nº 45, 1953, pág. 278). Por remate, el Santo Oficio promulgaba, respecto a la neomoral, un decreto fechado el 2 de febrero de 1956 (AAS, nº 48, 1 956, págs. 144-145).



Ver también (haz clic): 1) http://www.catolicidad.com/2016/04/amoris-laetitia.html  2)http://www.catolicidad.com/2009/05/¿comulgar-sin-confesarse?.html  3) http://www.catolicidad.com/2012/03/cinco-pasos-que-se-requieren-para-confesarse-bien.html

viernes, 15 de abril de 2016

AMORIS LAETITIA



ANTECEDENTES

Resultado de que en Alemania el clero modernista -contaminado del protestantismo regional- ha implantado en muchas partes el sacrilegio de dar la Eucaristía a los divorciados en nueva unión (es decir a quienes viven en grave pecado y -de acuerdo con las enseñanzas de Cristo- en adulterio) contrariando la enseñanza evangélica que prohíbe la recepción de la Eucaristía a quien esté en pecado mortal, el tema se discutió durante dos años del presente pontificado (del papa Francisco) y fue impulsado por el principal instigador de este sacrilegio, el cardenal alemán Walter Kasper, a quien vivamente elogió el papa Francisco en su primer Ángelus luego de su elección (ver AQUÍ).

El tema llegó a ser el principal durante los dos sínodos sobre la familia. Es decir que se sometió a discusión y a postrer votación la aprobación del sacrilegio en la Iglesia. Kasper tuvo un papel preponderante durante los mismos -particularmente en el primer sínodo- con el elogio y el apoyo del papa (ver AQUÍ). Finalmente, tras los dos sínodos, la propuesta de Kasper no fue aprobada por falta de los votos necesarios para ello, pero sí fue apoyada por un alto número de cardenales modernistas. No obstante, y aunque se aclaraba que no alcanzó la votación requerida, quedó consignada -por deseos de Francisco- en el documento final del último sínodo.

La catolicidad fiel a la doctrina de Cristo, a las enseñanzas evangélicas y al Magisterio infalible de la Iglesia, no daba crédito al ver que el Romano Pontífice, en lugar de poner en su lugar a los clérigos alemanes que desobedecían el Magisterio de dos mil años mediante el sacrilegio contra el Cuerpo de Cristo, pidiera la discusión del mismo a todos los países, permitiera fuese propuesto en dos sínodos y que la verdad evangélica fuese puesta a votación "democráticamente" al final de los mismos, como si la Verdad Revelada por Dios estuviese sujeta a lo que pueda decir una mayoría humana.

Pasó un buen tiempo para conocerse la postura PERSONAL del papa. Muchos teólogos y cardenales publicaron estudios donde se demostraba cuál era la doctrina invariable, la doctrina inmutable al respecto, con la esperanza de que finalmente el papa volviese a recordarla de una manera clara y terminante. 

Finalmente, el papa Francisco ha publicado en este mes su exhortación postsinodal Amoris laetitia. Documento que no cumple con las condiciones que establece la Iglesia para que sea infalible, por lo que solo expresa el punto de vista personal y falible de Francisco. Por lo mismo, el resultado pudo llegar a ser verdaderamente fatal, pese a los intentos de la linea media que busca -a toda costa y con muy malos resultados- realizar la hermenéutica de la continuidad, aprovechando lo que tiene de aprovechable (aquello en que repite la doctrina de siempre) el propio documento y dizque interpretando lo que realmente quería decir Francisco y no dijo. Cabe reconocer que varios de la misma línea, finalmente, tuvieron la honradez de señalar que esto ya no es posible y que si bien se debe respetar la persona del papa, esto no significa desconocer la doctrina católica donde se indica cuáles son los límites de su autoridad, siendo que su misión es conducir la Iglesia enseñando y custodiando la Verdad Revelada que ha recibido como legado de Cristo y no puede modificar ni una iota de la misma. Como advierte y enseña el Concilio (dogmático) Vaticano Primero: “El Espíritu Santo no fue prometido a los sucesores de Pedro para que por revelación suya manifestaran una nueva doctrina, sino para que, con su asistencia, santamente custodiaran y expusieran fielmente la revelación transmitida por los apóstoles”. El Papa es DEPOSITARIO, no inventor de la Doctrina Católica.  

Recordemos que no será la primera vez en la Historia que un Pontífice yerre como persona privada al no cumplir con las condiciones -establecidas por la Iglesia- para que su magisterio sea infalible. Y que el error, como tal, no forma parte propiamente del magisterio. Gracias a Dios, cuando esto ha ocurrido Dios ha suscitado fieles que, con el debido respeto a la investidura y en defensa de la Verdad evangélica y por amor a Cristo y a su Iglesia, resisten y señalan el error. Y esto ya ha sucedido en el caso presente. Recordemos que por algo mucho menos grave san Pablo resistió a san Pedro, primer papa (ver AQUÍ).

A continuación reproducimos el que consideramos ha sido, hasta el momento, el mejor resumen del contenido de este documento:



La exhortación postsinodal Amoris laetitia: primeras reflexiones sobre un documento catastrófico

por Roberto de Mattei

Con la exhortación apostólica postsinodal Amoris laetitia, publicada el 8 de abril en curso, el papa Francisco se ha pronunciado oficialmente sobre problemas de moral conyugal que vienen debatiéndose desde hace dos años.

En el consistorio del 20 al 21 de febrero de 2014, Francisco había confiado al cardenal Kasper la misión de introducir el debate sobre este tema. La tesis de Kasper, según la cual la Iglesia debe cambiar su praxis matrimonial, fue el tema central de los sínodos sobre la familia celebrados en 2014 y 2015, y constituye el núcleo de la exhortación del papa Francisco.

Durante estos dos últimos años, ilustres cardenales, obispos, teólogos y filósofos han tomado parte en el debate para demostrar que entre la doctrina y la praxis de la Iglesia tiene que haber una íntima coherencia. La pastoral se funda precisamente en la doctrina dogmática y moral. «¡No puede haber una pastoral en desacuerdo con las verdades y la moral de la Iglesia, en conflicto con sus leyes y que no esté orientada a alcanzar el idea de la vida cristiana!», declaró el cardenal Velasio de Paolis en su alocución al Tribunal Eclesiástico de Umbría el 27 de marzo de 2014. Para el cardenal Sarah, la idea de separar el Magisterio de la praxis pastoral, que podría evolucionar según las circunstancias, modos y pasiones, «es una forma de herejía, una peligrosa patología esquizofrénica» (La Stampa, 24 de febrero de 2015).

