sábado, 3 de diciembre de 2022

QUE LOS VERDADEROS CATÓLICOS SE PREPAREN, EN LA FIDELIDAD A CRISTO, A LA LLEGADA DEL HIJO DE PERDICIÓN PAVIMENTADA POR EL MODERNISMO


"Si la herencia cristiana simboliza el orden y la perfección del ser para alcanzar finalmente la plenitud del Ser absoluto que es pura perfección, el modernismo es todo lo contrario. Es el vacío de Dios, fundado en una Revelación imaginaria y apoyado en una filosofía absurda. Ante la plenitud de la verdad católica, el modernismo ofrece la nada más absurda, el horror del nirvana. No es otra cultura; es visceralmente una contracultura o, mejor dicho, una anticultura. En lugar de adorar a su Creador, el hombre se adora a sí mismo en un narcisismo introvertido; en lugar de Dios que crea al hombre a su imagen y semejanza, el hombre es el que hace a “Dios” a su propia imagen; en lugar de Dios que se hace hombre y habita entre nosotros, el hombre se hace Dios y rechaza al Dios verdadero. Y puesto que el hombre no es nada sin Dios, querer amarse y adorarse a sí mismo fuera de Dios es el suicidio más radical que pueda existir. El modernismo es el suicidio de la inteligencia y del alma, porque el hombre se alimenta con sus propias fantasías, en vez de buscar su bien en Aquel que es el Ser y la Vida."

Dominique Bourmaud


viernes, 2 de diciembre de 2022

CRISTO (A CRISTO CRUCIFICADO) por Rafael Sánchez Mazas


 

Delante de la cruz, los ojos míos 

quédenseme, Señor, así mirando, 

y sin ellos quererlo estén llorando, 

porque pecaron mucho y están fríos. 


Y estos labios que dicen mis desvíos, 

quédenseme, Señor, así cantando, 

y sin ellos quererlo estén rezando, 

porque pecaron mucho y son impíos. 


Y así con la mirada en Vos prendida, 

y así con la palabra prisionera, 

como la carne a vuestra cruz asida, 

quédeseme, Señor, el alma entera; 

y así clavada en vuestra cruz mi vida, 

Señor, así, cuando queráis me muera.


miércoles, 30 de noviembre de 2022

MILICIA



La vida cristiana es esencialmente una milicia en la que todos nos damos de alta y juramos defender el tesoro de la fe en el día del bautismo. Todos los cristianos somos soldados, y debemos luchar contra nuestros enemigos, que lo son principalmente el demonio y nuestra propia carne, pero con frecuencia lo es también el mundo y todos aquellos que debieran conducirnos a la felicidad. Si estos tales -aunque sean nuestros mismos gobernantes- lejos de encauzarnos por la senda del bien, nos arrastran al camino de la iniquidad, estamos obligados a oponerles resistencia, en cuyo sentido deben explicarse aquellas palabras de Jesucristo: ‹No he venido a traer la paz, sino la guerra›; y aquellas otras: ‹No queráis temer a aquellos que quitan la vida del cuerpo, sino temed a Aquél que puede arrojar alma y cuerpo a las llamas del Infierno›. Por eso los Apóstoles contestaron a los Príncipes, que les prohibían predicar: “Antes obedecer a Dios que a los hombres”.

Mons. Manríquez y Zárate
Ahora bien: esta resistencia puede ser activa o pasiva. El mártir que se deja descuartizar antes que renegar de su fe, resiste pasivamente. El soldado que defiende en el campo de batalla la libertad de adorar a su Dios, resiste activamente a sus perseguidores. En tratándose de los individuos, puede haber algunos casos en que sea preferible -por ser de mayor perfección- la resistencia pasiva. Tal es el caso de los sacerdotes que en una lucha sangrienta, por la fe andan inermes en el campo auxiliando a los moribundos, y que, cayendo en manos del enemigo, son llevados al suplicio. Tal sucede también con los inocentes ciudadanos que por justísimas razones se abstienen de la lucha armada, y que, sin embargo, por odio a su fe son sacrificados por las turbas impías. Pero el martirio no es la ley ordinaria de la lucha; los mártires son pocos; y sería una necedad, más bien dicho, sería tentar a Dios, pretender que todo un pueblo alcanzara la corona del martirio. Luego de ley ordinaria la lucha tiene que entablarse activamente y repelerse la agresión en la forma en que se produce.

Cuando, pues, la sociedad es agredida por aquél que la gobierna, debe desde luego aprestarse a la defensa. Si se trata de agresiones del orden intelectual y moral, las armas que deben emplearse deben ser de éste mismo género; pero cuando la agresión es del orden material, entonces convendrá agotar primero todos los recursos legales y pacíficos. Si no dieren resultado, habrá que acudir a los medios del orden material. Sin embargo, creemos todavía necesario hacer otra distinción: si el tirano, aunque oprima al pueblo y lo prive de algunas de sus libertades, le deja empero, las esenciales, como es la de adorar a Dios, y no hace imposible la vida social, habrá que soportarlo en paciencia, sobre todo si son mayores lo males que se sigan de la contienda armada. Pero si ataca las libertades esenciales de los ciudadanos; si traiciona a la Patria; si asesina, viola y atenta sistemáticamente contra la vida y la honra de las familias y de los individuos, entonces la defensa armada es un deber social que se impone a todos los miembros de la comunidad. Soportar a un tirano en estas condiciones sería un crimen de lesa Religión y de lesa Patria. Esta obligación subsiste, no solamente en el caso de que sea humanamente posible la derrota del tirano, sino también en la hipótesis de que ésta sea imposible, atendidas las leyes ordinarias de la guerra. La razón es porque la pérdida de la fe y de la independencia nacional y la ruina misma de la sociedad, son males todavía mayores que la muerte segura de un gran número de ciudadanos. Y esto es precisamente lo que sucede en el caso de México (Nota de CATOLICIDAD: se refería a la persecución religiosa del gobierno masónico contra los católicos mexicanos que desató la lucha cristera. Pero consideremos que estos principios tienen un valor perenne y deben ser aplicados según las circunstancias históricas, pues parten de que "la vida cristiana es esencialmente una milicia en la que todos nos damos de alta y juramos defender el tesoro de la fe en el día del bautismo").


Monseñor José de Jesús Manríquez y Zarate. Primer obispo de Huejutla, del 1º de julio de 1923 al 6 de junio de 1939

martes, 29 de noviembre de 2022

HUID DE ELLOS

"En los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita".

Apóstol San Pablo   ll Tim 3: 1-5

 

lunes, 28 de noviembre de 2022

LA PATRIA DE LOS JUSTOS


“Sólo en la eternidad, patria de los justos, puedes encontrar descanso; porque sólo allí no hay combate: no presumas, empero, que se abran para ti las puertas de la eternidad, si no muestras entonces las cicatrices que llevas; aquellas puertas no se abren sino para los que combatieron aquí los combates del Señor gloriosamente y para los que van, como el Señor, crucificados”.

Donoso Cortés, Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo.


sábado, 26 de noviembre de 2022

EL 'SÍ' DE MARÍA

 

María firmó con su “Sí” la santa nueva alianza entre las almas y Dios, y fué la primera que puso Su vida entera al servicio del plan de salvación de Dios. Si no hubiera sido por Su “Sí”, el Redentor no hubiese podido ser concebido en ese momento estipulado por la perfecta sabiduría de Dios. La perfecta consagración de María a las obras de Dios se convirtió en el fundamento de nuestra redención.


viernes, 25 de noviembre de 2022

SOTANA SANTA


Esa sotana fascinante que encandiló mi infancia, que ensoñé de mil anhelos y dibujé con ternura en mi imaginación cándida…

Esa sotana grave que cautivó mis pupilas párvulas, ese hábito amado, anhelo de infante, motor de mi destino y prenda que colmaría mi vida. 

