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lunes, 3 de noviembre de 2025

OBTÉN INDULGENCIAS PARA TUS DIFUNTOS

 



Se pueden obtener una indulgencia plenaria por día aplicable a las benditas ánimas del purgatorio cumpliendo las siguientes obras prescritas:

-El 2 de noviembre, ese día o el siguiente si cae en domingo, acudiendo a una iglesia y oratorio público o semi público y rezando un Padrenuestro, Credo, Avemaría y Gloria por las intenciones del Romano Pontífice.

-Del 1 al 8 de noviembre, visitando un cementerio y rezando alguna oración por los difuntos y, además, por las intenciones del Romano Pontífice (Padrenuestro, Avemaría y Gloria).

Según el Diccionario de Teología Católica las intenciones del Romano Pontífice no se refieren a las personales del Papa sino a las siguientes:

-Exaltación de la Santa Iglesia Católica 

-Extirpación de las herejías

-Propagación de la fe

-Conversión de los pecadores 

-Paz y concordia entre los príncipes (gobernantes) cristianos

-Los demás bienes del pueblo cristiano

Normas Generales Sobre las Indulgencias.

Las indulgencias, tanto parciales como plenarias, pueden ser aplicadas a los difuntos a modo de sufragio. Pero nadie puede aplicar a otros hombres aún vivos las indulgencias que gana.

Para ganar las indulgencias, se requieren las siguientes condiciones:­ Haber recibido el bautismo, no estar excomulgado, hallarse en estado de gracia (al menos al finalizar las obras prescriptas) y estar sometido a la jurisdicción de aquél que otorga las indulgencias. Asimismo, debe tenerse la intención, por lo menos en general, de ganarlas. Y es necesario que las obras prescriptas se realicen en el tiempo y modo establecidos en la concesión.

La indulgencia plenaria puede ser ganada una sola vez por día. Pero el fiel puede ganar la indulgencia “in articulo mortis” aún cuando ya haya ganado otra indulgencia plenaria ese mismo día.

La indulgencia parcial puede ser ganada varias veces por día, salvo explícita indicación en contrario.

Para ganar la indulgencia plenaria, debe cumplirse con la obra prescripta y, además, otras tres condiciones: 1. Confesión (esa fecha o una semana antes o después). 2. Comunión Sacramental (la que, como es ley, debe recibirse siempre en estado de gracia, haciendo antes una buena Confesión si hubiese pecado mortal). 3. Oración por las intenciones del Sumo Pontífice. 4. Se indica además, que sea excluido toda inclinación al pecado, aún al venial.

Si falta esta plena disposición, o si no se cumplen las condiciones mencionadas, la indulgencia será solamente parcial.

Con una sola confesión sacramental se pueden alcanzar varias indulgencias plenarias. En cambio, con una sola comunión eucarística y una sola plegaria según las intenciones del Sumo Pontífice se puede alcanzar una sola indulgencia plenaria.

Se cumple plenamente la condición de la oración según las intenciones del Sumo Pontífice recitando, según sus intenciones, un Padrenuestro, una Avemaría y un Gloria. 

No se puede alcanzar una indulgencia con una obra que de por sí se esté obligado a hacer por ley o por precepto, a menos que en la concesión no se diga expresamente lo contrario. No obstante, quien cumple una obra que le fue impuesta como penitencia sacramental, puede al mismo tiempo satisfacer la penitencia y alcanzar la eventual indulgencia anexa a esta obra.

                                       -oOo-

sábado, 1 de noviembre de 2025

LOS FIELES DIFUNTOS

 

I. Las almas del purgatorio sufren la pena de daño, porque están privadas de la vista de Dios. ¡Qué cruel es esta separación! La naturaleza y la gracia los impulsan violentamente hacia Dios, pero no pueden llegar hasta Él. Lo que les causa más pena es ver que su dicha es aplazada porque, en la tierra, gozaron de algunos leves placeres que les estaban prohibidos. Ten piedad de estas almas y, con tus mortificaciones, trabaja por retirarlas de esta triste morada.

II. Estas almas son atormentadas por el mismo fuego que atormenta a los condenados, su pena es la misma; la única diferencia está en que los condenados sufrirán toda la eternidad y las almas del purgatorio solamente un tiempo. Puedes abreviar este tiempo con tus oraciones, ayunos y limosnas. ¿Negarás esta caridad a tus padres, a tus hermanos cristianos que te la piden? Oye su queja: ¡Tened piedad de mí, tened piedad de mí, por lo menos vosotros que fuisteis mis amigos!

III. Estas santas almas, sin embargo, tienen consuelos en medio de sus suplicios, porque están resignadas a la voluntad de Dios que en ellas se cumple para purificarlas, y porque ven, por un lado, el infierno que evitaron, y por el otro, el cielo que las espera. Cristianos, aprended de ellas cómo hay que sufrir y pasad lo más que podáis vuestro purgatorio en esta vida; sufrid con la misma fortaleza y la misma esperanza que las almas del purgatorio. Señor, purificadme en esta vida, a fin de que después de esta vida escape de las llamas del purgatorio (San Agustín).

La devoción a las almas del purgatorio.
Orad por su liberación.

sábado, 2 de noviembre de 2024

OBTÉN INDULGENCIAS PARA TUS DIFUNTOS


Se pueden obtener una indulgencia plenaria por día aplicable a las benditas ánimas del purgatorio cumpliendo las siguientes obras prescritas:

-El 2 de noviembre, ese día o el siguiente si cae en domingo, acudiendo a una iglesia y oratorio público o semi público y rezando un Padrenuestro, Credo, Avemaría y Gloria por las intenciones del Romano Pontífice.

-Del 1 al 8 de noviembre, visitando un cementerio y rezando alguna oración por los difuntos y, además, por las intenciones del Romano Pontífice (Padrenuestro, Avemaría y Gloria).

Según el Diccionario de Teología Católica las intenciones del Romano Pontífice no se refieren a las personales del Papa sino a las siguientes:

-Exaltación de la Santa Iglesia Católica 

-Extirpación de las herejías

-Propagación de la fe

-Conversión de los pecadores 

-Paz y concordia entre los príncipes (gobernantes) cristianos

-Los demás bienes del pueblo cristiano


Normas Generales Sobre las Indulgencias.

Las indulgencias, tanto parciales como plenarias, pueden ser aplicadas a los difuntos a modo de sufragio. Pero nadie puede aplicar a otros hombres aún vivos las indulgencias que gana.

Para ganar las indulgencias, se requieren las siguientes condiciones:­ Haber recibido el bautismo, no estar excomulgado, hallarse en estado de gracia (al menos al finalizar las obras prescriptas) y estar sometido a la jurisdicción de aquél que otorga las indulgencias. Asimismo, debe tenerse la intención, por lo menos en general, de ganarlas. Y es necesario que las obras prescriptas se realicen en el tiempo y modo establecidos en la concesión.

La indulgencia plenaria puede ser ganada una sola vez por día. Pero el fiel puede ganar la indulgencia “in articulo mortis” aún cuando ya haya ganado otra indulgencia plenaria ese mismo día.