En las semanas que han precedido a la publicación del documento se han multiplicado las intervenciones públicas de purpurados y obispos ante el Sumo Pontífice con miras a evitar la publicación de un texto plagado de errores, tomados de las numerosísimas enmiendas al borrador propuestas por la Congregación para la Doctrina de la Fe. Francisco no se ha echado para atrás. Al contrario, parece que encargó el texto definitivo de la exhortación, o al menos algunos de los pasajes clave, a teólogos de su confianza que han intentado reinterpretar a Santo Tomás a la luz de la dialéctica hegeliana. El resultado es un texto que no es ambiguo, sino claro, en su indeterminación. La teología de la praxis excluye de hecho toda afirmación doctrinal, dejando que sea la historia la que trace las líneas de la conducta en los actos humanos. Por esta razón, como afirma Francisco, «puede comprenderse» que, en el tema crucial de los divorciados vueltos a casar, «(…) no debía esperarse del Sínodo o de esta Exhortación una nueva normativa general de tipo canónico, aplicable a todos los casos» (§300). Si se tiene la convicción de que los cristianos no deben ajustar su comportamiento a principios absolutos, sino estar atentos a «signos de los tiempos», sería contradictorio formular cualquier clase de reglas.

Todos esperaban la respuesta a una pregunta de fondo: los que, tras un primer matrimonio vuelven a contraer matrimonio por la vía civil, ¿pueden recibir el sacramento de la Eucaristía? A esta pregunta, la Iglesia siempre ha respondido con un no rotundo. Los divorciados vueltos a casar no pueden recibir la comunión, porque su condición contradice objetivamente la verdad natural y cristiana sobre el matrimonio que se representa y actualiza en la Eucaristía (Familiaris consortio, § 84).

La exhortación postsinodal responde lo contrario: en líneas generales no, pero «en ciertos casos» sí (§305, nota 351). Los divorciados vueltos a casar deben ser «integrados» en vez de excluidos (§299). Su integración «puede expresarse en diferentes servicios eclesiales: es necesario, por ello, discernir cuáles de las diversas formas de exclusión actualmente practicadas en el ámbito litúrgico, pastoral, educativo e institucional pueden ser superadas» (§ 299), sin excluir la disciplina sacramental (§ 336).

En realidad, se trata de lo siguiente: la prohibición de recibir la comunión ya no es absoluta para los divorciados vueltos a casar. Por regla general, el Papa no los autoriza a recibirla, pero tampoco se lo prohíbe. «Esto –había destacado el cardenal Caffarra refutando a Kasper– afecta la doctrina. Inevitablemente. Se puede incluso decir que no lo hace, pero lo hace. Es más, se introduce una costumbre que a la larga inculca en el pueblo, sea o no cristiano, que no existe matrimonio totalmente indisoluble. Y esto desde luego se opone a la voluntad del Señor. No cabe la menor duda» (Entrevista en Il Foglio, 15 de marzo de 2014).

Para la teología de la praxis no importan las reglas sino los casos concretos. Y lo que no es posible en lo abstracto, es posible en lo concreto. Pero como acertadamente señaló el cardenal Burke, «si la Iglesia permitiera (aun en un solo caso) que una persona en situación irregular recibiese los sacramentos, eso significaría que, o bien el matrimonio no es indisoluble y por tanto la persona en cuestión no vive en estado de adulterio, o que la santa comunión no es el cuerpo y la sangre de Cristo, que por el contrario requieren la recta disposición de la persona, o sea el arrepentimiento del pecado grave y la firme resolución de no volver a pecar» (Entrevista de Alessandro Gnocchi en Il Foglio, 14 de octubre de 2014).

No sólo eso: la excepción está destinada a convertirse en una regla, porque el criterio para recibir la comunión lo deja Amoris laetitia al «discernimiento personal». El discernimiento se logra mediante «la conversación con el sacerdote, en el fuero interno» (§300), «caso por caso». ¿Y quién será el pastor de almas que se atreva a prohibir que se reciba la Eucaristìa, si «el mismo Evangelio nos reclama que no juzguemos ni condenemos» (§308) y es necesario «integrar a todos» (§297), y «valorar los elementos constructivos en aquellas situaciones que todavía no corresponden o ya no corresponden a su enseñanza sobre el matrimonio» (§292)? Los pastores que quisieran invocar los mandamientos de la Iglesia correrían el riesgo de actuar, según la exhortación, «como controladores de la gracia y no como facilitadores» (§310). «Por ello, un pastor no puede sentirse satisfecho sólo aplicando leyes morales a quienes viven en situaciones irregulares, como si fueran rocas que se lanzan sobre la vida de las personas. Es el caso de los corazones cerrados, que suelen esconderse aun detrás de de las enseñanzas de la Iglesia “para sentarse en la cátedra de Moisés y juzgar, a veces con superioridad y superficialidad, los casos difíciles y las familias heridas”» (§305).

Este lenguaje inédito, más duro que la dureza de corazón que recrimina a los «controladores de la gracia», es el rasgo distintivo de Amoris laetitia, que, no es ninguna casualidad, fue calificada por el cardenal Schöborn en la conferencia de prensa del pasado 8 de abril de «un evento lingüístico». «Lo que más me alegra de este documento -declaró el cardenal de Viena- es que supera de forma coherente la artificial división externa que distinguía entre regular e irregular». El lenguaje, como siempre, expresa un contenido. Las situaciones que la exhortación postsinodal define como «llamadas irregulares» son el adulterio público y la convivencia extramatrimonial. Para Amoris laetitia, éstas realizan el ideal del matrimonio cristiano, «de modo parcial y análogo» (§292). «A causa de los condicionamientos o de factores atenuantes, es posible que, en medio de una situación objetiva de pecado -que no sea subjetivamente culpable o no lo sea de modo pleno- se pueda vivir en gracia de Dios, se pueda amar, y también se pueda crecer en la vida de la gracia y la caridad, recibiendo para ello la ayuda de la Iglesia» (§305), «en ciertos casos, podría ser también la ayuda de los sacramentos» (nota 351).

Según la moral católica, las circunstancias, que constituyen el contexto en el que desarrolla la acción, no pueden modificar la cualidad moral de los actos haciendo buena y justa una acción intrínsecamente mala. Pero la doctrina de los absolutos morales y del mal intrínseco queda anulada por Amoris laetitia, que se acomoda a la “nueva moral” condenada por Pío XII en numerosos documentos y por Juan Pablo II en Veritatis splendor. La moral situacionista deja a la merced de las circunstancias y, en últimas, a la conciencia subjetiva del hombre, determinar qué está bien y qué está mal. Así, una unión sexual extraconyugal no se considera intrínsecamente ilícita, sino que, en tanto que acto de amor, se valora en función de las circunstancias. Dicho de un modo más general, no existe el mal en sí como tampoco pecados graves ni mortales. Equiparar a personas en estado de gracia (situaciones regulares) con personas en situación de pecado permanente (situaciones irregulares) es algo más que una cuestión lingüística: diríase que está en conformidad con la teoría luterana del hombre que es a la vez justo y pecador, condenada por el Decreto sobre la justificación en el Concilio de Trento (Denz-H, nn. 1551-1583).

