Mostrando entradas con la etiqueta opinión de otros blogs. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta opinión de otros blogs. Mostrar todas las entradas

miércoles, 26 de abril de 2023

UN CONSERVADOR ES UN MODERNISTA ("PROGRESISTA") QUE CAMINA MÁS DESPACIO


Por el Padre Ildefonso De Asís

Aludo al gran escritor Chesterton, anglicano que se convirtió al catolicismo, fallecido en 1935 y con una increíble visión de futuro en sus obras literarias en las que, con gran ingenio y capacidad analítica, nos adelanta a inicios del siglo XX lo que ya es trágica realidad en el siglo XXI. Su libro titulado “¿Porqué soy católico?” es una obra magistral que se aconseja leer sin prisa y sin pausa. Extraigo de la citada obra tres ideas que merece la pena advertir:

“Un conservador es un progresista que camina más despacio hacia los mismos objetivos”. Esta frase puede aplicarse igualmente a la política como a la teología. En España, por poner un ejemplo evidente, los dos principales partidos políticos han sido y son calificados como progresista (PSOE) y conservador (PP). Cuando gobiernan los primeros llevan su agenda ideológica marxista a sus máximos efectos legales y de imposición cultural. Cuando gobiernan los segundos manifiestan, en principio, su formal oposición a esas leyes para en seguida ir aceptándolas, manteniéndolas y atacando con furia a los que, sencillamente, les recuerdan su programa electoral.

El caso del aborto legal en España es una demostración contundente (con mayoría absoluta el PP mantuvo la ley genocida). Si vamos a la teología constatamos el símil que se hace más firme cuando más tiempo pasa desde el concilio Vaticano II. La jerarquía eclesiástica progre va, gradualmente, aniquilando la tradición en todo ámbito (liturgia, sacramentos, pastoral, catequesis, enseñanza…etc) y los llamados movimientos “conservadores” (que no es necesario nombrar) se oponen, sí, en un principio, a los cambios destructores pero poco a poco los van aceptando aunque la doctrina no cambie (pero si la praxis) y quede reducida a documento de vitrina cuyo cristal es transparente pero nunca se abre para conocerlo y, menos aún, enseñarlo. Los conservadores son, en verdad, progres de “fondo” aunque no sean de “velocidad”.

“Un conservador admite los errores pero no está dispuesto a corregirlos”. Lo vemos de continuo en nuestra Iglesia. Percibimos los lamentos de tantos conservadores sobre las “batallas perdidas” pero, oh sorpresa!!!, fruncen el ceño si desde la tradición se les anima a corregirlos. No deja de ser una esquizofrenia digna de estudio por su originalidad. Lamentos por la poca importancia que se da a la presencia real de Cristo en la Eucaristía, pero resistencia a poner reclinatorios en el templo, a centrar el sagrario, a predicar la necesidad de confesarse para comulgar, a revisar el horror de la praxis en las primeras comuniones…etc; lamentos por los abusos litúrgicos, pero ningún apoyo a la Misa tradicional y/o a tomar medidas que impidan esos abusos. Lamentos por la pérdida de sentido de pecado, pero oposición tremenda a usar lenguaje claro sobre el pecado, el infierno, la responsabilidad moral. Son varios ejemplos.

“Un conservador tiene una misión clara: impedir la tradición”. Habría bastantes ejemplos al respecto pero es así de contundente. Dios nos guarde de los progres, si, pero más nos guarde y defienda de los conservadores. Para los progres, desde su ideología “poliédrica” de la verdad, los católicos tradicionales somos un sector de la Iglesia con una “sensibilidad” que debe tener su sitio, aunque sea sitio calificado de “retrógrados” o creyentes no adaptados a los tiempos. Para los conservadores, en su afán de pastelear siempre con los progres y de conseguir su “aprobación” desde la “superioridad moral” que supuestamente tienen los mismos progres, se enfrentan a la tradición como si fuera el mayor enemigo.

Por tanto debemos concluir que la dialéctica “progre/conservador” de la Iglesia es realmente una farsa de gestos formales, y poco o nada más. La tradición católica es la que sabe asumir en unidad lo antiguo y lo sanamente nuevo; al frente tenemos al progre que solo quiere asumir la novedad complaciente con el mundo, y al conservador que, sin formación y acomplejado, teme a esas novedades pero a la vez cree que si no las va aceptando, poco a poco, dejará de conservar (nunca mejor dicho) su estatus y posición en la Iglesia. 

Fuente: Adelante la Fe.


miércoles, 27 de octubre de 2021

EL VISIONARIO DE SUEÑOS QUE PREDICA LA APOSTASÍA

"Si nosotros mismos o un ángel del cielo os predica un evangelio distinto, sea anatema": San Pablo.

EL VISIONARIO DE SUEÑOS QUE PREDICA LA APOSTASÍA


Que nada ni nadie nos aparte de la senda de fidelidad al Señor. Que ningún inicuo disfrazado de siervo del Altísimo marque nuestro camino.