Ahí estaba solitaria y silenciosa, austera e interpelante mi vieja sotana de solemne azabache, depauperada en grisáceo, una bella grisalla por aguerrida usanza, condecorada de brillo inmarcesible.

Prenda preciada que une el cielo con la tierra. Un atuendo sacro que te configura con lo que representa, una segunda piel no nacida de la sangre ni de la carne sino de lo alto, una sotana traída por ángeles a aquellos que fueron llamados.

Mi vieja sotana raída, de horas eternas de apostolado fatigoso, mi vieja sotana curtida en mis luchas y mil sudores y mil veces lavada y siempre revivida.

Sotana de negro, que no de luto, sotana sagrada, traje talar grave, sotana cercana y amiga, pero que establece un dique infranqueable con lo que no es de Dios.

Sotana santa, nobleza obliga a bien llevarla, sotana abrigo y cobijo de santos, sotana reliquia viva, sotana que sobrevive al siglo, sotana tradicional mil veces combatida y siempre victoriosa.

Mi sueño soñado que me entierren con la mortaja santa, revestido con la santa sotana, y la muerte no será temida, sino dulce, si con ella duermo plácido el sueño de los justos y cuando mis huesos marchitos sean polvo que se fundan con ese santo hábito, prenda de resurrección y de plenitud que no se marchita.

"A la sotana"

- Javier Navascúes.

jueves, 24 de noviembre de 2022

SOBRE EL AMOR A DIOS


"¡Ah!, en el Juicio, Nuestro Señor nos censurará por su amor. ¡Tú me amaste menos que a las criaturas! ¡Tú no hiciste de Mí la felicidad de tu vida! ¡Tú me amaste lo suficiente para no ofenderme mortalmente; pero no para vivir de Mí!

Habrá quien diga: ¡Qué exageración! ¿Pero qué es el amor sino exageración? Exagerar es ir más allá de la ley; pues bien, el amor debe exagerar.

¡Vamos! Entremos en Nuestro Señor. Amémoslo un poco por Él. Sepamos olvidarnos y entregarnos a ese buen Salvador. Inmolémonos un poco. Considerad estos cirios, esta lámpara, que se consume sin dejar vestigio, sin reservar nada".

San Pedro Julián Eymard


miércoles, 23 de noviembre de 2022

23 DE NOVIEMBRE - BEATO JOSÉ RAMÓN MIGUEL PRO JUÁREZ S.J., PRESBÍTERO Y MÁRTIR.


Este glorioso Mártir de Cristo Rey nació el 13 de Enero de 1891, en la población de Guadalupe, Zacatecas; siendo el tercer hijo del matrimonio de don Miguel Pro y doña Josefa Juárez. A finales de ese año la familia se mudó a la Ciudad de México, pues don Miguel era ingeniero en Minas y en la capital había buenas posibilidades de trabajo. La familia vivió allí unos años y luego, en 1896, se trasladó a Monterrey.

En su infancia, el pequeño Miguel demostró ser muy inquieto, destrozaba las muñecas de sus hermanas, repelaba, hacía berrinches y frecuentemente tenían que corregirlo. A principios de 1898 la familia Pro Juárez se trasladó a Concepción del Oro, Zacatecas, donde hizo su Primera Comunión, de manos del ahora Santo, Mateo Correa Magallanes, quien años mas tarde tambien culminaría su vida con el martirio

Trabajó con su padre en la administración de minas cuando ya se dibujaban en el horizonte los primeros tintes de la revolución y en medio de este ambiente descubrió su vocación religiosa. El ingreso de sus hermanas Luz y Concepción como monjas a un convento lo dejó a él vacío y bastante deprimido. Finalmente decidió entrar al seminario, e hizo sus primeros votos el 15 de agosto de 1913, con lo cual era ya novicio de la Compañía de Jesús.

Para 1914 los carrancistas perseguían fieramente a los sacerdotes, saqueaban y profanaban Iglesias, y dispersaban comunidades religiosas. Los jesuitas del occidente mexicano tuvieron que aprestarse a huir. Él ya no pudo pensar en reunirse con su familia; los carrancistas y aun a veces los villistas seguían como consigna el atrapar a cuanto “curita” pudieran, y en muchos casos fusilarlos. Pero aun con el peligro, Miguel se disfrazó de ranchero y consiguió llegar a Guadalajara, donde vio a su madre y a sus hermanos. La Perla de Occidente, estaba en ese momento en poder de Álvaro Obregón, uno de los más pertinaces perseguidores.

El 1 de Octubre se dio a los jesuitas mexicanos la orden de huir al extranjero. Miguel Pro se despidió sin saber que era la última vez que vería a su madre. Por tren llegaron a los Estados Unidos y de ahí se embarcaron a España. En Julio de 1915, el seminarista Pro llega a Granada, donde pasa cinco años estudiando Retórica y Filosofía. A mediados de 1922 se dirigió al Colegio de Sarriá, cerca de Barcelona, para estudiar Teología.

Estuvo muy enfermo a fines de 1923, y en septiembre de 1924 se fue a Enghien, Bélgica, a seguir con la Teología. Ahí recibió las órdenes menores, el 7 de Julio de 1925 el subdiaconado, el 25 el diaconado y el 31 de Agosto el sacerdocio.

En medio de unas operaciones por úlcera en el estómago, le llega al Padre Pro un duro golpe: su madre doña Josefa había fallecido el 8 de febrero de 1926. Con su úlcera, realmente no va a poder vivir muchos años, pero los superiores jesuitas convienen en que es justo permitirle volver a su patria, por si la enfermedad se agravara. Antes de embarcarse de regreso a América, el Sacerdote se dirigió al Santuario de Lourdes y visitó la Gruta donde tuvo lugar la Aparición de la Santísima Virgen a Santa Bernardita, ahí recobro fuerzas y salud. Se embarca entonces en el vapor Cuba, en Saint-Nazarie, Francia. El 8 de Julio  de 1926 llegaba a la Ciudad de México, procedente de Veracruz, donde encontró a su padre don Miguel, a sus hermanos Humberto, Roberto y Ana María.

México había cambiado en sus años de ausencia, especialmente en lo que se refiere al problema religioso, justo a su llegada el presidente Calles extremaba las medidas anticatólicas. El 14 de Junio había sido publicada la Ley Calles, y los católicos, organizados a través de la A.C.J.M. y la Liga Defensora de la Libertad Religiosa, se disponían a hacer frente a tan neronianas medidas. En medio de esta situación, y por órdenes superiores, el Padre Pro tenía que seguir estudiando Teología. Pero al mismo tiempo, como sacerdote, se dedicó a pastorear almas, trabajando con celo apostólico por administrar los sacramentos a los fieles, de manera oculta, y convirtiéndose así en blanco de la Policía.

Visitaba familias, a las religiosas del Buen Pastor, ayudaba a pobres y enfermos. El 23 de Septiembre de 1927 se ofreció solemnemente a Dios como víctima por la salvación de la fe en México, por la paz de la Iglesia y la salvación de Calles. 

La Persecución había arreciado a lo largo del mandato presidencial de Calles. Detrás de él, Obregón seguía manejando la política nacional y trató de obtener un arreglo con la Iglesia pues contaba con las ansias de paz de algunos obispos de triste y cobarde memoria, especialmente Leopoldo Ruiz y Pascual Díaz. Al gobierno le empezaba a urgir terminar con la rebelión cristera, la cual amenazaba con ser más dura, debido al ingreso del general Enrique Gorostieta a las filas cristeras. Unas reuniones con prelados en San Antonio Texas, no tuvieron éxito debido a la vigilancia de Mons. Mora y del Río, quien no se dejó engañar por las artimañas obregonistas. Obregón intentó enviar un delegado a hablar con el Papa, para, mediante engaños, hacer que se declarara en contra del movimiento de resistencia católica. Pero S.S. Pío XI se negó, ni siquiera quiso recibir a los delegados, y sencillamente despreció las melosas mentiras de quien había expulsado de México a su delegado apostólico Mons. Ernesto Filippi. Tanto a Calles como Obregón les empezaba a cansar el asunto cristero, mucho más peligroso de lo que ellos habían imaginado, pero cuando Mons. Pascual Díaz fue a Roma, a ver si gestionaba la paz, el Ilmo. Mons. Mora y del Río protestó y Roma respondió una vez más negativamente. A los anticristianos se les empezó a meter en la cabeza la idea de vengarse del Papa, luego del desaire a los delegados enviados por Obregón.