La exhortación postsinodal Amoris laetitia es mucho peor que la exposición del cardenal Kasper, contra la que se han dirigido tantas y tan justas críticas en libros, artículos y entrevistas. Monseñor Kasper se limitó a plantear algunas preguntas; Amoris laetitia presenta la respuesta: abre puertas a los divorciados vueltos a casar, canoniza la moral situacionista y pone en marcha un proceso de normalización de todas las convivencias extramaritales.

Teniendo en cuenta que el nuevo documento pertenece al Magisterio ordinario no infalible, es de esperar que sea objeto de un análisis crítico profundo por parte de teólogos y pastores de la Iglesia, sin engañarse pensando que pueda aplicársele la hermenéutica de la continuidad.

Si el texto es catastrófico, más catastrófico es que lo haya firmado el Vicario de Cristo. Ahora bien, para quien ama a Cristo y a su Iglesia, es una buena razón para hablar y no quedarse callado. Hagamos nuestras, pues, las palabras de un valiente mitrado, monseñor Atanasio Schneider: «¡Non possumus! Yo no voy a aceptar un discurso ofuscado ni una puerta falsa, hábilmente ocultada para la profanación del sacramento del Matrimonio y de la Eucaristía. Del mismo modo, no voy aceptar una burla del sexto mandamiento de la Ley de Dios. Prefiero ser ridiculizado y perseguido en lugar de aceptar textos ambiguos y métodos insinceros. Prefiero la cristalina “imagen de Cristo, la Verdad, a la imagen del zorro adornado con piedras preciosas” (S. Ireneo), porque “yo sé a Quién he creído”, “scio cui credidi”» (II Tm 1, 12)» (Rorate Coeli, 2 de noviembre de 2015).

Roberto de Mattei

[Traducido por J.E.F] Fuente: Adelante la fe





lunes, 26 de octubre de 2015

MISERICORDIA Y JUSTICIA SON VIRTUDES COMPLEMENTARIAS (ANÁLISIS FINAL DEL SÍNODO)



Cuando las virtudes se desvinculan unas de otras se vuelven locas. Este tipo de "virtudes" son aquellas que se distorsionan y pierden su auténtico y original sentido, para transformarse en una caricatura de la verdadera y genuina virtud a la que hacen mención y referencia. Y cuando una virtud se vuelve loca, decía Chesterton quien se movía como pez en el agua dentro de la ortodoxia católica, resulta más funesta que cualquier vicio.

Así, no hay contradicción sino complementaridad entre misericordia y justicia. Al igual que entre defender tanto la ley como el espíritu de la misma. Querer presentar como antagónico lo complementario es incurrir en lo que bien señalaba Chesterton.

LA MISERICORDIA SIN JUSTICIA ES LA MADRE DE LA DISOLUCIÓN, ENSEÑA SANTO TOMÁS.

El error está en disociar lo que debe ir unido. Señalaba Santo Tomás de Aquino que si bien la justicia sin misericordia es crueldad, la misericordia sin justicia, en cambio, se transformaba en la madre de la disolución. Y así, la misericordia hoy se ha vuelto una virtud loca, al separarse de la justicia. Y la disolución implica relajación.

Esto es lo que, lamentablemente, prevalece hoy en día en la jerarquía (con sus honrosas excepciones): Una misericordia sin justicia. Una virtud que deja de ser tal para transformarse en un concepto sin sólido fundamento evangélico y desvirtuado de su genuino significado, porque ha sido mutilado del equilibrio que le proporciona otra necesaria virtud: la justicia.

Y lo mismo ocurre con quienes en teoría reconocen la complementaridad de las virtudes, pero en la práctica actúan de modo desproporcionado. Para no incurrir en yerro doctrinal aceptan la necesidad TEÓRICA de ese equilibrio, pero en la realidad y en la práctica sus palabras y acciones se cargan de un solo lado de la balanza desvirtuando a la genuina virtud. Y lo más grave aún es que cuando se les hace ver su equivocado proceder, acusan a quien lo haga de sólo cargarse hacia la virtud complementaria, aunque esto no sea así. De esta manera nunca salen de su error. Así, apelan al espíritu de la Ley para acusar a quienes defienden los principios que ellos desvirtúan o soslayan, aun cuando en realidad el espíritu de la Ley sea complementario a la misma y quienes defienden la Verdad no contradigan ese espíritu de la Ley.

Todo esto lo hemos visto, una vez más, con relación al reciente Sínodo que acaba de terminar. Un Sínodo donde se cuestionaron elementos inmutables de la fe como la posibilidad de comulgar por parte de aquellos que estando divorciados y nuevamente casados por lo civil, permanecen en estado de pecado mortal. Las verdades de fe no pueden ser ni discutidas ni votadas por los hombres. Y eso fue lo que se hizo en ambos sínodos (2014 y 2015). La fe fue entegada a la Iglesia Católica para su custodia y divulgación a todo el orbe y no para que los hombres de Iglesia la discutan conforme a sus criterios particulares ni para que sea sometida a votación en nombre de la virtud loca de "la misericordia". La Iglesia fue fundada sobre la Roca de Pedro para edificar la Iglesia de Cristo ("sobre esta piedra edificaré MI Iglesia"). La Iglesia no es de Pedro ni de sus apóstoles, ni de sus sucesores, sino de Cristo. Cristo la fundó, no sus representantes que deben custodiarla y mantenerla siempre fiel al depósito que les fue encomendado.

PADRES SINODALES APRUEBAN Y SE CONMUEVEN POR UN SACRILEGIO

Y en nombre de "la misericordia" hubo pastores en el Sínodo que propusieron este sacrilegio contrario a la Revelación de Cristo mismo y a las enseñanzas divinas inspiradas a San Pablo. Y esas propuestas se dijeron, se impulsaron, se discutieron y se votaron. No solo eso, sino que también se propuso disociar la praxis pastoral del dogma, con el subterfugio de mantener el dogma pero adaptarlo a las necesidades "misericordiosas" de la realidad humana, como si ésta, cuando es contraria a las enseñanzas divinas, pudiera compaginarse con la fe. ¿Puede haber un ejemplo más claro de que la virtud de la misericordia se había transformado en una locura? Y se llegó al clímax cuando varios padres sinodales se enternecieron hasta el llanto con el relato que hizo uno de ellos sobre un pequeño mal preparado para la Primera Comunión, que al recibirla tomó la hostia y la partió para compartirla con sus padres divorciados vueltos a casar que estaban impedidos a hacerlo bajo pena de sacrilegio. Y éstos comulgaron consumando el sacrilegio. Y no lloraron de dolor los padres sinodales por lo que es una gravísima falta y una gran ofensa contra Cristo sacramentado, sino de la "ternura" que les provocó el gesto del niño, que independientemente de su buena fe sólo denota una ignorancia y una inmensa falta de preparación de la que son gravemente culpables quienes lo catequizaron.

