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sábado, 5 de abril de 2025

Y TÚ, ¿QUÉ VES?


Los pecados de los miembros de la Iglesia no se justifican. Sin embargo, son los santos los que nos llevan hacia Jesucristo. Yo prefiero buscar mi conversión personal, y seguir el ejemplo del Señor; y no utilizar como excusa los pecados de algunos de los miembros de la Iglesia para no convertirme. En definitiva, Dios no me va a pedir cuenta de los pecados ajenos, sino de los míos. Por eso, día a día debemos trabajar por nuestra conversión.

P. Tomás A. Beroch


lunes, 15 de julio de 2024

LA ALEGRÍA CRISTIANA


 San Felipe Neri decía que es propio de los cristianos ser alegres. Hoy en día encontraré gente alegre con la alegría que solo la gracia de Dios puede dar no es algo fácil. Si somos personas tristes lo primero que deberíamos hacer es controlar cómo va nuestra vida espiritual. Por lo general, quien vive en el pecado vive una amargura profunda y una tristeza espiritual desagradable. Dios llena el alma, en cambio el pecado nos deja en un eterno vacío que nunca se llenará a menos que tengamos una sincera y profunda conversión de corazón al Señor.

   Alguien dirá: "ser alegre en medio de los sufrimientos es imposible". Sólo el cristiano está llamado a vivir la así denominada "alegría de la Cruz". Los mártires muchas veces iban al suplicio cantando con alegría ya que sabían que irían al cielo gracias a su sangre derramada por Cristo (por ejemplo: los mártires de Barbastro). 

     Santo Tomás Moro cuando lo estaban decapitando le pidió a su verdugo que tuviera piedad de “su barba” porque “ella no tenía la culpa de sus supuestos crímenes”, y luego de bromear de esta manera le pagó a su asesino dos monedas de oro diciéndole. “este es tu sueldo para llevarme al paraíso”. Gran ejemplo el de estos santos. Los estaban matando, torturando, escupiendo, golpeando, y aún así NO PERDÍAN EL SENTIDO DEL HUMOR. Ellos sí que tenían claro lo que el mismo Señor decía en las Sagradas Escrituras: "Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan, y digan todo género de mal contra vosotros falsamente, por causa de mí" (Mt 5, 11) "Regocijaos y alegraos , porque vuestra recompensa en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que vosotros" (Mt 5, 12). 

    Es obvio que la alegría de la Cruz es una gracia que debemos pedir, ya que no la podemos obtener por nuestras fuerzas. Es una gracia que debemos implorar recordando que nuestras cruces nos ayudarán a ganar la vida eterna a nosotros ya nuestros seres queridos (cuando un pariente está alejado de Dios, es bueno ofrecer nuestro sufrimiento por su conversión. Dios escucha con mayor atención toda oración que proviene del sufrimiento, ya que la persona que sufre participa aún más de la Pasión de su Divino Hijo). 

   Por lo tanto, un cristiano está llamado a ser siempre alegre, aún en medio de las cruces y sufrimientos. Y hablo de la alegría que brota de la gracia de Dios, no aquella que es fruto de la estupidez humana (la una y la otra difieren muchísimo y en varios aspectos).

    Que la Santísima Virgen María nos conceda la gracia de vivir siempre alegres y contentos en el Señor, que en definitiva es vivir siempre en su gracia y amistad. 

      P. Agustín A. Beroch


martes, 23 de abril de 2024

¿MODERACIÓN?


Cuando uno escucha gente que dice “hay ser moderado, pues todos los extremos son malos”, no sé si puedo estar de acuerdo con eso. El extremo del mal es el bien. ¿Tengo que ser moderado en hacer el bien? ¿No debo ser ni tan bueno ni tan malo sino mediocre? Como Cristo dice que más vale seas frío o caliente porque al tibio lo vomitaré de mi boca, no me parece que tengamos que estar en el medio del bien o del mal. Yo creo que en ciertas cosas no hay que ser moderado. La caridad no admite moderación y uno puede ser caritativo hasta el extremo. Y aclaro, tener caridad no es sinónimo de ser tonto. Si yo sé y tengo certeza de que el pobre va a usar mi dinero para comprar drogas, no es ningún acto de caridad darle dinero. En todo caso debo comprarle comida, pero no darle plata. En definitiva, lo que quiero decir es que tenemos que tener cuidado con repetir expresiones como “tolerancia, moderación, o igualdad”. No siempre estos términos tienen una connotación cristiana (aunque no niego que podrían tenerla dependiéndo del contexto en el cual uno las use).