Mientras tanto, Obregón se aprestaba a volver a la presidencia. Por órdenes suyas, Calles hizo que el Congreso reformara la ley, de modo que la reelección era permitida por una sola vez para periodos alternados. Ahora, con esa reforma, Obregón podía volver a ser presidente, y Calles también luego de él, de modo que a los católicos les aguardaba la perspectiva de ser gobernados doce años más por esa mancuerna de salvajes. Los católicos se sintieron desalentados con la noticia, y empezó a gestar en algunos el pensamiento de tiranicidio. Todos los católicos sabían que Obregón era el máximo enemigo de ellos y de Dios en la patria. En las Sagradas Escrituras encontramos a las tiranicidas Jael y Judith, y un grupo de acejotaemeros se dispuso a ejecutar al tirano Obregón. El jefe de ellos era Luis Segura Vilchis, ingeniero que trabajaba en la Compañía de Luz y Fuerza Motriz, tenía ya un cristero y dos acejotaemeros dispuestos a ayudarle. Segura fabricó unas bombas para ser lanzadas a mano. Pidió a la Liga un coche y la misma gestionó que Humberto Pro, hermano del P. Miguel, cediera a Luis Segura su viejo automóvil. El 13 de noviembre de 1927 llegaba Obregón a la ciudad de México, proveniente de Sonora. Los conjurados se reunieron, y llevaron a cabo el atentado.

Sin embargo, nadie resultó herido de gravedad, Obregón sólo sufrió unos rasguños. Tirado y Nahúm Ruiz fueron apresados. La noticia del atentado causó conmoción en el país. La familia Pro lo supo hasta en la noche, y todavía no se preocuparon, sino hasta el día siguiente, cuando en los diarios Humberto se enteró de que los dinamiteros iban en el automóvil que había estado en su poder, era de presumir que la policía dirigiría sus sospechas hacia él. En la Inspección, Juan Tirado fue torturado brutalmente, pero fiel a su consigna acejotaemera, no dijo absolutamente nada, y desde su arresto hasta su muerte fue imposible arrancarle confesión alguna. Calles y Obregón cursaron de inmediato la orden de detener a cuanto implicado se pudiera descubrir en el atentado. El jefe militar de la capital, general Roberto Cruz, nombró a Álvaro Basail y Valente Quintana para investigar.

El día 17, Basail llegó a la Compañía de Luz y Fuerza, donde después de haber interrogado a Segura, la policía estaba desorientada. El mismo Obregón no estaba seguro de la procedencia del atentado, y sospechaba inclusive de Calles.

Mientras tanto, Basail y Quintana habían detenido a la señora Montes de Oca, propietaria de la casa donde se habían fabricado las bombas y luego interrogaron a su hijo José, un atolondrado muchachito que había asistido al refugio de los Pro. Mediante amenazas, los policías le hicieron confesar el lugar donde se encontraba el dichoso Miguel Pro. Ese mismo día la policía empezó a rondar cerca de la casa y en la madrugada del 18 de Noviembre un piquete de soldados se introdujo en la casa y derribó a golpes la puerta del cuarto donde dormían los hermanos Pro. “¡Nadie se mueva!”, gritaron. Miguel se dirigió a sus hermanos: “Arrepiéntanse de sus pecados como si estuvieran en la presencia de Dios”. Acto seguido pronunció la absolución sacramental y les dijo: “Desde ahora vamos ofreciendo nuestras vidas por la religión en México y hagámoslo los tres juntos para que Dios acepte nuestro sacrificio”.

Salieron escoltados por los soldados, y Basail se dirigió a la dueña de la casa: “¿Sabía usted que escondía en su casa a los dinamiteros?”. La asustada señora le contesto valientemente: “Lo único que yo sé, es que escondía a un santo”. El Padre Pro intervino para que la dejara tranquila. Se volvió hacia la señora Valdés y dijo: “¡Me van a matar! le regalo a usted mis ornamentos sacerdotales”. La señora le obsequió un sarape, él le dejó sus ornamentos y un cilicio, tomo del armario un crucifijo y acto seguido los tres hermanos fueron llevados a la Inspección de Policía. Allí el padre regaló su sarape a Juan Tirado, quien estaba enfermo por las torturas de que había sido objeto. Encontraron también a Segura Vilchis, pero siguiendo la consigna acejotaemera, ni él dio muestras de conocerlos, ni ellos a él.

Se inició un proceso que al principio fue regular. Los hermanos Pro no podían decir más que la verdad: que ellos no tenían absolutamente nada que ver en el atentado. La evidente inocencia de los Pro hizo que se pensara en dejarlos libres bajo fianza. Pero el día 21, Calles y Obregón ordenaron tajantemente al general Cruz que fueran fusilados. El general llego a preguntar a Segura, porque había intentado matar a Obregón. Respondiéndole Segura: “Porque es un hipócrita perseguidor de mi fe, un asesino de católicos, un traidor a la Patria, a la que intenta destruir en beneficio de los Estados Unidos, al servicio de cuyo imperialismo está. Si veinte vidas tuviera Obregón, veinte le quitaría para salvar al Catolicismo y a la Patria de tan ignominiosa tiranía.”

Y así Segura Vilchis permaneció en prisión, pudiendo considerarse ya condenado a muerte, sin que por eso se liberara a los Pro. Nada quedaba ya que los incriminara en lo más mínimo, salvo el odio acérrimo de Calles hacia todos los sacerdotes católicos. Por la madrugada el padre despertó y se tomó una aspirina. En las primeras horas del 23 de Noviembre se escuchó movimiento por toda la Inspección, y a las diez de la mañana apareció en el calabozo el jefe de las Comisiones de Seguridad, Mazcorro, quien dijo en voz alta: “¡Miguel Agustín Pro!”. El padre poniéndose de pie  se puso el saco, apretó la mano de Roberto y salió al patio de la Inspección.

No se les había dicho absolutamente nada a los prisioneros, por lo que al salir, y encontrar todo el aparato de ejecución, el padre se sorprendió, pero con toda calma caminó al paredón. El que lo llevaba, Valente Quintana, se acercó y le dijo: “Padre, le pido perdón por la parte que me toca en esto”. Respondió el Padre: “No solo te perdono, sino también te estoy sumamente agradecido”. Condujeron al padre al lugar donde se hacían prácticas de tiro, los encargados de fusilarlo, soldados de la Gendarmería Montada, formaron el cuadro y se dispusieron a recibir órdenes.

El mayor Torres le pregunto entonces si tenía algún último deseo, y el padre respondió: “Que me permitan rezar”. Torres se retiró, dejándolo solo, y luego de unos minutos arrodillado, beso su santo crucifijo y poniéndose de pie, se colocó en posición. Al grito de “¡Apunten!” abrió los brazos en cruz y gritó: “¡Viva Cristo Rey!”. Recibió la descarga y cayó sobre su costado derecho, un sargento se acercó a darle el tiro de gracia. El general Cruz, rodeado de sus lugartenientes y todo un séquito de fotógrafos y reporteros, presenciaban petrificados la ejecución.

Acto seguido fueron fusilados, Segura Vilchis, Juan Tirado y Humberto Pro. Finalmente Roberto no había sido fusilado, esto debido a la intervención indignada del señor Labougle. En el hospital Juárez, Ana María se encontró con su hermano Edmundo, y luego llegó don Miguel Pro, padre de los mártires. El anciano besó en la frente a sus dos hijos muertos, y dijo a Ana María, que sollozaba: “Hijita, no hay motivo para llorar”.