¡Así está la virtud loca de esta falsa "misericordia"! Seguramente nunca imaginó algo así Chesterton, a pesar de su ingeniosa y gran imaginación.

Y bien, el asunto es más grave todavía: este sacrilegio ya es moneda corriente en varios países y templos católicos (Alemania, Suiza y otros), sin que nadie ponga un término y un hasta aquí al sacrilegio institucionalizado. Y quienes ya lo practican, van y lo proponen al Sínodo en 2014. ¿Y qué sucede? Se discute, se analiza y se vota, igual que se puede analizar si conviene o no cualquier asunto terreno opinable. Y durante un año, la Autoridad Apostólica, el Vicario de Cristo calla y se espera hasta el próximo Sínodo en 2015. En tanto, los sacerdotes modernistas que ya permiten este sacrilegio, lo siguen practicando en su templos sin quien les diga nada ni ponga orden. ¿Se abre así la puerta para que en futuros sínodos se discutan otras verdades de fe? ¿Se podrá llegar a votar y "determinar" humanamente -contra la Revelación hecha por Dios- si la Santísima Trinidad tiene dos o cuatro personas?

Bueno, finalmente no se autorizó este sacrilegio, dirán algunos. El documento final del Sínodo no lo permitió, sostienen aliviados. Y en efecto, así fue. Pero se pasa por alto un aspecto: tampoco se recordó ni se concluyó con la doctrina perenne, la de la Biblia y el Evangelio, la de Cristo y la de san Pablo divinamente inspirado, la definida solemnemente por el Concilio dogmático de Trento y enseñada desde siempre. No se definió explícitamente que ésta sigue conservando, pues no puede nunca ser de otro modo, su total vigencia por ser una enseñanza contenida en la Revelación Divina que es Palabra inmutable de Dios. Tampoco se condenó a quienes tal sacrilegio ya lo practican. Y ciertamente éstos lo seguirán realizando sin quien los censure. Mantendrán el sacrilegio y la traición a Cristo de ofrecer su Cuerpo presente realmente en la Eucaristía a quienes estén en pecado mortal y contumazmente se mantengan en él al vivir en concubinato (por mucho que exista "matrimonio" civil). Traición muy semejante a la de Judas, que también entregó el Cuerpo del Señor para ser mancillado.

No solo eso, también se concluyó el asunto con un párrafo de compromiso que -en su ambigüedad- trató de dejar contentos a unos y a otros, aunque no mucho a nadie:

"84.- ...Su participación (de los divorciados y vueltos a casar civilmente) puede expresarse en diversos servicios eclesiales: es necesario por ello discernir cuáles de las diversas formas de exclusión actualmente practicadas en el ámbito litúrgico, pastoral, educativo e institucional pueden ser superadas. Ellos no están y no deben sentirse excomulgados, y pueden vivir y madurar como miembros vivos de la Iglesia, sintiéndola como una madre que los acoge siempre, los cuida con afecto y los alienta en el camino de la vida y del Evangelio..."

¿Y quién va discernir cuáles son esas "diversas formas de exclusión"? ¿La prohibición que hace la Palabra de Dios de otorgar Eucaristía a los divorciados vueltos a casar civilmente en pecado mortal podría ser una de ellas? ¡No se dice ni se especifica nada! ¿No tuvieron dos sínodos y un año para determinar esto los padres sinodales? ¡Tanto tiempo y tanta discusión sólo para concluir que es necesario el discernir esto! ¿Y ahora -insistimos- quién lo va a hacer? ¿Cada Conferencia Episcopal en nombre de la colegialidad y la descentralización? ¿Cada sacerdote podrá decidir si es o no "conveniente"? ¿Los que ya practican este sacrilegio o quién? ¿El Papa? Hasta ahora no ha querido hacerlo.

LAS ANULACIONES DICTADAS POR MODERNISTAS

¿Y los padres sinodales que propusieron el sacrilegio institucionalizado de qué se preocupan? Nadie les ha prohibido terminantemente seguirlo haciendo. Es más, estos obispos ahora pueden hacer uso de las nuevas "anulaciones" express. Si no hay segunda instancia en muchos casos y se deja a todo obispo titular de una diócesis la facultad de anular... ¿por qué hemos de creer que quienes proponen o practican ya el sacrilegio institucionalizado van a seguir los procesos de anulación con todo el rigor canónico y comprobando plenamente que no existió matrimonio válido? Antes, la segunda instancia y hasta la tercera eran un freno para los abusos. Al desaparecer éstas en muchos casos... ¿quién garantiza que un obispo modernista que se lo proponga, no declare dizque "nulo" lo indisoluble, considerando -además- que hasta otros de buena fe desconocen a fondo las leyes canónicas? Si esos modernistas están dispuestos a traicionar a Cristo entregando la Eucaristía a quien vive permanentemente en pecado y no desea salir de él y por lo mismo no se arrepiente de ofender a Dios... ¿no lo estarán también para traicionar el sacramento del matrimonio por Él instituido "separando" lo que Dios ha unido?

Finalmente aclaramos que amamos y defendemos tanto la Doctrina Revelada como la Ley Divina, sin apartarnos de su espíritu, pues estos elementos son parte de un todo. Son otros -los modernistas- quienes en la teoría y/o en la práctica disocian lo que debe ir unido.

Sin duda... ¡las virtudes se han vuelto locas! La lucha del demonio contra el matrimonio avanza a grandes zancadas.

¡Ven ya, Señor Jesús!

-Se permite su reproducción citando la fuente (catolicidad.com), como todo nuestro material-

viernes, 23 de octubre de 2015

ACERCA DEL SÍNODO 2015 (VIDEO): DEFENDIENDO LAS ENSEÑANZAS INFALIBLES DE LA IGLESIA

“El trabajo del demonio se infiltrará aún dentro de la Iglesia de tal manera que uno verá a cardenales en contra de cardenales, obispos en contra de obispos”: Nuestra Señora de Akita, Octubre 13, 1973 (las apariciones de Akita, Japón, fueron aprobadas por Mons. John Shojiro Ito, Obispo de Niigata, Japón, en Abril 1984).

En el video: el Cardenal Burke, Mons. Schneider y Mons. Lenga defendiendo el Magisterio inmutable de la Iglesia contra la doctrina herética de los modernistas encabezados por el Cardenal Kasper. Sin duda, el demonio ya se ha infiltrado en la Iglesia. ¡Profecía cumplida!