La indulgencia parcial puede ser ganada varias veces por día, salvo explícita indicación en contrario.

Para ganar la indulgencia plenaria, debe cumplirse con la obra prescripta y, además, otras tres condiciones: 1. Confesión (esa fecha o una semana antes o después). 2. Comunión Sacramental (la que, como es ley, debe recibirse siempre en estado de gracia, haciendo antes una buena Confesión si hubiese pecado mortal). 3. Oración por las intenciones del Sumo Pontífice. 4. Se indica además, que sea excluido toda inclinación al pecado, aún al venial.

Si falta esta plena disposición, o si no se cumplen las condiciones mencionadas, la indulgencia será solamente parcial.

Con una sola confesión sacramental se pueden alcanzar varias indulgencias plenarias. En cambio, con una sola comunión eucarística y una sola plegaria según las intenciones del Sumo Pontífice se puede alcanzar una sola indulgencia plenaria.

Se cumple plenamente la condición de la oración según las intenciones del Sumo Pontífice recitando, según sus intenciones, un Padrenuestro, una Avemaría y un Gloria. 

No se puede alcanzar una indulgencia con una obra que de por sí se esté obligado a hacer por ley o por precepto, a menos que en la concesión no se diga expresamente lo contrario. No obstante, quien cumple una obra que le fue impuesta como penitencia sacramental, puede al mismo tiempo satisfacer la penitencia y alcanzar la eventual indulgencia anexa a esta obra.

jueves, 2 de mayo de 2024

¿TE ACUERDAS DE TUS DIFUNTOS?


 Nunca dejemos de orar por las almas benditas del purgatorio, quizá mañana, nosotros estaremos esperando una piadosa oración.

¡Cuántas almas de muchos hermanos y bautizados en la Iglesia católica están en el purgatorio esperando nuestras oraciones por ellas! 

A veces creemos y nos quedamos con la idea errónea que al morir un ser querido, nos causa mucho dolor y pena… y ya. Y escuchamos frases como:

- Por fin ya está descansando con Diosito.

- Ya tenemos un angelito en el cielo.

- Era bien bueno, ya esta en paz.

No hermanos, sólo Dios sabe en qué estado llegó esa alma a su presencia, pero los buenos deseos no son suficientes para salvar un alma, por más querida que sea.

No dejemos de ofrecer oraciones y misas por  las almas de nuestros conocidos, y de las almas del purgatorio en general, pueden seguir necesitando mucho de nosotros. Puede que algún día seamos nosotros los que necesitemos de las oraciones de los que quedan en este valle de lágrimas. 

¡Oremos siempre por ellos!

Oración por las benditas ánimas del Purgatorio

Dios misericordioso, que nos perdonas y quieres la salvación de todos los hombres, imploramos tu clemencia para que, por la intercesión de María Santísima y de todos los santos, concedas a las almas de nuestros padres, cónyuge, hermanos, parientes, amigos y bienhechores, que han salido de este mundo, la gracia de llegar a la reunión de la eterna felicidad.

Santísima Virgen María, Reina del Purgatorio; vengo a depositar en tu Corazón Inmaculado una oración en favor de las almas benditas que sufren en el lugar de expiación. Dígnate escucharla, clementísima Señora, si es ésta tu voluntad y la de tu misericordioso Hijo

Amén.

María, Reina del Purgatorio, te ruego por aquellas almas por las cuales tengo o pueda tener alguna obligación, sea de caridad o de justicia. 

Amén.

jueves, 2 de noviembre de 2023

CONMEMORACIÓN DE TODOS LOS FIELES DIFUNTOS

 


Hoy la Iglesia Católica celebra la memoria de todos los fieles difuntos. El mes de Noviembre comienza con la Solemnidad de todos los santos, que la hemos festejado en el día de ayer. Los santos  (tanto los canonizados como los no canonizados) están definitivamente en el cielo, y nosotros cuando los recordamos simplemente pedimos que intercedan por nosotros ante el Padre Celestial, ya que nuestra peregrinación terrena aún no a terminado. 

    ¿Porqué estamos rezando por los muertos? Por dos razones: la primera es porque seguramente ellos necesitan nuestras oraciones. Salvo los santos que están en el cielo y los condenados en el infierno, todos los demas muertos necesitan de nuestras oraciones. Los santos no necesitan que recemos por ellos ya que gozan de la visión beatífica, los condenados tampoco necesitan nuestras oraciones ya que han tomado la decisión definitiva de rechazar a Dios para siempre, es por eso que están en el infierno. Ahora bien, nosotros no sabemos donde están nuestros muertos. A menos que la Iglesia haya canonizado a alguno de nuestros difuntos, no podemos decir que sabemos si están en el cielo, en el infierno o en el purgatorio. Podemos intuir que una persona que vivió “externamente” toda su vida según los mandamientos divinos seguramente está gozando de la visión beatífica. Sin embargo, a menos que la Iglesia la haya canonizado, no tenemos certeza de ello. En el caso de los condenados, no podemos afirmar en ningún caso que tal o cual persona está en el infierno. La Iglesia canoniza, pero no condena. Se sabe que los santos que están canonizados están en el cielo, pero no se sabe quienes son los que están en el infierno. Lo que sabemos es que el infierno no está vacío. Hay hombres y mujeres que están condenados allí, y ciertamente no son pocos. Lo cierto es que por los santos del cielo y los condenados no es necesario rezar. Ahora bien, ¿Por quienes se reza? Por las almas del purgatorio. Es una verdad de fe que para ir al cielo directamente sin pasar por el purgatorio hay que morir totalmente unido a Dios y libre, sea del pecado como la afección al mismo. San Juan Apóstol en el libro del Apocalípsis dice: “Nada impuro podrá entrar en el paraíso” (Ap. 21; 27). Hay una gran cantidad de personas que, obviamente, no viven y mueren con una vida radicalmente unida al Señor y desapegada de todo pecado o desorden. Puede que esas personas mueran en gracia de Dios gracias a la confesión sacramental. Sin embargo, como su afección al pecado todavía permanece y su unión al Omnipotente no es total, deben ser purificadas antes de entrar en el paraíso. Las almas de los difuntos que necesitan ser purificadas van a un lugar que la Iglesia a llamado tradicionalmente “purgatorio”. La palabra “purgatorio” viene del término latino “purgare” que significa “purificar”.