Llevaron los cuerpos a la calle de Pánuco, donde fueron velados, reuniéndose una gran cantidad de gente. A las diez de la noche tocaron la puerta y don Miguel, al abrir, se encontró frente a media docena de policías. Estos, descubriéndose la cabeza, humildemente le pidieron permiso para ver a los mártires. Se arrodillaron frente a los cadáveres y rezaron silenciosamente. Al día siguiente salieron los ataudes para ser llevados al cementerio pero era tanta la gente que era imposible moverse, entonces el P. Alfredo Méndez grito instintivamente: "¡Señores, dejen pasar al mártir de Cristo!", recibiendo por respuesta, vivas, aplausos y cantos de felicidad; conducidos en medio de una muchedumbre impresionante, todos se lanzaban hacia la fúnebre comitiva, tratando de tocar los féretros con rosarios, crucifijos y flores, algunas personas levantaban a sus hijos y decían: "Mira, así mueren los Mártires, así mueren por su fe"; su cortejo fue una auténtica beatificación. Fueron sepultados en el Panteón de Dolores, y don Miguel, luego de arrojar la primera paletada de tierra sobre los ataúdes, exclamó: “¡Todo ha terminado! Los dos murieron por Dios, y de Dios gozan ya en el cielo, ¡Te Deum laudamus!”

El caso del P. Pro es el perfecto ejemplo del odio de Calles a la Iglesia y a todo lo católico; su vileza dio un insigne mártir a los católicos y a los cristeros.

Fue el primero de los mártires de la guerra cristera en ser beatificado, el 25 de Septiembre de 1988. Sus restos son venerados en el Templo jesuita de la Sagrada Familia y el Verbo Encarnado, en la colonia Roma, de la Ciudad de México.

martes, 22 de noviembre de 2022

SI VIÉRAMOS LO QUE REALMENTE NOS CONVIENE


«Nos abandonamos a la buena fe del médico porque lo suponemos entendido en su profesión, aunque mande que se nos hagan las operaciones más violentas: que nos abran el cráneo con el hierro o que nos corten un miembro para detener la gangrena. Sufrimos todo esto, lo agradecemos y lo pagamos generosamente, porque juzgamos que no lo haría si no lo considerara necesario y porque nos fiamos de su arte. ¡Pero no le tenemos la misma consideración a Dios! Si viéramos lo que Él ve, querríamos infaliblemente todo lo que Él quiere. Le pediríamos con lágrimas las mismas aflicciones que procuramos apartar con nuestros votos y nuestras oraciones.» 

- San Claudio de la Colombière

lunes, 21 de noviembre de 2022

ACERCA DE SAN JOSÉ


"...Qué dicha para él de no solamente ver a Jesucristo, sino también de oirle, de tenerlo en sus brazos, y llevarlo de un lugar a otro, acariciarlo, abrazarlo, alimentarlo; de ser admitido en la participación de sus inefables secretos que fueron ocultos a los ojos del mundo. ¡Oh prodigio de elevación! ¡oh dignidad incomparable! La Madre de Dios, la Reina del cielo os llama su señor, el Verbo hecho carne os llama su padre y os obedece. ¡Oh Jesús! ¡oh María! ¡oh José! que haceis en la tierra una gloriosa trinidad, en la que pone todas sus complacencias la augusta Trinidad del Cielo! ¿Qué cosa se puede imaginar en la tierra tan grande, tan buena y tan excelente como ésta?”.

San Bernardo

sábado, 19 de noviembre de 2022

OFRECIMIENTO


"Vedme aquí, Dios de mi corazón, cargado con el enorme peso de una inmensa deuda de gratitud y reconocimiento a todos los beneficios generales y particulares de que me habéis colmado, y de los que estáis dispuesto a concederme en el tiempo y en la eternidad. Confieso que vuestras misericordias para conmigo han sido y son infinitas; sin embargo, estoy pronto a pagaros hasta el último óbolo. En satisfacción de todo lo que os debo, os presento por las manos del sacerdote la Sangre divina, el cuerpo adorable y la víctima inocente que está colocada sobre este altar. Esta ofrenda basta (seguro estoy de ello) para recompensar todos los dones que me habéis concedido; siendo como es de un precio infinito, vale ella sola por todos los que he recibido y puedo recibir de Vos.

"Ángeles del Señor, y vosotros, dichosos moradores del cielo, ayudadme a dar gracias a mi Dios, y ofrecedle en agradecimiento por tantos beneficios, no solamente esta Misa a que tengo la dicha de asistir, sino también todas las que en este momento se celebran en todo el mundo, a fin de que por este medio satisfaga yo a su ardiente caridad por todas las mercedes que me ha hecho, así como por las que está dispuesto a concederme ahora y por los siglos de los siglos. Amén".  

– San Leonardo de Porto Maurizio. "El tesoro escondido de la Santa Misa".

viernes, 18 de noviembre de 2022

LOS MALOS SOLDADOS


"Debo decir algo sobre los malos soldados del Rey Cristo, es decir, los cristianos cobardes. Nada aborrece tanto a un Rey como la cobardía de sus soldados; si sus soldados son cobardes, el Rey está listo. No hacen honor al Rey Cristo los cristianos que tienen una especie de complejo de inferioridad de ser cristianos. [...] Para que Cristo sea realmente Rey, por lo menos en nosotros, hemos de vencer el miedo, la cobardía, la pusilanimidad; no ser ‘hombres para poco’, como decía Santa Teresa, y ¡pobre de aquel a quien ella se lo aplicaba! ¿Y cómo podemos vencer al miedo? ¡El miedo es un gigante! ‘¿Os olvidasteis que Yo estaba con vosotros?’."

Padre Leonardo Castellani


jueves, 17 de noviembre de 2022

TESTIGOS DE LA VERDAD


“Esta es la hora de la intransigencia, esta es la hora de hablar el lenguaje que Cristo nos recomienda en el Sermón de la Montaña: Sí, sí. No, no. Esta es la hora de la obstinación invencible, de la constancia persistente, de la fidelidad continuada. Es cierto, nosotros no tenemos la fuerza del número, no tenemos la fuerza del dinero, no tenemos la fuerza de las armas, no tenemos la fuerza de las logias ni de los poderes ocultos pero nosotros tenemos la fuerza de Cristo y en la manera en que esa fuerza irradie en nosotros y Cristo viva en nosotros más que nosotros mismos, en esa misma medida seremos invencibles aún en la derrota porque después de todo este es un lugar de paso, de prueba y de testimonio y lo importante es que seamos capaces de ser hasta la muerte y sobre todo en la hora de la muerte testigos de la verdad.”

Jordán Bruno Genta. Mártir de Cristo Rey

 

miércoles, 16 de noviembre de 2022

EL CONSUMIDOR DE PORNOGRAFÍA PIERDE SU CAPACIDAD DE AMAR


Es increíble como incluso 5 segundos de pornografía pueden quedar en la mente para toda la vida y muchos años de formación cristiana pueden olvidarse en cuestion de un momento cuando se elige pecar, y es que la pornografía atormenta el alma, la destruye y la lleva a la perdición, convierte a la persona en un esclavo. 

Lamentablemente un hombre que se ha formado viendo pornografía busca lo que ha visto en una mujer y la rebaja a un simple objeto que sirve para el placer sexual, pues esto es lo que presenta la pornografía, una mujer siendo utilizada como un mero objeto creado para satisfacer mis impulsos carnales.

Poco a poco el consumidor de pornografía va perdiendo su capacidad para amar, pues todo vicio nos aleja de Dios que es quien infunde el verdadero amor en nosotros, deja de pensar que la mujer debe ser conquistada con cariño y respeto, porque es un ser humano que ama y busca ser amada, en cambio él piensa que debe conquistarla para en algún momento llevarla a la cama y satisfacer su propio placer, el consumidor de pornografía nunca logrará amar porque el verdadero amor es sacrificio y donación, cuando los esposos se unen para el acto conyugal hacen un sacrificio de amor, buscan entregarse el uno al otro, no sólo satisfacerse a sí mismos, es en esta entrega sagrada que Dios se hace presente y se le puede dar gloria a Dios.