"Cristo dijo a Pedro : "tú eres Pedro, piedra, y sobre esta piedra yo edificaré MI IGLESIA", no tu Iglesia, Pedro, ¡MI IGLESIA!": Mons. Schneider.

domingo, 11 de octubre de 2015

¿CUÁL ES EL TIPO DE MISERICORDIA PASTORAL QUE DEBE RESPONDER A LOS NUEVOS DESAFÍOS DE LA FAMILIA? por el cardenal Robert Sarah


¿QUÉ TIPO DE MISERICORDIA PASTORAL?

por el cardenal Robert Sarah, prefecto de la Congregación para el Culto Divino.
Del primer capítulo de la obra: “África, nueva patria de Cristo. Contribuciones de pastores africanos al sínodo sobre la familia”*

Los “Lineamenta”* (N. de la R: es decir, el documento oficial que surgió tras la primera sesión del sínodo y que es la base para una ulterior discusión) indican que en el contexto eclesial mucho más amplio descrito por la “Evangelii gaudium” el nuevo recorrido marcado por el sínodo extraordinario tiene como punto de partida las periferias existenciales”, las cuales requieren un enfoque pastoral caracterizado por una “cultura del encuentro capaz de reconocer la obra libre del Señor también fuera de nuestros esquemas habituales y asumir, sin reparos, esa condición de ‘hospital de campaña’ que tanto ayuda al anuncio de la misericordia de Dios” (introducción a las preguntas después de la “Relatio synodi”, primera parte).

La pregunta que hay que plantearse, entonces, es la siguiente: ¿cuáles son estas periferias de la vida en el nuevo contexto socio-cultural que tenemos hoy ante nosotros?

El impacto de la globalización en las culturas humanas ha sido tan destructivo que no sólo las instituciones sociales tradicionales, sino también los valores que las sostienen han sido sacudidos desde sus cimientos. A través del poder político y legislativo (con, por ejemplo, las nuevas leyes que deconstruyen la familia y el matrimonio y especulan sobre la vida humana), del poder financiero (con fondos para el desarrollo condicionados a la adopción de documentos “anti-familia” y “anti-vida”) y especialmente del poder de los medios de comunicación, una ideología relativista se está difundiendo en todas nuestras sociedades contemporáneas.

Libro escrito contra las tesis de Kasper
por once autores, todos ellos obispos
 y arzobispos africanos; entre ellos,
 siete cardenales encabezados por Sarah.
Si nos fiamos del presidente del consejo de las conferencias episcopales europeas, en los países del hemisferio septentrional “la convivencia de hecho es ya la norma”, dato confirmado por los estudios sociológicos. Vivir en una familia cristiana, según los valores del Evangelio, se ha convertido en una situación marginal respecto a la mayoría. Las familias cristianas, en este contexto, son ahora una minoría no sólo numéricamente, sino también sociológicamente. Sufren discriminaciones silenciosas, pero oprimentes e implacables. Todo está contra ellas: los valores dominantes, la presión mediática y cultural, los vínculos financieros, la legislación vigente, etc . Y la propia Iglesia, a través de documentos como los “Lineamenta”, parece que también las estén llevando hacía esa situación.

Si los “Lineamenta” están expresados en el lenguaje que vemos, ¿qué tipo de Iglesia se ocupará de este “pequeño resto”? ¿Quién hará oír la voz misericordiosa del Buen Pastor diciendo repetidamente: “No temas, pequeño grey” (Lc 12, 32)?

¿No hemos encontrado aquí tal vez la verdadera “periferia” de nuestra aldea mundial postmoderna? Esperemos que el próximo sínodo no expulse de la “gruta de Belén” (la Iglesia) a la pequeña familia cristiana que ha encontrado espacio en las fondas de la “Ciudad del rey David” (nuestro mundo globalizado). Las hermosas familias cristianas que están viviendo heroicamente los exigentes valores del Evangelio son hoy las verdaderas periferias de nuestro mundo y de nuestras sociedades, que transcurren la vida como si Dios no existiera.

Además de este “pequeño resto”, hay una segunda categoría que pide en voz alta más atención pastoral. Son las víctimas del sistema postmoderno, que no se dan por vencidas. No se sienten en casa en este mundo sin Dios. Llevan consigo la nostalgia por el calor de la “familia cristiana”, pero sienten que no tienen la fuerza necesaria para volver a ese modo de vida radicalmente evangélico.

Cardenal Sarah
A estas personas les parece que nosotros presentamos hoy una Iglesia rígida, una madre que ya no les entiende y les cierra la puerta en las narices, mientras que otros intentan convencerles de que son juzgados y condenados precisamente por las mismas personas que deberían acogerles y preocuparse por ellos. En lugar de ayudarles a descubrir el horror del pecado y a que pidan ser liberados de él, les ofrecen, sin tener ningún derecho a hacerlo, un tipo de “misericordia” que no tiene otro efecto que dejar que se hundan aún más profundamente en el mal.

Pero estos hermanos y hermanas que han sido realmente heridos por la vida no se dejan engañar. Tienen sed de verdad en sus vidas, no de conmiseración o palabras melifluas. Saben muy bien que son víctimas del sistema globalizado cuyo fin es debilitar y destruir a la Iglesia. No están entre quienes dan voz a las ideologías relativistas que deterioran los cimientos de la doctrina cristiana y anulan la Cruz de Cristo. Se ven a sí mismos como el pecador del que habla San Agustín que, aunque no se asemeja a Dios por haber perdido la impecabilidad, desea por lo menos parecerse a Él en el horror que siente por el pecado. Este, de hecho, es el motivo por el cual no quieren que nadie les impida gritar al cielo: “¿Quién nos dará la salvación?”, “Jesús, hijo de David, ¡ten piedad de mí!”, prometiéndoles en cambio algo que Cristo no ha prometido nunca que daría.

Dios nunca ha cerrado su corazón a estos hermanos y hermanas y tampoco la Iglesia, su sierva, puede hacerlo. Pero, ¿cómo puede asumir la Iglesia un enfoque pastoral de misericordia hacia ellos? Evitando vendar con la comunión sacramental una herida que no ha sido tratada por el sacramento de la reconciliación debidamente recibido.

Si su enfoque pastoral no debe ser la condena, que maltrata a la persona dañada por un herida sangrante, sino más bien la presencia compasiva, entonces la Iglesia no puede hacer creer que ignora la existencia real de las devastaciones causadas por la herida; debe, en cambio, aplicar el bálsamo de su corazón, para que así esta herida pueda ser tratada y vendada en vista de la verdadera sanación.

