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martes, 31 de octubre de 2023
sábado, 27 de mayo de 2023
LAS BLASFEMIAS DE LUTERO CONTRA LA MISA TRADICIONAL
“Cuando la Misa sea trastornada estoy convencido de que habremos trastornado con ella todo el papismo. Efectivamente el papismo se apoya en la Misa como sobre roca, todo entero, con sus monasterios, obispados, colegios, altares, ministerios y doctrinas, en una palabra con todo su vientre. Todo ello crujirá necesariamente cuando sea resquebrajada su Misa sacrílega y abominable. Yo declaro que todos los prostíbulos, los homicidios, los hurtos, los asesinatos y los adulterios son menos malvados que aquella abominación que es la Misa papista”.
Martín Lutero. Werke, t. X, s.II, p.220 y t. XV, p. 774.
martes, 9 de noviembre de 2021
lunes, 8 de marzo de 2021
miércoles, 23 de octubre de 2019
¿PUEDEN EXISTIR VARIAS RELIGIONES BUENAS?
(Tomado del libro «La Religión Demostrada» del Reverendo Padre P. A. Hillaire).
Con los criterios aquí expuestos -que datan de 1900 con todas las aprobaciones oficiales-, y que representan la verdadera doctrina de la Iglesia, es fácil a cualquier fiel poder evaluar las reuniones ecuménicas. El solo hecho de invitar a otra religión, en tanto que tal, a orar, incluso si no se hace conjuntamente, presupone forzosamente en el que invita el reconocimiento explícito de la plena validez, efectividad y capacidad del invitado de agradar a Dios con las mismas, lo cual no es más que poner en pie de igualdad a todas las religiones falsas con la verdadera, la Católica Romana.
Leamos detenidamente al P. Hillaire:
«¿Pueden existir varias religiones buenas? No; pues no puede haber sino una sola religión verdadera.
Así como no hay más que un solo Dios, no hay más que una sola verdadera manera de honrarle; y esta religión obliga a todos los hombres que la conocen.
1º Una religión, para ser buena, debe agradar a Dios. Pero como Dios es la verdad, y una religión falsa no podría agradarle, no puede aprobar una religión fundada sobre la mentira y el error.
2º No puede existir más que una sola religión verdadera, pues la religión es el conjunto de nuestros deberes para con Dios y estos deberes son los mismos para todos los hombres. Y, a la verdad, estos deberes nacen de las relaciones existentes entre la naturaleza de Dios y la naturaleza del hombre. Pero como la naturaleza de Dios es una, y la naturaleza humana es la misma en todos los hombres, es evidente que, los deberes tienen que ser los mismos para todos. Por consiguiente, la verdadera religión es una y no puede ser múltiple. Las formas sensibles del culto pueden variar; la esencia del culto, no.
3º Toda religión comprende tres cosas: dogmas que creer, una moral que practicar y un culto que rendir a Dios. Si dos religiones son igualmente verdaderas, tienen el mismo dogma, la misma moral, el mismo culto; y entonces ya no son distintas.
Si son distintas, no pueden serlo sino por enseñar doctrinas diferentes acerca de una de estas materias y, en este caso, ya no son igualmente verdaderas. Por ejemplo, a esta pregunta: ¿Jesucristo es Dios? Sí, dice un católico; puede ser, dice un protestante racionalista; no, contesta un judío; es un profeta como Mahoma, añade un musulmán… Estos cuatro hombres no pueden tener razón a la vez; evidentemente uno solo dice la verdad. Luego, las religiones que admiten, aunque sólo sea una verdad dogmática diferente, no pueden ser igualmente verdaderas.
Lo que decimos del dogma hay que afirmarlo también de la moral no hay más que una sola moral, puesto que ha de fundarse en la misma naturaleza de Dios y del hombre que no se mudan. Lo mismo debe decirse del culto, por lo menos en cuanto a sus prácticas esenciales.
Los que dicen que todas las religiones son buenas, no ven en la religión más que un homenaje tributado a Dios, y piensan erróneamente que cualquier homenaje le es grato. Olvidan que la religión encierra verdades que creer, deberes que cumplir y un culto que tributar. Y es claro que no pueden existir varias religiones de creencias contradictorias y de prácticas opuestas, porque la verdad es una sola, y Dios no puede aprobar el error.
Objeción: 1º Todas las religiones son buenas
¿Acaso todas las monedas son buenas? ¿No hay que distinguir entre las verdaderas y las falsas? Pues lo mismo sucede con la religión. Pero, la moneda falsa supone la buena de la que no es más que una criminal imitación; así, las falsas religiones suponen la verdadera.
Si todas las religiones son buenas se puede ser católico en Roma, anglicano en Londres, protestante en Ginebra, musulmán en Constantinopla, idólatra en Pekín y budista en la India. ¿No es esto ridículo? ¿No es afirmar que el si y el no son igualmente ciertos en el mismo caso? Decir que todas las religiones son buenas es un absurdo palpable, una blasfemia contra Dios, un error funesto para el hombre.
1º Un absurdo. _ Es cierto que en las diferentes religiones hay algunas verdades admitidas por todos, como son la existencia de Dios, la espiritualidad del alma, la vida futura con sus recompensas y castigos eternos. Mas ellas se contradicen en otros puntos fundamentales. EL católico, por ejemplo, afirma que la Iglesia tiene por misión explicarnos la palabra de Dios encerrada en la Biblia, mientras que el protestante declara que todo cristiano debe interpretar por sí mismo la palabra divina y forjarse una religión a su manera…
Podríamos citar indefinidamente las divergencias contradictorias de las diversas religiones. Pero es evidente que dos cosas contradictorias no pueden ser verdaderas, porque la verdad es una, como Dios, y no se contradice. Si la Iglesia ha recibido de Jesucristo la misión de explicarnos la Biblia, no queda a la voluntad de cada cristiano el interpretarla a su manera… Es absurdo decir que el sí y el no pueden ser igualmente ciertos sobre el mismo punto… Mas como lo que no es verdadero, no es bueno, porque la mentira y el error de nada sirven, debemos concluir que no pudiendo todas las religiones ser verdaderas, no pueden ser todas buenas.
2º Una blasfemia contra Dios. _Decir que todas las religiones son buenas, no es solamente contradecir al buen sentido, sino blasfemar contra Dios. Es tomar a Dios por un ser indiferente para la verdad y para el error. Se supone que Dios puede amar con igual amor de complacencia al cristiano que adora a su Hijo Jesucristo que al mahometano que le insulta; que debe aprobar al Papa, que condena la herejía, y a Lutero a Calvino y a Enrique VIII, que se rebelan contra la Iglesia; que bendice al católico que adora a Jesucristo presente en la Eucaristía y sonríe al calvinista que se burla de ese misterio… Pero atribuir a Dios semejante conducta es negar sus divinos atributos; es decir, que trata a la mentira como a la verdad, al mal como al bien, y que acepta con la misma complacencia el homenaje y el insulto… ¿No es esto una blasfemia?
3º Un error funesto para el hombre. _Para llegar a la felicidad eterna debe el hombre seguir el camino que a ella le lleva, y sólo la religión verdadera es el camino que lleva al cielo. ¿No es una gran desgracia errar el camino? ¡Y si al menos llegados al término se pudiera desandar lo andado!… Pero si uno yerra por su culpa, se ha perdido para toda la eternidad.
La indiferencia al enseñar que se pueden seguir todas las religiones, propende a alejar al hombre de la verdadera religión, del único medio de alcanzar su meta. Es, por consiguiente, un error funesto.
Objeción: 2º Un hombre honrado no debe cambiar de religión hay que seguir la religión de los padres
Cada uno puede y debe seguir la religión de sus padres si esta religión es verdadera; pero si es falsa, hay obligación de renunciar a ella para abrazar la verdadera.
Así, cuando uno ha tenido la dicha de nacer en la verdadera religión, no necesita cambiar de creencias, y debe estar pronto a derramar hasta la ultima gota de su sangre antes que apostatar. Pero cuando no se ha tenido la dicha de nacer en la verdadera religión, si uno llega a conocerla, es absolutamente necesario, so pena de falta grave, abandonar la falsa religión y abrazar la verdadera.
El deber más sagrado del hombre es el de seguir la verdad desde el instante mismo en que la conoce: ante todo, hay que obedecer a Dios. Abandonar la falsa religión para seguir la verdadera, es acatar la voluntad de Dios, y, por consiguiente, cumplir el más sagrado de los deberes. Sin duda nada merece tanto respeto como las creencias de nuestros padres; pero este respeto tiene sus límites, los límites de la verdad. Nadie está obligado a copiar los defectos de los padres. Si vuestros padres son ignorantes ¿es necesario acaso que, por respeto, permanezcáis ignorantes como ellos? La salvación es un asunto personal, individual, del que cada uno es responsable ante Dios.
