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martes, 19 de septiembre de 2023

FIESTA DE LA VIRGEN DE LA SALETTE, RECONCILIADORA DE LOS PECADORES (19 de Septiembre)


«Los sacerdotes, ministros de mi Hijo, los sacerdotes, por su mala vida, por sus irreverencias y su impiedad al celebrar los santos misterios, por amor del dinero, por amor del honor y de los placeres, los sacerdotes se han transformado en cloacas de impureza.

Sí, los sacerdotes reclaman venganza, y la venganza está suspendida sobre sus cabezas. ¡Desdicha de los sacerdotes y las personas consagradas a Dios que por sus infidelidades y su mala vida crucifican de nuevo a mi Hijo!

Los pecados de las personas consagradas a Dios claman al cielo, y llaman la venganza, y he aquí que la venganza está a sus puertas, pues no hay más nadie para implorar misericordia y perdón para el pueblo».

(Revelación privada de N.S. de La Salette, aprobada por el Obispo local y por el Beato Papa Pío IX)

jueves, 13 de octubre de 2022

FÁTIMA: 105 AÑOS DEL MILAGRO DEL SOL


Un día como hoy, pero de hace 105 años, ocurrió el "Milagro del sol" de la Virgen de Fátima.

El 13 de octubre de 1917, el día de la última aparición de la Virgen María en Fátima (Portugal) y luego de una intensa lluvia, Lucía pidió a los fieles a cerrar sus paraguas para rezar el rosario juntos y observar la llegada de la Virgen Santa. Habían 70,000 personas. 

La Virgen se apareció a los tres pastorcitos: Jacinta, Francisco y Lucía y les dijo: "Yo soy la Virgen del Rosario. Deseo que en este sitio me construyan un templo y que recen todos los días el Santo Rosario".

Lucía le dijo a la Virgen los nombres de bastantes personas que querían conseguir salud y otros favores muy importantes. Nuestra Señora le contestó: "Algunos de esos favores serán concedidos y otros serán reemplazados por favores mejores... Pero es muy importante que se enmienden y que pidan perdón por sus pecados".

Luego, la Virgen María, con un tono de tristeza, dijo sus últimas palabras de las apariciones: "No ofendan más a Dios, que ya está muy ofendido".

La Virgen María antes de despedirse señaló con sus manos hacia el sol. Las nubes comenzaron a dispersarse y el sol apareció como un inmenso globo de plata o de nieve, que empezó a dar vueltas sobre sí mismo a gran velocidad, esparciendo hacia todas partes luces amarillas, rojas, verdes, azules y moradas, y coloreando de una manera hermosísima las lejanas nubes, los árboles, las rocas y los rostros de la muchedumbre que allí estaba presente.

De pronto el sol se detuvo y empezó a girar hacia la izquierda despidiendo luces tan bellas que parecía una explosión de juegos pirotécnicos. 

Luego la multitud vio algo que la llenó de terror y espanto. Vieron que el sol se venía hacia abajo, como si fuera a caer encima de todos ellos y a carbonizarlos, y un grito inmenso de terror se desprendió de todas las gargantas. "Perdón, Señor, perdón", fue un acto de contrición dicho por muchos miles de pecadores.

Este fenómeno natural se repitió 3 veces y duró 10 minutos. No fue registrado por ningún observatorio astronómico porque era un milagro absolutamente sobrenatural.

Luego el sol volvió a su sitio y los miles de peregrinos que tenían sus ropas totalmente empapadas por tanta lluvia, quedaron con sus vestidos instantáneamente secos. Y aquel día se produjeron maravillosos milagros de sanaciones y conversiones.

A 105 años de este suceso, está más vigente y es más urgente que nunca la súplica de la Señora. Por amor a Dios y por bien nuestro, hagámosle caso: "No ofendan más a Dios, que ya está muy ofendido".

sábado, 14 de mayo de 2022

LAS APARICIONES DE FÁTIMA


Nuestra Señora de Fátima, es el título que se le da a la Santísima Virgen María como resultado de las famosas apariciones marianas ocurridas en Fátima, Portugal, en el año 1917, en la que tres pequeños pastores fueron los testigos de este milagroso evento. 

Los tres niños se llamaban Lucía Dos Santos (de 10 años) y sus primos Jacinta (de 7 años) y Francisco Marto (de 8 años). Ellos tuvieron la dicha de conversar con la Santísima Virgen María y de presenciar varios Milagros, entre ellos el milagro del Sol y numerosas sanaciones.

Las apariciones de Nuestra Señora de Fátima se anunciaron un año antes mediante tres apariciones de un Ángel guardián, quien fue el que preparó a los pequeños testigos para que se convirtieran en mensajeros de la Madre de Dios. 

El 13 de mayo de 1917 tuvo lugar la primera aparición de la santísima Virgen. Desde esta fecha la Virgen se apareció en 6 ocasiones, durante 6 meses consecutivos. Estas apariciones ocurrieron los días 13 de cada mes.

+ Primera aparición de Fátima.

Los 3 pastorcitos estaban en el prado con sus ovejas. Empezó a llover, y se refugiaron en una cueva, allí permanecieron en la cueva para comer, rezar el Rosario y jugar. Cuando terminó de llover, salieron y sintieron un aire fuerte que doblaba los árboles y de repente una luz blanca los envolvió. Entre esa luz apareció una nube en forma de un hombre joven, quién les dijo: "No teman, Soy el Ángel de la Paz. Oren conmigo"

El Ángel de la paz se arrodilló e hizo un gesto de genuflexión leve. Los niños imitaron al Ángel y repitieron estas palabras 3 veces: "Dios Mío, yo creo, te adoro, te espero y te amo. Te pido perdón por todos aquellos que no creen, no te adoran, ni te esperan ni te aman."

Después se levantó y les dijo: "Oren de esta manera. Los corazones de Jesús y María están atentos a sus ruegos".

+ Segunda aparición de Fátima.

Estaban jugando los niños cerca de la casa de Lucía y se les apareció el Ángel y les dijo: "¿Qué están haciendo? ¡Oren! Oren mucho. Los corazones de Jesús y María tienen planes piadosos con ustedes. Ofrezcan oraciones y sacrificios a la Divinidad."

Los niños preguntaron: "¿Qué tanto debemos sacrificarnos?" El Ángel respondió: "Hagan un sacrificio de todo lo que realizan, y ofrézcanlo como un acto de enmienda de todos los pecados por los cuales Dios está ofendido, y como una petición de la conversión de los pecadores. Por medio de esto su país tendrá la paz. Yo soy el ángel guardián, el Ángel de Portugal. Sobretodo acepten y soporten con sumisión todo el sufrimiento que Dios les enviará".