"Esmeraos en poner por obra todas estas cosas que yo os prescribo. No les añadirás ni quitarás nada. Si entre vosotros surgiese un profeta, o un visionario de sueños, y te diera señal o prodigio, y, aun en el caso de que se cumpliera esa señal o prodigio que te había anunciado, dijera “vamos en pos de dioses ajenos -que no conoces-, y sirvámosles", no escucharás las palabras de ese profeta o vidente de sueños. Es que el Señor, vuestro Dios, os está probando para conocer si realmente lo amáis con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma. Seguiréis al Señor, vuestro Dios, le temeréis, obedeceréis sus preceptos, escucharéis su voz, le rendiréis culto y viviréis unidos a Él.

Y ese profeta o visionario de sueños deberá morir por haber predicado la apostasía contra el Señor, vuestro Dios, que os sacó del país de Egipto y te libró de la casa de la esclavitud, por querer apartarte del camino que te mandó seguir el Señor, tu Dios. Así quitarás el mal de en medio de ti."

Deut 13,1-6

No hay nada que añadir a la Revelación de Dios. No hay misericordia mayor que se nos conceda  la gracia de vivir cumpliendo sus mandamientos. No escuchemos los cantos de sirena de los farsantes que adulteran la fe de nuestros padres. Matemos en nuestra alma a aquellos que nos ofrecen seguir a otros dioses, que nos predican una apostasía que agrada al mundo y nos pone al borde del abismo de la condenación.

No llamemos sueño a la pesadilla de la indifelidad a Cristo. No llamemos sueño a la pesadilla de la adaptación del Evangelio a la deriva del mundo. No llamemos sueño a la pesadilla de llamar bien al mal. No llamemos sueño a la pesadilla y la farsa de creer que está en nuestras manos hacer un mundo mejor siguiendo las indicaciones del Gran Arquitecto y Príncipe de este mundo en vez de a través de la sumision de toda rodilla al Rey de Reyes.

No nos dejemos engañar por quienes señalan causas equivocadas del mal que nos acecha y nos abruma:

"La tierra estaría llena de paz si los hombres guardaran el temor de Dios. Pero han abandonado sus mandamientos, viven según su propia voluntad, como si Dios no existiera, buscando únicamente gozar del mundo y pensando que los gozos de aquí abajo son los únicos verdaderos."
Silvano de Athos

Sólo Cristo salva. Solo por la fe se puede agradar a Dios. Quien no cree en el Hijo, se pierde irremediablemente. Y quien enseña que hay otros caminos aceptables a Dios que los que Dios ha indicado, sirve a Satanás.

Cristo, ven pronto

Luis Fernando Pérez Bustamante

InfoCatólica 

lunes, 14 de junio de 2021

LA RECONQUISTA EN LOS TIEMPOS MODERNOS

The Modern Reconquista, la Reconquista en los tiempos modernos 

Procesión del Corpus Christi, por Ferdinando Cavallieri 


 Desde la Revolución francesa, impía y atea, el número de católicos empezó a disminuir a causa de las persecuciones y de diversas prohibiciones que ha ido imponiendo la sociedad resultante, basada en los principios de la modernidad.

  El principal objetivo de las revoluciones es la destrucción de la religión fundada por Nuestro Señor Jesucristo en Persona, y arraigada en el corazón de la Ciudad Eterna, Roma. La herejía del Liberalismo ha afectado enormemente a la fe y devociones de los católicos.

  Otros países imitaron a los liberales franceses y se revolvieron también contra Dios y su Iglesia, además de contra la propia Cristiandad. Como resultado, los católicos han continuado disminuyendo, y los jóvenes nacidos en la actual generación corrupta están trabajando y entregando sus vidas al servicio de las instituciones liberales y sus ideas tontas, en lugar de dedicar su vida al verdadero Dios Altísimo y Santo.

  La actual generación corrupta está cosechando los frutos de sus principios inmorales y antinaturales, mientras abandona las obras y costumbres de sus antepasados, que acudían con frecuencia a la Iglesia, a adorar a Dios en el Santo Sacrificio de la Misa y ayudaban a los sacerdotes en sus trabajos de apostolado para la salvación de las almas. Hoy se han abandonado esos deberes sagrados en beneficio de la acción en los colegios y universidades ateas que prometen soluciones a los problemas sociales.

  Antes de las revoluciones, la Cristiandad mantenía el orden católico mientras los estudiantes aprendían las enseñanzas católicas en las universidades de la época, «initium salutis sapientia et scientia» «la sabiduría y la ciencia es el comienzo de la salvación», lo cual es cierto, pero debemos buscar primero a Dios para comprender correctamente.

  La vida de un cristiano guarda un equilibrio entre las obras de piedad y apostolado y entre los trabajos en el mundo, debiendo mantenerse la armonía y la proporción entre unos y otros. Una vez que los principios liberales se han insertado en los espíritus de los católicos, se abandonan muchas obras de piedad como la lectura espiritual frecuente, la asistencia a Misa, la participación en procesiones, la visita a las Iglesias y la veneración de las imágenes sagradas, la participación en peregrinaciones, el rezo del rosario en familia, la Comunión frecuente.

  Todo ser humano debe procurar que sus acciones sean coherentes con sus principios. A partir de esta afirmación podemos entender por qué los liberales pueden parecernos fuertes: tienen unos principios malos, pero sus malas acciones son coherentes con esos malos principios incluso, por ejemplo, cuando persiguen nuestra santa Religión. Por el contrario, aunque los católicos tienen principios santos, no se esfuerzan en ponerlos por obra y en ser virtuosos. Nuestra fuerza radica en Nuestro Señor Jesucristo, por eso los liberales tienen miedo de que los católicos practiquen sus devociones, misiones y apostolado, porque ellos mismos temen ser arrastrados y convertirse.

