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sábado, 1 de marzo de 2025

ORACIÓN POR LA FAMILIA


Señor Dios Todopoderoso, te bendecimos y te damos gracias por esta familia nuestra, danos la gracia de vivir unidos en ti y no permitas que el maligno nos divida. Te ofrecemos las alegrías y las penas de nuestras vidas, y te presentamos nuestras esperanzas para el futuro. Dios, fuente de todo bien, da a nuestra familia su alimento diario, danos salud y paz y enséñanos a perdonar, guía nuestros pasos en el camino del bien. Señor, permítenos vivir felices en nuestro hogar y que nos encontremos todos algún día en la felicidad del Paraíso. Amén.

Virgen Santísima de Guadalupe, salva nuestra Patria, conserva nuestra fe y líbranos de los malos pastores. Amén.

viernes, 17 de enero de 2025

FORMAR AL HOMBRE PARA SER


LA ESENCIA DEL SER Y SU VOCACIÓN TRASCENDENTE

El drama del ser humano no está en su carencia, sino en su vocación: la de trascender. En su esencia más íntima, el ser no es un mero accidente en el devenir de la historia ni una pieza dentro de un engranaje social. Como enseña la tradición perenne, el ser es, antes que nada, un reflejo de lo absoluto, una imagen proyectada hacia su fin último. En palabras de Rafael Gambra, “el hombre no se realiza en sí mismo, sino en el encuentro con la verdad que lo trasciende y lo contiene.”

Chesterton entendió con claridad que la raíz de los errores modernos está en ignorar esta verdad esencial. “El hombre moderno duda de todo, menos de sí mismo,” escribió. Pero el ser no es una construcción individualista ni un acto de autodefinición. Es participación en el orden del universo, reflejo de una realidad superior que lo llama no solo a existir, sino a existir en plenitud.

Es esta plenitud del ser, y no la mera utilidad, la que define la verdadera educación. Formar al hombre para ser significa orientar su existencia hacia aquello que es verdadero, bueno y bello. Como enseñó Danilo Castellano, “la educación no es un proceso mecánico ni una técnica, sino un acto profundamente ontológico: el ser que educa guía al ser educado hacia su perfección.”

LA FAMILIA: CUNA DEL SER EN PLENITUD

La familia, en su esencia, no es solo una institución natural; es el primer espacio donde el ser humano encuentra su lugar en el mundo. Es allí donde el ser recibe sus primeras lecciones de trascendencia, no a través de teorías abstractas, sino mediante el ejemplo cotidiano del amor, el sacrificio y la obediencia.

Louis de Bonald afirmó que “la familia es la forma más completa de comunidad, porque en ella se une lo temporal y lo eterno.” En la familia, el ser humano aprende que su existencia no es un fin en sí mismo, sino que está destinada a algo más grande, algo que lo supera. Allí, el ser descubre que no se pertenece enteramente, que está hecho para dar, para amar, para entregarse.

Por eso, cualquier ataque a la familia es un ataque a la esencia del ser. La modernidad, con su obsesión por el individualismo, ha querido despojar a la familia de su papel formativo, sustituyéndola por estructuras impersonales y sistemas educativos controlados por el Estado. Pero, como advirtió Álvaro d’Ors, “el ser no puede ser formado por una maquinaria estatal, porque solo en el calor del hogar se cultivan las virtudes que hacen posible la vida comunitaria.”

EL SER Y EL BIEN COMÚN

El ser no es un individuo aislado, sino un ser relacional, llamado a vivir en comunidad. Pero esta comunidad no se construye a partir de pactos arbitrarios o intereses mutuos, sino desde una raíz más profunda: el bien común. Este bien no es la simple suma de los bienes particulares, sino el orden en el que cada ser encuentra su lugar y su perfección.

La familia es la primera expresión de este bien común. En ella, el ser aprende que su plenitud no se alcanza en el aislamiento, sino en la entrega a los demás. Chesterton lo expresó de forma magistral: “El hogar es la única institución que hace que los hombres se enfrenten a sus limitaciones y, al mismo tiempo, les enseñe a superarlas.” Es allí donde el ser aprende a sacrificarse por el otro, a reconocer la autoridad y a vivir la justicia como una virtud práctica.

Este aprendizaje no es algo que pueda ser impuesto desde fuera. Como enseñó Danilo Castellano, “el bien común no puede ser diseñado ni fabricado, porque es el fruto natural de una comunidad que vive según el orden del ser.” El intento moderno de imponer el bien común desde el Estado, ignorando la realidad de la familia, no ha producido más que caos y desarraigo. Porque el bien común no se decreta; se vive.