Ahora, ¿si soy consumidor de pornografía y aún quiero saber lo que es amar y ser amado puedo hacerlo? Mientras siga siendo consumidor nunca lo sabrá pues cada vez se aleja más de Dios, pero si se tiene un arrepentimiento sincero por haber ofendido tanto a Dios y se aleja de la ocasión del pecado (es decir, si es necesario botar la computadora, el celular, el televisor, revistas, discos, alejarse de ciertas "amistades" o familiares, etc. y lo hace por amor a Dios), se busca la vida de gracia, confesión frecuente, Santo Sacrificio frecuente, santo rosario diario, mortificación diaria y un buen director espiritual, y se lee la vida de los santos buscando imitarlos, y también se busca de todo corazón detestar el pecado, con estas prácticas hechas vida, claro que puede lograr amar y ser amado, pero como con todo vicio es necesaria la virtud de la persevarancia, no desistir, ni creer que como ya llevo "X" meses o años sin caer ya no caeré nunca más, porque la realidad es que es una lucha que siempre será para TODA LA VIDA, pero que bien vale la pena llevar una vida que nos conducirá al amor verdadero en este plano y, finalmente, a la bienaventuranza eterna con Dios.


sábado, 12 de noviembre de 2022

UNA MAMÁ QUE TODAVÍA SE HALLABA EN EL PURGATORIO


El Padre Giuseppe Tomaselli cuenta una experiencia suya con su propia madre fallecida:

«Mi madre fue una persona de gran ejemplo, y a ella le debo en gran parte mi vocación sacerdotal. Iba a Misa y comulgaba todos los días, incluso en la vejez. Jamás dejó de rezar el Rosario. Caritativa, hasta el punto de perder un ojo mientras realizaba un gran acto de caridad hacia una pobre mujer. Siempre conforme al querer de Dios, tanto que cuando mi padre yacía muerto en nuestra casa, cuando yo me pregunté: “¿Qué le puedo decir a Jesús en estos momentos para agradarle?”, ella me dijo que repitiera: “Señor, hágase tu voluntad”. En su lecho de muerte recibió los últimos Sacramentos con fe viva. Unas horas antes de su muerte, sufriendo demasiado, repetía: “¡Oh Jesús, quisiera pedirte que disminuyas mis sufrimientos! Pero no quiero oponerme a tus deseos; ¡haz tu voluntad!” Así murió aquella mujer que me trajo al mundo.

Teniendo muy presente lo que es la Justicia Divina, y prestando poca atención a los elogios que podían dar los conocidos y los mismos sacerdotes sobre mi madre, intensifiqué los sufragios por su alma. Ofrecí gran número de santas Misas, muchas obras de caridad, y donde predicaba exhortaba a los fieles a ofrecer comuniones, oraciones y buenas obras en sufragio de ella.

2 años y medio después de su muerte, de repente se apareció aquí en mi habitación, luciendo muy triste, y tuvo lugar la siguiente conversación:

—¡Me dejaste en el Purgatorio!

—¿Todo este tiempo has estado en el Purgatorio?

—¡Y todavía lo estoy! ¡Mi alma está rodeada de tinieblas y no puedo ver la Luz, que es Dios! Estoy a las puertas del Paraíso, cerca del gozo eterno, y me desgarra el deseo de entrar en él, ¡pero no puedo! Cuantas veces he dicho: Si mis hijos supieran mi terrible tormento, ¡vendrían pronto en mi ayuda!

—¿Y por qué no viniste antes para hacérmelo saber?

—No me era permitido.

—¿Aún no has visto al Señor?

—Tan pronto como expiré, vi a Dios, pero no en toda su luz.

—¿Qué podemos hacer para liberarte de inmediato?

—Sólo necesito una Misa. Dios me ha permitido venir para pedirlo.

—¡Tan pronto como entres al Cielo, regresa para darme la noticia!

—¡Si el Señor lo permite! ¡Qué luz! ¡Qué esplendor!

Se celebraron 2 Misas y algunos días después volvió a aparecerse, y dijo: “¡Estoy en el Paraíso!”

Meditando en esto que he expuesto, me digo a mí mismo: ella llevaba una vida tan ejemplarmente cristiana, y se habían ofrecido por su alma una gran cantidad de sufragios... ¡y aun así permaneció 2 años y medio en el Purgatorio! ¡Nuestros juicios son tan equivocados!»

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Continuemos orando mucho por nuestros difuntos, aunque hayan parecido muy santos, no sea que los dejemos en el Purgatorio largo tiempo por pensar que ya están en el Cielo.

Benditos sean Jesús y María.


viernes, 11 de noviembre de 2022

EN ALGÚN MOMENTO LO COMPRENDEREMOS


«¡Cuánta será nuestra confusión cuando comparezcamos delante de Dios y veamos las razones por las que nos envió estas cruces de las que ahora nos quejamos! Hemos llorado la muerte de aquel hijo en la flor de la edad, pero no sabemos que, si hubiera vivido algunos años más, habría muerto en pecado mortal. Hemos llorado la ruptura de aquel noviazgo, pero ignoramos qué consecuencias habría tenido su continuación. Nos quejamos de aquella dolencia física que lleva treinta o cuarenta años molestándonos, pero ignoramos que a esa penitencia debemos nuestra salvación.» 

- San Claudio de la Colombière

jueves, 10 de noviembre de 2022

NO ME DESAMPARE TU AMPARO



No me desampare tu amparo,

No me falte tu piedad,

No me olvide tu memoria.

Si tú, Señora, me dejas, ¿quién me sostendrá?

Si tú, me olvidas, ¿quién se acordará de mí?

Si tú, que eres estrella de la mar y guía de los errados, no me alumbras, ¿dónde iré a parar?

No me dejes tentar del enemigo,

Y si me tentare, no me dejes caer,

Y si yo cayere, ayúdame a levantar.

¿Quién te llamó, Señora, que no le oyeses?

¿Quién te pidió, que no le otorgases?


FRAY LUIS DE GRANADA

martes, 8 de noviembre de 2022

JUEZ ARGENTINO SE NIEGA A QUITAR LA CRUZ


La Asociación Pensamiento Penal (APP)  y la Asociación por los Derechos Civiles (ADC) se encuentran abocadas a una campaña nacional destinada al retiro de los símbolos religiosos de las salas de audiencias de los tribunales, invocando la neutralidad religiosa del Estado.

El juez Luis María Rizzi, integrante del TOC 30 de la Capital Federal se negó a quitar la Cruz. Conozcamos su elocuente y  valiente respuesta:

"Dr Mario Juliano. Presidente de Pensamiento Penal:            

Acuso recibo de su nota y de la del doctor Onaindia. Mi respuesta a vuestra pretensión es la siguiente: 

No voy a descolgar ninguna Cruz. Tampoco voy a disponer que otro lo haga.

Porque creo en Dios y porque soy católico.

Porque tengo reverencia por la Cruz de Cristo, el inocente crucificado por los hombres y el más inocente de los condenados, que representa además, la fe mayoritaria y la identidad de nuestro pueblo.

Porque la Cruz no ofende a nadie, sea o no creyente, ni nadie puede sentirse agredido, inquieto, molesto y menos discriminado por su presencia.

Porque contrariamente a lo que ustedes suponen o creen, la presencia de la Cruz es símbolo de piedad, de consuelo, y de misericordia; es símbolo de que quienes se desempeñan frente a ella, tienen temor de Dios, y por ello mismo, inspiran más confianza en que actuarán de acuerdo a la justicia y a la verdad, con buena voluntad y con la máxima imparcialidad.