A partir de ese momento, empezaron a ofrecer al Señor todo como sacrifico, tratando de evitar todo tipo de mortificación y pena. También se pasaron rezando la oración que el Ángel les había enseñado.

+ Tercera aparición de Fátima.

Ocurrió durante un verano. Los niños empezaron a hacer oración cuando vieron al ángel, quien tenía en su mano un cáliz, sobre el cual estaba una hostia, de la cual caían gotas de sangre hacia el cáliz. El ángel de la paz se arrodilló repitió tres veces con los niños: "La Bendita Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo; yo los adoro profundamente. Yo les ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los tabernáculos del mundo, en reparación de todos los insultos, sacrilegios e indiferencias que lo ofenden. Y por medio de su preciosísimo Corazón Sacramentado y el Inmaculado Corazón de María, pido la conversión de los pobres pecadores".

Después se levantó, tomó la Hostia, y la dio a Lucía, mientras que el contenido del cáliz lo dio a Jacinta y a Francisco, diciendo: "Tomen el cuerpo y la sangre de Jesucristo, quien es insultado por los hombres desagradecidos. Reparen sus pecados y complazcan a su Dios.”

+ Cuarta aparición de Fátima.

Resulta que el Alcalde había encerrado a Lucía y sus dos primos, afirmando que estaban alterando el orden público. Él solo quería saber los secretos que la Virgen había revelado, pero el encierro fue en vano, así que tuvieron que liberarlos.

Por lo tanto, fue el domingo 19 de agosto que la Virgen se apareció a los niños y les dijo:
"Recen, recen mucho y hagan sacrificios por los pecadores. Tienen que recordar que muchas almas se condenan porque no hay quién rece y haga sacrificios por ellas".

El Papa Pío XII decía que esta frase era la que más le impresionaba del mensaje de Fátima y exclamaba: "Misterio tremendo: que la salvación de muchas almas dependa de las oraciones y sacrificios que se hagan por los pecadores.

Desde esta aparición los tres niños se dedicaron a ofrecer todos los sacrificios posibles por la conversión de los pecadores y a rezar con más fervor el Rosario

+ Quinta aparición de Fátima.

Durante la quinta aparición Lucía, Jacinta y Francisco, imploraban el auxilio de la Virgen para sanar a los enfermos, la Virgen les respondió que algunos se curarían si se convertían, pero que otros no, porque Dios no se confiaba de ellos, y porque para la santificación de algunas personas es más conveniente la enfermedad que la buena salud. E invitó la Virgen a todos a presenciar un gran milagro el próximo 13 de octubre.

+ Sexta aparición de Fátima.

El 13 de octubre de 1917, el día de la última aparición, Lucía pidió a los fieles a cerrar sus paraguas para rezar el rosario juntos y observar la llegada de la Virgen Santa. Habían 70,000 personas. 

La Virgen se apareció y dijo a los niños: "Yo soy la Virgen del Rosario. Deseo que en este sitio me construyan un templo y que recen todos los días el Santo Rosario".

Lucía le dijo a la Virgen los nombres de bastantes personas que querían conseguir salud y otros favores muy importantes. Nuestra Señora le contestó: "Algunos de esos favores serán concedidos y otros serán reemplazados por favores mejores... Pero es muy importante que se enmienden y que pidan perdón por sus pecados".

Luego, la Virgen María, con un tono de tristeza, dijo sus últimas palabras de las apariciones: "No ofendan más a Dios, que ya está muy ofendido".

La Virgen María antes de despedirse señaló con sus manos hacia el sol. Las nubes comenzaron a dispersarse y el sol apareció como un inmenso globo de plata o de nieve, que empezó a dar vueltas sobre sí mismo a gran velocidad, esparciendo hacia todas partes luces amarillas, rojas, verdes, azules y moradas, y coloreando de una manera hermosísima las lejanas nubes, los árboles, las rocas y los rostros de la muchedumbre que allí estaba presente.

De pronto el sol se detuvo y empezó a girar hacia la izquierda despidiendo luces tan bellas que parecía una explosión de juegos pirotécnicos. 

Luego la multitud vio algo que la llenó de terror y espanto. Vieron que el sol se venía hacia abajo, como si fuera a caer encima de todos ellos y a carbonizarlos, y un grito inmenso de terror se desprendió de todas las gargantas. "Perdón, Señor, perdón", fue un acto de contrición dicho por muchos miles de pecadores.

Este fenómeno natural se repitió 3 veces y duró 10 minutos. No fue registrado por ningún observatorio astronómico porque era un milagro absolutamente sobrenatural.

Luego el sol volvió a su sitio y los miles de peregrinos que tenían sus ropas totalmente empapadas por tanta lluvia, quedaron con sus vestidos instantáneamente secos. Y aquel día se produjeron maravillosos milagros de sanaciones y conversiones.


jueves, 12 de julio de 2018

ENSEÑANZAS TRADICIONALES DE LA IGLESIA ACERCA DE LAS APARICIONES


El mundo está hoy asediado, como nunca antes, por pretendidas apariciones celestiales…

A lo largo y ancho del mundo, hay literalmente cientos de supuestas vistas celestiales y hechos milagrosos. ¡Y los videntes no se contentan con mensajes de una o dos líneas…! La suma total de los volúmenes de los mensajes celestiales que han sido publicados en los últimos treinta años, podría competir fácilmente con la suma de las palabras de todas las encíclicas pontificias publicadas por la Iglesia Católica. Si el contenido de estos mensajes puede compararse con la sustancia de las enseñanzas pontificias, eso es otra cuestión…

Además, la gente que sigue estas apariciones ha desarrollado una tal devoción, una tal avidez por estos y los futuros mensajes, que dicha devoción y avidez aparecen como la característica principal de su vida espiritual; la más leve duda expresada en su presencia acerca de la verdad o santidad de estas supuestas manifestaciones celestiales, provoca de inmediato un furor emocional difícil de ser apaciguado.