CONTRA EL RELATIVISMO: EDUCAR PARA LO ETERNO

La gran crisis de la modernidad no es económica, política ni cultural; es una crisis ontológica. Es el rechazo del ser y de la verdad que lo sostiene. Como señaló Félix Sardá y Salvany, “el error más grave de nuestro tiempo es pretender que la educación puede ser neutral, que puede prescindir de la verdad.”

El relativismo moderno no es una postura tolerante, sino una forma de nihilismo que reduce al ser a una mera construcción social. Nicolás Gómez Dávila lo expresó con claridad: “La educación moderna no enseña a vivir, sino a sobrevivir. Ha reemplazado la búsqueda del bien por el culto a la utilidad.”

Frente a este nihilismo, la educación debe ser un acto de contemplación, una búsqueda del ser en toda su plenitud. Esto no es algo que pueda realizarse en las aulas impersonales de un sistema estatal, sino en el hogar, donde la verdad se vive y se transmite de generación en generación. “El hogar es el lugar donde lo eterno se encuentra con lo cotidiano,” escribió Chesterton. Allí, en los actos más simples de la vida diaria, el ser humano aprende las lecciones más profundas sobre su vocación trascendente.

RESTABLECER EL SER A TRAVÉS DE LA FAMILIA

La solución a la crisis de nuestro tiempo no está en nuevas teorías ni en reformas políticas, sino en la restauración de la familia como el lugar donde el ser encuentra su plenitud. Esto significa devolverle su papel central en la educación, protegerla de las injerencias del Estado y reconocer su carácter sagrado.

Hilaire Belloc afirmó que “la familia es el corazón de la sociedad, y ninguna reforma será duradera mientras no pongamos nuevamente el corazón en su lugar.” Esto no significa rechazar la educación pública, sino subordinarla a los principios eternos que la familia representa. Como escribió Juan Vallet de Goytisolo, “la educación auténtica no es un proceso técnico, sino un acto profundamente humano, que solo puede comenzar en el seno de la familia.”

Restaurar la familia no es solo un acto de justicia hacia el orden natural; es un acto de resistencia contra el nihilismo que amenaza con destruir al ser humano en su esencia. La familia es el lugar donde se vive y se transmite el mandamiento más importante: amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo (Mt 22, 37-39). Es, por tanto, el camino por el cual se enseña al ser humano a reconocer su origen divino y su vocación última: ser hijo de Dios y alcanzar la salvación eterna.

CONCLUSIÓN: SER PARA TRASCENDER

Formar al hombre para ser no es solo un desafío educativo; es el desafío fundamental de la civilización. Es reconocer que el ser humano no se realiza en el dominio del mundo, sino en la contemplación de la verdad que lo trasciende. Esta verdad no es una abstracción; es una realidad viva, encarnada en la familia y transmitida a través de la tradición.

Como escribió el Salmista: “Si el Señor no construye la casa, en vano trabajan los albañiles” (Sal 127, 1). El núcleo de la familia no es solo importancia social, sino el lugar donde el ser humano aprende a reconocer la presencia de Dios en lo cotidiano. Es allí, en el hogar, donde se aprende a orar, a amar, y a vivir para la eternidad.

El futuro del ser humano, y de toda sociedad, depende de su capacidad para redescubrir esta verdad eterna: que somos criaturas de Dios, hechas para Él, llamadas a la comunión con Él. Solo en este reconocimiento, vivido desde el seno de la familia, se puede hallar el camino hacia la salvación y una civilización verdaderamente humana.