Las causas por las cuales se descuida abrazar la verdadera religión (la Católica Romana) son el respeto humano, los intereses temporales, el deseo de seguir las propias pasiones; pero, evidentemente, estas causas son malas y, por tanto, hay que sacrificarlas para cumplir la voluntad de Dios y salvar el alma».
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miércoles, 23 de enero de 2019
LOS CATÓLICOS SÓLO RENDIMOS CULTO DE LATRÍA A DIOS
"Pero nosotros, católicos, nunca confundimos al Creador con la criatura. Su distinción irrevocable es dogma de nuestra fe. Sabemos y enseñamos y ponemos al alcance del más humilde aprendiz del catecismo, que el culto propiamente de adoración, que se llama latría, es para Dios solo; que el culto a los santos y a la Virgen es de veneración, y tiene por eso significado y nombre diferente. Es ofensiva inepcia -repetida con monótona tozudez en propagandas protestantes- que los católicos adoramos a María como si fuese Dios. Y no menor inepcia ni menos burdo agravio, tildarnos de idólatras por la reverencia a las imágenes: pues es verdad elemental que en ellas reverenciamos la persona que trasuntan, no la piedra o el palo o el lienzo; como al descubrirnos ante la bandera nos descubrimos ante la patria y no ante el trapo; como al besar el retrato de nuestra madre, besamos a nuestra madre y no al cartón".
ALFONSO JUNCO, historiador y poeta católico mexicano.
Ver también (haz clic): ¿Los católicos adoran las imágenes?
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domingo, 14 de octubre de 2018
NUEVE PRUEBAS DE QUE LA SMA. VIRGEN NO TUVO MÁS HIJOS QUE N.S. JESUCRISTO
Por el Hno. Pedro Beltrán Sánchez y el P. Jorge Luis Zarazúa Campa, fmap
La mayor parte de los grupos no católicos atacan mucho a la Virgen María principalmente negando su perpetua virginidad; esto es, aunque aceptan su virginidad antes del parto, niegan su virginidad en el parto y después del parto, señalando especialmente que nuestra Señora tuvo más hijos aparte de Jesús. Varios de los textos bíblicos que ellos utilizan para tener estas ideas son Mt 13,46-47 y Mc 3,31 donde se dice “Tus hermanos” o donde, según la interpretación no católica, hasta vienen los nombres de los hermanos carnales de Jesús: “José, Santiago, Judas y Simón” (Mt 13,56; Mc 6,3).
Ante esto, vamos a señalar nueve pruebas por las cuales los católicos decimos que María es siempre virgen. Ojalá que después de estas nueve pruebas no me digan como un pastor pentecostal: “¿Y para que me sirve la virginidad de María?” La respuesta sería: “¿Y para que te sirve hablar mal de ella?” ¡Ten cuidado! El diablo es el padre de la mentira. No sea que en vez de servir a Dios estés sirviendo al diablo con tus mentiras.
Aquí están, pues, las nueve pruebas de la virginidad de María:
1.- En la Biblia, la palabra hermano tiene distintos significados: tío, sobrino, paisano, esposo, etc. Por ejemplo, en Gn 13,8 vemos que Abraham dice a Lot que son “hermanos”, pero en Gn 11,27 y Gn 12, 5 se ve claramente que Abraham es tío de Lot; son, por tanto, tío y sobrino, sin embargo se dicen “hermanos”. Por lo tanto, no podemos tomar la palabra “hermano” en la Biblia pensando que se refiere siempre a los “hermanos carnales”. Por lo demás, hay varios modismos utilizados por el pueblo de Dios para referirse a los hermanos carnales, como puede verse en Cantar de los Cantares 1, 6, donde la Sulamita dice emotivamente: “No se fijen en que estoy morena, el sol fue el que me tostó. Los hijos de mi madre, enojados contra mí, me pusieron a cuidar las viñas”. En el Salmo 50, 20, el escritor sagrado utiliza las dos expresiones: “hermano”, cuyo significado es más amplio y “hijo de tu madre”, que es más específico: “Si te sientas, hablas mal de tu hermano, deshonras al hijo de tu madre”.
2.- De los famosos hermanos de Jesús mencionados en Mc 6,3 que son José, Santiago, Judas y Simón; vamos a ver si su padre es José y si María es su madre. Por ejemplo, con relación a Santiago, en Mt 10,3 vemos que su padre es Alfeo=Cleofás. Entonces no es hijo de san José.
Sobre la madre de Santiago y José vemos en la Biblia que se trata de una mujer llamada María (Mt 27,56; Mc 15,40) pero la misma Biblia aclara que es distinta a la madre de Jesús: “Junto a la cruz de Jesús estaba su madre y la hermana de su madre, María esposa de Cleofás y la madre de los hijos de Zebedeo” (Jn 19,25); por lo tanto, lo más seguro es que la madre de los “hermanos de Jesús” sea pariente (prima) de la Virgen María y los así llamados “hermanos de Jesús” sean, en realidad, parientes (primos) de Jesús.
3.- Si María tenía más hijos, ¿por qué Jesús se la encarga a un extraño (Jn 19,25-27)? La verdad es que la virgen María no tenía más hijos, por eso Jesús, para que su madre no se quedara sola, la entrega al discípulo amado.
4.- En Lc 2,41ss vemos que se habla de la familia de Nazaret: Jesús, María y José; aquí no se habla de otros hijos, por lo tanto no los hay.
5.- En Mc 6 se dice “el hijo de María” no “uno de los hijos de María”; siempre es singular la relación de Jesús con María.
6.- En el esquema bíblico, cada vez que Dios anuncia mediante un ángel a una mujer que concebirá y dará a luz “un hijo”, sólo tiene uno. Por ejemplo: Dios anuncia a Abraham que su mujer, Sara, dará a luz un hijo; pues bien, Isaac es el hijo único concebido y dado a luz por Sara. También pasa lo mismo con la madre de Sansón (Jue 13,3). Otro caso es la esposa de Zacarías (santa Isabel), la cual sólo tuvo un hijo: san Juan Bautista (Lc 1,3). En el caso de María, también se le profetiza que “dará a luz un hijo”; entonces sólo dio luz un hijo, por lo que tampoco en el caso de la santísima Virgen María se rompe el esquema bíblico.
7.- La profecía de Isaías 7,14 dice que “la Virgen concebirá”. La manera en que la gente reconocerá que Jesús es el mesías, es mediante su madre. Si la madre de Jesús tiene más hijos y por lo tanto no es virgen, la señal se pierde. Puesto que los apóstoles reconocieron que Jesús es el mesías y conocían a su madre, podemos concluir en lo que la Iglesia siempre ha creído: la perpetua virginidad de María.
8.- La Biblia dice: “hermanos de Jesús” no dice “hijos de María”. No hay ningún texto en la Biblia que diga “hermanos de Jesús, hijos de María”. Revise la prueba número 1.
9.- Durante los primeros cuatro siglos en la historia de nuestra Iglesia, nadie formuló la idea de que los “hermanos de Jesús” eran sus hermanos carnales. El primero fue Elvidio, hacia el año 380 d. C., y san Jerónimo le respondió rápidamente con el texto “Adversus Helvidium”, sobre la perpetua virginidad de María.
lunes, 22 de enero de 2018
jueves, 23 de noviembre de 2017
LOS PRIMEROS CRISTIANOS LE ORABAN ASÍ A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
Edgar Lobel, experto en papirología de la Universidad de Oxford, dedicó su vida al estudio de los papiros encontrados en Egipto. Como es conocido, el clima extremadamente seco de la mayor parte de Egipto ha hecho que se conserven multitud de fragmentos de papiros antiquísimos, con textos de hace milenios, en griego y en copto. Muchos de estos textos se habían perdido. En otros casos, los papiros sirven para confirmar la antigüedad de textos que sí que se habían conservado a través de sucesivas copias o traducciones.
Uno de estos papiros, descubierto en las proximidades de la antigua ciudad egipcia de Oxirrinco, contenía una oración a la Virgen. Y no cualquier oración, sino una plegaria que continuamos rezando hoy en día, la oración Sub tuum praesidium. La versión latina es:
Sub tuum praesidium
confugimus,
Sancta Dei Genitrix.
Nostras deprecationes ne despicias
in necessitatibus nostris,
sed a periculis cunctis
libera nos semper,
Virgo gloriosa et benedicta.
La versión castellana, es muy conocida:
Bajo tu amparo nos acogemos,
santa Madre de Dios;
no deseches las súplicas
que te dirigimos en nuestras necesidades,
antes bien, líbranos de todo peligro,
¡oh siempre Virgen, gloriosa y bendita!
Y la versión en griego clásico, que es precisamente la que se encontró en el papiro. Basta fijarse con detenimiento en la foto del papiro para reconocer las palabras griegas originales:
Ὑπὸ τὴν σὴν εὐσπλαγχνίαν,
καταφεύγομεν, Θεοτόκε.