Porque finalmente, la libertad religiosa que ustedes dicen pregonar y defender, es precisamente para que quienes quieran hacerlo, cuelguen, lleven o exhiban la Cruz, y no para que nos obliguen a quitarla, ocultarla o disimularla.

Soy consciente no obstante, de que ustedes están embarcados en una triste misión en la que muy probablemente lograrán los fines que los desvelan. Tal vez porque la Cruz es incompatible con este mundo en el que se confunde el bien con el mal, en el que se privilegian supuestos derechos de la mujer a costa del derecho a la vida de los niños;  en el que impera la deslealtad, la mentira, la corrupción; en el que ya no interesa la protección de la familia y de la infancia, y se las suponen independientes de la protección del matrimonio.

En fin, la Cruz parece no tener más lugar en una nación desolada, ciega y sorda a las leyes eternas que no son de hoy ni de ayer, que huye de la Verdad y de la Belleza, y que se empeña en ignorar y abandonar a Cristo. 

Pero Cristo no nos abandonará, aún cuando repudien y quiten su Cruz.

Pueden hacer pública esta respuesta, cuando quieran y ante quien quieran.

Los saludo muy atentamente. 

Luis María Rizzi".

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QUE SIEMPRE SEPAMOS DEFENDER LA CRUZ, NUESTRA FE Y NUESTRAS CREENCIAS Y DEVOCIONES CATÓLICAS. AHORA, SOBRETODO, QUE, SIGUIENDO UNA AGENDA IDEOLÓGICA ANTIRRELIGIOSA, LA SUPREMA CORTE DE ¿JUSTICIA? PRETENDE ANALIZAR SI, CONTRA LA FE Y EL SENTIR CATÓLICO DEL PUEBLO MEXICANO, SE PROHÍBEN LAS IMÁGENES RELIGIOSAS EN LUGARES PÚBLICOS.

lunes, 7 de noviembre de 2022

LOS OBISPOS MEXICANOS ALZAN LA VOZ Y DEFIENDEN AL INSTITUTO NACIONAL ELECTORAL (INE)


 



La CEM defiende al INE y advierte que una reforma electoral es regresiva y un agravio a la democracia.

A continuación el texto del mensaje dirigido al pueblo de México sobre la iniciativa de una reforma constitucional en materia electoral:

«Los Obispos Católicos de México, representados en la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), expresamos nuevamente nuestro más amplio reconocimiento a la importante labor que realizan en la vida democrática de nuestro país, el Instituto Nacional Electoral (INE) y el correspondiente Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).

Se trata de una Institución ciudadana que ha madurado gracias a su autonomía de los poderes políticos y, en estrecha relación con la ciudadanía y la pluralidad de los partidos políticos, ha permitido durante los últimos 25 años la realización de procesos electorales (generales o locales) justos, equitativos, abiertos, transparentes y confiables, de forma legal y pacífica, para la renovación de los cargos de elección popular.

El INE y el TEPJF hoy, son el resultado de la lucha y compromiso de miles de mexicanos de la sociedad civil, y de todos los signos partidistas, quienes lograron abrir caminos para la democracia real en México. Desde su fundación, el principal fruto fue que el gobierno dejó de ser juez y parte en los comicios electorales, y comenzó la transición a la democracia con alternancia en las tareas de gobierno a nivel local y federal, dando paso a gobiernos de distintas opciones políticas, ya sea en los Congresos de los Estados, en las Gubernaturas y Municipios de los mismos, junto a la alternancia en el Poder Ejecutivo Federal y el Congreso Legislativo en su conjunto.

El INE tiene una gran aceptación en la ciudadanía, siendo una de las Instituciones más confiables para los mexicanos, pues ha forjado la cultura de la identificación oficial con la famosa credencial de elector, ha motivado la participación y organización de los ciudadanos para ser los garantes de la imparcialidad y legalidad electoral, ha fiscalizado las contiendas electorales, ha impulsado condiciones de equidad en las contiendas y ha dado solución, en el marco de la Ley, a las inconformidades y controversias, a través del Poder Judicial Electoral. El INE goza de un merecido reconocimiento internacional, siendo un ejemplo a seguir en muchos otros países.

Todas las Instituciones y las Leyes son perfectibles, todo proceso puede siempre mejorar, como de hecho ha venido sucediendo con el Instituto Federal Electoral (IFE) de la primera etapa, y el Instituto Nacional Electoral (INE) actual.

Sin embargo, expresamos nuestra franca preocupación, al igual que muchos ciudadanos e instituciones de la sociedad civil -y de los mismas organizaciones políticas-, por el impulso que se da a una Reforma Constitucional en materia Electoral, por iniciativa del Ejecutivo Federal, que está en proceso en la Cámara de Diputados y que, por su orientación y motivos, es claramente regresiva, más aún, constituye un agravio a la vida democrática del país, reforma destinada a afectar la representación y el equilibrio de las minorías y mayorías, llevando el control de los comicios hacia el ámbito del gobierno federal centralista, afectando su gestión presupuestal, eliminando su autonomía ciudadana y su imparcialidad partidista.

Ningún ciudadano y menos los gobernantes que juraron guardar y hacer guardar la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, tienen derecho a impulsar reformas que eliminen o comprometan la fortaleza de las Instituciones que son el soporte del Estado Mexicano, como es el caso del INE y del TEPJF. La sola pretensión de hacerlo pone en entredicho la calidad moral de quienes la impulsan.

Por tanto, unimos nuestras voces como pastores de la Iglesia católica en México, desde el ejercicio de nuestro compromiso con el bien común que es un derecho propio y, con millones de ciudadanos que piden detener el intento de minar a estas dos Instituciones, a través de reformar la Ley Constitucional. Exhortamos respetuosamente al Poder Ejecutivo y Legislativo a que asuma su responsabilidad con la historia y con las futuras generaciones, haciendo a un lado intereses ideológicos particulares e inapropiados para el bien común, en un Estado de Derecho Democrático como es México.

Apelamos a la prudencia legislativa y al compromiso del gobierno para con toda la ciudadanía, más allá de intereses partidistas o de protagonismo histórico. La defensa de nuestras instituciones electorales es responsabilidad y deber de todos los ciudadanos. Por ello decimos junto a millones de voces: no pongamos en riesgo la estabilidad y gobernabilidad democrática del país.

Encomendamos nuestra Patria a la mirada cercana y amorosa de Santa María de Guadalupe.

Ciudad de México, 31 de octubre del año 2022.

Atentamente,

CONSEJO DE PRESIDENCIA DE LA CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO

+ S.E. Mons. Rogelio Cabrera López

Arzobispo de Monterrey Presidente de la CEM

+ S.E. Mons. Ramón Castro Castro

Obispo de Cuernavaca Secretario General de la CEM

+ S.E. Mons. Jaime Calderón Calderón

Obispo de Tapachula Primer Vocal

+ S.E. Mons. Gustavo Rodríguez Vega

Arzobispo de Yucatán Vice-Presidente de la CEM

+ S.E. Mons. Jorge Alberto Cavazos Arizpe

Arzobispo de San Luis Potosí Tesorero General de la CEM

+ S.E. Mons. Enrique Díaz Díaz

Obispo de Irapuato Segundo Vocal

sábado, 5 de noviembre de 2022

¿DIOS ESCUCHA LA ORACIÓN DE LOS QUE ESTÁN EN PECADO MORTAL?


«En el pecador se han de considerar dos cosas, a saber: el ser, al cual Dios ama; y la culpa, la cual Dios odia. Si el pecador en su oración pide algo acorde con sus deseos de pecado, Dios, por misericordia, no lo escucha; aunque hay ocasiones en que sí, como castigo, cuando permite que el pecador se hunda todavía más en sus pecados.