BIBLIOGRAFÍA

 1. Chesterton, G.K. Lo que está mal en el mundo. Madrid: Ediciones Encuentro.

 2. Castellano, Danilo. Artículos y ensayos recogidos en Il principio dimenticato. Milán: Edizioni Ares.

 3. Bonald, Louis de. Théorie du pouvoir politique et religieux. París: Librairie de Charles Douniol.

 4. Donoso Cortés, Juan. Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos.

 5. Gambra, Rafael. El silencio de Dios. Madrid: Ediciones Rialp.

 6. Sardá y Salvany, Félix. El liberalismo es pecado. Barcelona: Librería Católica Internacional.

 7. D’Ors, Álvaro. La violencia y el orden. Madrid: Fundación Francisco Elías de Tejada.

 8. Vallet de Goytisolo, Juan. Familia y educación en el derecho natural. Madrid: Ediciones Cristiandad.

 9. Belloc, Hilaire. La servidumbre moderna. Londres: Constable & Co.

 10. Gómez Dávila, Nicolás. Escolios a un texto implícito. Bogotá: Villegas Editores.

 11. Elías de Tejada, Francisco. La tradición como principio político. Sevilla: Fundación Elías de Tejada.

miércoles, 7 de agosto de 2024

SIGNOS VIVIENTES DEL AMOR DIVINO: EN DEFENSA DEL MATRIMONIO CRISTIANO

Familia católica 


En la rica tradición de la Iglesia Católica, el matrimonio no es simplemente una unión natural entre un hombre y una mujer. Es, ante todo, una vocación sagrada y un sacramento que refleja el amor divino. San Agustín de Hipona, en su obra “De Bono Coniugali”, nos ofrece una visión profunda de cómo los esposos son signos vivientes del amor de Cristo por su Iglesia. Esta idea de ser signos vivientes abarca varias dimensiones del matrimonio, como el amor sacrificial, la comunión de vida, la gracia y santificación, y su dimensión redentora. Profundicemos en estos conceptos para resaltar la belleza y la importancia del matrimonio cristiano.

Amor Sacrificial

El amor conyugal, según San Agustín, debe ser sacrificial, imitando el sacrificio de Cristo en la cruz. En De Bono Coniugali, San Agustín dice: “El primer bien del matrimonio es la fidelidad, la cual consiste en la castidad de la cohabitación y en la lealtad mutua de los esposos” (De Bono Coniugali, cap. 24). Este amor sacrificial es la esencia del matrimonio cristiano. Los esposos, al entregarse mutuamente en todas las dimensiones de su vida, desde lo cotidiano hasta lo extraordinario, se convierten en testimonios vivos del amor redentor de Cristo.

Este amor no es un sentimiento pasajero, sino una decisión constante de buscar el bien del otro, incluso a costa del propio sacrificio. En De Bono Coniugali, San Agustín resalta: “Es una gran bendición del matrimonio el que los esposos sean fieles y mutuamente se consuelen en las tribulaciones de la vida. Es un sacrificio que agrada a Dios el que soporten las cargas del uno y del otro con paciencia y amor” (De Bono Coniugali, cap. 8). Es en este amor donde los esposos encuentran su verdadera libertad y plenitud. La entrega mutua, la paciencia, el perdón y el servicio diario son los pilares que sostienen esta relación sacrificial. A través de estos actos de amor, los esposos se ayudan mutuamente a crecer en virtud y santidad, avanzando juntos en el camino hacia la salvación.

San Agustín también señala que “El verdadero amor conyugal implica que cada uno se olvide de sí mismo para pensar en el otro, siguiendo el ejemplo de Cristo, que no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos” (De Bono Coniugali, cap. 19). Este tipo de amor, que busca siempre el bien del otro, es un reflejo del sacrificio de Cristo en la cruz y es fundamental para la santificación de los esposos.

Comunión de Vida

San Agustín también destaca la comunión de vida y amor que caracteriza al matrimonio. Esta comunión refleja la comunión trinitaria, donde el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo viven en una unidad perfecta de amor. Del mismo modo, el matrimonio cristiano está llamado a ser una comunión de personas, donde cada cónyuge es visto y amado como un don de Dios.

En De Bono Coniugali, San Agustín subraya: “El matrimonio es bueno por la naturaleza de su institución y su propósito, al estar ordenado para la procreación y la formación de los hijos en la fe” (De Bono Coniugali, cap. 32). Esta comunión es más que una simple coexistencia; es una participación profunda en la vida y en el amor del otro. Los esposos comparten alegrías y penas, triunfos y fracasos, construyendo juntos un proyecto de vida que trasciende sus individualidades. Esta unión no anula sus personalidades, sino que las enriquece y las lleva a una mayor plenitud. En este contexto, el matrimonio se convierte en una “iglesia doméstica”, un lugar donde se vive y se transmite la fe, y donde se cultivan las virtudes cristianas.

Gracia y Santificación

El sacramento del matrimonio confiere gracia a los esposos, ayudándoles a vivir en santidad. Esta gracia es un signo de la presencia activa de Dios en su unión. Según San Agustín, el matrimonio no es solo un contrato natural, sino una realidad sobrenatural que participa de la gracia divina. En De Bono Coniugali, él escribe: “El tercer bien del matrimonio es el sacramento, el cual consiste en la indisolubilidad del vínculo y en la santificación de la unión” (De Bono Coniugali, cap. 24).