   Algunos grupos protestantes dicen que el purgatorio no existe, que es un invento de la Iglesia Católica, y por lo tanto sería un absurdo rezar por los difuntos. Sin embargo, estos grupos protestantes con su opinión contradicen no tanto a la Iglesia Católica, sino a la misma Sagrada Escritura. Si vamos al Antiguo Testamento, el Segundo libro de los Macabeos, que fue escrito unos 140 años antes del nacimiento de nuestro Señor Jesucristo, hace referencia al purgatorio. En el segundo libro de los Macabeos se muestra claramente como los judíos ofrecían sacrificios en reparación por los pecados de los judíos muertos que habían traicionado al Señor conspirando con los griegos quienes deseaban destruir el Templo y la fe de Israel. De hecho, el autor sagrado escribió lo siguiente: “Y después de haber recolectado entre sus hombres unas dos mil dracmas, las envió a Jerusalén para que se ofreciera un sacrificio por el pecado. El realizó este hermoso y noble gesto con el pensamiento puesto en la resurrección, porque si no hubiera esperado que los caídos en la batalla iban a resucitar, habría sido inútil y superfluo orar por los difuntos.  Además, él tenía presente la magnífica recompensa que está reservada a los que mueren piadosamente, y este es un pensamiento santo y piadoso. Por eso, mandó ofrecer el sacrificio de expiación por los muertos, para que fueran librados de sus pecados” (2 Mac 12, 43 – 45). También el Nuevo Testamento habla del purgatorio. Nuestro Señor habla del pecado contra el Espíritu Santo y dice lo siguiente: “Al que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este mundo ni en el futuro” (Mt 12, 32).  San Juan Apóstol en su primera carta dice que este pecado no necesariamente es mortal, pero nuestro Señor dice claramente que este tipo de pecados se pagan en el mundo futuro. Se está haciendo alusión al purgatorio. Por lo tanto, el purgatorio no es un invento de la Iglesia Católica como dicen algunos protestantes, sino que está fundamentado en las Sagradas Escrituras. 

       En los primeros siglos de cristianismo también estaba la tradición de rezar por los muertos. Debajo de la Basílica de San Pedro hay una ciudad de los muertos (donde había un templo pagano), que fue descubierta hace unos 70 años. En el siglo IV el emperador Constantino mandó a enterrar esa ciudad y construir encima de ella la antigua Basílica de San Pedro (que no es la basílica que tenemos en la actualidad, estamos hablando de la primera basílica construída por Constantino).  Constantino mandó a construir la basílica justo arriba de la tumba del primer Papa, el Apóstol San Pedro, quien había sido enterrado en esa necrópolis. Sin embargo, antes de destruir esa ciudad de los muertos, Constantino les permitió a las familias paganas sacar a sus difuntos de allí y trasladarlos a otra necrópolis, antes de que esta sea destruída para dar lugar a la Basílica de San Pedro. De esa manera, los paganos podrían seguir visitando la tumba de sus muertos. Muchos de ellos trasladaron a sus difuntos a otra necrópolis. A su vez, los cristianos hicieron otra cosa: desenterraron a sus difuntos y los volvieron a enterrar cerca de la tumba del Apóstol San Pedro, esperando que la cercanía al cuerpo del Apóstol les ayudara a purgar sus pecados si todavía no lo habían hecho. Los cristianos creían que San Pedro, desde el cielo, intercedería más fuertemente por sus “vecinos de tumba”, que junto con Él esperaban la resurrección de los cuerpos. Cuando en 1940 se descubrió la ciudad de los muertos que se encontraba debajo de la Basílica de San Pedro, junto con esta necrópolis se encontraron varias tumbas alrededor de la tumba del Apóstol San Pedro con inscripciones que habían dejado los cristianos, pidiéndole a San Pedro que intercediese por el alma de sus “vecinos”. Una de las inscripciones decía en latín lo siguiente: “Pedro, ruega a Cristo por todos los santos cristianos, tanto hombres y mujeres, que están enterrados cerca de tu cuerpo”. Este descubrimiento arqueológico testimonia claramente que en la Iglesia primitiva existía el culto a los fieles difuntos. Se le está pidiéndo a Pedro que “ruegue” a Cristo por los hombres y mujeres enterrados cerca de su tumba. Obviamente que los cristianos de aquel tiempo tenían en mente que quizás sus difuntos estarían en el purgatorio, ya que de lo contrario no tendría sentido que le pidiésen a Pedro oraciones por sus difuntos, ya que si están en el cielo o en el infierno, no las necesitan. 

   La segunda razón por la cual es necesario rezar por los difuntos es porque, rezando por ellos, uno puede acortar su tiempo de purificación. Se cuenta que en Inglaterra, por el año 1300, dos sacerdotes que vivían juntos habían hecho un pacto: cuando uno de los dos muriese, el otro lo más rápidamente posible deberá rezar la Misa por su alma. Y así sucedió. Uno de los sacerdotes murió, y el otro a los diez minutos de la muerte de su colega estaba celebrando la Misa en sufragio por su alma. Terminada la Misa, el sacerdote muerto se le aparece y le dice: “gracias, estuve diez minutos en el purgatorio y ahora estoy en el cielo. En esos diez minutos sufrí como si hubiesen sido diez años, pero la Virgen me dijo que si no hubiese sido por tu celebración eucarística, yo hubiese estado en el purgatorio por 200 años. Con el Santo Sacrificio de la Misa ayudaste a que mi purificación sea mucho más veloz. Gracias e intercederé por ti delante del Padre Celestial”.  El Catecismo de la Iglesia Católica dice también: “Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha honrado la memoria de los difuntos y ha ofrecido sufragios en su favor, en particular el sacrificio eucarístico (cf. DS 856), para que, una vez purificados, puedan llegar a la visión beatífica de Dios”(CCC 1032). Ofrecer las oraciones y sobre todo el Santo Sacrificio de la Misa por los difuntos es un gran acto de caridad, ya que acortamos su tiempo de purificación y los ayudamos a llegar más rápidamente a la visión beatífica. 

Finalmente, hay que agregar otra razón por la cual hay que rezar por los difuntos. Para explicarla, daré un ejemplo gráfico. Los frailes capuchinos de los Estados Unidos tenían en su celda una cadavera con la siguiente inscripción: “como tú te ves, yo me he visto. Como yo me veo, tú te verás”. Todos nacemos con una sentencia de muerte, ya que lo que se puede decir de un niño que nace es que va a morir. Nada es seguro cuando nacemos. Solo Dios sabrá que cosa será de nuestra vida, no se sabe si seremos abogados, mendigos, ricos o pobres. Solo una cosa es segura: quien nace, a la larga o a la corta deberá morir. Ni bien moriremos, nos veremos cara a cara con Dios, que nos juzgará según nuestras obras, sobre todo según la caridad que hayamos tenido en esta vida. Dios es infinitamente misericordioso, Él mismo nos amó tanto que se hizo hombre y murió en la cruz por cada uno de nosotros. Si tenemos alguna duda del amor que Dios nos tiene, debemos mirar un crucifijo. El Señor dio hasta la última gota de sangre por nosotros. De todos modos, el Señor también es infinitamente justo, y dará a cada hombre lo que merece según sus obras. A quien lo rechazó para siempre, le dará el infierno (por elección pura y exclusiva del condenado, ya que Dios no lo quería condenar); a quien se unió con Él en esta vida, abandonando el pecado y toda afección a el, le dará el paraíso; y a quien murió en gracia pero no purificado totalmente, lo mandará un tiempo al purgatorio hasta que esté en condiciones de ir al cielo.  El Señor nos dará lo que merezcamos según nuestras obras. Es por eso que debemos estar siempre preparados, porque no sabemos si nos visitará esta misma noche o de acá a varios años. Sin embargo, puede suceder que nos salvemos pero que tengamos que purificarnos en el purgatorio. Entonces, puede que nosotros, alguna vez NECESITEMOS DE LAS ORACIONES DE LOS FIELES CATÓLICOS.  He aquí la razón que agregamos para rezar por las almas del purgatorio: si nosotros hemos sido generosos con estas pobres almas y hemos ofrecido Misas por ellas, las hemos encomendado en nuestras oraciones y las hemos tenido presentes en nuestros sacrificios y penitencias, cuando nosotros estemos en el purgatorio y ellas en el cielo, tendremos ante el Padre Celestial varios intercesores que nos ayudarán a acortar nuestro tiempo de purificación. Quien es generoso con las almas sufrientes del purgatorio, ganará muchos amigos y amigas que lo ayudarán a llegar más rápidamente a la visión beatífica. Con este motivo, uno podría decir que reza por las almas del purgatorio, pero simplemente por conveniencia. Puede ser, pero es una “santa conveniencia”, ya que la caridad con caridad se paga. Si uno tiene caridad con las almas del purgatorio, es justo que estas paguen con la misma moneda. Ergo, en este caso es una conveniencia no mundana sino más bien “sagrada”. 