En una época en que la ciencia-ficción, el misticismo oriental, el uso de drogas alucinógenas, la parapsicología y el ocultismo corren desenfrenados en nuestras sociedades, realmente no debería sorprender que los católicos modernistas, -ansiosos de ser notados- quieran también tener la posibilidad de disfrutar de fenómenos sobrenaturales “católicos”… Pero cuando católicos que pretenden mantener las enseñanzas tradicionales de la Iglesia en un mundo que se ha vuelto loco, cuando son estos los que de buen grado y sin cuestionarse aceptan la validez de estas supuestas visitas, uno puede preguntarse si es que alguna vez han entendido verdaderamente la responsabilidad inherente a su condición de católicos, la responsabilidad de mantener las enseñanzas tradicionales de la Iglesia acerca de las revelaciones, visiones y locuciones privadas. Se halla uno en la necesidad de cuestionar, no solo la autenticidad de las apariciones mismas, sino también la actitud de estos católicos respecto a las apariciones. ¿Porque se ignoran las enseñanzas tradicionales de la Iglesia?

Todos los teólogos católicos concuerdan en que las revelaciones, visiones y locuciones privadas deben ser estudiadas con gran cuidado, teniendo siempre en mente la posibilidad de ilusiones humanas, auto-engaño, influencias diabólicas o, incluso, ¡simple fraude! El R. P. Tanquerey, en su tratado sobre Teología Ascética y Mística, resume la actitud propia del católico respecto a las revelaciones privadas:

“Nada mejor podemos hacer que imitar la juiciosa reserva de la Iglesia y de los Santos. La Iglesia no acepta las revelaciones sino de largas y cuidadosas investigaciones. Por lo tanto, no debemos asegurar la existencia de una revelación privada sino hasta tener las pruebas convincentes que el papa Benedicto XIV enumera en su obra sobre las canonizaciones… Cuando un penitente manifiesta a su director espiritual sus supuestas revelaciones, este último debe abstenerse cuidadosamente de demostrar admiración, puesto que esto induciría al vidente a considerar estas visiones como verdaderas y quizás a enorgullecerse de ellas. El director espiritual debe, por el contrario, explicar que tales cosas son de mucho menor importancia que la practica de la virtud, que uno puede engañarse fácilmente en estas cuestiones, y que uno debe, por consiguiente, sospechar de tales visiones más que tomarlas en consideración. Esta es la regla establecida por los Santos”.

No necesitamos más que citar unos pocos pasajes de San Juan de la Cruz para ilustrar acerca de los peligros del auto-engaño y de las ilusiones diabólicas. Ésta es la sólida doctrina de uno de los más grandes Doctores de la Iglesia acerca de las cuestiones místicas. ¿Porqué los católicos de hoy no se han preguntado acerca de estos peligros, antes de correr precipitadamente a la aceptación, aprobación y promoción de estas supuestas locuciones?

En la subida al Monte Carmelo, San Juan de la Cruz dice:

“Estoy aterrado por lo que sucede en estos días, es decir, que cundo un alma con la más mínima experiencia de la meditación, si se da cuenta de ciertas locuciones de este tipo cuando se recoge para meditar, de inmediato las atribuye como viniendo todas de Dios, diciendo: “Dios me dijo…”, “Dios me ha contestado…”, cuando en realidad no son así, sino que son ellos que se lo dicen a sí mismos”

Y en el libro II, capítulo 11 de la misma obra, nos advierte del peligro de la ilusión diabólica, especialmente cuando el alma es crédula y ni siquiera considera la posibilidad de tal ilusión:

“Siempre se debe temer que estas locuciones procedan del demonio más que de Dios, pues el demonio tiene más influencia en lo que es exterior y corpóreo… Como estas locuciones son tan palpables y tan materiales, excitan grandemente los sentidos y el alma es llevada a considerarlas mas importantes cuando mas las siente. Corre el alma detrás de ellas y abandona la segura guía de la Fe, creyendo que la luz que le dan es la guía y el medio par alcanzar lo que ella desea, la unión con Dios. Y así el alma cuanto más se ocupa de estas cosas, mas se le aleja del recto camino y de los medios perfectos, es decir, la Fe. Además, cuando el alma se percibe sujeta a estas extraordinarias visitaciones, frecuentemente se introduce la autoestima, y se piensa ser algo en los ojos de Dios, lo que es contrario a la humildad. El demonio sabe también muy bien como insinuar en el alma una secreta -o a veces abierta- auto-satisfacción. Con este fin, el demonio presenta a los ojos las formas de los Santos y las más hermosas luces; causa voces adecuadas para halagar nuestros oídos, y con deliciosos aromas nuestro olfato; produce dulzuras en los labios, y espasmos de placer en el sentido del tacto; y todo esto para hacernos desear tales cosas y así poder desviarnos hacia mucho mal. Por esta razón es que debemos siempre rechazar y tener en poco estas representaciones y sensaciones”

En el libro II capítulo 16, resume sus advertencias: Es interesante notar que el rechazo de tales apariciones es la actitud propia que debe ser observada en el caso en que estas provengan verdaderamente de Dios, pues, tal como el Santo lo explica, este es el modo de probar que son verdaderamente de origen divino:

“Por lo tanto diré, con respecto a estas impresiones y visiones imaginarias, de cualquier modo que sean, ora sean falsas, provenientes del demonio, ora sean conocidas como verdaderas, viniendo de Dios, que el entendimiento no debe aturdirse respecto de ellas, ni alimentarse de ellas; el alma no debe aceptarlas voluntariamente, ni descansar sobre ellas, para poder permanecer despegada, pura y sinceramente simple, lo cual es la condición par la divina unión”.

A pesar de las abundantes advertencias que se hallan en las obras de San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Ávila, sin embargo aún existen miles de devotos de los videntes contemporáneos que jamás se han planteado ni la más mínima duda acerca de la autenticidad de estas supuestas apariciones. Santa Teresa, quien ascendió por todas las moradas de la vida contemplativa, a menudo ejerció esta cautela y duda acerca de la autenticidad de las visiones y voces que ella misma experimentaba… ¡Pero eso no es para los adeptos de nuestros días! Ellos están seguros de que sus “voces” son divinas y no necesitan seguir las enseñanzas tradicionales de la Iglesia…

Otro escándalo a este respecto es la diligencia con que muchos católicos distribuyen la literatura y los mensajes provenientes de los distintos lugares de “apariciones”. Las imprentas se ponen en marcha tan pronto como un “vidente” aduce haber escuchado o visto algo nuevo. Y a sus devotos les falta el tiempo para diseminar las últimas noticias del “Cielo”…