La gracia del sacramento del matrimonio actúa de manera tangible en la vida diaria de los esposos. Les da la capacidad de amarse con un amor puro y desinteresado, de perdonarse mutuamente, y de ser fieles hasta el final. Esta gracia santifica no solo a los esposos, sino también a sus hijos y a la comunidad que los rodea. A través del testimonio de su vida matrimonial, los esposos se convierten en luz para el mundo, mostrando el camino hacia Dios.

Dimensión Redentora del Matrimonio

San Agustín nos muestra que el amor sacrificial en el matrimonio tiene una dimensión redentora: “El matrimonio es una forma de vivir en el Espíritu Santo, donde el amor mutuo de los esposos se convierte en un camino de santificación y redención, reflejando el amor de Cristo que se entregó a sí mismo por su Iglesia” (De Bono Coniugali, cap. 15). Esta dimensión redentora del matrimonio implica que los esposos no solo se ayudan mutuamente en su camino hacia la salvación, sino que también son responsables del crecimiento espiritual del otro. El matrimonio, en este sentido, es una colaboración mutua para alcanzar el cielo.

La unión sacramental en el matrimonio demanda de cada cónyuge no solo apoyo material y emocional, sino también espiritual. Los esposos son compañeros de salvación, y no es posible que uno llegue al cielo sin el otro. Dios evaluará a cada cónyuge por lo que ha hecho por su compañero de vida. San Agustín enfatiza que esta ayuda mutua es fundamental para la santificación personal: “El amor mutuo y el sacrificio son los medios por los cuales los esposos se ayudan a cargar las cargas del uno y del otro, reflejando así el amor de Cristo” (De Bono Coniugali, cap. 8).

Oración y Vida Espiritual

Para que los esposos puedan vivir plenamente esta vocación de ser signos vivientes del amor de Cristo, la oración y la vida espiritual son fundamentales. La oración conjunta no solo fortalece la relación con Dios, sino que también une a los esposos en su vida cotidiana. San Agustín destaca la importancia de la oración en su obra Confesiones, donde menciona: “La oración es el medio por el cual nos unimos más estrechamente con Dios y con los demás”.

La vida de oración en el matrimonio es un pilar esencial que sostiene la relación, ofreciendo un espacio para la gracia divina y la renovación espiritual. A través de la oración diaria, la lectura de la Escritura y la participación en los sacramentos, los esposos pueden fortalecer su unión y recibir la gracia necesaria para vivir su vocación matrimonial en plenitud.

Otros Santos y Doctores de la Iglesia

San Juan Crisóstomo, en sus homilías sobre el matrimonio, enfatiza que los esposos, al vivir en amor y fidelidad, se convierten en una “iglesia doméstica”. En su Homilía 20 sobre la Carta a los Efesios, dice: “El matrimonio es un misterio grande, el cual es símbolo de la unión de Cristo y la Iglesia”. Esta comunidad familiar es un signo visible de la Iglesia universal y un lugar donde se cultiva la santidad.

San Gregorio Magno, en sus escritos pastorales, también aborda la importancia del matrimonio como un estado de vida que puede llevar a la santidad. En sus “Cartas”, destaca que los esposos, al vivir su vocación matrimonial con virtud y fidelidad, son ejemplos de virtud cristiana y signos vivientes de la gracia divina.

Conclusión

En una época en la que el matrimonio enfrenta numerosos desafíos y ataques, es crucial recordar y defender su verdadero significado y belleza según la tradición católica. Los esposos, como signos vivientes del amor de Cristo, están llamados a vivir un amor sacrificial, a construir una comunión de vida y a recibir y cooperar con la gracia sacramental para su santificación y la de los demás. Al abrazar esta vocación con fidelidad y alegría, los matrimonios cristianos pueden ser verdaderos testimonios del amor divino y un faro de esperanza en nuestro mundo.

El matrimonio, vivido en esta perspectiva, no solo es una fuente de felicidad y realización personal, sino también un camino de santificación y una misión apostólica. Es un llamado a ser signos vivientes del amor de Dios, un amor que transforma y redime. Al vivir su vocación matrimonial con fidelidad y entrega, y al fundamentar su vida en la oración y la gracia sacramental, los esposos pueden experimentar la alegría de ser instrumentos de la gracia divina y contribuir al plan de salvación de Dios para la humanidad. La dimensión redentora del matrimonio, basada en la ayuda mutua y la colaboración espiritual, subraya que los esposos no solo buscan la santificación individual, sino que trabajan juntos para alcanzar el cielo, reflejando así el amor de Cristo y su Iglesia.