Τὰς ἡμῶν ἱκεσίας,
μὴ παρίδῃς ἐν περιστάσει,
ἀλλ᾽ ἐκ κινδύνων λύτρωσαι ἡμᾶς,
μόνη Ἁγνή, μόνη εὐλογημένη.

Cabe destacar la presencia del término Theotokos (en este caso, Theotoke, en vocativo), es decir, “Madre de Dios”.
Dos siglos después, en el Concilio de Éfeso, se reconoció de forma solemne que este título era adecuado para la Virgen María, contra el parecer de Nestorio.
Es decir, en Éfeso, la Tradición de la Iglesia fue defendida contra los que preferían sus propios razonamientos a la enseñanza de siempre de la Iglesia.
Resulta impresionante rezar esta oración, sabiendo que los cristianos la rezaban ya, por lo menos, en el año 250 d.C., que es la fecha en la que Edgar Lobel dató el papiro en el que se encontraba (aunque algunos creen que la oración data del siglo anterior).
Nosotros no la hemos recibido de los arqueólogos, sino de la tradición de la Iglesia, a través del latín en el caso de la Iglesia Latina o del griego y el eslavonio antiguo en Oriente.
Resulta agradable, sin embargo, que la arqueología nos muestre una vez más que la tradición no es algo inventado, sino que verdaderamente nos transmite la herencia que los primeros cristianos recibieron de Cristo y de los Apóstoles.
Theotokos, la Madre de Dios
La oración Sub tuum praesidium es un testimonio entrañable, probablemente el más antiguo y el más importante en torno a la devoción a Santa María. Se trata de un tropario(himno bizantino) que llega hasta nosotros lleno de juventud. Es quizás el texto más antiguo en que se llama Theotokos a la Virgen, e indiscutiblemente es la primera vez que este término aparece en un contexto oracional e invocativo.
G. Giamberardini, especialista en el cristianismo primitivo egipcio, en un documentado estudio ha mostrado la presencia del tropario en los más diversos ritos y las diversas variantes que encuentra, incluso en la liturgia latina.
La universalidad de esta antífona hace pensar que ya a mediados del siglo III era usual invocar a Santa María como Theotokos, y que los teólogos, como Orígenes, comenzaron a prestarle atención, precisamente por la importancia que iba adquiriendo en la piedad popular. Simultáneamente esta invocación habría sido introducida en la liturgia.
En el rito romano, su presencia está ya testimoniada en el Liber Responsalis, atribuido a San Gregorio Magno y es copiado en el siglo IX en la siguiente forma: “Sub tuum praesidium confugimus, Sancta Dei Genitrix”. Algunos manuscritos de los siglos X y XI, presentan unas deliciosas variantes de esta oración, manteniendo intacta la expresión Santa Dei Genitrix, en estricta fidelidad a la Theotokos del texto griego.
Se trata de traducciones fidelísimas del texto griego, tal y como aparece en el rito bizantino, en el que se utiliza la palabra griega eysplagknían, para referirse a las entrañas misericordiosas de la Madre de Dios.
La consideración de la inmensa capacidad de las entrañas maternales de la Madre de Dios está en la base de la piedad popular que tanta importancia dio al título Theotokos para designar a la Madre de Jesús.
Y quizás como lo más importante sea el hecho de que el testimonio del Sub tuum praesidium levanta la sospecha de que el título Theotokos se origina a mediados del siglo III en la piedad popular como invocación a las entrañas maternales de Aquella que llevó en su seno a Dios. Esta vez, quizás, la piedad popular fue por delante de la Teología. Al menos, es muy verosimil que así fuese.
Los fieles que, con sencillez, rezan esta oración a la Sancta Dei Genitrix, laTheotokos, la Madre de Dios, porque la han recibido de manos de la Iglesia, son los que están más cerca de lo que transmitieron los primeros cristianos y, por lo tanto, más cerca de Cristo.
La versión latina esta oración ha sido inmortalizada en la música especialmente por Antonio Salieri y Wolfgang Amadeus Mozart.
FUENTES:
Lucas F. Mateo-Seco, La devoción mariana en la primitiva Iglesia
Cfr G. Giamberardini, Il “Sub tuum praesidium” e il titolo Theotokos nella tradizione egiziana, en “Marianum” 31 (1969) 350-351; A.M. Malo, La plus ancienne prière à notre Dame, en De primordis cultus mariani, cit., t. 2, 475-485.
Tomado de aquí.
sábado, 28 de octubre de 2017
EL NIÑO PROTESTANTE Y LA VIRGEN MARÍA
Un niño protestante de seis años a menudo había escuchado a sus compañeros católicos rezar el Avemaría. Le gustó tanto que la copió, la memorizó y la rezaba todos los días. “Mira, mamita, qué bonita oración,” le dijo a su madre un día.
“No la digas nunca más”, respondió la madre. “Es una oración supersticiosa de los católicos que adoran ídolos y piensan que María es diosa. Después de todo, Ella es una mujer como cualquier otra. Vamos. toma esta Biblia y léela. Contiene todo lo que debemos de hacer”. A partir de ese día, el pequeño dejó de rezar su Avemaría diaria y dedicó más tiempo a leer la Biblia.
Un día, leyendo el Evangelio, vio el pasaje sobre la Anunciación del Ángel a la Virgen. Lleno de gozo, el chiquillo corrió a su madre y le dijo: “Mamita, encontré el Avemaría en la Biblia que dice: ‘Llena de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre las mujeres’. ¿Por qué la llamas una oración supersticiosa?”. Ella no contestó. En otra ocasión, encontró la escena de la salutación de Isabel a la Virgen María y el hermoso cántico del Magnificat, en el que María anunció: ‘desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones’. Ya no le dijo nada a su madre y comenzó a rezar nuevamente el Avemaría cada día, como solía hacerlo. Sentía placer al decirle esas hermosas palabras a la Madre de Jesús, Nuestro Salvador.
Cuando cumplió catorce años, un día oyó que su familia discutía sobre Nuestra Señora. Todos dijeron que María era una mujer común y corriente. El niño, luego de oír sus razonamientos erróneos, no pudo soportarlo más y, lleno de indignación, los interrumpió diciendo: “María no es como cualquier otro hijo de Adán, manchado de pecado. ¡No! El Ángel la llamó LLENA DE GRACIA Y BENDITA ENTRE LAS MUJERES. María es la Madre de Jesús y en consecuencia, la Madre de Dios. No existe una dignidad más grande a la que pueda aspirar una criatura. El Evangelio dice que todas las generaciones la llamarán bienaventurada, mientras que ustedes tratan de despreciarla y hacerla menos. Su espíritu no es el espíritu del Evangelio ni de la Biblia que proclaman es el fundamento de la religión cristiana".
Fue tan honda la impresión que causaron las palabras del chico en su madre, que muchas veces lloró desconsolada: “¡Oh, Dios, temo que este hijo mío se unirá un día a la religión católica, la religión de los Papas!”. Y en efecto, poco tiempo después hijo se convenció que la religión católica era la única auténtica, la abrazó y se convirtió en uno de sus más ardientes apóstoles.
Unos años después de su conversión, el protagonista de nuestra historia se encontró con su hermana ya casada. Quiso saludarla y abrazarla, pero ella lo rechazó y le dijo indignada: “Tú no tienes idea de cuánto amo yo a mis hijos. Si alguno quisiera hacerse católico, primero le enterraría una daga en su corazón que permitirle abrazar la religión de los Papas”.
Su ira y su temperamento eran tan furiosos como los de San Pablo antes de su conversión. Sin embargo, pronto cambiaría su manera de ser, tal como le ocurrió a San Pablo en su camino a Damasco. Sucedió que uno de sus hijos cayó gravemente enfermo. Los médicos no daban esperanzas para su recuperación. Tan pronto se enteró su hermano, la buscó en el hospital y le habló con cariño, diciéndole: “Querida hermana, tú naturalmente deseas que tu hijo se cure. Muy bien, pues entonces haz lo que te voy a pedir. Sígueme. Recemos juntos un Avemaría y prométele a Dios, que si tu hijo recobra la salud, estudiarás seriamente la doctrina católica. Y que en caso de que llegues a la conclusión que el Catolicismo es la única religión verdadera, tú la abrazarás sin importar los sacrificios que esto te implique.”
Su hermana en principio se mostró reacia, pero como deseaba la recuperación de su hijo, aceptó la propuesta de su hermano y rezó con él un Avemaría. Al día siguiente, su hijo estaba completamente curado. La madre cumplió su promesa y se puso a estudiar la doctrina católica. Después de una intensa preparación, ella recibió el Bautismo en la Iglesia Católica junto con toda su familia. Cuánto le agradeció a su hermano que hubiese sido un apóstol para ella.