La regla dada por Santa Teresa es que un vidente no debe hablar a nadie acerca de sus supuestas locuciones, excepto a su director espiritual, quien tendrá sumo cuidado en que solo las autoridades eclesiásticas examinen y den su juicio sobre el caso. No es esto lo que sucede con los videntes de nuestros días: Los mensajes y profecías son publicados sin permisos y sin reservas. Cuando se los confronta con la legislación tradicional de la Iglesia, opuesta a la publicación de las revelaciones privadas, algunos católicos responden: “Ah! ¿Pero no sabe usted que Pablo VI ha revocado tal legislación? Ahora está permitido publicar los mensajes!”…

Por más de 350 años, desde el decreto de Urbano VIII en 1625, la Iglesia prohibió severamente la publicación de visiones y revelaciones privadas sin una especial aprobación eclesiástica. Las razones son las citadas por San Juan de la Cruz y Benedicto XV. El decreto de Urbano VIII llegaba hasta imponer la mayor reserva, incluso en las conversaciones privadas, acerca de los hechos sobrenaturales de cuya autenticidad no hay prueba. Así el pueblo cristiano era protegido de los peligros inherentes a la actual “aparicionitis”, peligros de adhesión, curiosidad, engaño… Pero sobre todo, estas leyes encarnaban a la doctrina tradicional de la Iglesia Católica, acerca de ejercer la más juiciosa reserva con respecto a todas las supuestas revelaciones privadas.

Algunos católicos ignoran todo esto con una simple frase: “Es sólo un decreto disciplinario. Los papas pueden cambiar este tipo de leyes”. ¡Pero no! Cuando un cambio en una ley disciplinaria implica un peligro para la fe y las costumbres, los católicos deben ver en ésto un abuso de autoridad, y, por consiguiente, retener sólo las antiguas prácticas, aferrándose a la tradición. Aquellos católicos que verdaderamente comprenden lo que significa mantener la Tradición Católica en todos los aspectos de la vida diaria, jamás leerán, publicarán, o distribuirán los relatos o mensajes de éstas supuestas visiones o apariciones sobrenaturales. Prefieren seguir a los buenos papas de los últimos 350 años, más que seguir a algún liberal reciente que haya pasado leyes contrarias a la Tradición.

Finalmente, debe insistirse sobre el gran daño que causa a la vida espiritual tal curiosidad y entusiasmo por las “apariciones. En su obra “Las tres edades de la vida interior” del R.P. Garrigou-Lagrange, o.p. cita a San Juan de la Cruz, al decir que el deseo por tener revelaciones es al menos un pecado venial, aun cuando el alma tiene en vista un buen fin:

“San Juan de la Cruz reprueba fuertemente el deseo de tener revelaciones. En este punto, está completamente de acuerdo con San Vicente Ferrer, y demuestra que el alma que desea revelaciones es vana, que pos su curiosidad da al demonio la oportunidad de desviarla del recto camino, que esta inclinación quita la pureza de la fe, es un obstáculo para el espíritu, revela una falta de humildad y expone a innumerables errores.. Esta curiosidad es una deformidad del espíritu que arroja al alma en la ilusión y la confusión y la desvía de la humildad mediante la vana complacencia en las vías extraordinarias”

Es triste reconocer que, en nuestros días, no sólo los videntes sino también un gran número de fieles quebrantan estas prudentes reglas tradicionales por su curiosidad y avidez de escuchar lo último que “nuestra Señora ha dicho”. En verdad, algunos de éstos sitios de “apariciones” se están convirtiendo en oráculos hacia los que se vuelven más fieles, considerándolos como la más segura fuente para conocer la voluntad de Dios. Práctica pagana, tal como se ha visto en la historia del cristianismo. Nuestro Señor Jesucristo estableció una Iglesia visible y dijo a Sus Apóstoles, y a través de ellos, a sus sucesores, los Obispos” “El que os escucha, a Mí me escucha”. Si los católicos reemplazan el Magisterio de la Iglesia por estos oráculos, estarán invitando al demonio a dirigir sus vidas. San Juan de la Cruz concluye sus palabras sobre ésta cuestión del modo siguiente:

“El demonio se regocija grandemente cuando un alma busca las revelaciones y está dispuesta a aceptarlas, pues tal conducta le da muchas oportunidades para insinuar engaños y alejarla tanto como pueda de la fe, porque el alma se hace áspera y ruda, y cae frecuentemente en muchas tentaciones y malos hábitos”.

P. W. Welsh

 TEMAS RELACIONADOS (haz clic): 

1) LOS PELIGROS DEL APARICIONISMO

martes, 28 de marzo de 2017

LOS PELIGROS DEL APARICIONISMO


Debemos evitar mensajes que no estén aprobados OFICIALMENTE por la Iglesia. Actualmente hay una fiebre de aparicionismo en muchos lados. Eso es peligroso, muchos creen más lo que se dice en una supuesta o real aparición que lo que enseña el Magisterio de la Iglesia; siendo que la Verdad revelada se cerró con San Juan, las demás son apariciones posteriores y revelaciones privadas que no son parte de la fe y no obligan al creyente. Las verdaderas apariciones no pueden estar en contradicción con la Revelación de Dios, hecha a través de la Biblia o la Tradición (esto es: la enseñanza que nos llega oralmente y no está en la Biblia) y custodiada por el Magisterio infalible de la Iglesia. Cualquier doctrina contra la fe evidencia la falsedad de determinada supuesta "aparición" y si la contradicción no es tan evidente, al menos hace muy dudosa la credibilidad que nos merezca.

En las falsas apariciones puede haber fraude o que el maligno esté metidas en ellas. Las verdaderas siempre estarán en concordancia con la fe. Lo grave es que muchos católicos no conocen bien su fe y por ello no advierten fácilmente cuando se expresa un error contra ella. Pero hasta el hecho de que la doctrina sea correcta no es indicio absoluto de la veracidad de una aparición. Debemos siempre esperar el juicio definitivo y oficial de la Iglesia. Recordemos que Cristo advirtió sobre la venida de falsos profetas. Debemos ser prudentes y no crédulos de todo lo que se nos presenta como sobrenatural. No es prudente hacer propaganda de estos temas mientras no hayan sido aprobados OFICIALMENTE por la Iglesia, no basta la opinión de algún sacerdote.

Es decir que nuestro parámetro debe ser el Magisterio de la Iglesia que custodia la Revelación Divina, y no lo debe ser el aparicionismo. Mientras la Iglesia no se pronuncie en cada caso, debemos ser prudentes y no propagar lo que nos llega. En tanto la Iglesia se pronuncia, debemos discernir que cualquier mensaje contrario al dogma, es señal de la falsedad.