A pesar de todo, Dios escucha la oración del pecador siempre y cuando esta proceda de un buen deseo natural, no como si en justicia tuviese obligación de escucharle, pues no se lo merece el pecador, sino por pura misericordia, con tal de que se cumplan las cuatro condiciones antes mencionadas (a.15 ad 2), a saber: que pida por sí mismo, que pida cosas necesarias para su salvación, que lo haga con piedad y que lo haga con perseverancia».

~ Suma Teológica, II-II, 83, 16, de Santo Tomás de Aquino.


viernes, 4 de noviembre de 2022

GRACIAS, SEÑOR



 ¡Gracias mil os doy, oh Jesús y Redentor mío, porque no habéis querido que muriese cuando estaba en desgracia vuestra! ¡Cuántos años ha que merecía estar en el infierno!... Si hubiera muerto en aquel día, en aquella noche, ¿qué habría sido de mí por toda la eternidad?... ¡Señor!, os doy fervientes gracias por tal beneficio.

Acepto mi muerte en satisfacción de mis pecados, y la acepto tal y como os plazca enviármela. Mas ya que me habéis esperado hasta ahora, retardadla un poco todavía.

Dadme tiempo de llorar las ofensas que os he hecho, antes que llegue el día en que habéis de juzgarme (Jb. 10, 20).

No quiero resistir más tiempo a vuestra voz... ¡Quién sabe si estas palabras que acabo de leer son para mí vuestro último llamamiento! Confieso que no merezco misericordia.

¡Tantas veces me habéis perdonado, y yo, ingrato, he vuelto a ofenderos! ¡Señor, ya que no sabéis desechar ningún corazón que se humilla y arrepiente, ved aquí al traidor que, arrepentido, a Vos acude! Por piedad, no me arrojéis de vuestra presencia (Sal. 50, 13).

Vos mismo habéis dicho: Al que viniere a mí no le desecharé. Verdad es que os he ofendido más que nadie, porque más que a nadie me habéis favorecido con vuestra luz y gracia. Pero la sangre que por mí habéis derramado me da ánimos y esperanza de alcanzar perdón si de veras me arrepiento... Sí, bien sumo de mi alma; me arrepiento de todo corazón de haberos despreciado.

Perdonadme y concededme la gracia de amaros en lo sucesivo. Basta ya de ofenderos. No quiero, Jesús mío, emplear en injuriaros el resto de mi vida; quiero sólo invertirle en llorar siempre las ofensas que os hice, y en amaros con todo mi corazón. ¡Oh Dios, digno de amor infinito!... ¡Oh María, mi esperanza, rogad a Jesús por mí!

Preparación para la muerte - San Alfonso Ma. Ligorio. Punto 1.


jueves, 3 de noviembre de 2022

CATOLICISMO DE PARALÍTICOS

 


CATOLICISMO DE PARALÍTICOS 

«Hasta ahora nuestro catolicismo ha sido un catolicismo de verdaderos paralíticos, y ya desde hace tiempo. Somos herederos de paralíticos, atados a la inercia en todo. Los paralíticos del catolicismo son de dos clases: los que sufren una parálisis total, limitándose a creer las verdades fundamentales sin jamás pensar en llevarlas a la práctica, y los que se han quedado sumergidos en sus devocionarios no haciendo nada para que Cristo vuelva a ser Señor de todo. Y claro está que cuando una doctrina no tiene más que paralíticos se tiene que estancar, se tiene que batir en retirada delante de las recias batallas de la vida pública y social y a la vuelta de poco tiempo tendrá que quedar reducida a la categoría de momia inerme, muda y derrotada. Nuestras convicciones están encarceladas por la parálisis. Será necesario que vuelva a oírse el grito del Evangelio, comienzo de todas las batallas y preanuncio de todas las victorias. Falta pasión, encendimiento de una pasión inmensa que nos incite a reconquistar las franjas de la vida que han quedado separadas de Cristo...

«Hoy debemos dar testimonio a Dios de que de veras somos católicos. Mañana será tarde, porque mañana se abrirán los labios de los valientes para maldecir a los flojos, cobardes y apáticos. Todavía es tiempo de que todos los católicos cumplan con su deber: los ricos que den limosna, los críticos que se corten la lengua, los cobardes que se despojen de su miedo y todos que se pongan de pie porque estamos frente al enemigo y debemos cooperar con todas nuestras fuerzas para alcanzar la victoria de Dios y de su Iglesia».

Anacleto González Flores, mártir mexicano

miércoles, 2 de noviembre de 2022

LA CONMEMORACIÓN DE LOS FIELES DIFUNTOS. 2 de noviembre.


MARTIROLOGIO ROMANO.

     Después que la Santa Iglesia en el día de ayer celebró la fiesta de todos los santos, hoy extiende su caridad y ayuda con sus oraciones y sufragios a las Benditas Almas del Purgatorio. Pues es dogma de fe que para poder entrar en el cielo, han de purificarse y acrisolarse las almas de los que murieron en gracia de Dios con pecados veniales, o sin haber satisfecho en vida enteramente por los pecados mortales que cometieron y cuanto a la culpa les fueron perdonados. Las obras con que podemos socorrerlas son tres: la primera y principal es el Santo Sacrificio de la Misa; la segunda, la oración, principalmente el Rezo del Santo Rosario; y la tercera, todas las obras de caridad con que se satisface a la Divina Justicia, como son la limosna, ayunos, penitencias, peregrinaciones y cosas semejantes. Además de estos modos con que las personas particulares socorren a las almas del purgatorio, el Sumo Pontífice concede indulgencias aplicables a ellas, no por vía de absolución, sino por modo de sufragio y como dispensador del tesoro de la Iglesia, que son las obras y satisfacciones de Cristo y de los Santos. Ganando por las Benditas Almas estas indulgencias y haciéndoles otros sufragios, ejercitando con ellas las obras de misericordia. Porque:

     1°. Dando de comer al hambriento, aliviamos a aquellas Santas Almas que tienen hambre de Dios. 

     2°. Dando de beber al sediento, calmamos la sed que tienen de Dios las Benditas Almas. 

     3°. Consolamos al enfermo, porque mucho padecen las almas del Purgatorio en aquel lugar de tormentos.  

     4°. Rescatamos al cautivo, porque cautivas están en aquella cárcel de expiación y las redimimos con indulgencias y limosnas.  

     5°. Vestimos al desnudo, alcanzándoles de la bondad de Dios a la Sufrientes Almas del Purgatorio la vestidura nupcial y sin mancha, que han menester para entrar en el cielo. 

     6°. Hospedamos al peregrino, rogando al Señor que por los méritos de Cristo les abra las puertas, de su palacio divino a las Almas Benditas del Purgatorio.

     Y, en fin ¿no es mayor obsequio el llevar aquellas almas al eterno descanso del paraíso, que el dar a sus cuerpos sepultura? Pero aunque nos debemos compadecer de todos los que están en el Purgatorio; especialmente hemos de socorrer a nuestros deudos y amigos, a los padres e hijos, a los maridos y mujeres, a los hermanos carnales y otras personas, con quienes tuvimos algún lazo más estrecho de sangre o amistad. Finalmente mucho mayor cuidado debemos poner en cumplir las obligaciones de justicia que pertenecen a ellos, ejecutando sus testamentos y mandas pías y todo lo que dispusieron para bien de sus almas. 

     REFLEXIÓN: Mientras que el Señor nos da tiempo, procuremos ajustar nuestra vida con la ley de Dios y llorar nuestras culpas y satisfacer por ellas en esta vida, aceptemos las tribulaciones, como de su bendita mano, en penitencia de nuestras culpas y ayudemos a nuestros hermanos con las buenas obras que pudiéremos, para que salgan del Purgatorio puros y afinados y cuando gocen de Dios nos ayuden con sus oraciones y nos den la mano para llegar al puerto de salud y gozar juntamente con ellos de la eterna bienaventuranza. 

     ORACIÓN: Oh Dios, creador y Redentor de todos los fieles, concede la remisión de los pecados a las almas de tus siervos y siervas, para que consigan, por nuestras humildes súplicas, el perdón que siempre desearon. Tú que vives y reinas por todos los siglos de los siglos. Amén.