Esta historia la relató el Padre Francis Tuckwell en una de sus homilías. “Hermanos”, terminó diciendo, “el niño protestante que se hizo católico y convirtió a su hermana al Catolicismo, dedicó su vida entera al servicio de Dios. Él es el sacerdote que les habla. ¡Cuánto le debo a la Santísima Virgen, Nuestra Señora! También ustedes, mis queridos hermanos, dedíquense por completo a servir a Nuestra Señora y no dejen pasar un solo día sin decir la hermosa oración del Avemaría así como su rosario. Pídanle a Ella que ilumine la mente de los protestantes que están separados de la verdadera Iglesia de Cristo fundada sobre la Roca (Pedro) y contra la cual ‘las puertas del infierno nunca prevalecerán’.”
viernes, 27 de octubre de 2017
LUTERO, POR SUS HEREJÍAS, PERDIÓ LA FE
Enseña Santo Tomás de Aquino:
"El hereje que rechaza un solo artículo de fe no tiene el hábito ni de la fe formada ni de la fe informe. Y la razón de ello está en el hecho de que la especie de cualquier hábito depende de la razón formal del objeto, y si ésta desaparece, desaparece también la especie del hábito. Pues bien, el objeto formal de la fe es la Verdad primera revelada en la Sagrada Escritura y en la enseñanza de la Iglesia. Por eso, quien no se adhiere, como regla infalible y divina, a la enseñanza de la Iglesia, que procede de la Verdad primera revelada en la Sagrada Escritura, no posee el hábito de la fe, sino que retiene las cosas de la fe por otro medio distinto. Como el que tiene en su mente una conclusión sin conocer el medio de demostración, es evidente que no posee la ciencia de esa conclusión, sino tan sólo opinión.
"Ahora bien, es evidente que quien se adhiere a la enseñanza de la Iglesia como regla infalible presta su asentimiento a todo cuanto enseña la Iglesia. De lo contrario, si de las cosas que enseña la Iglesia admite las que quiere y excluye las que no quiere, no asiente a la enseñanza de la Iglesia como regla infalible, sino a su propia voluntad. Así, es del todo evidente que el hereje que de manera pertinaz rechaza un solo artículo no está preparado para seguir en su totalidad la enseñanza de la Iglesia (estaría, en realidad, en error y no sería hereje si no lo rechaza con pertinacia). Es, pues, evidente que el hereje que niega un solo artículo no tiene fe respecto a los demás, sino solamente opinión, que depende de su propia voluntad".
viernes, 6 de octubre de 2017
lunes, 18 de septiembre de 2017
LUTERO, EL GRAN HEREJE

Lutero, gran hereje
La tesis de que la decadencia moral de la Iglesia, bajo los Papas renacentistas, había llegado a un extremo intolerable, y que Lutero encabezó a los «protestantes» contra esta situación, exigiendo una «reforma», es falsa y ningún historiador actual es capaz de sostenerla.
–
Actualidad de Lutero.– El próximo 31 de octubre se cumplirá un nuevo aniversario de las 95 tesis clavadas en 1517 por Lutero en la puerta de la iglesia del palacio de Wittenberg. Son varias las publicaciones recientes sobre Lutero, en las que se le muestra como enamorado de la Biblia y difusor de la misma en el pueblo, reformador de una Iglesia romana corrompida en su tiempo, etc. Parece, pues, oportuno hacer algunas verificaciones.
No fue reformador de costumbres, sino de doctrinas.– La tesis de que la decadencia moral de la Iglesia, bajo los Papas renacentistas, había llegado a un extremo intolerable, y que Lutero encabezó a los «protestantes» contra esta situación, exigiendo una «reforma», es falsa y ningún historiador actual es capaz de sostenerla. Entre otras razones, porque el mismo Lutero desecha esa interpretación de su obra en numerosas declaraciones explícitas. «Yo no impugno las malas costumbres, sino las doctrinas impías». Y años después insiste en ello: «Yo no impugné las inmoralidades y los abusos, sino la sustancia y la doctrina del Papado». «Entre nosotros –confesaba abiertamente–, la vida es mala, como entre los papistas; pero no les acusamos de inmoralidad», sino de errores doctrinales. Efectivamente, «bellum est Luthero cum prava doctrina, cum impiis dogmatis» (Melanchton).
Reformador de la doctrina católica.– Lutero, efectivamente, combatió con todas sus fuerzas contra la doctrina de la Iglesia Católica. Para empezar, arrasó con la Biblia, ya que dejándola a merced de el libre examen, cambió la infalible y única Palabra divina por una variedad innumerable y contradictoria de falibles palabras humanas. Se llevó por delante la sucesión apostólica, el sacerdocio ministerial, los Obispos y sacerdotes, la doctrina de Padres y Concilios. Eliminó la Eucaristía, en cuanto sacrificio de la redención. Destruyó la devoción y el culto a la Santísima Virgen y a los santos, los votos y la vida religiosa, la función benéfica de la ley eclesiástica. Dejó en uno y medio los siete sacramentos. Afirmó, partiendo de la corrupción total del hombre por el pecado original, que «la razón es la grandísima puta del diablo, una puta comida por la sarna y la lepra» (etc., así cinco líneas más). Y por la misma causa, y con igual apasionamiento, negó la libertad del hombre (1525, De servo arbitrio), estimando que «lo más seguro y religioso» sería que el mismo término «libre arbitrio» desapareciera del lenguaje. Como lógica consecuencia, negó también la necesidad de las buenas obras para la salvación. En fin, con sus «respuestas correctas», según escribe un autor de hoy, destruyó prácticamente todo el Cristianismo, destrozando de paso la Cristiandad.
Pensamiento esquizoide.– Une la Iglesia Católica razón y fe, entendiendo la teología como «ratio fide illustrata» (Vaticano I). Une la Biblia con la Tradición y el Magisterio apostólico (Vaticano II, Dei Verbum 10). Une la gracia con la acción libre de la voluntad humana. Et et.
El pensamiento de Lutero, por el contrario, es esquizoide: Vel vel. Considerando que “la razón es la grandísima puta del diablo”, concluye: sola fides. Convencido de que la mente y la conciencia del cristiano están por encima de Padres, Papas y Concilios, dictamina: sola Scriptura. Afirmando que el hombre no es libre, y que no son necesarias las buenas obras para la salvación, declara: sola gratia.
El mayor insultador del Reino.– Lutero escribe que “toda la Iglesia del papa es una Iglesia de putas y hermafroditas”, y que el mismo papa es “un loco furioso, un falsificador de la historia, un mentiroso, un blasfemo”, un cerdo, un burro, etc., y que todos los actos pontificios están “sellados con la mierda del diablo, y escritos con los pedos del asno-papa”. Podrían llenarse innumerables páginas con frases semejantes o peores.
Los teólogos católicos del tiempo de Lutero rechazaron sus tesis, ganándose de su parte los calificativos previsibles. La Facultad de París es “la sinagoga condenada del diablo, la más abominable ramera intelectual que ha vivido bajo el sol”. Y los teólogos de Lovaina, por su parte, son “asnos groseros, puercos malditos, panzas de blasfemias, cochinos epicúreos, herejes e idólatras, caldo maldito del infierno”. No es de extrañar que, pensando así, rechazara Lutero la proposición que le hizo Carlos V en Worms para que discutiera sus doctrinas con los más prestigiosos teólogos católicos. ¿A quién puede interesarle discutir con cerdos endemoniados?
Por lo demás, los insultos de Lutero tenían una extensión universal: las mujeres alemanas, por ejemplo, eran unas «marranas desvergonzadas»; los campesinos y burgueses, «unos ebrios, entregados a todos los vicios»; y de los estudiantes decía que «apenas había de cada mil uno o dos recomendables».
El perfecto hereje.– «Yo, el doctor Lutero, indigno evangelista de nuestro Señor Jesucristo, os aseguro que ni el Emperador romano [...], ni el papa, ni los cardenales, ni los obispos, ni los santurrones, ni los príncipes, ni los caballeros podrán nada contra estos artículos, a pesar del mundo entero y de todos los diablos [...] Soy yo quien lo afirmo, yo, el doctor Martín Lutero, hablando en nombre del Espíritu Santo». «No admito que mi doctrina pueda juzgarla nadie, ni aun los ángeles. Quien no escuche mi doctrina no puede salvarse».
Duro con los pobres, débil con los poderosos.– Con ocasión del levantamiento de los campesinos, que exigían, primero por las buenas y luego por las malas, lo que estimaban que eran sus derechos, escribe Lutero una durísima invectiva Contra las hordas rapaces y homicidas de los campesinos (1525). «Al sedicioso hay que abatirlo, estrangularlo y matarlo privada o públicamente, pues nada hay más venenoso, perjudicial y diabólico que un promotor de sediciones, de igual manera que hay que matar a un perro rabioso, porque, si no acabas con él, acabará él contigo y con todo el país».
