Adorna, Sión, tu morada, y recibe a Cristo Rey; abraza a María, que es puerta celestial, pues ella trae al Rey de la gloria, de la nueva luz. La Virgen se detiene, llevando en sus manos al Hijo engendrado antes que la aurora; y Simeón, al tomarle en sus brazos, anuncia a los pueblos que él es el Señor de la vida y de la muerte, y el Salvador del mundo.
lunes, 2 de febrero de 2026
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