OMO

viernes, 3 de noviembre de 2023

LO ADVIRTIÓ LA VIRGEN


“La masonería, que entonces estará en el poder, hará que se promulguen leyes inicuas, con el objetivo de acabar con este sacramento (el del matrimonio), con lo que casi todo el mundo vivirá  en pecado. … El espíritu cristiano decaerá rápidamente,  extinguiendo la preciosa luz de la fe hasta que llegue al punto de que habrá una corrupción casi total y general de las costumbres".

Nta. Sra. del Buen Suceso a la Madre Mariana de Jesús Torres.


miércoles, 12 de enero de 2022

¿QUIÉN SALVARÁ A LA SOCIEDAD ACTUAL?


"¡Ojalá nunca olvidaran los Padres de familia que su autoridad viene de Dios! Y ¡ojalá toda la vida de la familia se fundara en esta base tan santa! 

 Toda la sociedad cruje y se tambalea. ¿Quién la salvará? ¿El gobierno? ¿los políticos? ¿los partidos? ¿las medidas sociales?¿las reformas? ¿Qué es lo que la salvará? ¿los mitines o plantones? O acaso ¿los discursos? Nada de esto podrá salvarla. El remedio es éste: robustecer la vida familiar, renovarla sobre bases cristianas. 

 Necesitamos una regeneración, pero una regeneración espiritual, una regeneración moral. Necesitamos familias, padres, madres, hijos, que observen con fidelidad el decálogo. Familias en cuyo santuario sea respetado el Reino de Dios. Familias en que Cristo sea la ley. Familias que en medio de este mundo helado levanten la Cruz de Cristo, y por la Cruz de Cristo sean levantadas".

 Mons. Tihamér Tóth

lunes, 18 de octubre de 2021

DESTRUIR LA FAMILIA


La familia es y será siempre la misma, la construida por Occcidente sobre la base de la naturaleza humana. Por todo eso ahora van por más. Quieren, en esta batalla final, culminar la utopía moderna con la abolición lisa y llana de la familia, pues mientras subsistan esos auténticos matrimonios que dan culto a Dios y crían hijos en la verdadera fe, la modernidad herética no habrá triunfado del todo.

 De ahí la propagación de la ideología de género, los anticonceptivos (muchos de ellos también microabortivos), el crimen del aborto, el amor libre, el divorcio, el adulterio, etc. y todo aquello que va contra este santo Sacramento. 

 ¿De qué lado estás en esta batalla?

martes, 18 de mayo de 2021

LA FAMILIA CATÓLICA por Monseñor Tihamér Tóth


La familia católica se apoya en el espíritu de sacrificio. Porque Cristo nos dio ejemplo sacrificándose por nosotros en la Cruz.

 ¿Qué significa ser padre cristiano? ¡Trabajar desde la mañana hasta la noche por los demás miembros de la familia! ¿Qué significa ser madre cristiana? ¡Andar atareada de sol a sol por el esposo y los hijos! ¿Qué significa ser hijo cristiano? ¡Obedecer con respeto y amor a otros, a los padres; primero, mis padres... y sólo después yo! 

 En cambio, ¿Cómo es una familia alejada del espíritu cristiano? Su lema: «Gozar cuanto se pueda y sacrificarse lo menos posible.» He aquí la divisa. ¡Sacrificarse! Es cosa de tontos. 

 Por esto huye de los hijos la familia moderna; por esto está en boga una educación blandengue, que no sabe sino mimar, a la cual le falta todo vigor; de ahí el desmoronamiento de las familias, de ahí la agonía de la vida familiar. 

 Mientras que si los esposos están unidos en Dios, si Cristo es el Rey de la familia, fácilmente se disfruta de la felicidad de la vida familiar. El hogar se convierte en un paraíso en la tierra.

 (Cristiano en el siglo XX por Monseñor Tihamér Tóth)

martes, 17 de noviembre de 2020

¿DÓNDE ESTÁ LA SOLUCIÓN?


"¡Ojalá nunca olvidaran los Padres de familia que su autoridad viene de Dios! Y ¡ojalá toda la vida de la familia se fundara en esta base tan santa! 