   En esta Santa Eucaristía, pidámosle a la Santísima Virgen María por las almas de todos los fieles difuntos, para que puedan finalizar su purificación lo más rápidamente posible y así llegar al paraíso donde gozarán para siempre de la visión beatífica. Pidamos también la gracia de nunca perder la devoción hacia las almas del purgatorio, ya que rezar por ellas es una de las mayores obras de caridad que el cristiano puede hacer. Que así sea.

P. Tomás A. Beroch

miércoles, 2 de noviembre de 2022

LA CONMEMORACIÓN DE LOS FIELES DIFUNTOS. 2 de noviembre.


MARTIROLOGIO ROMANO.

     Después que la Santa Iglesia en el día de ayer celebró la fiesta de todos los santos, hoy extiende su caridad y ayuda con sus oraciones y sufragios a las Benditas Almas del Purgatorio. Pues es dogma de fe que para poder entrar en el cielo, han de purificarse y acrisolarse las almas de los que murieron en gracia de Dios con pecados veniales, o sin haber satisfecho en vida enteramente por los pecados mortales que cometieron y cuanto a la culpa les fueron perdonados. Las obras con que podemos socorrerlas son tres: la primera y principal es el Santo Sacrificio de la Misa; la segunda, la oración, principalmente el Rezo del Santo Rosario; y la tercera, todas las obras de caridad con que se satisface a la Divina Justicia, como son la limosna, ayunos, penitencias, peregrinaciones y cosas semejantes. Además de estos modos con que las personas particulares socorren a las almas del purgatorio, el Sumo Pontífice concede indulgencias aplicables a ellas, no por vía de absolución, sino por modo de sufragio y como dispensador del tesoro de la Iglesia, que son las obras y satisfacciones de Cristo y de los Santos. Ganando por las Benditas Almas estas indulgencias y haciéndoles otros sufragios, ejercitando con ellas las obras de misericordia. Porque:

     1°. Dando de comer al hambriento, aliviamos a aquellas Santas Almas que tienen hambre de Dios. 

     2°. Dando de beber al sediento, calmamos la sed que tienen de Dios las Benditas Almas. 

     3°. Consolamos al enfermo, porque mucho padecen las almas del Purgatorio en aquel lugar de tormentos.  

     4°. Rescatamos al cautivo, porque cautivas están en aquella cárcel de expiación y las redimimos con indulgencias y limosnas.  

     5°. Vestimos al desnudo, alcanzándoles de la bondad de Dios a la Sufrientes Almas del Purgatorio la vestidura nupcial y sin mancha, que han menester para entrar en el cielo. 

     6°. Hospedamos al peregrino, rogando al Señor que por los méritos de Cristo les abra las puertas, de su palacio divino a las Almas Benditas del Purgatorio.

     Y, en fin ¿no es mayor obsequio el llevar aquellas almas al eterno descanso del paraíso, que el dar a sus cuerpos sepultura? Pero aunque nos debemos compadecer de todos los que están en el Purgatorio; especialmente hemos de socorrer a nuestros deudos y amigos, a los padres e hijos, a los maridos y mujeres, a los hermanos carnales y otras personas, con quienes tuvimos algún lazo más estrecho de sangre o amistad. Finalmente mucho mayor cuidado debemos poner en cumplir las obligaciones de justicia que pertenecen a ellos, ejecutando sus testamentos y mandas pías y todo lo que dispusieron para bien de sus almas. 

     REFLEXIÓN: Mientras que el Señor nos da tiempo, procuremos ajustar nuestra vida con la ley de Dios y llorar nuestras culpas y satisfacer por ellas en esta vida, aceptemos las tribulaciones, como de su bendita mano, en penitencia de nuestras culpas y ayudemos a nuestros hermanos con las buenas obras que pudiéremos, para que salgan del Purgatorio puros y afinados y cuando gocen de Dios nos ayuden con sus oraciones y nos den la mano para llegar al puerto de salud y gozar juntamente con ellos de la eterna bienaventuranza. 

     ORACIÓN: Oh Dios, creador y Redentor de todos los fieles, concede la remisión de los pecados a las almas de tus siervos y siervas, para que consigan, por nuestras humildes súplicas, el perdón que siempre desearon. Tú que vives y reinas por todos los siglos de los siglos. Amén.

                                     *       *       *

     Es cosa cierta, por ser Dogma de Fe, la existencia del Purgatorio pues que el mismo Cristo ya nos trae advertidos: 

     "En verdad os digo que la blasfemia contra el Hijo del hombre le serán perdonada a los hombres en ésta vida y en la otra, más, la blasfemia contra el Espíritu Santo no será perdonada ni en ésta vida ni en la otra". 

     Por estas palabras de Cristo queda demostrada que, ni el cielo ni el infierno son precisamente lugares de perdón ni expiación, luego existe un lugar de expiación a donde van las almas de aquellos fieles difuntos qué, si bien es cierto murieron en gracia de Dios, no menos cierto es que también no satisfacieron debidamente a la Divina Justicia por los pecados cometidos y por lo tanto descienden al Purgatorio para ser ahí purificadas con terribles tormentos cuales son:

     1°. La pena de daño; es la privación de la vista de Dios. Pena ésta la más espantosa, tanto en el Purgatorio como así también en el infierno.

     2°. La pena de sentido: El fuego atormentador y purificador que abraza y quema a las almas para purificarlas.

     Esa es la razón por la cual estamos obligados a rezar por los fieles difuntos y a ofrecer por las Benditas Almas del Purgatorio sacrificios y sufragios puesto que ellas ya no podrán ejercitar para sí mismas acto alguno de piedad válidas. 

     Dales Señor, el descanso eterno, y brille sobre ellas la Luz Perpetua, que las almas de los fieles difuntos por la Misericordia de Dios descansen en paz. Amén. 