  «Tenemos que volver a ver multitudes de hombres mujeres y niños llenando las Iglesias, arrodillándose sobre las baldosas o incluso en los caminos. Inmóviles o casi: cualquiera diría que todos ellos estaban absortos en contemplación del más allá, de cuya presencia cotidiana han tenido más intuición los celtas que otras razas. Necesitamos verlos una vez más, especialmente en las ciudades, esas largas filas de creyentes de toda condición que los sábados y también las vísperas de las grandes fiestas se arrodillaban esperando su turno para confesarse, en preludio de las incontables comuniones que tenían lugar la mañana siguiente; necesitamos otra vez la recitación pública del Angelus, y la colocación de la imagen del Sagrado Corazón en público y dentro de los tranvías» decía el Abad Columba Marmion.

  La santa Iglesia militante debe levantarse de nuevo para elevar la santa Cruz y nuestros estandartes contra los enemigos en estos nuestros tiempos. En pie en la plaza pública debemos defender nuestra fe, para la gloria de Dios. De esta manera restauraremos lo que nos fue arrebatado. Combatir la herejía de los tiempos modernos es la misión especial que Dios nos encomienda para recuperar la unidad de las Españas. Porque esta es otra Reconquista: la Reconquista de nuestra Fe y de nuestras tierras.

  Lawrence Cawas, Círculo Carlista Felipe II de Manila. Tomado de: 


martes, 5 de noviembre de 2019

DONDE EL GALLO CANTA


Cuando era pequeño y vivía, con mi familia, en la vieja casa de campo, teníamos un pequeño corral, con gallinas, polluelos, pollos y obviamente un gallo, con cresta y lóbulos rojos fuego. A mí me gustaba muchísimo oírlo cantar: a las tres/cuatro de la mañana, ¡estallaba con sus solemnes kikirikís! Pero cantaba también durante el día y me impresionaba el hecho de que cuando cantaba cerraba los ojos. Pregunté el porqué a mi papá, el cual, imperturbable, como siempre, me respondió: “Canta cerrando los ojos porque se sabe la lección de memoria… y no necesita leerla”.

Yendo a la escuela, sin embargo, no me comportaba como el gallo: yo también me sabía la lección de memoria, pero al recitarla a la maestra, no cerraba los ojos, porque me agradaba ver al mismo tiempo las caras de la institutriz y de mis compañeros de clase. Habría agradecido, modestia aparte, incluso un aplauso. Pero lo que más me impresionó fue oír leer a mi maestra, con ocasión de la semana santa de 1955, que a Pedro, que aseguraba a Jesús que le  habría seguido hasta la muerte, Jesús le respondió: “Antes de que el gallo cante, me negarás tres veces”. Como sucedió pocas horas después: Pedro negó a Jesús, por miedo ante una portera, a la que declaró jurando y perjurando que no conocía para nada a Jesús. En resumen, Pedro (¡mejor decir su nombre de nacimiento: Simón, bar Jona!) inauguró la diplomacia, ¿sí o no?

Todavía hoy, teniendo ya 70 años, me impresiona mucho aquel gallo impertinente que hizo recordar a Simón, infiel, las palabras proféticas del Señor: “Me negarás”. Me ha impresionado siempre aquel gallo, que oigo con mis oídos, cada vez que digo no al Señor; aquel gallo me recuerda mi debilidad y me hace volverme a Él y pedirle: “Dame fuerza para no negarte, para proclamarte, para incluirte en la conversación humana con los demás, para no avergonzarme nunca de Ti”. El hecho impresionó también a aquellos buenos cristianos que, en los alrededores del antiguo sanedrín, construyeron una iglesita, llamada todavía hoy: “In galli cantu” (donde el gallo canta) para recordar la negación de Simón y su amargo llanto de arrepentimiento (“amare flevit”).

Pero también hoy, digo yo, hacen falta gallos que canten: que canten cada vez que un hombre de Iglesia niega a Jesús rebajándolo a nivel de cualquier otro jefe de religión, o ignorando u olvidando su Presencia Real en la Eucaristía, que es Él y no un trozo de pan, arrodillándose ante el mundo, siguiendo los deseos del mundo, que se oponen a Dios, abriendo el camino a todos los pecados, que no serían ya ni siquiera cosas irregulares, sino solo “inmadureces”, “fragilidades”, “heridas”, etc. Todo cristiano-católico que quiera ser auténtico, debe ser como el gallo que canta, que declara, que denuncia abiertamente los errores y los caminos torcidos emprendidos desde hace decenios hasta ahora, por hombres de Iglesia que piensan ya sin fe, secuaces de una teología sin Cristo.

¿Que nos pondrán aparte? ¿Que juzgarán nuestro nombre como infame en medio de los hombres? Que así sea. Tendremos la alegría y la paz de pertenecer a Cristo y a su Iglesia, la Iglesia de siempre: porque no existe una iglesia de este o de aquel, sino la Iglesia de Cristo, que es solo la Iglesia católica y no otra. Ni puede nacer “una nueva iglesia”, que sea distinta de la Iglesia católica que seguimos desde los tiempos de Jesús y de san Pedro (arrepentido y redimido, capaz de amar a Jesús más que sus hermanos) hasta nosotros.