Esta especie de presencia respetuosa, con el renovado modo de ver las cosas que viene de Dios, nunca llamará “bueno” a algo que es malo o “malo” a algo que es bueno, como recuerda el ritual para la ordenación de los obispos. Se trata de una pastoral de esperanza y de espera, como el padre misericordioso espera al hijo prodigo. Como el Buen Pastor, la Iglesia deberá buscar a los hijos que están lejos, deberá cargarlos sobre sus espaldas, abrazarlos y no volver a lanzarlos sobre las espinas que laceraron sus vidas. Este es el significado de la misericordia pastoral.
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El documento surgido tras la primera sesión del sínodo sobre la familia:
Y las líneas de trabajo para la segunda sesión:
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*Tomado del libro: “África, nueva patria de Cristo. Contribuciones de pastores africanos al sínodo sobre la familia”. Escrito por once autores, todos ellos obispos y arzobispos africanos; entre ellos, siete cardenales, uno de los cuales es de nuevo Sarah, que firma el primero de los ensayos que es el que arriba reproducimos parcialmente. El prólogo del libro ha sido escrito por el cardenal nigeriano Francis Arinze, predecesor de Sarah a la cabeza de la Congregación para el Culto Divino. Traducción en español de Helena Faccia Serrano. Fuente: Infovaticana.com. "Eran cinco; ahora son diecisiete los cardenales anti-Kasper" por Sandro Magister.

jueves, 1 de octubre de 2015

LLAMADO A LOS PADRES SINODALES A FAVOR DE LA DOCTRINA TRADICIONAL FIRMADO POR CARDENALES, OBISPOS Y LAICOS

SE PRESENTÓ AYER

Roma, 1/10/15. Ayer por la tarde, en Roma, el Cardenal Sarah, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino, y el cardenal Brandmuller, el más próximo a Benedicto XVI, asistieron al convenio internacional organizado por La Nuova Bussola, Il Timone e Infovaticana y que contó con las ponencias de los Cardenales Burke y Caffarra, así como del Secretario de la Congregación para las Iglesias Orientales, Cyril Vasil, y el profesor Kampowski.

En este marco, el cardenal Cafarra señaló que admitir a los divorciados que se han vuelto a casar en la Eucaristía "niega la ontología sacramental del matrimonio...No es posible. Tal admisión querría decir cambiar la doctrina del matrimonio, de la eucaristía, de la confesión, de la Iglesia sobre la sexualidad y tendría una relevancia pedagógica destructiva porque ante esta decisión, especialmente los jóvenes podrían concluir que no existe un matrimonio indisoluble". Por su parte, el cardenal Burke lamentó que en materia de familia y matrimonio hayan entrado en la Iglesia confusiones y errores que han hecho pensar erróneamente que el Sínodo es competente para modificar la doctrina y la praxis católica en estos ámbitos, al tiempo que ha llamado a evitar estas distorsiones dañinas.

Al finalizar el acto, Riccardo Cascioli presentó el "Llamado a los padres sinodales" que pueden leer a continuación, junto con la lista de los firmantes, entre los que se encuentran los cardenales Caffarra, Burke, Brandmüller, Sarah y Meisner, varios obispos, teólogos y periodistas (los subrayados son nuestros).

Estimadísimos Padres:

Está claro que «la familia, el matrimonio nunca fue tan atacado como ahora», y que la cultura dominante y el poder que se ejerce a través de los medios de comunicación de masas «la familia se la bastardea como bueno, le pegan de todos lados y queda muy herida» (Papa Francisco, 25 de octubre de 2014). Esto ocurre sobre todo porque la familia – con su identidad, su responsabilidad educativa, sus fines – impide el control social de sus miembros, y es la institución que mayormente resiste al poder dominante.

Es muchísimo lo que está en juego por toda la humanidad: «Las tinieblas que hoy afectan a la misma concepción del hombre atacan en primer lugar y directamente la realidad y las expresiones que le son connaturales. La persona y la familia corren parejas en la estima y en el reconocimiento de su dignidad, así como en los ataques y en los intentos de disgregación. La grandeza y la sabiduría de Dios se manifiestan en sus obras. Con todo, parece que hoy los enemigos de Dios, más que atacar de frente al Autor de la creación, prefieren herirlo en sus obras. El hombre es el culmen, la cima de sus criaturas visibles. (…) Entre las verdades ofuscadas en el corazón del hombre, a causa de la creciente secularización y del hedonismo dominante, se ven especialmente afectadas todas las que se relacionan con la familia. En torno a la familia y a la vida se desenvuelve hoy la lucha fundamental de la dignidad humana» (Juan Pablo II, 3 de octubre de 1997). El ataque a la familia no es solamente un ataque cultural: es también social, económico, jurídico, doctrinal, e incluso sacramental. Por eso, su defensa requiere un Magisterio específico, fuerte y muy claro. Un Magisterio que vuelva a declarar los principios del derecho natural – que el Evangelio no elimina, sino perfecciona – y que oriente a los fideles católicos hacia la necesidad de defender la familia por su responsabilidad hacia el bien común de la sociedad y de todos.

La profunda reflexión que la Iglesia está haciendo sobre la familia en este momento, con los dos Sínodos que a ella se dedican, va directo al asunto fundamental de este momento histórico. Sería un error aceptar las posiciones que las fuerzas que dominan hoy en el mundo (la ideología dominante anticristiana, la agresión de las sectas protestantes más radicales, las otras religiones) querrían que la Iglesia apoyara: estas fuerzas tienen la intención de reducirla a prácticas devocionales y caritativas, pero no le toleran en su pretensión de una propuesta global, que concierna la existencia del hombre en cuanto tal.

Hoy, para la sociedad es necesario, más que nada, que la Iglesia y los cristianos vivan la novedad de la familia cristiana y expresen sus profundas creencias o la doctrina que empapa la experiencia de de la familia. «Lo que se nos pide es reconocer lo bello, auténtico y bueno que es formar una familia, ser familia hoy; lo indispensable que es esto para la vida del mundo, para el futuro de la humanidad. Se nos pide que realcemos el plan luminoso de Dios sobre la familia, y ayudemos a los cónyuges a vivirlo con alegría en su vida, acompañándoles en sus muchas dificultades» (Papa Francisco, Consistorio Extraordinario, 20 de febrero de 2014).

Estimados Padres:

Por estos motivos les pedimos que el Sínodo exprese una nueva propuesta integrante de la tradición católica sobre los problemas de la vida, de la familia, de la educación, que permita que el pueblo cristiano de hoy profundice su propia identidad para cumplir con su misión de manera adecuada. Como Juan Pablo II nos recordaba, «así pues, en la base de todo el orden social se encuentra este principio de unidad e indisolubilidad del matrimonio, principio sobre el que se funda la institución de la familia y toda la vida familiar» (Juan Pablo II, 4 de octubre de 1997). Esto implica también un juicio cultural sobre la mentalidad dominante, que permita ser cada vez más caritativos.