Toda la sociedad cruje y se tambalea. ¿Quién la salvará? ¿El gobierno? ¿los políticos? ¿los partidos? ¿las medidas sociales?¿las reformas? ¿Qué es lo que la salvará? ¿los mitines o plantones? O acaso ¿los discursos? Nada de esto podrá salvarla. El remedio es éste: robustecer la vida familiar, renovarla sobre bases cristianas.

Necesitamos una regeneración, pero una regeneración espiritual, una regeneración moral. Necesitamos familias, padres, madres, hijos, que observen con fidelidad el decálogo. Familias en cuyo santuario sea respetado el Reino de Dios. Familias en que Cristo sea la ley. Familias que en medio de este mundo helado levanten la Cruz de Cristo, y por la Cruz de Cristo sean levantadas". 

 Mons. Tihamér Tóth

lunes, 24 de agosto de 2020

Y TU FAMILIA... ¿CÓMO ES?


¡Ojalá nunca olvidaran los padres de familia que su autoridad viene de Dios! ¡Y ojalá toda la vida de la familia se fundara en esta base tan santa! Toda la sociedad cruje y se tambalea. ¿Quién la salvará? ¿El gobierno? ¿los políticos? ¿los partidos? ¿las medidas sociales?¿las reformas? ¿Qué es lo que la salvará? ¿los mítines o plantones? O acaso ¿los discursos? Nada de esto podrá salvarla.

El remedio es éste: robustecer la vida familiar, renovarla sobre bases cristianas.

Necesitamos una regeneración, pero una regeneración espiritual, una regeneración moral. Necesitamos familias, padres, madres, hijos, que observen con fidelidad el decálogo. Familias en cuyo santuario sea respetado el Reino de Dios. Familias en que Cristo sea la ley. Familias que en medio de este mundo helado levanten la Cruz de Cristo, y por la Cruz de Cristo sean levantadas.

Mons. Tihamer Toth

lunes, 2 de diciembre de 2019

ACERCA DE LOS PADRES IRRESPONSABLES


"Los padres pecan si no enseñan a sus hijos las cosas de la Fe y de la salvación. No deben imitar a ciertos padres y madres que no cumplen ese deber por el afán de mantener ocupados a sus hijos en otras cosas. La consecuencia es que los desdichados no saben confesarse, no conocen las principales verdades de la Fe, ignoran lo que es la Santísima Trinidad, la Encarnación de Jesucristo, el pecado mortal, el juicio, el infierno, el paraíso, la eternidad... Muchas veces esa ignorancia es causa de condenación y sus padres deberán prestar cuentas a Dios por ello".

San Alfonso María de Ligorio.

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martes, 27 de agosto de 2019

VERDADERA REGENERACIÓN FAMILIAR


¡Ojalá nunca olvidaran los Padres de familia que su autoridad viene de Dios! Y ¡Ojalá toda la vida de la familia se fundara en esta base tan santa! Toda la sociedad cruje y se tambalea. ¿Quién la salvará? ¿El gobierno? ¿los políticos? ¿los partidos? ¿las medidas sociales?¿las reformas? ¿Qué es lo que la salvará? ¿los mitines o plantones? O acaso ¿los discursos? Nada de esto podrá salvarla. El remedio es éste: robustecer la vida familiar, renovarla sobre bases cristianas.

Necesitamos una regeneración, pero una regeneración espiritual, una regeneración moral. Necesitamos familias, padres, madres, hijos, que observen con fidelidad el decálogo. Familias cuyo santuario sea respetado el Reino de Dios. Familias en que Cristo sea la ley. Familias que en medio de este mundo helado levanten la Cruz de Cristo, y por la Cruz de Cristo sean levantadas.

Mons. Tihamér Tóth


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viernes, 23 de agosto de 2019

BURBUJA NO, INVERNADERO SÍ


La gente a menudo me dice: "no puedes mantener a tus hijos en una burbuja". Y respondo: "no es una burbuja, es un invernadero". Una burbuja sofoca el crecimiento y bloquea los nutrientes. Un invernadero proporciona un ambiente para el cultivo. Los corazones de los niños deben ser "climatizados" antes de estar listos para ser trasplantados al mundo. Liberamos cuando sus raíces son profundas y son lo suficientemente maduras como para soportar las tormentas, no antes. Si bien todavía están bajo nuestra protección, asumimos la responsabilidad de involucrarlos en el aprendizaje sobre diferentes culturas, ideologías y valores. Solo deben conocer las enseñanzas mundanas lo suficiente como para ser inoculados contra ellos. No es ser padres por miedo o legalismo, ni ir al extremo opuesto de ser demasiado permisivo. No, nuestros hijos no deberían crecer en una burbuja. Pero tampoco deberían dejarse expuestos a los elementos externos hostiles. El “invernadero” de nuestra casa tiene todas las condiciones adecuadas para que esas semillas jóvenes crezcan y prosperen.