Me agrada mucho, todavía hoy, el gallo de mi corral, que cantaba con los ojos cerrados, porque, decía papá, se sabía la lección de memoria. Pero yo, que soy una nulidad, también me sé la lección de memoria – el Evangelio de Jesús, el Catecismo de san Pío X –, intento ser un gallo que canta, no para decir que las gallinas han puesto un huevo, sino para recordar a quien Le niega y traiciona que Jesús permanece para siempre, con su Verdad, su Doctrina, sus Sacramentos, los siete, con su Ley.

Estoy seguro de hacer un pequeño servicio a la Iglesia, pequeño, pero importante y verdadero: ¡ánimo, canta en el corazón de la noche, porque está todavía oscuro como sucede hoy, y haz oír quién es Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre, único Salvador del mundo! ¡Hasta pronto, sì sì no no, he aprendido incluso a hacer el gallo nocturno, cantando fuerte, cuando se niega al divino Maestro!

Insurgens

(Carta a sì sì no no. Traducido por Marianus el eremita). Fuente: Adelante la Fe.
_____________________________

viernes, 29 de diciembre de 2017

EL JURAMENTO HIPÓCRITA... DIGO HIPOCRÁTICO


Supongo que todos los lectores habrán oído hablar del Juramento Hipocrático. Se trata del juramento tradicional que hacen los nuevos médicos al incorporarse a su profesión y que contiene una serie de compromisos éticos relativos al ejercicio de la medicina. Fue redactado, parece ser, por Hipócrates o un discípulo suyo en el siglo IV antes de Cristo.

Desde hace más de dos mil años, los médicos se comprometen a actuar, de diversas formas, para el bien de sus pacientes y a no perjudicarlos. Con el cristianismo, se realizó en el juramento un cambio importante: modificar el encabezamiento, de forma que ya no se jurase por Apolo, Esculapio, Panacea y los demás dioses, sino ante Dios, de forma que dicho juramento fuera no solamente solemne, sino también real y significativo. De este modo, los médicos comprendían que, debido a su profesión, adquirían un compromiso ante los hombres y también ante Dios.

El resto del juramente, sin embargo, permanecía inalterado. A fin de cuentas, la verdadera moral, lo que es bueno y lo que es malo para los seres humanos, no cambia con el tiempo, sino que es propio de la naturaleza humana. Matar a un inocente es igualmente rechazable para hombre moderno, un cruzado, un bárbaro germano o un hombre de las cavernas.

Hace algún tiempo, asistí a una graduación de un curso de medicina de una de las universidades madrileñas. En ella, como es tradicional, los que en ese momento se graduaban recitaron el juramento hipocrático. Esperaba escuchar el juramento tradicional, pero observé con horror que los nuevos licenciados (o, más bien, quienes organizasen el acto) habían vuelto a cambiar a Dios por Apolo, Esculapio y el resto de la caterva de dioses y diosas. Supongo que se debía a las protestas de alguien que no creía en Dios. Resulta curioso hasta dónde llega el rechazo al cristianismo: para evitar que una minoría tuvieran que jurar por un Dios en el que esa minoría no creía pero los demás sí, habían decidido jurar por unos dioses (Apolo y compañía) en los que no creía ninguno de ellos.

Al principio y para pensar bien de los organizadores, supuse que quizás habrían vuelto, por simple fidelidad histórica al texto original del juramento… pero enseguida quedó claro que no era así. Si bien en la invocación a los dioses griegos habían vuelto al texto antiguo, eliminaron sin ningún reparo partes del juramento que se habían mantenido inalteradas durante miles de años.

En primer lugar, eliminaron la frase que dice: “no administraré a la mujer medicamentos para provocarle un aborto”. Quien se imagine que la Iglesia se opone al aborto por motivos puramente religiosos, puede encontrar en el juramento de Hipócrates el testimonio de más de dos milenios de medicina que condenan igualmente esa monstruosidad, como algo indigno de un profesional del arte de curar a las personas.

En segundo lugar, habían eliminado la prohibición de la eutanasia: “a nadie daré una droga mortal aún cuando me sea solicitada, ni daré consejo con este fin”. La eutanasia no es un invento moderno. La tentación de rechazar la vida para huir del sufrimiento ha estado siempre presente. Sin embargo, los organizadores de la graduación probablemente se sentían muy modernos al aceptar lo que ya para los antiguos griegos era un crimen.

Así pues, sólo habían mantenido en el juramento tres tipos de compromisos, aquellos que, por lo vago de su formulación, apenas significan nada (“mantendré puras mi vida y mi arte”), los que son concretos pero nunca tendrán que cumplirse (como la obligación de enseñar gratuitamente la medicina a los hijos de sus maestros) y los que la ley les obliga en cualquier caso a cumplir (como el secreto profesional).

Es decir y en resumen, los nuevos médicos rechazaban cualquier compromiso que les obligase a una conducta difícil, que se opusiese a las presiones sociales o que pudiese limitar de cualquier forma sus oportunidades profesionales. En palabras sencillas, juraban… que iban a hacer lo que les diera la gana. Para ese viaje no se necesitaban alforjas.