Muy suave fue, en cambio, Lutero con los poderosos príncipes alemanes, a fin de ganar su favor. Cuando, por ejemplo, Felipe de Hessen, gran landgrave, casado con Catalina, de la que tenía siete hijos, exigió la aprobación de un matrimonio adicional con una señorita de la nobleza sajona, obtuvo la licencia de Lutero y Melanchton, a condición de que la concesión se mantuviera secreta. Se acudió en este caso de poligamia, consumada en 1540, al precedente de los antiguos Patriarcas judíos.
Espantado de su propia obra.– Los resultados de la predicación de Lutero fueron devastadores en la moral del pueblo, y él mismo lo reconoce. «Desde que la tiranía del papa ha terminado para nosotros, todos desprecian la doctrina pura y saludable. No tenemos ya aspecto de hombres, sino de verdaderos brutos, una especie bestial». De sus seguidores afirmaba que «son siete veces peores que antes. Después de predicar nuestra doctrina, los hombres se entregaron al robo, a la impostura, a la crápula, a la embriaguez y a toda clase de vicios. Expulsamos un demonio [el papado] y vinieron siete peores».
A Zwinglio le escribe espantado: «Le asusta a uno ver cómo donde en un tiempo todo era tranquilidad e imperaba la paz, ahora hay dondequiera sectas y facciones: una abominación que inspira lástima [...] Me veo obligado a confesarlo: mi doctrina ha producido muchos escándalos. Sí; no lo puedo negar; estas cosas frecuentemente me aterran». Y aún preveía desastres mayores. Un día le confiaba a su amigo Melanchton: «¿Cuántos maestros distintos surgirán en el siglo próximo? La confusión llegará al colmo».
Así fue. Y así ha sido en progresión acelerada, hasta llegar a la gran apostasía actual de las antiguas naciones católicas.
martes, 4 de abril de 2017
sábado, 21 de enero de 2017
LA PROTESTANTIZACIÓN EN LA IGLESIA
"Vi también en Alemania a eclesiásticos mundanos y protestantes iluminados manifestar deseos y formar un plan para la fusión de las confesiones religiosas y para la supresión de la autoridad papal.
¡Y este plan tenía, en Roma misma, a sus promotores entre los prelados!" (AA.III.179)
Visiones y Revelaciones de Ana Catalina Emmerich
LA PROTESTANTIZACIÓN EN LA IGLESIA
A continuación señalamos once de los pasos que se han dado en el proceso de intentar la protestantización de la Iglesia. No son los únicos, pero sí de los más importantes. Naturalmente que conforme a la promesa de Cristo, siempre habrá una parte sana de la Iglesia que se conserve verdadera y totalmente católica y rechazará la protestantización que se quiere imponer. Todo indica que la apostasía general anunciada en la Escritura Sagrada se encuentra en un proceso muy avanzado. No obstante todo esto, sabemos por fe que finalmente la Iglesia triunfará.
1.- A seis pastores protestantes se les permitió colaborar con Mons. Aníbal Bugnini (posteriormente acusado de masón y desterrado por lo mismo como diplomático pro-nuncio en Irán) en la elaboración del nuevo rito de la Misa (impuesto en 1969) al que se suprimió la manifestación de aquella teología católica que molestaba a los llamados "hermanos separados" y se creó un nuevo rito que a decir del cardenal Bacci y el cardenal Ottaviani (Prefecto de la Congregación para la doctrina de la Fe) "se aleja de modo impresionante, tanto en conjunto como en detalle, de la teología católica de la Santa Misa tal como fue formulada por la 20ª sesión del Concilio de Trento que, al fijar definitivamente los «cánones» del rito, levantó una barrera infranqueable contra toda herejía que pudiera atentar a la integridad del Misterio" (Ver su Carta a Pablo VI que acompaña la presentación del Breve Examen Crítico de Novus Ordo Missae mismo que analiza y critica teológica y litúrgicamente el rito EN SÍ MISMO -aunque se celebre solemnemente- y prevé los abusos que de él se derivarán).
1.- A seis pastores protestantes se les permitió colaborar con Mons. Aníbal Bugnini (posteriormente acusado de masón y desterrado por lo mismo como diplomático pro-nuncio en Irán) en la elaboración del nuevo rito de la Misa (impuesto en 1969) al que se suprimió la manifestación de aquella teología católica que molestaba a los llamados "hermanos separados" y se creó un nuevo rito que a decir del cardenal Bacci y el cardenal Ottaviani (Prefecto de la Congregación para la doctrina de la Fe) "se aleja de modo impresionante, tanto en conjunto como en detalle, de la teología católica de la Santa Misa tal como fue formulada por la 20ª sesión del Concilio de Trento que, al fijar definitivamente los «cánones» del rito, levantó una barrera infranqueable contra toda herejía que pudiera atentar a la integridad del Misterio" (Ver su Carta a Pablo VI que acompaña la presentación del Breve Examen Crítico de Novus Ordo Missae mismo que analiza y critica teológica y litúrgicamente el rito EN SÍ MISMO -aunque se celebre solemnemente- y prevé los abusos que de él se derivarán).
2.- Luego de lo anterior, varios pastores protestantes declararon poder "celebrar" su Cena con el mismo rito de la nueva Misa al desaparecer los obstáculos teológicos que ese rito secular (la Misa Tradicional) presentaba contra sus herejías. Mons. Bugnini reconoce que la reforma litúrgica se realizó con una intención "ecuménica" para agradar a los protestantes.
3.- A partir de noviembre de 1969 se prohíbe (contra todo Derecho, pues nunca fue abolida) EN LA PRÁCTICA la celebración de la Misa Tradicional con pueblo y se persigue, se acosa y/o sanciona a quienes la ofician.
4.- En la últimas décadas, contraviniendo la doctrina tradicional así como las disposiciones de Pío XI que la recuerdan (encíclica Mortalium Animos), se realizan múltiples actos ecuménicos como los efectuados en Asís.
5.- Se extiende por la Iglesia el gravísimo error de que las sectas protestantes son también caminos de salvación y que dizque conforman (junto con los ortodoxos y católicos) la Iglesia de Cristo, desconociendo así la verdad dogmática (que siempre predicó la Iglesia) que señala que la única Iglesia de Cristo es la Católica y ésta constituye el único y verdadero camino de salvación.
6.- Hasta 2007, luego de tres pontificados, Benedicto XVI reconoce que el rito tradicional de la Misa nunca fue abolido y que cualquier sacerdote tiene derecho de emplearlo. No obstante, muchos obispos -contra todo Derecho- siguen evitándolo en sus diócesis y excluyendo a quienes intentan oficiarlo.
7.- En octubre de 2016 una estatua de Lutero preside la audiencia papal. Ahí mismo un grupo de protestantes entrega un lujoso libro con las tesis de Lutero al papa Francisco que lo recibe sonriente y muy agradecido.
8.- Días después, Francisco acude a Suecia a homenajear a Lutero y a conmemorar -con los luteranos- la (mal llamada) Reforma protestante. Se refiere al heresiarca blasfemo con estas palabras en la catedral luterana de Lund: "Lutero encontró a ese Dios misericordioso en la Buen Nueva de Jesucristo" (31-X-16). Ahí mismo firma una Declaración que dice: "Estamos agradecidos profundamente por los dones espirituales y teológicos recibidos a través de la Reforma (luterana)".
9.- En la víspera de la fiesta de la Epifanía del Señor, el Pontificio Consejo para la Unión de los Cristianos, emitió un documento acerca de las nuevas relaciones entre católicos y luteranos. Allí nos enteramos que “Separando lo que es polémico de las cosas buenas de la Reforma, los católicos ahora son capaces de prestar sus oídos a los desafíos de Lutero para la Iglesia de hoy, reconociéndole como un «testigo del evangelio»”.
10.- En enero de 2017 Francisco declara que -según él- la intención de Martín Lutero, hace quinientos años, “era la de renovar la Iglesia, no de dividirla” y que “al mismo tiempo tenemos vivo en el corazón el arrepentimiento (SIC) sincero por nuestras culpas (SIC)” (Ver AQUÍ). Y felicitó al cardenal Kurt Koch (ver video abajo), presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, por su artículo en L’Osservatore Romano, donde señaló: "(Lutero) tenía en mente la renovación de toda la cristiandad en el espíritu del Evangelio... en el Concilio Vaticano Segundo, Martín Lutero habría “encontrado su propio concilio”". Koch, cuando hablaba como católico, dijo en 2012 que la Iglesia no celebraría en 2017 el cisma de Lutero porque la Iglesia "no celebra un pecado".
11.- La Santa Sede anuncia que elaborará un timbre postal con la figura del heresiarca para conmemorar los 500 años de su cisma (al que indebidamente llama "Reforma"). Seguramente veremos acelerarse este proceso de protestantización en 2017 con motivo de esta "conmemoración". Se rumora que si ya se abrió la puerta al sacrilegio para que -en ciertos casos- los divorciados en nueva unión adulterina comulguen, la misma puerta se abrirá sacrílegamente también a los protestantes sin que se conviertan.