Anónimo

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viernes, 21 de abril de 2017

SE BUSCAN FAMILIAS CONFORME AL CORAZÓN DE CRISTO


La familia está fracturada, y no es solo por la ideología de género, sino porque no tenemos raíces profundas de fe. Está fracturada, porque tenemos volteados nuestros valores y prioridades, trabajamos sin descanso por una casa, un carro y unos bienes perecederos, y ponemos nuestro corazón y nuestras metas en esas cosas pasajeras y superfluas.

La familia está herida porque no le inculcamos a nuestros hijos el amor a Dios y al prójimo, porque no aceptamos que nuestros hijos sean personas con defectos y necesitados de corrección. Porque no toleramos que se les llame la atención, y nos comportamos como fieras cuando algún profesor los llama al orden. Estamos heridos, porque le huimos a la palabra sencillez, porque no aceptamos la austeridad ni la pobreza, porque creemos que tenemos el derecho de ser servidos, pero no nos gusta servir. Porque criamos hijos orgullosos y soberbios al haberles puesto el mundo en bandeja y les robamos la capacidad de aceptar la frustración y la dificultad.

La familia está herida porque no sabemos perdonar, porque no sabemos hablar sin herir al otro, porque le pedimos a los nuestros una perfección que no tenemos. Porque caímos en la trampa de considerar el matrimonio algo desechable.

La familia está herida, porque sacamos a Dios de nuestro corazón, porque relativizamos la verdad, porque nunca hay tiempo para orar, porque aceptamos la infidelidad, el maltrato verbal y físico, porque humillamos a nuestro cónyuge delante de nuestros hijos o nuestros amigos. Porque guardamos silencio ante el pecado y la maldad.

Definitivamente, es tiempo de ser mejores familias, es tiempo de reconocer humildemente nuestros errores, es tiempo de dar lo mejor de nosotros mismos. Es tiempo de abrir las puertas de nuestros hogares de par en par, para dejar entrar a Dios.

Es tiempo de dedicarle tiempo a nuestros hijos, de decirles aquí estoy, de enseñarles más que con palabras con obras, que aunque la vida sea dura, siempre podrán contar con nuestra ayuda. Es tiempo de volver al primer amor, de llenar las tinajas de vino que se agotaron cuando le dijimos a nuestra esposa (o nuestro esposo) que estaríamos juntos en la salud y la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza.

La familia no ha sido lastimada tan solo con estas nuevas doctrinas e ideologías que tanto nos alarman en estas semanas, tal vez tú o yo como padres, nos hemos encargado de abrir heridas en eso que decimos amar con toda nuestra alma. Tal vez, hemos perdido el norte por estar buscando las cosas de abajo y olvidado las de arriba.

Si, tal vez, se nos olvidó, que la meta es el cielo.

Dios nos bendiga y nos ayude a ser mejores familias, lugares donde reine el amor de Dios. Donde se ame al Señor por encima de todas las cosas... Familias conforme al corazón de nuestro Creador.

Felipe Gómez.

jueves, 12 de enero de 2017

EL PAN INFILTRADO POR LOS PRO "GAY" VOTA, EN SU MAYORÍA, POR LOS "MATRIMONIOS" HOMOSEXUALES EN LA CONSTITUCIÓN DE LA CIUDAD DE MÉXICO

TODO EL PRD, MORENA, MOVIMIENTO CIUDADANO, NUEVA ALIANZA Y 9 DE 13 PRIISTAS TAMBIÉN VOTARON A FAVOR

Contrario a lo ocurrido el sexenio pasado, cuando el PAN promovió una acción de inconstitucionalidad para echar atrás el "matrimonio" homosexual, el 10 de enero de 2017 miembros del blanquiazul se sumaron a la izquierda política y votaron a favor de que parejas homosexuales -con o sin hijos adoptados- puedan dizque "casarse". Los diputados aprobaron en lo general y particular el Artículo 16 de la Carta Magna capitalina.

Así se aprobó la iniciativa de la primera persona en dizque "casarse" con alguien de su mismo sexo, la diputada Lol Kin Castañeda, quien propuso especificar el matrimonio civil como un derecho.