                                     *        *       *

El Papa San Gregorio Magno dijo: 

     "Si Jesucristo dijo que hay faltas que no serán perdonadas ni en este mundo ni en el otro, señal es de que hay faltas que sí son perdonadas en el otro mundo. Para que Dios perdone a los difuntos las faltas veniales que tenían sin perdonar en el momento de su muerte, para eso ofrecemos misas, oraciones y limosnas por su eterno descanso".

     San Gregorio ofreció 30 misas por el alma de un difunto. Más tarde ese difunto se le apareció en sueños a darle las gracias ya que por esas misas había logrado salir del purgatorio.

     En otra ocasión, San Gregorio, estando celebrando la Misa, elevó la Hostia y se quedó con ella en lo alto por mucho tiempo. Sus ayudantes le preguntaron después por qué se había quedado tanto tiempo con la hostia elevada en sus manos y el les respondió: "Es que vi que mientras ofrecía la Santa Hostia a Dios, descansaban las benditas almas del purgatorio".

                                     *       *       *

REINA DE LAS BENDITAS ALMAS DEL PURGATORIO

     "Además, esta Madre piadosísima no dejará ciertamente de interceder ante Dios, según la tradicional promesa del llamado privilegio sabatino, para que aquellos de sus hijos que hayan de expiar sus faltas en el Purgatorio, consigan cuanto antes el eterno descanso en la Patria Celeste". Con estas palabras se refería Pío XII al Privilegio Sabatino – dictado por el Papa Juan XXII el día 3 de marzo del año de Cristo de 1322 — del que gozan los carmelitas que creen y viven según el Santo Escapulario.

      En este día de los fieles difuntos, vamos a dedicar este espacio a reflexionar sobre el mayor don que nuestra Madre del Carmen ofrece a sus hijos, una vía segura y directa a la salvación eterna cuando dejemos este mundo. Como intercesora que es ante Dios, el amar a la Virgen debería situarse como una de nuestras prioridades vitales. Pero lo debemos hacer alejándonos de elementos externos tan predominantes en el mundo de las cofradías. Para poder comprender realmente la grandeza de este misterio, debemos centrarnos en la esencia misma de la Orden del Carmen.

      El motivo principal de la difusión de la devoción carmelitana en todo el mundo es la promesa que la Virgen del Carmen nos hace de ofrecernos la salvación, haciendo que nuestra estancia en el Purgatorio termine el sábado siguiente de nuestra muerte tras redimirnos de nuestros pecados. La ciudad de Rute no fue una excepción dentro de este fenómeno. No debe extrañarnos que tras la llegada de nuestra Madre a nuestra villa, la devoción que los ruteños le profesaron fuese aumentando de manera vertiginosa. Aun siendo la hermandad más humilde de cuantas había en nuestra localidad – con recursos mínimos para mantener el culto a su Titular en sus inicios –, nuestros antepasados la hicieron suya hasta llegar a lo que hoy podemos contemplar.

      Son tantos los favores que durante la vida nos va haciendo, que no nos debe quedar duda alguna de que su intercesión por las Benditas Almas en el Purgatorio es un hecho más que palpable. Para disfrutar de este Privilegio, tenemos que trabajarlo en forma de oración diaria y sobre todo, viviendo según y conforme al Espíritu de Cristo y consecuente con lo que dicta el Santo Escapulario. Aprendamos de nuestros mayores y de tantas generaciones que imploraron a la Reina del Carmelo. Recemos por todos nuestros difuntos y porque encuentren la salvación eterna.

      Es nuestro deber como cofrades y devotos carmelitas el dar a conocer y difundir la esencia del Carmelo. Nos adentramos en un mes centrado en estas cuestiones, con una Novena de Ánimas y el Santo Sacrificio de la Misa por los hermanos difuntos.

REGINA DECOR CARMELI, ORA PRO NOBIS 

                                     *       *       *

MEDITACIÓN: LAS ALMAS BENDITAS DEL PURGATORIO(²) 

     I. Las almas del purgatorio sufren la pena de daño, porque están privadas de la vista de Dios. ¡Qué cruel es esta separación! La naturaleza y la gracia los impulsan violentamente hacia Dios, pero no pueden llegar hasta Él. Lo que les causa más pena es ver que su dicha es aplazada porque, en la tierra, gozaron de algunos leves placeres que les estaban prohibidos. Ten piedad de estas almas y, con tus mortificaciones, trabaja por retirarlas de esta triste morada.

     II. Estas almas son atormentadas por el mismo fuego que atormenta a los condenados, su pena es la misma; la única diferencia está en que los condenados sufrirán toda la eternidad y las almas del purgatorio solamente un tiempo. Puedes abreviar este tiempo con tus oraciones, ayunos y limosnas. ¿Negarás esta caridad a tus padres, a tus hermanos cristianos que te la piden? Oye su queja: ¡Tened piedad de mí, tened piedad de mí, por lo menos vosotros que fuisteis mis amigos!

     III. Estas santas almas, sin embargo, tienen consuelos en medio de sus suplicios, porque están resignadas a la voluntad de Dios que en ellas se cumple para purificarlas, y porque ven, por un lado, el infierno que evitaron, y por el otro, el cielo que las espera. Cristianos, aprended de ellas cómo hay que sufrir y pasad lo más que podáis vuestro purgatorio en esta vida; sufrid con la misma fortaleza y la misma esperanza que las almas del purgatorio. Señor, purificadme en esta vida, a fin de que después de esta vida escape de las llamas del purgatorio (San Agustín).

ORACIÓN

     Oh Dios, Creador y Redentor de todos los hombres, conceded a las almas de vuestros servidores y servidoras, la remisión de todos sus pecados, a fin de que obtengan por nuestras humildísimas oraciones el perdón que ellas siempre han deseado. Vos que vivís y reináis en unidad del el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.

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Fuentes: (¹)"FLOS SANCTORUM ANNO DOMINI" de la Familia Cristiana (Vidas de los Santos y Principales Festividades del Año, ilustradas con otros tantos grabados y acompañadas de piadosas reflexiones y de las oraciones litúrgicas de la Iglesia), por el Rvdo. P. Francisco de Paula Morell S. J.

Año de 1890.   

     (¹)"MARTIROLOGIO ROMANO" (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J., Tomo I; Patron Saints Index.


martes, 2 de noviembre de 2021

2 DE NOVIEMBRE: CONMEMORACIÓN DE TODOS LOS FIELES DIFUNTOS


Orar por los difuntos es una de las tradiciones cristianas más antiguas. Es muy explicable que, al día siguiente de celebrar a todos aquellos que han llegado ya a la intimidad con Dios (los Santos), nos preocupemos por todos nuestros hermanos que han muerto con la esperanza de resucitar y con una fe tan sólo conocida por Dios. 

 Es normal que nos duela la muerte de los seres queridos, especialmente si ha sido reciente, pero los seguimos entregando y encomendando al Dios misericordioso, pidiéndole que ellos gocen ahora de su presencia. Al celebrar a todos los difuntos, también ofrecemos a Dios lo que nos queda de vida, para realizarla según Dios, y nos preparamos a nuestra propia muerte, sabiendo que al final de nuestra vida se nos juzgará sobre el amor, no sólo manifestado de palabra o en nuestras devociones sino, sobre todo, en nuestras buenas obras.  