                                     *       *       *

     Es cosa cierta, por ser Dogma de Fe, la existencia del Purgatorio pues que el mismo Cristo ya nos trae advertidos: 

     "En verdad os digo que la blasfemia contra el Hijo del hombre le serán perdonada a los hombres en ésta vida y en la otra, más, la blasfemia contra el Espíritu Santo no será perdonada ni en ésta vida ni en la otra". 

     Por estas palabras de Cristo queda demostrada que, ni el cielo ni el infierno son precisamente lugares de perdón ni expiación, luego existe un lugar de expiación a donde van las almas de aquellos fieles difuntos qué, si bien es cierto murieron en gracia de Dios, no menos cierto es que también no satisfacieron debidamente a la Divina Justicia por los pecados cometidos y por lo tanto descienden al Purgatorio para ser ahí purificadas con terribles tormentos cuales son:

     1°. La pena de daño; es la privación de la vista de Dios. Pena ésta la más espantosa, tanto en el Purgatorio como así también en el infierno.

     2°. La pena de sentido: El fuego atormentador y purificador que abraza y quema a las almas para purificarlas.

     Esa es la razón por la cual estamos obligados a rezar por los fieles difuntos y a ofrecer por las Benditas Almas del Purgatorio sacrificios y sufragios puesto que ellas ya no podrán ejercitar para sí mismas acto alguno de piedad válidas. 

     Dales Señor, el descanso eterno, y brille sobre ellas la Luz Perpetua, que las almas de los fieles difuntos por la Misericordia de Dios descansen en paz. Amén. 

                                     *        *       *

El Papa San Gregorio Magno dijo: 

     "Si Jesucristo dijo que hay faltas que no serán perdonadas ni en este mundo ni en el otro, señal es de que hay faltas que sí son perdonadas en el otro mundo. Para que Dios perdone a los difuntos las faltas veniales que tenían sin perdonar en el momento de su muerte, para eso ofrecemos misas, oraciones y limosnas por su eterno descanso".

     San Gregorio ofreció 30 misas por el alma de un difunto. Más tarde ese difunto se le apareció en sueños a darle las gracias ya que por esas misas había logrado salir del purgatorio.

     En otra ocasión, San Gregorio, estando celebrando la Misa, elevó la Hostia y se quedó con ella en lo alto por mucho tiempo. Sus ayudantes le preguntaron después por qué se había quedado tanto tiempo con la hostia elevada en sus manos y el les respondió: "Es que vi que mientras ofrecía la Santa Hostia a Dios, descansaban las benditas almas del purgatorio".

                                     *       *       *

REINA DE LAS BENDITAS ALMAS DEL PURGATORIO

     "Además, esta Madre piadosísima no dejará ciertamente de interceder ante Dios, según la tradicional promesa del llamado privilegio sabatino, para que aquellos de sus hijos que hayan de expiar sus faltas en el Purgatorio, consigan cuanto antes el eterno descanso en la Patria Celeste". Con estas palabras se refería Pío XII al Privilegio Sabatino – dictado por el Papa Juan XXII el día 3 de marzo del año de Cristo de 1322 — del que gozan los carmelitas que creen y viven según el Santo Escapulario.

      En este día de los fieles difuntos, vamos a dedicar este espacio a reflexionar sobre el mayor don que nuestra Madre del Carmen ofrece a sus hijos, una vía segura y directa a la salvación eterna cuando dejemos este mundo. Como intercesora que es ante Dios, el amar a la Virgen debería situarse como una de nuestras prioridades vitales. Pero lo debemos hacer alejándonos de elementos externos tan predominantes en el mundo de las cofradías. Para poder comprender realmente la grandeza de este misterio, debemos centrarnos en la esencia misma de la Orden del Carmen.

      El motivo principal de la difusión de la devoción carmelitana en todo el mundo es la promesa que la Virgen del Carmen nos hace de ofrecernos la salvación, haciendo que nuestra estancia en el Purgatorio termine el sábado siguiente de nuestra muerte tras redimirnos de nuestros pecados. La ciudad de Rute no fue una excepción dentro de este fenómeno. No debe extrañarnos que tras la llegada de nuestra Madre a nuestra villa, la devoción que los ruteños le profesaron fuese aumentando de manera vertiginosa. Aun siendo la hermandad más humilde de cuantas había en nuestra localidad – con recursos mínimos para mantener el culto a su Titular en sus inicios –, nuestros antepasados la hicieron suya hasta llegar a lo que hoy podemos contemplar.

      Son tantos los favores que durante la vida nos va haciendo, que no nos debe quedar duda alguna de que su intercesión por las Benditas Almas en el Purgatorio es un hecho más que palpable. Para disfrutar de este Privilegio, tenemos que trabajarlo en forma de oración diaria y sobre todo, viviendo según y conforme al Espíritu de Cristo y consecuente con lo que dicta el Santo Escapulario. Aprendamos de nuestros mayores y de tantas generaciones que imploraron a la Reina del Carmelo. Recemos por todos nuestros difuntos y porque encuentren la salvación eterna.

      Es nuestro deber como cofrades y devotos carmelitas el dar a conocer y difundir la esencia del Carmelo. Nos adentramos en un mes centrado en estas cuestiones, con una Novena de Ánimas y el Santo Sacrificio de la Misa por los hermanos difuntos.

REGINA DECOR CARMELI, ORA PRO NOBIS 

                                     *       *       *

MEDITACIÓN: LAS ALMAS BENDITAS DEL PURGATORIO(²) 

     I. Las almas del purgatorio sufren la pena de daño, porque están privadas de la vista de Dios. ¡Qué cruel es esta separación! La naturaleza y la gracia los impulsan violentamente hacia Dios, pero no pueden llegar hasta Él. Lo que les causa más pena es ver que su dicha es aplazada porque, en la tierra, gozaron de algunos leves placeres que les estaban prohibidos. Ten piedad de estas almas y, con tus mortificaciones, trabaja por retirarlas de esta triste morada.

     II. Estas almas son atormentadas por el mismo fuego que atormenta a los condenados, su pena es la misma; la única diferencia está en que los condenados sufrirán toda la eternidad y las almas del purgatorio solamente un tiempo. Puedes abreviar este tiempo con tus oraciones, ayunos y limosnas. ¿Negarás esta caridad a tus padres, a tus hermanos cristianos que te la piden? Oye su queja: ¡Tened piedad de mí, tened piedad de mí, por lo menos vosotros que fuisteis mis amigos!

     III. Estas santas almas, sin embargo, tienen consuelos en medio de sus suplicios, porque están resignadas a la voluntad de Dios que en ellas se cumple para purificarlas, y porque ven, por un lado, el infierno que evitaron, y por el otro, el cielo que las espera. Cristianos, aprended de ellas cómo hay que sufrir y pasad lo más que podáis vuestro purgatorio en esta vida; sufrid con la misma fortaleza y la misma esperanza que las almas del purgatorio. Señor, purificadme en esta vida, a fin de que después de esta vida escape de las llamas del purgatorio (San Agustín).

ORACIÓN

     Oh Dios, Creador y Redentor de todos los hombres, conceded a las almas de vuestros servidores y servidoras, la remisión de todos sus pecados, a fin de que obtengan por nuestras humildísimas oraciones el perdón que ellas siempre han deseado. Vos que vivís y reináis en unidad del el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.

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Fuentes: (¹)"FLOS SANCTORUM ANNO DOMINI" de la Familia Cristiana (Vidas de los Santos y Principales Festividades del Año, ilustradas con otros tantos grabados y acompañadas de piadosas reflexiones y de las oraciones litúrgicas de la Iglesia), por el Rvdo. P. Francisco de Paula Morell S. J.

Año de 1890.   

     (¹)"MARTIROLOGIO ROMANO" (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J., Tomo I; Patron Saints Index.