Creo sinceramente que comienza una época en la que los médicos cristianos tendrán que dar un testimonio valiente ante los demás médicos y ante la sociedad. Sufrirán el rechazo y, en muchas ocasiones el ridículo por ser fieles a la verdad y defender la vida humana en todo momento. A cambio, tendrán también la oportunidad de ser, en medio del mundo, una imagen actual de aquel que vino a sanar nuestras heridas y a entregarse a la muerte para que tuviésemos vida en abundancia.

BRUNO M.

Tomado de InfoCatólica

martes, 17 de enero de 2017

¡¡¡QUÉ ATROPELLO A LA RAZÓN!!!


LA ERA DE LA POSVERDAD: LA RAZÓN HA MUERTO

Por Pedro Luis Llera

En 1979, los Monty Python estrenaron La Vida de Brian. Por aquel entonces, nadie había oído hablar, al menos en España, de la ideología de género. Sin embargo, no me negarán que el sketch que les enlazo aquí resulta de una actualidad asombrosa:



Lo que en la España de 1980 provocaba hilaridad ahora, en 2017, es lo “normal” y, si te atreves a cachondearte del tema o lo criticas, acabarás con sanciones administrativas o con denuncias ante la fiscalía por homofobia o por incitación al odio.

“Es un símbolo de su lucha contra la realidad", afirma el líder del Movimiento Anti-imperialista. Stan quiere ser Loretta y defiende su derecho a parir. “¿Donde vas a gestar al feto? ¿En un baúl?". En los años 80, no se habían desarrollado como hoy en día las técnicas de reproducción asistida ni se habían “inventado” los vientres de alquiler.

Los Monty Python se adelantaron a su tiempo y hoy en día deben ser reconocidos como auténticos precursores de la Era de la Posverdad. Los posverdadianos no se preocupan de la realidad: cuando la realidad no encaja en su marco de ideas preconcebidas, simplemente se inventan una realidad distinta que se adapte a sus preferencias.

La Posverdad representa el triunfo del emotivismo y del voluntarismo sobre la razón. Vivimos una especie de nuevo Romanticismo irracionalista, subjetivista, voluntarista, emotivista y sensiblero, en el que la razón y la realidad deben ajustarse al capricho de cada cual. Siguiendo los postulados de otro insigne romántico, Friedrich Nietzsche, Dios ha muerto y con Él, también han muerto la moral ("el hombre está por encima del bien y del mal") y la razón (el Logos). Por eso, nuestra sociedad ha normalizado lo absurdo, lo “ilógico", el sinsentido y la necedad; la perversión y la inmoralidad. Buen ejemplo de esa necedad y de esa inmoralidad son buena parte de los políticos que supuestamente nos representan. Vivimos rodeados de descerebrados, de papanatas, de pazguatos políticamente correctos que repiten como mantras los eslóganes que dictan los lobbys. Hoy en día el derecho que reclama Stan de convertirse en Loretta está recogido y amparado por nuestras leyes. El humor absurdo ha devenido en patética realidad. Hoy afirman sin rubor que hay niños con vulva y niñas con pene. Da igual lo que afirmen la biología o la medicina. La voluntad se impone a la realidad. Los deseos del ser humano crean un mundo nuevo donde el Logos no tiene cabida. No existe más razón que la sinrazón. El mundo y la realidad son lo que yo quiero que sean. Yo creo el mundo y me creo a mí mismo conforme a los impulsos de mis sentimientos y a los deseos de mi voluntad. El hombre se endiosa en un acto de suprema soberbia y abandona su condición de creatura para asumir la condición de creador, de supremo hacedor del mundo y de sí mismo. Hemos llegado a la cima del antropocentrismo al elevarnos a nosotros mismos a la condición de dioses. Y como tales dioses, los hombres tenemos la capacidad de dictar los nuevos mandamientos a través de leyes positivas aprobadas por el consenso de la mayoría cretinizada. “Seréis como Dios", les dijo la Serpiente a nuestros primeros padres. Nuestra sociedad representa el aparente triunfo de Satanás.

Hemos perdido el buen juicio, la cordura y el sentido común. Esa es la conclusión a la que podemos llegar. El mundo se ha vuelto loco. Ya no distingue la realidad de sus deseos, de sus paranoias. Habitamos un mundo esquizofrénico, paranoico, donde la razón, la inteligencia y el sentido común y el espírtitu crítico han muerto. Ni las peores distopías han podido pronosticar un mundo como el que nos ha tocado vivir. Sólo los genios de la comedia del absurdo han dado en el clavo. ¿Dónde están ahora los intelectuales? ¿Dónde los médicos, los maestros,los científicos, los filósofos? Yo se lo diré: la inmensa mayoría aplauden y vociferan alabando la belleza del traje del emperador desnudo. Y el resto callan por miedo a verse condenados por la multitud al ostracismo y a la marginalidad. Hay que estar con los tiempos, aunque sean los de la sinrazón y la insensatez.

Pongamos ejemplos:

Este tipo del video que les enlazo tenía 46 años, estaba casado y tenía seis hijos. Abandonó a su mujer y a sus hijos para vivir su vida “verdadera": se convirtió en una niña de seis años que fue adoptada como tal por una nueva familia. Ahora juega como una niña pequeña con su hermana mayor (aunque realmente tenga más de 50 años). ¿Una locura? No. Es un ejemplo del superhombre nietzscheano.