No podemos negar absolutamente la veracidad o sostener la falsedad de determinada aparición mientras no haya un dictamen de la Iglesia a menos que ahí se contradiga el dogma, pero en cualquier caso debemos ser prudentes y cautos. De ahí la conveniencia de no estar ávidos de asuntos sobrenaturales. Al católico le basta la Revelación hecha por Dios para ser salvo.

Que gozo produce saber que la Virgen realmente se ha aparecido en lugares como el Tepeyac en México o en Lourdes o en La Sallete o en Fátima, etc. Sabiendo que la Iglesia ha dicho SÍ a esas apariciones, somos los primeros en alegrarse de ello y en difundirlas y en propagar sus mensajes maternales. De todas las demás, seamos cautos, seamos cuidadosos, seamos muy prudentes.... No difundamos como algo cierto lo que apenas está en juicio.

En efecto, no todo es genuino y auténtico. De ahí la necesidad de la prudencia y el discernimiento partiendo de que toda revelación privada debe estar en concordancia con los dogmas de nuestra fe. La Revelación de Dios por medio de la Tradición y la Biblia, requiere todo nuestro asentimiento. Las revelaciones privadas, no. El problema es que algunos se fanatizan al grado de que cuando hay contradicción, prefieren la supuesta revelación privada por encima de la Biblia y la Tradición. Quienes así obran, invierten completamente los valores y se pierden en el credulismo que puede llevarlos a la herejía, todo esto envuelto en un ambiente de aparente y extrema piedad.

La revelaciones privadas pueden ser:

1) Aprobadas oficialmente por la Iglesia y, por lo tanto, en plena armonía con el dogma (otro asunto es un posible error incidental y propio sólo del vidente, que no contradiga directamente el dogma).

2) Falsas. Por engaño de los videntes, por intervención diabólica, por sostener doctrinas heréticas, por trastornos mentales del supuesto vidente, etc. La Iglesia no las aprueba.

3) Dudosas. La doctrina no contradice el dogma pero existen elementos que permiten dudar de ellas o bien, los errores no llegan a la herejía y pueden ser atribuidos a los mismos videntes y no a los mensajes recibidos por ellos. Están en estudio.

4) Probables. También se hallan en proceso de estudio. La doctrina es excelente y plenamente católica. Hay muchos frutos favorables. En principio, no se observan elementos dudosos. No obstante todo esto, sólo el juicio oficial de la Iglesia puede asegurarnos que están aprobadas y no el de algún criterio particular, por muy prestigioso que sea quien lo emite.

En todo caso, sólo de las primeras podemos estar plenamente seguros.

Recordemos que Cristo nos previno de los falsos profetas, y precisamente en las apariciones falsas hay, también, falsas profecías y doctrinas erróneas y heréticas. El diablo mete la cola y arrastra por estos medios. Se vale de la piedad de las personas para arrastrarlas al error y a falsas devociones. Ha habido hasta cismas y antipapa, producto de esos falsos videntes, a pesar de haber empezado todo en un ambiente de gran piedad, con buenos frutos y conversiones. No olvidemos que el demonio, en ocasiones, se disfraza de ángel de luz, pues es el gran Engañador.

Por ello, seamos cautos, seamos cuidadosos, seamos muy, muy prudentes.... No difundamos como algo cierto, lo que apenas está en juicio. Urge emplear el discernimiento ante el aluvión del peligroso aparicionismo que hoy existe y pulula en todo el orbe.

Ver también: ADVERTENCIA DEL VATICANO SOBRE MEDJUGORJE

sábado, 18 de octubre de 2014

DECLARACIONES DE ALGUNOS PADRES SINODALES

CARDENALES CONTRA CARDENALES, OBISPOS CONTRA OBISPOS
"El trabajo del demonio se infiltrará dentro de la Iglesia de tal forma que se verá cardenales oponiéndose a otros cardenales, obispos en contra de obispos. Los sacerdotes que me veneren serán despreciados y marginados por otros sacerdotes... La Iglesia estará llena de aquellos que aceptan componendas y el demonio buscará que muchos sacerdotes y almas consagradas dejen el servicio del Señor." (Mensaje de la Virgen en Akita. 13-X-1973).

CARDENAL MÜLLER

El cardenal Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, declaró:
"No me importa si algunos no están de acuerdo con mi opinión. Yo digo lo que quiero y, sobre todo, lo que debo decir como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe: la Iglesia no puede reconocer a las parejas homosexuales". (Agencia AFP).


CARDENAL SARAH

El Cardenal africano Robert Sarah, Presidente del Pontificio Consejo Cor Unum ha señalado que no puede modificarse la doctrina sobre la homosexualidad porque «basados en las Sagradas Escrituras, la Tradición de la Iglesia siempre ha señalado que ‘los actos homosexuales son intrínsecamente perversos, ya que son contrarios a la ley natural y están cerrados al don de la vida. No pueden ser aprobados en ningún caso’».
Tras afirmar que la "Relatio post disceptationem" es sólo un «documento de trabajo que refleja parcialmente lo discutido», el purpurado recordó que la difusión de este texto «generó una sorpresa general, dado que el documento tenía que terminarse, pulirse y llevaría al borrador final del texto que debe ser aprobado por los padres sinodales».
«¿Alguien quiere desestabilizar a la Iglesia y minar su enseñanza?» cuestionó. «Recemos por esos pastores que dejan a las ovejas del rebaño del Señor a merced de los lobos de esta sociedad decadente y secularizada, alejada de Dios y su naturaleza. La sexualidad no es un hecho cultural sino natural», concluyó. (AciPrensa)

CARDENALES RUINI Y NAPIER

Otros dos importantes cardenales, el italiano Camillo Ruini y el sudafricano Wilfrid Napier, calificaron por su parte de "peligrosas" las aperturas a los divorciados que se vuelven a casar y a los homosexuales. (Agencia AFP).