Los medievales, antes de empezar sus discusiones definían los términos que iban a usar para estar seguros que todos estaban en la misma página y así se evitaban malos entendidos. Lo mismo debemos hacer nosotros. Cuando alguien nos habla de “ser moderados o tolerantes” hay que preguntarle que es lo que entiende esa persona por “tolerancia y moderación”, ya que los comunistas no tienen el mismo concepto de tolerancia y moderación que el que tienen los cristianos. Además, un cristiano no puede ser tolerante en temas como el aborto (por dar un ejemplo de tantos). Un cristiano puede rezar por la conversion de la persona abortista, pero debe odiar y combatir el crímen del aborto sin titubeos ni correcciones políticas, ya que el aborto no puede tener justificación en ningún caso. Y cuando alguien diga “todos los extremos son malos” hay que preguntarle a cuales extremos se refiere, ya que una cosa son los extremos ideológicos y otra cosa muy diferente son los extremos como bien-mal; amor-odio; debilidad-fortaleza; ignorancia-sabiduría. No hay que confundir la pata con la cola, ni buscarle la quinta pata al gato.

Muchas bendiciones para cada uno de ustedes.

Padre Tomas A. Beroch

viernes, 22 de marzo de 2019

NUNCA TE AVERGÜENCES DE TU FE


¿Cuántas veces nos avergonzamos de nuestra fe? Cuando los sacerdotes nos avergonzamos de la sotana o del traje eclesial, cuando "para agradar a los hombres" pasamos por una Iglesia sin hacer el signo de la cruz, cuando tenemos miedo de manifestarnos públicamente como cristianos, deberíamos recordar las palabras de Nuestro Señor Jesucristo cuando dijo: "cualquiera que me niega delante de los hombres, yo lo negaré delante del Padre que está en los cielos" (Mt 10, 33)

Hay veces que tenemos miedo de mostrarnos como católicos, ya que queremos ser "correctos delante de un mundo sin fe". No olvidemos nunca que lo que es sabiduría para los hombres es necedad delante del Omnipotente. Puede ser "muy sabio" delante del mundo mostrarse como "católico tolerante", que está en contra del aborto pero respeta otras opiniones. Sin embargo, es preferible llamar las cosas con su nombre, llamar al aborto GENOCIDIO Y ASESINATO DE UN SER INDEFENSO NO NACIDO, y así quedar como un intolerante ante cierto grupo de personas, ya que de lo contrario el Padre Celestial será intolerante con cada uno de nosotros. Y será intolerante con TODA JUSTICIA, ya que mientras el mundo pide tolerancia para opiniones asesinas (como son las abortistas), pocos tienen misericordia y compasión con todos los niños que son asesinados por ese terrible crímen.

Nos avergonzamos de ser católicos porque para mucha gente del mundo eso significa "defender curas pedófilos" (lo cual es una gran mentira), "estar en contra de la ciencia" (una patraña más grande aún), y tantas otras leyendas negras que por desconocimiento de la historia terminamos creyendo sin filtro.

Yo estoy orgulloso de ser católico, pues esto significa pertenecer a la única y verdadera religión (aún reconociéndo que soy indigno de esa gracia y que no por ser católico soy más santo que otras personas. Es más, me reconozco un gran pecador). Ser católico significa servir al único Señor que merece ser servido, el Dios Uno y Trino. Ser Católico significa tener a la Virgen María por Madre, sabiéndo que de su mano (si no la soltamos) vamos camino al cielo. Ser católico significa perdonar al pecador arrepentido (cosa que el mundo no hace. El mundo condena, pero no redime), ver el rostro de Jesús en el prójimo, defender la vida humana desde la concepción, defender el matrimonio única y exclusivamente entre hombre y mujer sin mezclas raras, etc. En definitiva, ser católico significa seguir a un Dios que se hizo hombre, murió en la cruz por mis pecados y resucitó al tercer día, ser católico significa luchar contra el demonio quien es el PRíNCIPE DE ESTE MUNDO, abandonar el pecado y vivir SOLO PARA DIOS.

Por lo tanto, que Dios nos de la gracia de NUNCA AVERGONZARNOS DE NUESTRA FE. Es más, debemos estar ORGULLOSOS DE LA MISMA, puesto que es la única fe que realmente salva, AQUELLA FUNDADA EN JESUCRISTO, ÚNICO SALVADOR DEL GÉNERO HUMANO.

Este orgullo no debe ser motivo de soberbia, sino de mucha humildad, ya que es un don que hemos recibido gratuitamente, y debemos DARLO GRATUITAMENTE. Hemos recibido más que otras personas, y es por eso que en el día del juicio seremos juzgados con más severidad, pues a quien más se le dio, más se le pedirá. Agradezcamos al Señor por la gracia de pertenecer a la Santa Iglesia Católica, pero seamos conscientes de la gran responsabilidad que tenemos, pues delante del Altísimo no tenemos excusas. Si nuestra vida no es coherente con nuestra fe, nuestro castigo será aún mayor.