  Cuando una persona muere ya no es capaz de hacer nada para ganar el cielo; sin embargo, los vivos sí podemos ofrecer nuestras obras para que el difunto que se encuentre en el purgatorio alcance la salvación.  

  Con las buenas obras y la oración se puede ayudar a los seres queridos a conseguir el perdón y la purificación de sus pecados para poder participar de la gloria de Dios. A estas oraciones se les llama “sufragios”. El mejor sufragio es OFRECER el Santo Sacrificio de la Santa Misa por los difuntos.  

  Debido a las numerosas actividades de la vida diaria, las personas muchas veces no tienen el debido tiempo de atender a los que viven con ellos, y es muy fácil que se olviden de lo provechoso que puede ser la oración por los Fieles Difuntos. Debido a esto, la Iglesia ha querido instituir un día, el 2 de noviembre, que se dedique especialmente a la oración por aquellas almas que han dejado la tierra y aún no llegan al cielo.  

  Nuestra oración por los muertos puede no solamente ayudarles, sino también hacer eficaz su intercesión a nuestro favor. Los que ya están en el cielo interceden por los que están en la tierra para que tengan la gracia de ser fieles a Dios y alcanzar la vida eterna. Las almas que han alcanzado a salir del Purgatorio, son muy agradecidas e interceden mucho por quienes pidieron por ellas.  

  Para aumentar las ventajas de esta fiesta litúrgica, la Iglesia ha establecido indulgencias, como explicaremos al final de este escrito, entre el 1 y el 8 de noviembre.  

  SENTIDO CRISTIANO DEL DÍA DE LOS FIELES DIFUNTOS.  

  El conmemorar este día nos hace recordar los siguientes aspectos:  

  * Nos recuerda nuestra fragilidad. Pese a nuestra inteligencia y avances, no tenemos el control sobre los misterios de la naturaleza, mucho menos sobre los insondables destinos del Señor. Desde esta perspectiva, la fiesta nos invita a vivir la humildad cristiana. Porque el ser humano no está solo en el universo, depende radicalmente de su relación con Dios. Intentar desaparecer esta perspectiva, es uno de los motivos de los resquebrajamientos morales y sociales del mundo actual.  

  * Vamos por el camino de la vida hacia un destino común: “ser ciudadanos del cielo”. La realidad de la muerte terrena se impone, pero es un paso obligado hacia la vida que impulsa y motiva a los cristianos: la vida eterna. Esta creencia y gozo en “la resurrección de la carne”, como afirma el Credo, significa reconocer que hay un fin último, una finalidad última para toda la vida humana. Esto le concede un sentido y esperanza al hecho natural de la muerte. No estamos arrojados a este mundo por azar y sin esperanza; todo lo contrario, somos creados por un acto de amor divino y debemos manifestarlo en nuestra vida cotidiana y, una vez que partamos de este mundo, retornaremos a nuestro Creador que, como menciona san Agustín: Señor, nos hiciste para Ti y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en Ti.  

  * El ser humano no es un ser para la muerte; hemos de estar convencidos de ello. Porque, muy al contrario, a ejemplo de Cristo, los cristianos debemos ser personas volcadas a la vida, dando a conocer la experiencia salvífica de Cristo resucitado. La muerte es consumación y advenimiento, es decir, el fin de nuestra estancia o estadía aquí en la tierra, pero el inicio de nuestra existencia en la Gloria, en el cielo, si hemos sido fieles.   

  * Somos puente de unión entre la Iglesia militante y nuestros antecesores en la fe, lo que se conoce como la “Iglesia triunfante” (los que ya gozan de la presencia de Dios) y la “purgante” (los que están preparándose para disfrutar de la presencia del Altísimo). En otras palabras, esta fiesta de los difuntos nos da un sentido de comunidad. Los cristianos no estamos solos ante las vicisitudes o pruebas de la vida. Contamos con la oración continua de nuestros antecesores y, al mismo tiempo, nuestras plegarias suben a la Iglesia triunfante y ayudan a la Iglesia purgante.  

  * Desde estos presupuestos, podemos recordarlos con cariño y visitar los sepulcros donde “duermen en el Señor” aquellos familiares, amigos y hermanos en la fe, orarando por su eterno descanso, ganando indulgencias para ellos y, también, mandando celebrar por sus almas el Santo Sacrificio de la Misa.  

  🌸 *INDULGENCIAS* 🌸  

  Con motivo de la conmemoración de los Fieles Difuntos, *existe la posibilidad de ganar una indulgencia plenaria del 1.° al 8 de noviembre*, solo aplicable a las benditas almas del Purgatorio.  

  Las obras prescritas son:  

   *El 2 de noviembre*: Visitar una iglesia u oratorio y rezar ahí un Padrenuestro y un Credo.  

   *Del 1.° al 8 de noviembre*: Se puede ganar cada día una indulgencia plenaria visitando un cementerio y rezando ahí por los difuntos.  

   Las condiciones generales para ganar esta indulgencia son:  

  1. Tener la intención al menos general de ganarla.  

  2. Confesión, que puede hacerse dentro de los ocho días anteriores o posteriores.  

  3. Recibir la Sagrada Comunión ese día.  

  4. No tener afecto actual a ningún pecado, ni siquiera venial.  

  5. Cumplir con la obra particular prescrita.  

  6. Rezar por las intenciones del Papa un Padrenuestro y un Avemaría (u otra oración).  

  Las intenciones deben ser las siguientes:  

  ~ La exaltación de la Iglesia católica ~ La extirpación de las herejías ~ La propagación de la Fe ~ La conversión de los pecadores - La paz y la concordia entre los gobernantes cristianos ~ Los demás bienes del pueblo cristiano  

  Nota: Si las condiciones no se cumplen en su totalidad, igualmente existe la posibilidad de ganar la indulgencia en forma parcial.
 

sábado, 2 de noviembre de 2019

2 DE NOVIEMBRE: LOS FIELES DIFUNTOS

"Una flor sobre su tumba se marchita, una lágrima sobre su recuerdo se evapora. Una oración por su alma, la recibe Dios." -San Agustín

"Cada uno se presentará ante el tribunal de Dios para darle cuenta de lo que ha hecho, de lo bueno y de lo malo." - Santa Biblia

Las tres Iglesias: Se llama Iglesia a la asociación de los que creen en Jesucristo. La Iglesia se divide en tres grupos. Iglesia triunfante: los que ya se salvaron y están en el cielo (los que festejamos ayer). Iglesia militante: los que estamos en la tierra luchando por hacer el bien y evitar el mal. E Iglesia sufriente: los que están en el purgatorio purificándose de sus pecados, de las manchas que afean su alma.

Debemos conocer la siguiente doctrina del Purgatorio:

1ª. Los que mueren en gracia y amistad de Dios pero no perfectamente purificados, sufren después de su muerte una purificación, para obtener la completa hermosura de su alma.