CARDENAL PELL

En una entrevista concedida al Catholic News Service, el cardenal George Pell, Prefecto del Secretariado para la Economía, ha negado que la mayoría de los prelados participantes en el Sínodo acepten las propuestas del cardenal Kasper sobre la comunión para los divorciados vueltos a casar. El prelado criticó además la «Relatio post disceptationem» publicada el pasado lunes, 13 de octubre, calificándola de tendenciosa y desigual. Respecto a los que están a favor de dar la comunión a los divorciados vueltos a casar, el cardenal advierte que «quieren cambios más amplios, el reconocimiento de las uniones civiles, el reconocimiento de las uniones homosexuales». Aseguró en la entrevista que solo 3 de los 10 círculos menores aceptaron las propuestas del cardenal Kasper.
"Las enseñanzas de Cristo no nos han sido dadas como una carga sino para protegernos. La vitalidad del Catolicismo se basa en su fidelidad a las enseñanzas de Cristo y a la Tradición de la Iglesia; que deben ser vividas en la misericordia y el amor", explicó el cardenal Pell.

«La comunión para los divorciados vueltos a casar es para algunos padres sinodales -muy pocos, ciertamente no la mayoría- solo la punta del iceberg, el caballo de Troya. Ellos quieren cambios más amplios, el reconocimiento de las uniones civiles, el reconocimiento de las uniones homosexuales», dijo el prelado.
«La Iglesia no puede ir en esa dirección sin hacer capitular la belleza y la fuerza de la tradición católica por la que los fieles se han sacrificado durante siglos. El imperio romano, en sus épocas de paganismo, era mucho más promiscuo que el mundo occidental actual. Y en ese ambiente extremadamente hostil, la Iglesia creció lentamente por la fidelidad, el sacrificio, y el heroísmo de los individuos y de las familias. Pero si la gente toma el camino equivocado... no habría ninguna virtud en que la Iglesia dijera que eso está bien. A alguna gente que está afuera y no sigue las enseñanzas de la Iglesia les gustaría que dijéramos eso, pero no a los verdaderos feligreses. Nuestra tarea es pedirle a la gente que haga una pausa, que recen, que se tranquilicen, y que se den cuenta de que no se abandonará la doctrina católica», sentenció.
En relación a la Relatio el cardenal australiano calificó el informe de «tendencioso» y «desigual» y dijo que «no representa con exactitud los sentimientos de los padres sinodales...tres cuartos de los padres que hablaron manifestaron problemas con el documento. Lo que más ha extrañado es la falta de mención a las enseñanzas de la Escritura y de la Tradición. Como si hubiera habido una visión idealizada de situaciones de vida imperfectas (pecaminosas). Un padre (sinodal) me dijo que no le gustaría que este primer documento cayera en manos de un adulto, de un joven o de un niño, porque podrían ser confundidos. Y eso mismo se dijo en otros grupos de trabajo».
También explicó que los obispos decidieron unánimemente que se publicaran los informes de los círculos menores para dar a los católicos una imagen más veraz de la naturaleza de las discusiones.
«Queríamos que el pueblo católico en todo el mundo supiera de verdad lo que está sucediendo cuando hablamos sobre el matrimonio y la familia. Creo que en general, la gente se quedará tremendamente tranquila» aseveró el purpurado. Puntualizó, también, que la asamblea sinodal no emitirá ningún documento de peso doctrinal, sino que sólo sentará las líneas que se discutirán en el Sínodo ordinario de la Familia, programado para Octubre de 2015.
Finlamente aseguró: «No vamos a ceder a la agenda secular, no vamos a colapsarnos. No tenemos intención de seguir a los elementos radicales del resto de las iglesias cristianas, según quieren las iglesias católicas en uno o dos países, para ir a la quiebra» (Catholic Herald/InfoCatólica y otras fuentes).

MONS. GADECKI

En una entrevista concedida a Radio Vaticano, Mons. Stanislaw Gadecki, arzobispo de Poznań y presidente de la Conferencia Episcopal de Polonia no ha dudado en decir que que la «Relatio» que resume la primera semana del sínodo no es aceptable.

HILLARION (DELEGADO ORTODOXO)

El metropolita Hilarion de Volokolamsk, responsable de las relaciones externas del Patriarcado de Moscú, y delegado ortodoxo en el sínodo, ha declarado: «La Iglesia no puede traicionar la verdad. No podemos estar diciendo a la gente que determinado tipo de comportamiento que siempre ha sido condenado por la Iglesia, ahora, de repente, está permitido». Con esas palabras se ha referido a la posibilidad de que la Iglesia Católica cambie su valoración acerca de las relaciones y uniones homosexuales. Explicó que «en muchos países, además, se aprueban leyes que aceptan como un modelo de familia alternativa la unión de personas del mismo sexo. Hay un vivo debate entre los cristianos de este tiempo sobre la forma de afrontar estas nuevas formas de unión que quieren equiparar a la institución familiar. De hecho, existen comunidades protestantes que adoptan ese lenguaje para tratar las uniones entre personas del mismo sexo, pero para las Iglesias que se enraizan en la Santa Tradición, a saber, la Iglesia Católica Romana y la Iglesia Ortodoxa, ese concepto no es aceptable». (SIR).

CARDENAL DOLAN

En unas declaraciones recogidas por el Catholic News Service, el cardenal y arzobispo de Nueva York, S.E.R Timothy Dolan, ha asegurado que «nosotros, la Iglesia en Europa y América del Norte, estamos a veces aletargados, ¿verdad? ¡África No! Los obispos de África son proféticos porque nos recuerdan que el papel de la Iglesia es el de transformar la cultura, no ser transformada por la cultura». El cardenal recuerda que la Iglesia no está para ser popular sino para predicar la verdad.
«Me temo que a veces nosotros, los occidentales decimos: "Oh, supongo que deberíamos diluir las cosas, supongo que debemos capitular, es obvio que se rechazó esta enseñanza, ¡oh mi Señor!, no estamos siendo populares." Y los africanos dicen: "Bueno, ¿sabéis qué? No estamos llamados a ser populares. Se supone que lo que debemos hacer es proponer la verdad e invitar a la gente a abrazarla por el amor y la alegría presentes en nuestras vidas. Y aprended de nosotros, hermanos, ¡Funciona!». (InfoCatólica).