Se habla mucho de "misericordia", pero ya se iniciaron las sanciones y amenazas a quienes se oponen al sacrilegio y a la protestantización de la Iglesia. De hecho, la comunión a los divorciados en amasiato es un paso significativo en la misma y una homologación a las costumbres protestantes. Así, el pasado 16 de enero, el obispo de Pereira, Colombia, Monseñor Rigoberto Corredor, ha suspendido a divinis al sacerdote Luis Carlos Uribe Medina por rechazar la pastoral heterodoxa derivada de "Amoris Laetitia" (exhortación cuyas tesis ya estaban escritas desde hace 10 años por el cura argentino Víctor Manuel Fernández, amiguísimo del entonces cardenal Bergoglio y que se transcribieron después de realizar dos inútiles y onerosos sínodos, siendo que las tesis ya estaban predeterminadas). Por su parte, el obispo Mario Grech, de la diócesis de Gozo, Malta, está diciendo que despojará a todos los sacerdotes de sus facultades sacerdotales si no siguen sus nuevas directrices (éstas dicen: "Si ... una persona separada o divorciada que vive en una nueva relación puede ... reconocer y creer que él o ella está en paz con Dios, no puede ser excluido de la participación en los sacramentos de la Reconciliación y de la Eucaristía"), las cuales contradicen la doctrina dogmática e inmutable de la Iglesia y la disciplina inamovible íntimamente derivada de la misma, establecida en el canon 915 de Código de Derecho Canónico, el cual ordena que "No deben ser admitidos a la Sagrada Comunión los que obstinadamente persistan en un manifiesto pecado grave". Este juicio se basa en la situación objetiva de la pareja, llamada fuero externo, y es completamente independiente de su sentimiento subjetivo de culpa, que es parte de lo que se llama el fuero interno.
Como puede observarse, la persecución y las sanciones canónicas inválidas se pretenden aplicar nuevamente, como cuando injustamente se realizó el mismo proceso con quienes defendían la Misa tradicional y perseveraron en oficiar un rito que permanecía vigente (decretado a perpetuidad por san Pío V), como muchos años después reconocería Benedicto XVI.
El proceso de protestantización está acelerándose progresivamente, de hecho en la Congregación para la Doctrina de la Fe y en la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, aún conservando a sus titulares, se han despedido -el año pasado (2016)- aquellos elementos que se oponían a este proceso. Lo mismo ocurrió con el cardenal Burke por objetar en los sínodos que se otorgara sacrílegamente la Eucaristía a los divorciados en amasiato. Por ello fue dado de baja como Prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica y desterrado de Roma como patrono de la Soberana Orden de Malta a la que también la Santa Sede amenaza con intervenir como lo hicieron con los Franciscanos de la Inmaculada que se habían vuelto "demasiado" tradicionales.
Todo apunta al inicio de la gran apostasía. Agradézcanle quienes se dan cuenta de ello y pidan mucho a Dios la gracia de permanecer fieles hasta el final, pues durante este proceso será cuantioso el número que irá desertando y, aborreciendo lo que creían, hasta imaginarán hacerlo en nombre de Dios. Muchos fieles y clérigos ya se han hecho modernistas y se han protestantizado (en mayor o menor grado) sin siquiera advertirlo, pues cuando alguien vive inmerso entre malos olores, si ya lleva tiempo, ni los nota. Ese proceso será gradual e inadvertido -lo es ya para muchos- como el de la rana que muere hervida por haberse calentado poco a poco el agua en la que se encontraba. La Escritura profetiza que esta apostasía será universal. Es decir, solo unos cuantos conservarán la fe y la fidelidad a la Iglesia Católica. Será una verdadera gracia de Dios y un efecto de sus oraciones y de su férrea y buena voluntad, pues deberán vencer mil tentaciones (entre ellas: la presión social, la soberbia intelectual, el juicio propio, la rebelión a Dios con pretexo de la obediencia a la autoridad -que es el golpe maestro de Satanás-, el cansancio en la lucha, etc.) que el Maligno les pondrá para desviarlos. Estemos alertas y oremos mucho para conservar esa fe íntegra y defender la catolicidad.
Tengamos siempre presente la advertencia de san Pablo: "Pero si aun nosotros mismos o un ángel del cielo, os predicase un evangelio contrario al que les hemos anunciado, sea ANATEMA" Galatas 1:8
Ven, Señor Jesús.
COMENTARIO AL VIDEO: La Verdad y el error no están en paridad para "redescubrir" nada. La Iglesia Católica posee íntegro el Evangelio, es la herejía la que debe dejar de serlo para volverse realmente a Cristo y descubrirlo íntegramente. No hacerles ver esto a los errados herejes es contrario gravemente a la caridad que debe velar por la salvación de sus almas. La misión de la Iglesia es ésa: salvar almas y hacerles ver, con caridad, a los errados sus yerros y predicarles la Verdad inmutable que tiene como depósito divino, atrayéndolos a la verdadera y única Iglesia de Cristo: la Católica fundada por N.S. Jesucristo sobre la roca de Pedro. La orden de Cristo fue: "Id por todo el mundo, y predicad el evangelio A TODA CRIATURA. El que crea y se bautice, se salvará; mas el que no crea, se condenará." (Mc. 16: 15-16). Pero ahora, contrariando esto, en nombre del falso ecumenismo se dice que todo proselitismo está proscrito.
10.- En enero de 2017 Francisco declara que -según él- la intención de Martín Lutero, hace quinientos años, “era la de renovar la Iglesia, no de dividirla” y que “al mismo tiempo tenemos vivo en el corazón el arrepentimiento (SIC) sincero por nuestras culpas (SIC)” (Ver AQUÍ). Y felicitó al cardenal Kurt Koch (ver video abajo), presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, por su artículo en L’Osservatore Romano, donde señaló: "(Lutero) tenía en mente la renovación de toda la cristiandad en el espíritu del Evangelio... en el Concilio Vaticano Segundo, Martín Lutero habría “encontrado su propio concilio”". Koch, cuando hablaba como católico, dijo en 2012 que la Iglesia no celebraría en 2017 el cisma de Lutero porque la Iglesia "no celebra un pecado".
11.- La Santa Sede anuncia que elaborará un timbre postal con la figura del heresiarca para conmemorar los 500 años de su cisma (al que indebidamente llama "Reforma"). Seguramente veremos acelerarse este proceso de protestantización en 2017 con motivo de esta "conmemoración". Se rumora que si ya se abrió la puerta al sacrilegio para que -en ciertos casos- los divorciados en nueva unión adulterina comulguen, la misma puerta se abrirá sacrílegamente también a los protestantes sin que se conviertan.
Se habla mucho de "misericordia", pero ya se iniciaron las sanciones y amenazas a quienes se oponen al sacrilegio y a la protestantización de la Iglesia. De hecho, la comunión a los divorciados en amasiato es un paso significativo en la misma y una homologación a las costumbres protestantes. Así, el pasado 16 de enero, el obispo de Pereira, Colombia, Monseñor Rigoberto Corredor, ha suspendido a divinis al sacerdote Luis Carlos Uribe Medina por rechazar la pastoral heterodoxa derivada de "Amoris Laetitia" (exhortación cuyas tesis ya estaban escritas desde hace 10 años por el cura argentino Víctor Manuel Fernández, amiguísimo del entonces cardenal Bergoglio y que se transcribieron después de realizar dos inútiles y onerosos sínodos, siendo que las tesis ya estaban predeterminadas). Por su parte, el obispo Mario Grech, de la diócesis de Gozo, Malta, está diciendo que despojará a todos los sacerdotes de sus facultades sacerdotales si no siguen sus nuevas directrices (éstas dicen: "Si ... una persona separada o divorciada que vive en una nueva relación puede ... reconocer y creer que él o ella está en paz con Dios, no puede ser excluido de la participación en los sacramentos de la Reconciliación y de la Eucaristía"), las cuales contradicen la doctrina dogmática e inmutable de la Iglesia y la disciplina inamovible íntimamente derivada de la misma, establecida en el canon 915 de Código de Derecho Canónico, el cual ordena que "No deben ser admitidos a la Sagrada Comunión los que obstinadamente persistan en un manifiesto pecado grave". Este juicio se basa en la situación objetiva de la pareja, llamada fuero externo, y es completamente independiente de su sentimiento subjetivo de culpa, que es parte de lo que se llama el fuero interno.
Como puede observarse, la persecución y las sanciones canónicas inválidas se pretenden aplicar nuevamente, como cuando injustamente se realizó el mismo proceso con quienes defendían la Misa tradicional y perseveraron en oficiar un rito que permanecía vigente (decretado a perpetuidad por san Pío V), como muchos años después reconocería Benedicto XVI.