Y aquí tienen también al hombre que quería ser lagarto:



Y esta señorita dice ser un gato en el cuerpo de una mujer:



El mundo posverdadiano es un esperpento, una farsa grotesca, una gran mentira, una absurda parada de monstruos. La inmoralidad se ha convertido en normalidad; lo absurdo, en norma; lo depravado y lo antinatural, en costumbre aceptada. Cada cual que sea lo que quiera ser. Somos libres incluso para recrearnos y crear nuestro propio mundo, por irracional y absurdo que pueda parecer. De ahí que la cirujía estética, los tatuajes o los piercings hayan proliferado hasta conversirse en modas que mueven millones de euros cada año.

Lo que la Iglesia y la sociedad occidental, mayoritariamente cristiana, consideraban pecado, los posverdadianos lo consideran normal e incluso virtuoso, con lo cual la inversión de valores está servida. Lo que antes era vicio ahora es virtud. Lo que antes era malo, ahora es bueno. Primero se normalizan y se visibilizan la perversión y la depravación y luego se legisla para imponerlas por decreto y enseñar toda clase de inmoralidades en las escuelas para pervertir a los menores y acabar con su inocencia al tiempo que se persigue a los “fanáticos” que se oponen o critican su estilo de vida y sus ideas insensatas.

La muerte de la razón crea monstruos. Bienvenidos al totalitarismo posverdadiano. Dentro de poco inventarán los centros de reeducación y de internamiento. Sálvese quien pueda. La razón nos hace humanos. La sinrazón produce monstruos sin humanidad. Una sociedad sin sentido común y sin razón es un mundo de locos, desalmado e inhumano.

jueves, 3 de noviembre de 2016

LUTERANOS SE DESMARCAN DEL ACTO "ECUMÉNICO" DE FRANCISCO EN SUECIA

Protestante Digital ve también que el rey está desnudo


Francisco con la falsa "obispesa" luterana Antje Jackelen que está a favor del dizque "matrimonio" homosexual. Los luteranos (como todos los protestantes) no poseen el sacerdocio por falta de sucesión apostólica. Además, la Iglesia Católica ha definido que una mujer no recibe nunca el sacerdocio por no ser sujeta del mismo. Todos los "ministros" luteranos -hombres o mujeres- son simples laicos que no poseen ningún tipo de sacerdocio ni de episcopado. 

La verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero. Protestante Digital ha publicado un editorial en el que señala un hecho obvio. A saber, que el acto de Suecia, por mucho que los medios de comunicación generalistas -y yo añado que casi todos los católicos-, se haya presentado como un hecho histórico que abre las puertas a la unidad entre el catolicismo y el protestantismo, no puede ocultar una realidad “irreformable": no se puede unir lo que esencialmente es distinto.
Eva Brunne (derecha), es dizque “obispesa” luterana en Estocolmo, Suecia. Está dizque “casada” con Gunilla Lindén (izquierda), que es dizque “presbítera” luterana. Naturalmente ni son una cosa ni la otra ni hay matrimonio válido ante Dios entre lesbianas (y homosexuales).

Por vivencia personal (N. de la R.: el autor es converso del protestantismo) conozco perfectamente lo que significa ser protestante evangélico y lo que es ser católico. Pues bien, no se puede ser las dos cosas a la vez. Ni se puede ser una cosa sin dejar de ser la otra. Es decir, a menos que una de las partes, o ambas, renuncie a su esencia y asuma la de la otra, cabe decir aquello de que “lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible".

Obviamente Protestante Digital arrima al ascua a su sardina y plantea el asunto desde el punto de vista de los “Solas” de la Reforma. Pero es que las cosas son como son. Enumero:
Católicos y protestantes no compartimos la misma Revelación. El protestantismo niega que la Tradición forme parte de ella. Y niega el papel del Magisterio.
Católicos y protestantes no tenemos ni siquiera la misma Biblia. Ellos rechazan la canonicidad de los Deuterocanónicos.
Católicos y protestantes no tenemos los mismos sacramentos. Ellos rechazan todos (muchos no llaman sacramento al bautismo) o buena parte de ellos.
Católicos y protestantes no estamos de acuerdo en cómo se alcanza la justificación por la que podemos ser salvos. Ellos son solafideístas, nosotros no.
Católicos y protestantes no estamos de acuerdo sobre el papel de María en el plan de salvación. Ni en el papel de los santos en el cielo como intercesores en favor nuestro. 
- Etc.
Señores, eso no va a cambiar jamás. Ya pueden papas pasados, presentes y futuros ir a Suecia, a Alemania o a las Islas Maldivas. Siempre habrá una aplastante mayoría de protestantes que jamás van a renunciar a esas diferencias señaladas. Y ningún Papa tiene autoridad para renunciar a los dogmas católicos que nos separan del protestantismo. 
Desde el punto de vista católico, convendría tener muy en cuenta otro hecho. El protestantismo no solo está dividido en multitud de denominaciones, cada una independiente de las demás. En realidad, está dividido en dos grandes ramas: el protestantismo evangélico, fiel a los principios de Lutero, Calvino y Cía; y el protestantismo liberal, que tiene de cristianismo solo el nombre, porque rechaza la inerrancia de las Escrituras y es un instrumento más del securalismo y la cultura de la muerte.
Pues bien, los únicos realmente interesados en el ecumenismo con Roma son los protestantes liberales. Pero ocurre otra cosa. Esos protestantes están en estado de descomposición total. Apenas tienen fieles. En Suecia, sin ir más lejos, solo un 2% de los luteranos acuden a los cultos dominicales. No pintan nada en su sociedad. Ocurre algo parecido con los anglicanos en Inglaterra. Sin embargo, la inmensa mayoría de los protestantes evangélicos de Iberoamérica acuden a sus cultos, tanto en domingo como, en no pocas ocasiones, varias veces a la semana.
En otras palabras, estamos asistiendo a un hecho verdaderamente insólito. La jerarquía de la Iglesia Católica está empeñada en llegar a una unión con protestantes que habrían sido echados a patadas del protestantismo por los mismísimos Lutero, Calvino, Zwinglio, Wesley, Menno Simons, Spurgeon, etc, etc. Y que, de hecho, no son considerados como hermanos en la fe por la gran mayoría de los protestantes del mundo.
Es más, pregunto, ¿en serio alguien piensa que la fe católica no va a ser sacudida, por no decir demolida, si se profundiza en ese maridaje con el protestantismo liberal?
Si se quiere seguir jugando a ese juego absurdo, que se haga. Pero somos muchos los católicos que ya nos hemos dado cuenta que, en relación al ecumenismo con protestantes, el rey está desnudo
Laus Deo Virginique Matri.
Luis Fernando Pérez Bustamante
Fuente: InfoCatólica.