CARDENAL KASPER

Además de discriminar a los obispos de color, 
se evidenció solo en su mentira.
En una entrevista, el cardenal Kasper que encabeza a la postura modernista que intenta imponer una doctrina contraria a la que enseñó Cristo, asegura que sus tesis a favor de dar la comunión a los divorciados vueltos a casar son -según él- apoyadas por una mayoría creciente del Sínodo, lo cual no es cierto -Kasper falta a la verdad-, pues son poco menos de la tercera parte, lo cual no deja de ser gravísimo en un Sínodo donde todos deberían ser católicos fieles a la doctrina de Cristo y no modernistas con componendas con los errores del mundo. Además, no ocultó su desprecio hacia la postura de los padres sinodales africanos, debido a su oposición a que la Iglesia cambie su magisterio sobre la homosexualidad. Kasper llegó a decir que no se les escucha y que «no nos deben decir lo que tenemos que hacer». Posteriormente, desmintió que hubiese dicho lo que dijo, y aseguró: “Estoy horrorizado, nunca he hablado así acerca de los africanos y no lo haría nunca". Sin embargo la mentira quedó al descubierto cuando Edward Pentin, el que sí hizo la entrevista a Kasper, publicó el audio de la misma. Fuente del audio: http://edwardpentin.co.uk/statement-on-cardinal-kasper-interview/.

CARDENAL BURKE


En una entrevista concedida a Il Foglio, el cardenal Raymond Burke, Prefecto de la Signatura Apostólica, advierte que en el Sínodo «algunos sostienen la posibilidad de adoptar una praxis que se separa de la verdad de la fe», asegura que «algo no funciona bien si la información es manipulada de modo que se da realce solo a una tesis» y advierte que «un número consistente de obispos no acepta las ideas de "apertura", pero pocos lo saben».


Nota: Hemos suprimido ya una declaración que el cardenal Müller desmintió.

martes, 5 de agosto de 2014

MENSAJE DE CRISTO A LOS SACERDOTES

"SED PEQUEÑOS, DÓCILES, HUMILDES, POBRES"


Mensajes de Nuestro Señor Jesucristo a sus hijos predilectos

“¿Y cómo atraer a los sacerdotes al mundo de las almas que se pierden, arrebatadas por la corriente de la impureza, de la vanidad, de la soberbia y de las malas pasiones? –Sólo siendo otros Yo; sólo transformándose plenamente en Mí, para tener esa virtud de atracción divina que sólo Yo poseo por haberla recibido del Padre, una sola Divinidad Conmigo.

Sólo Yo tengo ese atractivo santo que santifica, ese imán divino que atrae a lo puro, a lo recto, a lo elevado, a lo santo. Sólo Yo comunico el alejamiento de la tierra y sé elevar a las almas a regiones superiores. Sólo Yo tengo el poder de transformar a las almas y de trazarles el camino que soy Yo mismo, para que entrando por el sendero que conduce al cielo, se salven. Sólo Yo tengo influjo divino para subyugar a los corazones. Sólo Yo tengo medios y riquezas desconocidas para atraer, para convencer, para convertir, para transformar.

Pero si los sacerdotes son otros Yo, si se transforman en Mí también ellos tendrán todas esas prerrogativas que Yo tengo; y sin salir de Mí, unificados en Mí y por lo mismo en la unidad de la Trinidad, obrarán cosas estupendas, milagros verdadero de conversiones; y su palabra tendrá eficacia, porque será mi Palabra; y sus obras serán mis obras, todas sobrenaturales y divinas; y su querer será el mío; y su voluntad, mi voluntad y la de mi Padre.

¡Oh! ¡y qué grandes tesoros, muchos que se ven y otros que la inteligencia humana no alcanza a comprender en la tierra, se le ofrecen al sacerdote transformado en Mí! Entonces se le comunicará esa virtud de atracción, ese atractivo santo que, cautivando a las almas por lo que es mío, las santifique y las salve. Volveré entonces a la tierra en mis sacerdotes, como tanto lo anhelo y cambiará la faz del mundo y de los corazones.

Y es necesario que esto sea un hecho; es de todo punto indispensable que Yo no sólo me refleje en mis sacerdotes, sino que ellos sean Yo mismo, unos Conmigo, para evangelizar de nuevo a las multitudes, pero que exhalen ellos el perfume divino de su Maestro.

¡Quiero apóstoles, quiero mártires, no tan sólo de sangre, sino por el cumplimiento de sus deberes; martirios de amor, martirios de paciencia y de abnegación ocultas en mi servicio! ¡Vendrán legiones de sacerdotes santos que santifiquen, de sacerdotes otros Yo, todos impregnados del Espíritu Santo!

Sin duda que ya los hay, de lo contrario, se hubiera hundido el mundo, puesto que son el pararrayos de mi justicia y los que compensan -en lo posible- las faltas, los pecados, las miserias e ingratitudes de la tierra. ¿No he dicho que ya los siente mi pecho, que ya recibo el incienso de sus sacrificios y el aroma de su fervor?

Unos sacerdotes suplen lo que a otros les falta; pero eso no me satisface, sino que quiero a todos mis sacerdotes puros, santos y perfectos. Quiero a todos mis sacerdotes transformados en un solo Sacerdote, en Mí; quiero hacer de todas sus almas una sola alma con la mía, un solo corazón con el mío, un mismo espíritu de atracción que es el mío; porque es el Espíritu Santo, todo amor, el que atrae y el que suavísimamente subyuga, el que derrama un ambiente de unción divina, de virtud sobrenatural que fascina a las almas y las convierte.

¡Oh! Si todos mis sacerdotes fueran otros Yo, si todos se transformaran en Mí, les aseguro que habría una evolución santa en el mundo y se contrarrestaría el mal que hoy avasalla a las almas!

Que no se busquen otros medios para la reacción moral, espiritual y social, sino la transformación de los sacerdotes en Mi. Todo eso de formar centros y obras para regenerar, buenos son; pero no se llega con esto al fondo de la cuestión. La regeneración del mundo, de los pueblos y de las sociedades sólo está en la transformación de los sacerdotes en Mí. Ese día cesarán las discordias que asuelan a las naciones, porque sólo mi Espíritu une, y es lo que falta en el mundo: unión, unión de caridad, unión de voluntades, unión en Mí.

Pero, por razón de su estado y por motivos de justicia, debe comenzar esa unión por la unidad de los sacerdotes en Mí. Todo el mal del mundo y el que lamentan los míos viene de que se apartan de la unidad en mayor o menor grado. Que haya unión íntima, sincera, sólida y completa de los míos en Mí y la habrá después en los fieles, en las almas; porque lo mío se difunde, se comunica, se infiltra y produce frutos.

¡Ah! todo lo que sale de Mí, nunca vuelve solo sino con frutos de vida eterna. Y si los sacerdotes son otros Yo, es claro que sembrarán con fruto y cosecharán con abundancia para el cielo.