2ª. La Iglesia llama Purgatorio a esa purificación, y ha hablado de ella en el Concilio de Florencia y en el Concilio de Trento. La Iglesia para hablar de que será como un fuego purificador, se basa en aquella frase de San Pablo que dice: "La obra de cada uno quedará al descubierto, el día en que pasen por fuego. Las obras que cada cual ha hecho se probarán en el fuego". (1Cor. 3, 14).

3ª. La práctica de orar por los difuntos es sumamente antigua. El libro 2º. de los Macabeos en la S. Biblia dice: "Mandó Juan Macabeo ofrecer sacrificios por los muertos, para que quedaran libres de sus pecados" (2Mac. 12, 46).

4ª. La Iglesia desde los primeros siglos ha tenido la costumbre de orar por los difuntos (Cuenta San Agustín que su madre Santa Mónica lo único que les pidió al morir fue esto: "No se olviden de ofrecer oraciones por mi alma").

5ª. San Gregorio Magno afirma: "Si Jesucristo dijo que hay faltas que no serán perdonadas ni en este mundo ni en el otro, es señal de que hay faltas que sí son perdonadas en el otro mundo. Para que Dios perdone a los difuntos las faltas veniales que tenían sin perdonar en el momento de su muerte, para eso ofrecemos misas, oraciones y limosnas por su eterno descanso".

De San Gregorio se narran dos hechos interesantes. El primero, que él ofreció 30 misas por el alma de un difunto, y después el muerto se le apareció en sueños a darle las gracias porque por esas misas había logrado salir del purgatorio. Y el segundo, que un día estando celebrando la Misa, elevó San Gregorio la Santa Hostia y se quedó con ella en lo alto por mucho tiempo. Sus ayudantes le preguntaron después por qué se había quedado tanto tiempo con la hostia elevada en sus manos, y les respondió: "Es que vi que mientras ofrecía la Santa Hostia a Dios, descansaban las benditas almas del purgatorio". Desde tiempos de San Gregorio (año 600) se ha popularizado mucho en la Iglesia Católica la costumbre de ofrecer misas por el descanso de las benditas almas.

La respuesta de San Agustín: a este gran Santo le preguntó uno: "¿Cuánto rezarán por mí cuando yo me haya muerto?", y él le respondió: "Eso depende de cuánto rezas tú por los difuntos. Porque el evangelio dice que la medida que cada uno emplea para dar a los demás, esa medida se empleará para darle a él".

¿Vamos a rezar más por los difuntos? ¿Vamos a ofrecer por ellos misas, comuniones, indulgencias, ayudas a los pobres y otras buenas obras? Los muertos nunca jamás vienen a espantar a nadie, pero sí rezan y obtienen favores a favor de los que rezan por ellos.

NO DEJES DE LEER LO SIGUIENTE, HACIENDO CLICK: LÉEME O LAMÉNTALO (Pequeño pero sustancioso librito sobre el purgatorio)
Fuente: Congregación obispo  Alois Hudal
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sábado, 3 de noviembre de 2018

ACERCA DE LOS FIELES DIFUNTOS


"Son por tanto espantosamente grandes las penas de las ánimas benditas del purgatorio, y además ellas no pueden valerse por sí mismas. Lo decía el Santo Job con aquellas palabras: Encadenadas están y amarradas con cuerdas de pobreza. Reinas son y destinadas al reino eterno, pero no podrán tomar posesión de él, y tendrán que gemir desterradas hasta que queden totalmente purificadas. Sostienen algunos teólogos que pueden ellas en parte mitigar sus tormentos con sus plegarias, pero de todos modos no podrán nunca hallar en sí mismas los recursos suficientes y tendrán que quedar entre aquellas cadenas hasta que no hayan pagado cumplidamente a la justicia divina. Así lo decía un fraile cisterciense, condenado al purgatorio, al hermano sacristán de su monasterio-. Ayúdame, le suplicaba, con tus oraciones, que yo por mí nada puedo. Y esto mismo parece repetir San Buenaventura con aquellas palabras: Tan pobres son aquellas benditas ánimas, que por sí mismas no pueden pagar sus deudas.  

    Lo que sí es cierto y dogma de fe es que podemos socorrer con nuestros sufragios y sobre todo con nuestras oraciones a aquellas almas santas. La Iglesia alaba estas plegarias y ella misma va delante con su ejemplo.

Si a ello no nos mueve este deber de caridad, muévanos el saber el placer grande que proporcionamos a Jesucristo, cuando vea que nos esforzamos en romper las cadenas de aquellas sus amadas esposas para que vayan a gozar de su amor en el cielo. Muévanos también el pensamiento de los muchos méritos que por este medio adquirimos, puesto que hacemos un acto de caridad tan grande con aquellas benditas ánimas; y bien seguros podemos estar que ellas a su vez, agradecidas al bien que les hemos procurado, sacándolas con nuestras oraciones de aquellas penas y anticipándoles la hora de su entrada en el cielo, no dejarán de rogar por nosotros cuando ya se hallen en medio en la bienaventuranza. Decía el Señor. Bienaventurados los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia. Pues si el bondadoso galardonador promete misericordia a los que tienen misericordia con sus prójimos, con mayor razón podrá esperar su eterna salvación, aquel que procura socorrer a almas tan santas, tan afligidas y tan queridas de Dios".

-San Alfonso María de Ligorio, El gran medio de la oración.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

RECORDEMOS A NUESTROS DIFUNTOS OFRECIÉNDOLES INDULGENCIAS



¡Recordemos a nuestros queridos difuntos!

La Indulgencia consiste en esto: cuando alguien comete un pecado y se arrepiente, Dios le perdona, pero le queda algo pendiente. Esa obligación o deuda que nos queda pendiente puede eliminarse total o parcialmente mediante la práctica de Indulgencias.

Existe con motivo de la Fiesta de los Difuntos, la posibilidad de ganar una INDULGENCIA PLENARIA aplicable a las Benditas Almas del Purgatorio. Sólo se puede ganar una indulgencia plenaria por día.

LAS OBRAS SON:
1.- El día 2 de Noviembre: Visitar una Iglesia u Oratorio público, y rezar allí, un Pater Noster.
2.- Desde el día 1º al 8 de noviembre: Se puede ganar cada día una indulgencia plenaria, visitando un Cementerio y rezando allí por los difuntos.

CONDICIONES GENERALES PARA GANAR TODA INDULGENCIA PLENARIA:
1.- Estar bautizado y no estar excomulgado.
2.- Tener una intención al menos general de ganar la indulgencia.
3.-Confesión: La misma puede ser hecha dentro de los ocho días anteriores o posteriores al día en cuestión.
4.-Recibir la Santa Comunión en el día.
5.-Rezar por las intenciones del Papa, un Páter Noster, un Ave María y un Gloria (u otra oración). Esas intenciones son las siguientes (están preestablecidas por la Iglesia, no se refieren a las intenciones personales del Pontífice):
Exaltación de la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana.
Extirpación de las herejías.
Propagación de la Fe.
Conversión de los pecadores.
Paz y concordia entre los príncipes cristianos.
Los demás bienes del pueblo cristiano.
7.- No tener afecto actual a ningún pecado, ni venial.
8.- Cumplir con la obra particular prescrita.