NOTA DE LA REDACCIÓN:

Los luteranos suecos con quienes realiza "ecumenismo" Francisco, son los más alejados del Evangelio, los más liberales y los menos representativos del luteranismo, pues son rechazados por los demás luteranos que son menos liberales. La Iglesia luterana de Suecia ordena mujeres como sacerdotisas porque así lo impuso el Parlamento de Suecia en 1960. Celebra ceremonias de bendición de uniones gay desde 2007 y bodas gays religiosas desde 2009. Oficialmente ni condena ni combate el aborto en un país con aborto libre y gratuito desde 1975 y una educación sexual obligatoria y sistemática que no ha impedido -naturalmente, pues esa educación genera más libertinaje- que las adolescentes suecas sean de las que más abortan de Europa. 

En 2009 -el año que se consagró como "obispesa" a la activista lesbiana Eva Brunne- se fueron 73.000 personas; en 2012 algo más de 53.000. Se dirigen -a mediano plazo- hacia la extinción: De 1972 a la fecha han disminuido un 30%. No llegan a los 6,4 millones de personas, pero de ellos, sólo un 2% van a los oficios religiosos con regularidad. No son reconocidos por la mayoría de las denominaciones luteranas menos liberales. Por ello, el portal Protestante Digital, el más importante del protestantismo evangélico en lengua española, ha publicado un editorial en el que se desmarca claramente del acto ecuménico celebrado en Suecia entre el papa Francisco y el luteranismo liberal sueco pues considera que «La Federación Luterana Mundial puede ser muchas cosas menos auténtica seguidora de la Reforma». ¡Vaya "ejemplares" que se han escogido para realizar este falso ecumenismo, renunciando a la evangelización ordenada por Cristo, pues el proselitismo se considera un mal! "Ejemplares" de los que se desmarcan otros protestantes más serios, "ejemplares" que están a años luz de los ortodoxos. Y más lejos aún, pero muchísimo más lejanos, de la verdadera doctrina católica y de la Iglesia fundada por Cristo sobre la roca de Pedro.

viernes, 4 de septiembre de 2015

LA SANGRE DE LOS SIRIOS

Un país pacífico, regido por un dictador relativamente benévolo, fue convertido en un polvorín


Por Juan Manuel de Prada

En las últimas semanas, decenas de miles de refugiados procedentes en su mayoría de Siria tratan de introducirse en Europa. Los medios de adoctrinamiento de masas divulgan imágenes desgarradoras del éxodo, nos desvelan algunos episodios especialmente trágicos del mismo y nos muestran los aspavientos inoperantes de las autoridades europeas, que no saben cómo hacer frente a la avalancha humana. Algún día las informaciones sobre este éxodo multitudinario podrán ser estudiadas como un modelo de esa mezcla inmunda de sensiblería y cinismo que caracterizó una época inmoral en la que se ponía tronos a las causas y cadalsos a las consecuencias.