Se buscan medios humanos para salvar al mundo, se ponen medios naturales para volverlo a su centro, quitándolo de ese loco frenesí que lo arrastra al abismo; pero repito, el remedio no está en lo humano sino en lo divino, no en organizar obras exteriores ni en actividades humanas, etc., sino que el punto cardinal y único está en los sacerdotes, y sólo se encontrará el remedio en su transformación en Mí.

Y ¿por qué? –Porque entonces no serán ellos, sino Yo en ellos con mi poder, con mi virtud, con mi atractivo; mi Divinidad será la que obre, la que realice las renovaciones santas en las naciones y en las almas. Ha llegado el momento de que se acuda sólo al único remedio para contrarrestar la satánica avenida que anega al mundo con el desenfreno infernal de las pasiones; y este remedio le corresponde a mi Iglesia en sus sacerdotes, y consiste en su transformación en Mí. Como la he explicado, en la consumación de esa transformación, que ahora no es sólo un paso más de perfección voluntaria, sino un sagrado deber, en el que va vinculada la salvación del mundo y la gloria de la Trinidad.

A esto se encuentra vinculada mi victoria sobre el infierno, mi triunfo y el de mi Iglesia sobre las potencias infernales. Y adviértase que un solo sacerdote transformado en Mí detendrá en su carrera no sólo a un demonio, sino al infierno junto. Y es que no será el sacerdote solo, sino todos los sacerdotes en Mí.

Porque aquí se encierra otro misterio: Yo no puedo dividirme, y puesto que los sacerdotes en su principio y en su fondo no son sino un solo sacerdote en Mí, por eso un solo sacerdote transformado representaría, ante mi Padre, a todos los sacerdotes en Mí.

De igual manera pasa cuando un sacerdote peca; no todos los sacerdotes pecan en él, personalmente; pero sí todos cargan, en cierta manera, la mancha y el crimen, para expiarlo. Y ¿Cómo? –Como se expía todo: Conmigo, por Mí en ellos, como Hostia de expiación, de perdón, de redención, de impetración.

¡Cuántos misterios se encierran en el misterio de la unidad de los sacerdotes entre ellos y ellos en Mí! Lo bueno y lo malo todo lo cargan ellos en Mí; porque Yo soy en ellos el glorificado y el ofendido; el injuriado como Dios y el que perdona como Dios; el único Sacerdote que lleva en Sí mismo a todos los sacerdotes.

Así es que cuando un sacerdote peca, me ofende, no como cosa extraña a Mí, sino como dentro de Mí, Dios-Hombre, en razón de la transformación en Mí que trae desde la eternidad y desde su ordenación sacerdotal.

Claro está que las ofensas que se me hacen siempre son dentro de Mí, en cuanto que estoy presente en todas partes; pero esas ofensas de mis sacerdotes son aparte, porque están injertados en Mí, Sacerdote único; en Mí, que formo con ellos ante mi Padre un solo Sacerdote en el que ve a todos los sacerdotes.

Y de este secreto de mi Corazón, que aumenta la gravedad de sus crímenes, de su indiferencia y de su poco amor, no se dan cuenta los sacerdotes; y ésta es una de las espinas más dolorosas de mi Corazón. Porque no me ofenden de lejos o aparte, como los demás hombres, en cierto sentido, sino que me ofenden a Mí dentro de Mí, ofenden a Dios dentro de Dios, ¡y esto es terrible! Esta sola consideración debiera detenerlos y troncar sus pecados, deslealtades e ingratitudes, en amor, en desagravios, en ternura. Me ofenden a Mí y se ofenden a sí mismos en Mí, por la transformación de ellos, sacerdotes, en el eterno Sacerdote; porque somos todos uno, y Yo con ellos, en la unidad de la Trinidad.

Que los sacerdotes mediten y difundan estas verdades para que cesen sus ofensas, sus debilidades culpables y sus múltiples ingratitudes”.

* María de la Concepción Loreto Antonia Cabrera Arias Lacavex Rivera (nació en San Luis Potosí, México, el 8 de diciembre de 1862. Murió en México, D. F. el 3 de marzo de 1937), esposa, madre, viuda, abuela, fundadora de las 5 Obras de la Cruz. Por indulgencia de San Pío X, murió canónicamente como religiosa en los brazos de sus hijos. Por la profundidad de sus escritos, Conchita es reconocida como gran mística del siglo XX. Escribió lo que Jesús le dijo. Está en proceso de beatificación.

jueves, 29 de mayo de 2014

LA VIRGEN DE GUADALUPE DEL AGOSTADERO: UN SUCESO IMPRESIONANTE CASI DESCONOCIDO (VIDEO)

  • "Es la segunda manifestación de la Madre de Dios en su advocación de Guadalupe en tierras mexicanas", se dictaminó.



CATOLICIDAD. El año entrante (2015) se celebrarán los 300 años del hallazgo de una imagen natural (en tercera de dimensión como escultura) de la Virgen de Guadalupe que formaba parte de la raíz del tronco de un encino removido y localizado (en 1715) al estar arando la tierra en la Hacienda de Agostadero (hoy Villa García, en el estado de Zacatecas, México).

Ahí venía perfectamente plasmada la Virgen de Guadalupe, que se venera en la actualidad en la iglesia parroquial de Villa García.

Expertos en talla de madera han certificado que la imagen no es tallada sino conformada naturalmente sólo por las raíces del mismo encino en que se encontró.  Ya después fue pintada (coloreada) y se le adornó (angelitos laterales, rayos, media luna de plata y corona) tal como la conocemos ahora.

Un documento de la época del suceso localizado recientemente -en el año 2011- en los archivos de la Arquidiócesis de Guadalajara, viene a autentificar los hechos con testimonios de testigos de los mismos.

Estos son los acontecimientos que constan. ¿Milagro?, ¿capricho de la naturaleza que formó una imagen tan precisa e igual a la Virgen del Tepeyac?, ¿coincidencia?. Sobre la causa de los mismos cada quien puede formarse su propio juicio, pues no es dogma de fe su origen por una intervención sobrenatural, pero nos dice el cronista del lugar, don Joel Hurtado Santos, que los eclesiásticos que analizaron -en su momento- el suceso así lo consideraron y aprobaron su culto con estas palabras: "Es la segunda manifestación de la Madre de Dios en su advocación de Guadalupe en tierras mexicanas".

En la comunidad de la presa del Capulìn, al norte de la ciudad se localiza la ermita donde se apareció la imagen.

Veamos, ahora, el documental en el que se narran todos los acontecimientos que se dieron desde 1715, año en que se encontró la imagen, hasta la localización del documento que los avala.