NOTA: Si las condiciones no son cumplidas en su totalidad, igualmente existe la posibilidad de ganar la Indulgencia en forma parcial

¡Lo que necesitan las almas del purgatorio son indulgencias y misas, muchas misas! Mándalas decir por tus parientes en particular y por los difuntos en general, Dios sabrá a quien aplicarlas.
Para ver los demás escritos sobre este tema, haz clic en nuestra siguiente etiqueta: 



FUNDAMENTOS BÍBLICOS DEL PURGATORIO


La doctrina de la Iglesia sobre el Purgatorio encuentra fundamento en la Biblia, cuando esta se sabe interpretar correctamente:

El texto del 2 Macabeos 12, 43-46 da por supuesto que existe una purificación después de la muerte.

(Judas Macabeo) efectuó entre sus soldados una colecta... a fin de que allí se ofreciera un sacrificio por el pecado... Pues... creían firmemente en una valiosa recompensa para los que mueren en gracia de Dios... Ofreció este sacrificio por los muertos; para que fuesen perdonados de su pecado.

Los protestantes no reconocen que este libro es parte de la Biblia porque Lutero lo quitó de su Biblia precisamente porque él sabía que se refería al purgatorio. (Ver Desarrollo del canon)

Sin embargo el Nuevo Testamento hace referencia a 2 Macabeos. Por ejemplo, Hebreos 11,35

"Unos fueron torturados, rehusando la liberación por conseguir una resurrección mejor"

Los únicos que en el Antiguo Testamento a quienes se aplica este pasaje es a los mártires macabeos, que fueron torturados por conseguir la resurrección (2 Mac. 7:11, 14, 23, 29, 36).

Asimismo las palabras de nuestro Señor:

El que insulte al Hijo del Hombre podrá ser perdonado; en cambio, el que insulte al Espíritu Santo no será perdonado, ni en este mundo, ni en el otro. Mt 12,32.

Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo. Lucas 12,58-59

En estos pasajes Jesús hace referencia a un castigo temporal que no puede ser el infierno ni tampoco el cielo.

Se llega a semejante conclusión en la carta de San Pablo, 1 Corintios 3, 12-13:

Pues la base nadie la puede cambiar; ya está puesta y es Cristo Jesús. Pero, con estos cimientos, si uno construye con oro, otro con plata o piedras preciosas, o con madera, caña o paja, la obra de cada uno vendrá a descubrirse. El día del Juicio la dará a conocer porque en el fuego todo se descubrirá. El fuego probará la obra de cada cual: si su obra resiste el fuego, será premiado; pero, si es obra que se convierte en cenizas, él mismo tendrá que pagar. El se salvará, pero como quien pasa por el fuego".

De manera que hay un fuego después de la muerte que, diferente al del infierno, es temporal. El alma que por allí pasa se salvará. A ese estado de purgación le llamamos el "purgatorio".

1 Cor 15,29: "De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué pues se bautizan por los muertos?"

La palabra "bautismo" es utilizada aquí como una metáfora para expresar sufrimiento o penitencia (Mc 10,38-39; Lc 3,16; 12,50). Pablo escribe sobre una práctica entre los cristianos de "bautizarse" por los difuntos. El no la condena, si no que la exalta como válida porque demuestra fe en la resurreción.

Compare 1 Cor 15,29 con 2 Macabeos 12,44 y verá la similitud.


Recomendamos vivamente leer lo siguiente (haz clic): 
1) LÉEME O LAMÉNTALO (Pequeño pero sustancioso librito sobre el purgatorio)
2) ORACIÓN PARA SALVAR 1,000 ALMAS DEL PURGATORIO DICTADA A SANTA GERTRUDIS

lunes, 2 de noviembre de 2015

MANDEMOS DECIR MISAS, GANEMOS INDULGENCIAS Y OREMOS POR NUESTROS DIFUNTOS

LAS ALMAS QUE LIBREMOS DEL PURGATORIO SERÁN NUESTROS GRANDES INTERCESORES Y ABOGADOS EN EL CIELO

La Indulgencia consiste en esto: cuando alguien comete un pecado y se arrepiente, Dios le perdona, pero le queda algo pendiente (o bien, si quedan pecado veniales). Esa obligación o deuda que nos queda pendiente se limpia en el Purgatorio y puede eliminarse total o parcialmente mediante la práctica de Indulgencias. 


La doctrina de la Iglesia sobre el Purgatorio encuentra fundamento en la Biblia, cuando ésta se sabe interpretar correctamente:

El texto del 2 Macabeos 12, 43-46 da por supuesto que existe una purificación después de la muerte.

(Judas Macabeo) efectuó entre sus soldados una colecta... a fin de que allí se ofreciera un sacrificio por el pecado... Pues... creían firmemente en una valiosa recompensa para los que mueren en gracia de Dios... Ofreció este sacrificio por los muertos; para que fuesen perdonados de su pecado.

Los protestantes no reconocen que este libro es parte de la Biblia porque Lutero lo quitó de su Biblia precisamente porque él sabía que se refería al purgatorio. (Ver Desarrollo del canon)

Sin embargo el Nuevo Testamento hace referencia a 2 Macabeos. Por ejemplo, Hebreos 11,35

"Unos fueron torturados, rehusando la liberación por conseguir una resurrección mejor"

Los únicos que en el Antiguo Testamento a quienes se aplica este pasaje es a los mártires macabeos, que fueron torturados por conseguir la resurrección (2 Mac. 7:11, 14, 23, 29, 36).

Asimismo las palabras de nuestro Señor:

El que insulte al Hijo del Hombre podrá ser perdonado; en cambio, el que insulte al Espíritu Santo no será perdonado, ni en este mundo, ni en el otro. Mt 12,32.

Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo. Lucas 12,58-59

En estos pasajes Jesús hace referencia a un castigo temporal que no puede ser el infierno ni tampoco el cielo.

Se llega a semejante conclusión en la carta de San Pablo, 1 Corintios 3, 12-13:

Pues la base nadie la puede cambiar; ya está puesta y es Cristo Jesús. Pero, con estos cimientos, si uno construye con oro, otro con plata o piedras preciosas, o con madera, caña o paja, la obra de cada uno vendrá a descubrirse. El día del Juicio la dará a conocer porque en el fuego todo se descubrirá. El fuego probará la obra de cada cual: si su obra resiste el fuego, será premiado; pero, si es obra que se convierte en cenizas, él mismo tendrá que pagar. El se salvará, pero como quien pasa por el fuego".

De manera que hay un fuego después de la muerte que, diferente al del infierno, es temporal. El alma que por allí pasa se salvará. A ese estado de purgación le llamamos el "purgatorio".

1 Cor 15,29: "De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué pues se bautizan por los muertos?"

La palabra "bautismo" es utilizada aquí como una metáfora para expresar sufrimiento o penitencia (Mc 10,38-39; Lc 3,16; 12,50). Pablo escribe sobre una práctica entre los cristianos de "bautizarse" por los difuntos. El no la condena, si no que la exalta como válida porque demuestra fe en la resurreción.