Les pedimos que superen la contraposición abstracta entre verdad y caridad, entre doctrina y pastoral, que no tiene ningún fundamento desde el punto de vista de la experiencia de la Iglesia, porque la verdad se expresa en el mundo como juicio sobre las posiciones y como caridad hacia las personas.

Les pedimos que incluyan todas las problemáticas particulares, las más dolorosas también, no como puntos totalizadores, sino como puntos que expresen la totalidad de la posición. En particular, no se puede pensar que la Iglesia suponga la equivalencia de facto, no solamente de derecho, entre una relación y una pareja heterosexual y una relación de carácter homosexual, porque esto sería la subversión del derecho natural y del plan del amor de Dios, el Creador.

Les pedimos que en el Sínodo le den la justa importancia a la experiencia de familias que viven y atestiguan la belleza de un amor indisoluble, que sabe atraer e iluminar a muchas familias que viven en las tinieblas.

Documento firmado por:

Card. Carlo Caffarra Arcivescovo di Bologna

Card. Raymond L. Burke Sovrano Ordine di Malta

Card. Walter Brandmüller Pres. Em. Pont. Com. Scienze storiche

Card. Robert Sarah Prefetto Congregazione Culto Divino

Card. Joachim Meisner Arcivescovo emerito di Colonia

Mons. Cyril Vasil Congregazione Chiese orientali

Mons. Luigi Negri Arcivescovo di Ferrara

Mons. Alexander K. Sample Arcivescovo di Portland (Oregon)

Mons. Athanasius Schneider Vescovo di Astana

Mons. Marc Aillet Vescovo di Bayonne

Mons. Mark Davies Vescovo di Shrewsbury

Mons. Fernando Areas Rifan Vescovo, amministratore apostolico

   della amministr. Apostolica personale di san Giovanni Maria Vianney – Campos

Mons. Antonio Livi teologo

Abbé Claude Barthe teologo

Padre Robert Dodaro O.S.A. Presidente Istituto Patristico Agostiniano

Padre Paul Mankowski sj Biblista

Padre Joseph Fessio sj Direttore Ignatius Press

Padre John Saward teologo

Don Nicola Bux teologo

Padre Giorgio M. Carbone direttore Edizioni Studio Domenicano

Don Stefano Bimbi Alleanza Parentale

Don Andrea Brugnoli fondatore Sentinelle del Mattino

Stephan Kampowski docente Istituto Giovanni Paolo II

Robert Royal direttore Faith and Reason Institute

Robert Spaemann filosofo e teologo

Armin Schwibach filosofo

Giorgio Zannoni canonista

Ettore Gotti Tedeschi Economista

Armando Fumagalli docente universitario

Giacomo Samek Lodovici filosofo

Philippe Maxence direttore l’Homme Nouveau

Guillaume d’Alançon scrittore

Thibaud Collin filosofo e scrittore

Riccardo Cascioli direttore La Nuova Bussola Quotidiana

Gianpaolo Barra fondatore Il Timone

Gabriel Ariza direttore Infovaticana

Benjamin Harnwell presid. Dignitatis Humanae Institute

Vincenzo Sansonetti giornalista

Marco Respinti giornalista

Andrea Zambrano giornalista

Fuente: Infovaticana y otras.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

EL VATICANO HA RECIBIDO MÚLTIPLES PETICIONES DE DIVERSOS SECTORES DE MANTENER INCÓLUME LA DOCTRINA CATÓLICA DEL MATRIMONIO Y LA EUCARISTÍA EN EL PRÓXIMO SÍNODO


En múltiples partes del orbe se han realizado peticiones a la Santa Sede de mantener la fidelidad al Evangelio y a las enseñanzas de Cristo con relación al matrimonio católico indisoluble y fecundo, la necesidad de recibir la Eucaristía en estado de gracia y sostener la doctrina tradicional sobre la homosexualidad. A continuación señalamos solo algunas de ellas:

SACERDOTES INGLESES

Casi 500 –461 sacerdotes, exactamente– de lo más granado de la Iglesia en Inglaterra y Gales han firmado una carta suplicando a los «padres sinodales» para que confirmen la fe y destierren la confusión que reina en el ambiente.

Este es el texto:
Después del Sínodo Extraordinario de Obispos celebrado en octubre de 2014, se ha levantado mucha confusión en relación con la enseñanza de la moral católica. Deseamos, en esta situación, como sacerdotes católicos, volver a afirmar nuestra fidelidad inquebrantable a la doctrina tradicional sobre el matrimonio y el verdadero significado de la sexualidad humana, fundada en la Palabra de Dios y enseñada por el Magisterios de la Iglesia durante dos milenios.
Nuevamente nos comprometemos con la tarea de presentar esta enseñanza en toda su plenitud, toda vez que acogemos con el amor del Señor a aquellos luchan por responder a las exigencias y desafíos del Evangelio en una sociedad cada vez más secular. Además afirmamos la importancia de mantener la disciplina tradicional de la Iglesia con respecto a la recepción de los sacramentos, y que la doctrina y la práctica permanezcan firme e inseparablemente en armonía.
Instamos a todos los que van a participar en el segundo Sínodo, en octubre de 2015, a que hagan un anuncio claro y firme de la enseñanza inmutable, de la enseñanza moral de la Iglesia, para que la confusión desaparezca y la fe sea confirmada.
Atentamente (y los nombres de los 461 sacerdotes)
Según cuenta Madeleine Teahan algunos sacerdotes no han firmado por presión de «sus superiores» (Fuente: Ver aquí).

UNA INICIATIVA EN E.U.A.

Al igual que en Inglaterra, cientos de sacerdotes norteamericanos y algunos prelados han firmado su adhesión  (ver aquí) a la doctrina tradicional de la Iglesia señalando: "Como sacerdotes católicos nos comprometemos nuevamente a la tarea de presentar las enseñanzas de la Iglesia sobre el matrimonio en toda su plenitud... Además afirmamos la importancia de mantener la disciplina tradicional de la Iglesia con respecto a la recepción de los sacramentos, y la convicción de que la doctrina y la práctica permanecen firmemente e inseparablemente en armonía".