La panista María Teresa Gómez Mont manifestó: "Debido a que ningún miembro de este Constituyente del Partido Acción Nacional tomó la palabra para apoyar o manifestarse en contra, sí quisiera informar que los integrantes de este Grupo Parlamentario van a votar en libertad... Reconocemos la lucha que se ha dado al interior del PAN y afuera entre la sociedad en contra de estos temas, pero también reconocemos que al interior del partido hay personas con estas características, que nuestros simpatizantes y gentes que votan mayoritariamente por el PAN pertenecen a estos sectores y tenemos que tener respeto por todos ellos".

Ocho de 11 panistas votaron a favor, incluidos el ex Secretario de Gobernación Santiago Creel, al dirigente capitalino Mauricio Tabe y los también senadores Roberto Gil Zuarth y Mariana Gómez del Campo quien traiciona los principios y valores que antes defendía, como puede comprobarse AQUÍ.

Dentro del PAN, votaron en contra del "matrimonio" homosexual Federico Döring, Cecilia Romero y Margarita Saldaña.



En cambio, esto fue avalado por las bancadas completas del PRD, de Morena, Movimiento Ciudadano y Nueva Alianza, así como por 9 de 13 priistas, lo mismo que los designados por el Presidente Peña y Miguel Angel Mancera.

En contra se manifestaron por el PRI, Lisbeth Lecona, José Olvera, María Paz Quiñones y Esther Scherman; por el PVEM, Luis Alejandro Bustos; por el PES (de militancia religiosa-protestante); Aida Arregui, Hugo Eric Flores y José Andrés Millán.

Así, el matrimonio civil "igualitario" queda en el apartado H del artículo 16, de la futura Constitución de la Ciudad de México, donde se reconoce en igualdad de derechos a las familias formadas por parejas de LGBTTTI, con o sin hijos, que estén bajo la figura de "matrimonio civil", concubinato o alguna otra unión civil.

De este modo el PAN traiciona a la sociedad mexicana que se ha opuesto a este ataque a la familia mexicana y tira a la borda el capital político de millones de ciudadanos que se han manifestado en las históricas marchas que se realizaron en todo el país el año pasado (y los millones que los apoyaron también sin asistir). No será opción ya votar por este partido sin conocer la ideología personal de cada candidato en éste y otros rubros como el aborto. Sin duda, Acción Nacional está ya infiltrado por la ideología de género y por quienes buscan solo sus beneficios personales e ideológicos.

Incluso dos prominentes panistas que pretenden ser candidatos presidenciales anteriormente se han declarado en este mismo sentido como se puede ver en las palabras del presidente del PAN, Ricardo Anaya, (haz clic aquí) que señaló que debería de acatarse lo decratado por la SCJN a favor del "matrimonio" homosexual y que estaría dispuesto a ser testigo en una "boda gay" y Margarita Zavala (ver VIDEO abajo) que en junio de 2015 dijo al periodista Jorge Ramos "Yo no tengo ningún problema (con el matrimonio homosexual)".


Si el PRI perdió varias gubernaturas el año pasado por la iniciativa pro gay de Peña Nieto (aunque existiesen también otros factores) que se abortó gracias a la movilización social multitudinaria en defensa de la familia, esta desleal postura de la mayoría panista que votó -lo que contraviene y traiciona la tradicional postura del PAN-,  tendrá un alto costo político a ese partido, a menos que los futuros candidatos se escojan entre aquellos que decididamente se pronuncian a favor de la familia mexicana y de la vida. Parece necesaria (pero no muy factible pues su presidente ha resultado también pro gay),  ya una depuración -a fondo- en Acción Nacional si desean seguir contando con la confianza de las familias y volver a ser lo que antes fueron.


Fuente de los datos: Reforma, Secc. Ciudad, Pág. 2. Reportero Samuel Adam.11 de enero de 2017 y otros medios.

miércoles, 19 de octubre de 2016

DEFIENDEN LA FAMILIA EN FRANCIA


Más de 200.000 franceses se manifestaron el 16 de octubre de 2016 por las calles de París para denunciar la ofensiva contra la familia y exigiendo la derogación la ley Taubira que permite que las parejas del mismo sexo se casen. Denunciaban el ataque hecho por el gobierno francés en contra de esta institución. Reclaman la supresión de esta medida que tiene como objetivo destruir el concepto de matrimonio como fundamento de la unidad familiar y abrir el camino para la adopción por parte de homosexuales.