El proceso de protestantización está acelerándose progresivamente, de hecho en la Congregación para la Doctrina de la Fe y en la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, aún conservando a sus titulares, se han despedido -el año pasado (2016)- aquellos elementos que se oponían a este proceso. Lo mismo ocurrió con el cardenal Burke por objetar en los sínodos que se otorgara sacrílegamente la Eucaristía a los divorciados en amasiato. Por ello fue dado de baja como Prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica y desterrado de Roma como patrono de la Soberana Orden de Malta a la que también la Santa Sede amenaza con intervenir como lo hicieron con los Franciscanos de la Inmaculada que se habían vuelto "demasiado" tradicionales.
Todo apunta al inicio de la gran apostasía. Agradézcanle quienes se dan cuenta de ello y pidan mucho a Dios la gracia de permanecer fieles hasta el final, pues durante este proceso será cuantioso el número que irá desertando y, aborreciendo lo que creían, hasta imaginarán hacerlo en nombre de Dios. Muchos fieles y clérigos ya se han hecho modernistas y se han protestantizado (en mayor o menor grado) sin siquiera advertirlo, pues cuando alguien vive inmerso entre malos olores, si ya lleva tiempo, ni los nota. Ese proceso será gradual e inadvertido -lo es ya para muchos- como el de la rana que muere hervida por haberse calentado poco a poco el agua en la que se encontraba. La Escritura profetiza que esta apostasía será universal. Es decir, solo unos cuantos conservarán la fe y la fidelidad a la Iglesia Católica. Será una verdadera gracia de Dios y un efecto de sus oraciones y de su férrea y buena voluntad, pues deberán vencer mil tentaciones (entre ellas: la presión social, la soberbia intelectual, el juicio propio, la rebelión a Dios con pretexo de la obediencia a la autoridad -que es el golpe maestro de Satanás-, el cansancio en la lucha, etc.) que el Maligno les pondrá para desviarlos. Estemos alertas y oremos mucho para conservar esa fe íntegra y defender la catolicidad.
Tengamos siempre presente la advertencia de san Pablo: "Pero si aun nosotros mismos o un ángel del cielo, os predicase un evangelio contrario al que les hemos anunciado, sea ANATEMA" Galatas 1:8
Ven, Señor Jesús.
COMENTARIO AL VIDEO: La Verdad y el error no están en paridad para "redescubrir" nada. La Iglesia Católica posee íntegro el Evangelio, es la herejía la que debe dejar de serlo para volverse realmente a Cristo y descubrirlo íntegramente. No hacerles ver esto a los errados herejes es contrario gravemente a la caridad que debe velar por la salvación de sus almas. La misión de la Iglesia es ésa: salvar almas y hacerles ver, con caridad, a los errados sus yerros y predicarles la Verdad inmutable que tiene como depósito divino, atrayéndolos a la verdadera y única Iglesia de Cristo: la Católica fundada por N.S. Jesucristo sobre la roca de Pedro. La orden de Cristo fue: "Id por todo el mundo, y predicad el evangelio A TODA CRIATURA. El que crea y se bautice, se salvará; mas el que no crea, se condenará." (Mc. 16: 15-16). Pero ahora, contrariando esto, en nombre del falso ecumenismo se dice que todo proselitismo está proscrito.
miércoles, 21 de diciembre de 2016
LUTERO, CORRUPTOR DEL DERECHO Y LA POLÍTICA
Columna de Juan Manuel de Prada para ABC (España), 5 de Noviembre de 2016
LA VERDAD SOBRE LUTERO
Quinientos años después de la protesta de Lutero, uno puede hacerse el sueco, para obtener el aplauso del mundo, o bien puede atreverse a analizar con rigor intelectual lo que con aquel acontecimiento se sustanció. Esta segunda actitud, que en un mundo donde lo que mola es hacerse el sueco causa escándalo, es la que nos propone el excelente volumen “Consecuencias político-jurídicas del protestantismo” (Ediciones Marcial Pons), al cuidado del profesor Miguel Ayuso, en el que un selecto grupo de juristas procuran al lector consciente una serie de aproximaciones al pensamiento de Lutero y señalan las lacras políticas que en él tienen su origen. Celebrar el centenario de la protesta luterana es como si el sifilítico celebrase el día en que contrajo la sífilis.
Habría que empezar señalando, como hace el profesor Juan Fernando Segovia en una de las aportaciones más enjundiosas del libro, que al afirmar la salvación por la sola fe Lutero niega toda autoridad a la Iglesia, así como su papel mediador entre el creyente y Dios y la eficacia de los sacramentos. La Iglesia, para Lutero, es una organización opresora; y el Papado, la sede del Anticristo. Pero el libro que recomendamos hoy es valioso sobre todo porque nos desvela cómo las nociones teológicas oscurantistas de Lutero (depravación de la naturaleza humana, negación del libre albedrío, etcétera) corrompen y destruyen las instituciones políticas y sociales. Si el hombre es malo por naturaleza y su razón está corrompida, el poder se tendrá que erigir en puro ejercicio de la fuerza que reprima sus tendencias malignas. Así, ante la revuelta campesina de 1525, Lutero puede celebrar que se alce “la espada vengadora” contra los príncipes; y cuando los campesinos son derrotados puede solicitar tan pichi a los príncipes: “Perseguidlos y matadlos como a perros rabiosos. Dios os lo premiará”. Pues un poder civil entendido al modo luterano puede (¡viva la alternancia!) cambiar de titular como de chaqueta. Por otro lado, como nos recuerda José Luis Widow en otro pasaje del libro, establecida la premisa desquiciada de que la naturaleza humana está por completo corrompida, Lutero piensa lógicamente que la razón es “ciega, sorda, necia, impía y sacrílega”; de tal modo que está negada para querer el bien, incapacitada para el juicio moral. De ahí que Lutero pudiera recomendar a uno de los príncipes a los que adulaba que “pecase fuertemente”, aduciendo que su mera fe bastaría para salvarlo. La justificación por la sola fe conduce inevitablemente a la emancipación de la conciencia del juicio moral sobre nuestras acciones; y así se entroniza el puro subjetivismo, hasta que la tendencia natural al desorden exija la intervención de una ley humana que se imponga como ejercicio de poder. Pero, como señala el profesor Segovia, al afirmar la absoluta corrupción de la naturaleza humana, Lutero niega el valor de la ley: pues al mandar realizar tal o cual obra, la ley no hace sino (en palabras de Lutero) “poner de manifiesto la enfermedad, el pecado, la maldad” del hombre, a quien inevitablemente “asalta la tristeza, se siente afligido, hasta cae en la desesperación”. Que es, en efecto, la estación última del hombre concebido al modo luterano.
En “Consecuencias jurídico-políticas del protestantismo” se desgranan otras calamidades que tienen su origen en el pensamiento de Lutero, como la reducción de lo político a lo estatal, el nacionalismo, el capitalismo desembridado o la instauración de una libertad que no se orienta por la razón, sino por una “autodeterminación” cuyo único límite es no hacer daño a terceros (límite que, por supuesto, se acaba infringiendo, cuando tal daño beneficia al titular del poder). Así hasta desvelar la verdad sobre Lutero que otros prefieren ignorar, haciéndose los suecos.
lunes, 21 de noviembre de 2016
LA MUERTE DE LUTERO
¿Cómo murió Lutero?
La versión oficial protestante narra que el mayor artífice de la ruptura cristiana falleció de muerte natural, el 15 de febrero de 1546, luego de un viaje a Eisleben y padeciendo una angina en el pecho; ¿fue realmente así?
Un estudioso alemán contemporáneo, Dietrich Emme, ofrece una versión muy diferente en una revisión de los hechos. En su “Martin Luther, Seine Jugend und Studienzeit 1483-1505. Eine dokumentarische Darstelleng”[1] (“Martín Lutero: La juventud y los años de estudio desde 1483 al 1505. Bonn 1983”) señala que Lutero se suicidó; pero no es el único en señalarlo.
Asimismo, un psicoanalista freudiano, M. Roland Dalbiez,en su estudio sobre “La angustia de Lutero”[2],le atribuye «…una neurosis de angustia gravísima, tan grave que uno puede preguntarse si no ha sido debida a un estado-límite en la frontera entre la neurosis, por una parte, y el “raptus suicida”, por otra, un automatismo teleológico anti-suicida»[3].
Sí; Lutero tuvo tendencias suicidas, como puede corroborarse en sus mismas “Tischreden” (“Charlas de sobremesa”) donde se reporta, entre otras, una de sus conversaciones con el pastor Güben, Leonhard Beyer, ocurrida en el año 1551:
«Nos dijo que, cuando estaba prisionero, el diablo lo había malvadamente atormentado y que había reído de todo corazón cuando él (Lutero) tomó en su mano un cuchillo, diciéndole: “¡Ve adelante! ¡Suicídate!” (…). Esto me ha ocurrido muy a menudo, tanto como para ponerme en la mano un cuchillo… y que pensamientos malvados me venían a la mente de tal modo, de manera de no poder ya rezar»[4].