No estamos solos en esta lucha, pues de la mano del Omnipotente y de Nuestra Madre Celestial, TODO ES POSIBLE. Pongamos nuestra voluntad para ser cristianos con los mismos sentimientos de Cristo Jesús, pero sobre todas las cosas, PONGAMOS NUESTRA CONFIANZA EN EL DIVINO MAESTRO. El Señor comenzó su obra en nosotros, y si somos fieles, él la llevará a termino.

Bendiciones para cada uno de ustedes!

Padre Tomas A. Beroch

viernes, 27 de julio de 2018

QUERIDA OXANA SHACHKÓ


Querida Oxana Shachkó:

Me he enterado de tu muerte en el día de ayer. Ante este trágico episodio, muchos reaccionan de distintas maneras. Los amigos lloran, los enemigos se alegran, los indiferentes lo lamentan o lo ignoran. Tú siendo cofundadora de “Femen”, aunque no eras enemiga directa mía, lo eras ya que los enemigos de Dios y de la Iglesia Católica son mis enemigos.

Sin embargo, no me alegro de tu muerte. No estoy contento de que te hayas quitado la vida. Estoy profundamente apenado, ya que fuiste engañada por el demonio y sus secuaces. No conociste el amor misericordioso de Dios que recibe en su seno al pecador arrepentido. No tuviste la gracia de ver al Redentor, a Aquel que le dijo a la mujer pecadora: “yo tampoco te condeno, vete, y de ahora en más no peques”. No sentiste en carne propia las palabras del Dios hecho hombre quien le dijo a San Dimas, el ladrón arrepentido crucificado a su derecha: “yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso”.

El demonio te enseñó que “eres la dueña de tu cuerpo”, y que por lo tanto tienes derecho a abortar al niño. También te enseñó a ignorar lo que dice la ciencia cuando la biología remarca claramente que el bebé en tu vientre no es un órgano de tu cuerpo sino un individuo distinto a ti. A su vez también Satanás te dijo que el aborto es signo de modernidad, puesto que lo tienen los países más avanzados. Pero el diablo no te explicó que los países “desarrollados” tienen el mayor índice de suicidios, de depresión, que Europa está siendo invadida por culturas hostiles gracias al egoísmo e individualismo que lleva a evitar la concepción y los hijos, etc. El Maligno te instruyó diciéndote que eres igual al hombre y que por lo tanto puedes llevar una vida promiscua como él, que no hay diferencia entre el varón y la mujer. Sin embargo, el Tentador no te habló de que no somos iguales en todo (la mujer puede quedar embarazada, el hombre no. La mujer tiene cromosomas XX, el hombre XY, la mujer percibe más los detalles, el hombre menos. Por lo general el hombre es físicamente más fuerte, y la mujer en su cuerpo tiene períodos biológicos que el hombre no padece, etc.). En fin... el demonio te enseñó muchas cosas, y lo peor fue que te susurró al oído que Dios no existe, que solo existe esta vida, que no hay paraíso ni infierno ni tampoco premio y castigo, que somos un conjunto de moléculas y la muerte es la disolución de las mismas. Satanás TE ENGAÑÓ querida Oxana, como ENGAÑA A TANTOS HOMBRES Y MUJERES, PUES ÉL ES EL PADRE DE LA MENTIRA Y NO BUSCA NUESTRA SALVACIÓN SINO NUESTRA CONDENACIÓN ETERNA.




Estoy realmente muy dolido por la decisión que tomaste de quitarte la vida. Aunque no te he conocido personalmente, lloro tu muerte, porque tu vida vale la misma sangre de Cristo quien se inmoló en la cruz buscando tu salvación eterna. Me hubiese gustado haber estado allí para impedírtelo, para hablarte de esa fe que quizás nunca conociste o que rechazaste, pero ya es tarde. Solo queda rezar por tu alma y pedirle a Dios que te tenga misericordia.

Rescato que al menos antes de morir dijiste la verdad. Dijiste que el feminismo es “un fraude”.

Mujeres, que la muerte de esta pobre chica sirva para algo. No se dejen engañar por la mentira y el fraude “Femen”. El feminismo no dignifica a la mujer, y me refiero al feminismo bolchevique representado en las doñas de pañuelos verdes. Lo único que dignifica a la mujer es el amor de Dios y el respeto de la naturaleza humana.

Mujer, eres muy digna y eres un tesoro para la humanidad. No arruines tu figura con el femibolchevismo ni buscando asesinar a los no nacidos. No necesitas ni una cosa ni la otra. Si eres lo que debes ser, es decir una mujer, serás respetada y honorada. Si en cambio pretendes ser lo que no eres (un hombre con polleras), terminarás como Oxana, aún cuando no te suicides, pues el femibolchevismo es un suicidio espiritual.

Recemos por el alma de Oxana, y recemos para que no haya más víctimas de esta ideología demoníaca y absurda.

En Cristo y María Santísima:

Padre Tomás A. Beroch