CARTA ABIERTA AL PAPA

El 15 de septiembre pasado, el obispo Bernard Fellay, superior de la Fsspx, se dirgió al papa Francisco suplicándole que haga "resonar en el mundo una palabra de verdad, de claridad y de firmeza, en defensa del matrimonio cristiano, e incluso simplemente humano, para sostén de su fundamento, a saber, la diferencia y complementariedad de los sexos, como apoyo de su unicidad y de su indisolubilidad". Señala que "Es gloria de la Iglesia católica a lo largo de los siglos haber defendido contra viento y marea, a pesar de las solicitaciones, amenazas y tentaciones, la realidad humana y divina del matrimonio. Siempre ha llevado bien alto – incluso si hombres corruptos la abandonaban por ese solo motivo – el estandarte de la fidelidad, de la pureza y de la fecundidad que caracterizan el verdadero amor conyugal y familiar". Por ello advierte: "No podemos negar que la primera parte del Sínodo dedicado a “Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización” nos ha alarmado vivamente. Hemos escuchado y leído, de personas constituidas en dignidad eclesiástica – que se atribuyen vuestro respaldo, sin ser desmentidas –, afirmaciones tan contrarias a la verdad, tan opuestas a la doctrina clara y constante de la Iglesia en lo concerniente a la santidad del matrimonio, que nuestra alma se ha visto profundamente perturbada. Lo que nos inquieta todavía más son algunas de vuestras palabras, que dan a entender que podría haber una evolución de la doctrina para responder a las nuevas necesidades del pueblo cristiano. Nuestra inquietud brota de la condenación que San Pío X hizo, en su encíclica Pascendi, de la acomodación del dogma a pretendidas exigencias contemporáneas. Pío X y vos, habéis recibido la plenitud del poder de enseñar, de santificar y de gobernar en la obediencia a Cristo, que es el Jefe y el Pastor del rebaño en todo tiempo y en todo lugar, y de quien el Papa debe ser el fiel vicario sobre esta tierra. Lo que ha sido objeto de una condenación dogmática no puede convertirse, con el tiempo, en una práctica pastoral autorizada". Y agrega: "Dios autor de la naturaleza estableció la unión estable del hombre y de la mujer con vistas a perpetuar la especia humana. La Revelación del Antiguo Testamento nos enseña de modo clarísimo que el matrimonio, único e indisoluble, entre un hombre y una mujer, fue establecido directamente por Dios, y que sus características esenciales fueron sustraídas a la libre elección de los hombres para permanecer bajo una protección divina particularísima: “No codiciarás la mujer de tu prójimo” (Éxodo 20, 17). El Evangelio nos enseña que Jesús mismo, en virtud de su autoridad suprema, restableció definitivamente el matrimonio, alterado por la corrupción de los hombres, en su pureza primitiva: “Lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe” (Mateo 19, 6)." (Texto íntegro AQUÍ).

INCONTABLES PETICIONES DE FIELES SE HAN DIRIGIDO A LA SANTA SEDE

El cardenal Burke tras asegurar que «si el matrimonio es indisoluble y alguien está viviendo en un estado que contradice la indisolubilidad del matrimonio, no entiendo cómo puede permitirse que reciba la sagrada Comunión», pidió -en noviembre pasado- a los fieles católicos que escribiesen al Papa Francisco para expresar su opinión de que las enseñanzas de Cristo y de la Sagrada Escritura sean respetadas y reafirmadas en el próximo Sínodo. Derivado de ello, incontables fieles han escrito a la Santa Sede con esa petición (Ver AQUÍ).

OBISPOS Y CARDENALES A FAVOR DE LA DOCTRINA TRADICIONAL DEL MATRIMONIO Y LA EUCARISTÍA.

Ya se han dado a conocer múltiples noticias y declaraciones de muchos obispos a favor de la doctrina tradicional de la Iglesia. Recordemos solo algunos de los más destacados: La Conferencia Episcopal de Polonia, el cardenal Sarah en nombre de los obispos africanos, el cardenal Ruini, el cardenal Napier, el cardenal De Paolis, el cardenal Müller, el cardenal Pell, el cardenal Burke, el cardenal Brandmüller, el cardenal Caffarra, Mons. Gadecki, Mons. Livieres (+), Mons. Schneider, etc., etc.

El P. Santiago Martín, fundador de los Franciscanos de María, señaló: “La práctica totalidad de los movimientos presentes en Roma […] está a favor de mantener la Doctrina Tradicional. Todos quieren […] que se trate con el máximo amor a los divorciados para que no se sientan excluidos de la Iglesia, pero sin que eso suponga devaluar la Eucaristía y permitir que se pueda acceder a ella sin estar en gracia”.

CINCO CARDENALES ESCRIBEN UN LIBRO REFUTANDO LAS HEREJÍAS DE KASPER

Cinco miembros del Colegio de Cardenales se unieron para escribir un libro en defensa de la doctrina de la Iglesia sobre los católicos divorciados en nueva unión y afirmaron que se trata del enfoque más misericordioso que puede esperarse. En ninguno de los casos, bíblicos o patrísticos, estos estudiosos encuentran argumentos a favor del tipo de 'tolerancia' que propone el Cardenal Kasper con respecto a los divorciados en nueva unión.

El libro “Remaining in the Truth of Christ: Marriage and Communion in the Catholic Church” (Permaneciendo en la verdad de Cristo: Matrimonio y comunión en la Iglesia Católica) ofrece una respuesta y refuta con toda la doctrina católica y la práctica de la Iglesia durante toda su historia, la propuesta del Cardenal Walter Kasper para que católicos divorciados en nueva unión pudieran recibir la Eucaristía.

Los cinco cardenales autores del libro son Gerhard Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe; Raymond Leo Burke, Prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica; Walter Brandmüller, presidente emérito del Comité Pontificio de Ciencias Históricas; Carlo Caffarra, Arzobispo de Bolonia y uno de los teólogos que han asesorado a la Santa Sede en cuestiones de moralidad y familia; y Velasio De Paolis, Presidente emérito de la Prefectura para los Asuntos Económicos de la Santa Sede. Además de los purpurados, cuatro profesores y teólogos expertos también han hecho contribuciones al libro: Robert Dodaro (OSA), el editor John Rist, el jesuita Paul Mankowski y el Arzobispo Cyril Vasil. (Fuente: AQUÍ).

ACTITUD NECESARIA

Más allá de cualquier matiz y diferencia que pueda existir en otros rubros, es fundamental -en este gravísimo momento- que exista por parte de todos un rechazo absoluto a cualquier pretensión de los modernistas de enmendarle la doctrina a Cristo y a la Sagrada Escritura que es la Palabra de Dios. Recordemos lo que señala Kempis, en su obra Imitación de Cristo (I, V): "No quieras saber quién lo dice, sino atiende a lo que dice". Más allá de quién lo señala, lo vital para el alma es mantener la fidelidad a la doctrina perenne revelada por Dios y custodiada por la Iglesia Católica, Apostólica y Romana durante 2,000 años. Recordemos que San Pío X* nos advirtió que ellos -los modernistas- traman la ruina de la Iglesia no desde fuera, sino desde dentro y que el peligro se encuentra en las entrañas mismas de la Iglesia por las maquinaciones de estos quintacolumnistas. 

El solo hecho de hacer encuestas públicas, cuestionar, deliberar y someter a votación verdades católicas ya definidas es algo inédito, absurdo y gravísimo, sea cual fuere el resultado final. Y esto, parecen ser muy pocos los que lo advierten. De cualquier modo, oremos, oremos mucho por el Sínodo.