Algo análogo narra en 1606 el franciscano Heinrich Sedulius, en su “Preaescriptiones adversus haereses” al traer a colación el valioso testimonio de Ambrosio Kudtfeld, un testigo y hombre de confianza del “reformador” quien, lejos de narrar una muerte a causa de una angina, dice:
«Martín Lutero, la noche antes de su muerte, se dejó vencer por su habitual intemperancia y en tal exceso que fuimos obligados a llevarlo, completamente alcoholizado, y colocarlo en su lecho. Luego, nos retiramos a nuestra cámara, ¡sin presentir nada desagradable! A la mañana siguiente, volvimos junto a nuestro señor para ayudarlo a vestirse, como de costumbre. Entonces – ¡oh, qué dolor! – ¡vimos a nuestro señor Martín colgando del lecho y estrangulado miserablemente! Tenía la boca torcida, la parte derecha del rostro negra, el cuello rojo y deforme»[5].
Efectivamente en aquella época se usaban camas elevadas, sostenidas por columnas.
«Frente a este horrendo espectáculo, ¡fuimos presos de un gran temor! ¡Corrimos, sin retardo, a los príncipes, sus convidados de la víspera, a anunciarles el execrable fin de Lutero! Ellos, llenos de terror como nosotros, nos comprometieron en seguida, con mil promesas y los más solemnes juramentos, a observar, respecto de aquel suceso, un silencio eterno, y que nada trascendiera. Luego, nos ordenaron quitar del cabezal el horrible cadáver de Lutero, ponerlo sobre su lecho y divulgar, después, entre el pueblo, que el “maestro Lutero” ¡había abandonado de improviso esta vida»[6].
El mismo Maritain señala que el doctor De Coster, quien examinó a Lutero, explica que la boca del difunto se encontraba torcida con el rostro negro y con su cuello rojo y deforme[7].
También el sacerdote oratoriano Bozio, en su libro “De Signis Ecclesiae”, publicado en 1592[8], señala que un doméstico del reformador indicó que su señor fue encontrado ahorcado de las columnas de su lecho; lo mismo dice el Dr. Géorges Claudin[9].
Como bien señala el P. Villa, al parecer “Lutero, entonces, no murió de muerte natural, como se ha escrito falsamente en todos los libros de historia del protestantismo, sino que murió suicida, en su mismo lecho, después de una esplendorosa cena en la cual, como de costumbre, ¡había bebido desmesuradamente y se había saciado de comida fuera de todo límite!”[10].
Él, quien había despotricado contra la Iglesia, el Papado y la doctrina católica, paradójicamente ese 15 de febrero de 1546, fiesta de la Cátedra de San Pedro, abandonaba voluntariamente su vida mortal a las tres de la mañana, la anti–hora de la redención que nos trajo Nuestro Señor Jesucristo en el calvario.
Es triste: pero así acaban los que mal andan…
Que no te la cuenten…
P. Javier Olivera Ravasi
Un estudioso alemán contemporáneo, Dietrich Emme, ofrece una versión muy diferente en una revisión de los hechos. En su “Martin Luther, Seine Jugend und Studienzeit 1483-1505. Eine dokumentarische Darstelleng”[1] (“Martín Lutero: La juventud y los años de estudio desde 1483 al 1505. Bonn 1983”) señala que Lutero se suicidó; pero no es el único en señalarlo.
Asimismo, un psicoanalista freudiano, M. Roland Dalbiez,en su estudio sobre “La angustia de Lutero”[2],le atribuye «…una neurosis de angustia gravísima, tan grave que uno puede preguntarse si no ha sido debida a un estado-límite en la frontera entre la neurosis, por una parte, y el “raptus suicida”, por otra, un automatismo teleológico anti-suicida»[3].
Sí; Lutero tuvo tendencias suicidas, como puede corroborarse en sus mismas “Tischreden” (“Charlas de sobremesa”) donde se reporta, entre otras, una de sus conversaciones con el pastor Güben, Leonhard Beyer, ocurrida en el año 1551:
«Nos dijo que, cuando estaba prisionero, el diablo lo había malvadamente atormentado y que había reído de todo corazón cuando él (Lutero) tomó en su mano un cuchillo, diciéndole: “¡Ve adelante! ¡Suicídate!” (…). Esto me ha ocurrido muy a menudo, tanto como para ponerme en la mano un cuchillo… y que pensamientos malvados me venían a la mente de tal modo, de manera de no poder ya rezar»[4].
Algo análogo narra en 1606 el franciscano Heinrich Sedulius, en su “Preaescriptiones adversus haereses” al traer a colación el valioso testimonio de Ambrosio Kudtfeld, un testigo y hombre de confianza del “reformador” quien, lejos de narrar una muerte a causa de una angina, dice:
«Martín Lutero, la noche antes de su muerte, se dejó vencer por su habitual intemperancia y en tal exceso que fuimos obligados a llevarlo, completamente alcoholizado, y colocarlo en su lecho. Luego, nos retiramos a nuestra cámara, ¡sin presentir nada desagradable! A la mañana siguiente, volvimos junto a nuestro señor para ayudarlo a vestirse, como de costumbre. Entonces – ¡oh, qué dolor! – ¡vimos a nuestro señor Martín colgando del lecho y estrangulado miserablemente! Tenía la boca torcida, la parte derecha del rostro negra, el cuello rojo y deforme»[5].
Efectivamente en aquella época se usaban camas elevadas, sostenidas por columnas.
«Frente a este horrendo espectáculo, ¡fuimos presos de un gran temor! ¡Corrimos, sin retardo, a los príncipes, sus convidados de la víspera, a anunciarles el execrable fin de Lutero! Ellos, llenos de terror como nosotros, nos comprometieron en seguida, con mil promesas y los más solemnes juramentos, a observar, respecto de aquel suceso, un silencio eterno, y que nada trascendiera. Luego, nos ordenaron quitar del cabezal el horrible cadáver de Lutero, ponerlo sobre su lecho y divulgar, después, entre el pueblo, que el “maestro Lutero” ¡había abandonado de improviso esta vida»[6].
El mismo Maritain señala que el doctor De Coster, quien examinó a Lutero, explica que la boca del difunto se encontraba torcida con el rostro negro y con su cuello rojo y deforme[7].
También el sacerdote oratoriano Bozio, en su libro “De Signis Ecclesiae”, publicado en 1592[8], señala que un doméstico del reformador indicó que su señor fue encontrado ahorcado de las columnas de su lecho; lo mismo dice el Dr. Géorges Claudin[9].
Como bien señala el P. Villa, al parecer “Lutero, entonces, no murió de muerte natural, como se ha escrito falsamente en todos los libros de historia del protestantismo, sino que murió suicida, en su mismo lecho, después de una esplendorosa cena en la cual, como de costumbre, ¡había bebido desmesuradamente y se había saciado de comida fuera de todo límite!”[10].
Él, quien había despotricado contra la Iglesia, el Papado y la doctrina católica, paradójicamente ese 15 de febrero de 1546, fiesta de la Cátedra de San Pedro, abandonaba voluntariamente su vida mortal a las tres de la mañana, la anti–hora de la redención que nos trajo Nuestro Señor Jesucristo en el calvario.
Es triste: pero así acaban los que mal andan…
Que no te la cuenten…
P. Javier Olivera Ravasi
1] Vale la pena decir que los dos historiadores más competentes en Alemania acerca de la vida de Lutero, el Dr. Theobald Beer y el Prof. Remigius Baumer, han corroborado tanto el material, como los documentos citados por Emme.
[2] Roland Dalbiez, L’angoisse de Luther, Tequi, Paris 1974.
[3] Luigi Villa, Martín Lutero. Homicida y suicida, Civiltà, Brescia s/f, 5 (http://www.chiesaviva.com/lutero%20omicida%20e%20suicida/lutero%20homicida%20y%20suicida.pdf), 8.
[4] Luigi Villa, op. cit., 12-13.
[5] Ibídem, 16. El texto en latín puede verse en Heinrici Seduli ex Ordine Minorum, Praescriptiones adversus haereses, Officina Plantiniana, Amberes 1606, 257 pp. (online, aquí: http://bajarlibros.co/libro/f.-heinrici-seduli-ex-ordine-minorum-praescriptiones-adversus-haereses/bwjIJTfTtzjt2o2G/).
[6] Ibídem. Es interesante coincidencia, Maritain cuenta en su libro Tres reformadores, que muchos amigos, compañeros y primeros discípulos de Lutero también acabaron suicidándose.
[7] El dato que trae Maritain se encuentra en la edición francesa; no en la castellana.
[8] Tomás Bozio, De signis Ecclesiae Dei, Pedro Landry, Lyon 1593-1594, 3 vols.
[9] Géorges Claudin, La mort de Luther, Noisy-Le-Sec, Paris 1900, 99 (puede consultarse aquí: http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k9323938.r=).
[10] Luigi Villa, op. cit., 17.
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