Es, en verdad, diabólico que se nos presente este éxodo trágico como un dilema moral irresoluble al que los europeos debemos hacer frente, eligiendo entre el buenísimo filantrópico y la dureza de corazón, mientras se nos escamotean las causas del mismo. Y, con las causas, la complicidad de los gobiernos europeos en la catástrofe que ahora se desmanda. Porque, para explicar lo que en estos días sucede, hay que empezar explicando que existía un país musulmán llamado Siria donde la minoría cristiana era respetada y donde las intemperancias del islamismo habían sido embridadas; un país soberano que había decidido entablar alianzas económicas, políticas y militares con países vecinos que el Nuevo Orden Mundial quiso impedir a toda costa, puesto que desafiaban sus planes para la región, que exigen sumisión plena a las directrices del anglosionismo. De este modo, un país pacífico, regido por un dictador relativamente benévolo, fue convertido en un polvorín: el Nuevo Orden Mundial armó a «rebeldes» y «opositores» (así se designaba entonces a los fanáticos mahometanos que ahora reciben el nombre de «yihadistas»), presentándolos ante las masas cretinizadas como «opositores de Al Assad»; y no sólo los armó, sino que los aprovisionó, los dotó de apoyo logístico, les proporcionó la ayuda de sus servicios de inteligencia. En algún momento, incluso, el Nuevo Orden Mundial pensó irrumpir a rostro descubierto en el «conflicto» que él mismo había generado, pero la oposición de Rusia lo desaconsejó; aunque desde entonces ha seguido operando enmascaradamente, como hace en estos momentos Turquía (con la bendición de los Estados Unidos), que con la excusa de crear una «zona segura» en derredor de su frontera (¡esa misma frontera que durante años ha dejado expedita a los fanáticos venidos de todo el mundo que deseaban sumarse a la Yihad!) se está anexionando territorio sirio y matando kurdos a mansalva, que ya se sabe que siempre ha sido uno de los pasatiempos predilectos de los turcos.


Y, mientras todo esto sucedía, los gobiernos europeos, que no son sino los capataces de las colonias democráticas que el Nuevo Orden Mundial ha instaurado en el viejo continente, han mirado para otro lado. Han callado ante las masacres de cristianos sirios, han negado su ayuda al régimen de Al Assad, han financiado la formación militar de «rebeldes» y «opositores», han mirado para otro lado cuando los «rebeldes» y «opositores» eran dotados con armamento de fabricación europea, han ensayado pucheritos de horror cuando los «rebeldes» y «opositores» se han puesto a filmar degollaciones o a dinamitar restos arqueológicos. Y ahora se llevan las manos a la cabeza, ante la avalancha de refugiados sirios. Y, como los saduceos, nos tienden la trampa de elegir entre el buenismo filantrópico y la dureza de corazón. Caiga la sangre de los sirios sobre vosotros y sobre vuestros hijos, capataces abyectos, felpudos indignos, lacayos serviles del Nuevo Orden Mundial.

Fuente: abc.es

miércoles, 19 de agosto de 2015

¡ALERTA! SALE A LA LUZ EL ARMA CON LA QUE INTENTAN DESTRUIR A LA IGLESIA CATÓLICA

  • LA HEREJÍA MODERNISTA ALCANZA A UN GRAN NÚMERO DE OBISPOS
  • LA PREGUNTA DE CRISTO SOBRE SI ENCONTRARÁ FE CUANDO VUELVA COBRA PARTICULAR ACTUALIDAD
  • PELIGRO EN LOS SEMINARIOS


Por: Padre Francisco Javier Domínguez

Desde hace meses venimos observando cómo la mayoría de los obispos alemanes alzaban la bandera herética de la administración de la Sagrada Comunión a los divorciados que sin tener la nulidad matrimonial se han vuelto a casar por lo civil, y todo alegando a la “Misericordia” pero no a la Verdad de Nuestro Señor Jesucristo que con tanta claridad nos dijo:

Mateo 5:27

27 Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio.

28 Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.

29 Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.

30 Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.

Este hecho, inusual en la Iglesia, de querer administrar la Sagrada Comunión a personas que viven en pecado ha sido aplaudida por muchos obispos latinoamericanos, como poniendo como modelo la actuación de la Iglesia Alemana.

Miles de sacerdotes y laicos de todo el mundo nos preguntábamos en la oración qué estaba pasando en el corazón de tantos obispos y sacerdotes alemanes y latinoamericanos para estar como cerrados a la luz del Evangelio y sobre todo a esa falta de celo apostólico por la salvación de las almas, que es por lo que Dios nos ha concedido este ministerio, para ayudar a las almas a llegar al cielo.

Muchos nos imaginábamos lo que podía estar ocurriendo. Pero es el Domingo IV de Pascua por la mañana cuando los que seguimos la web del padre Santiago Martín nos encontrábamos en su comentario editorial una bomba de relojería que nos ponía de manifiesto la causa del cambio de corazón en tantos sacerdotes y obispos alemanes. Así decía el comentario editorial:

“En un Informe oficial de la Iglesia Alemana, nos dicen los obispos que el 52% de los sacerdotes alemanes no se confiesan nunca o como mucho lo hacen una vez al año y el 42% de los sacerdotes no rezan nunca a lo largo del día, ni el oficio divino (que es una obligación grave de todos los sacerdotes), ni el Santo Rosario, ni la Visita al Santísimo o la oración personal…

Son estos mismos sacerdotes y esta conferencia episcopal la que promulga que se pueden dar la comunión a los divorciados y vueltos a casar”.

¡Qué fuerte!

Sacerdotes, curas de almas, pastores del rebaño de Dios, los que tienen que salir al mundo como instrumentos de Dios para salvar a las almas… No se confiesan ni rezan. ¡Qué fuerte!

Ahora se entiende todo. Qué astuto es el demonio. ¿Cómo meter la malísima cizaña en el corazón de los sacerdotes y así hacer que éstos no se preocupen de la Salvación de las almas? Pues apartándolos de la oración y de la Confesión. Si los sacerdotes no rezan ni se confiesan… ¿qué les dan a las almas? Les dan mundo, mundanidad, pero no la Salvación de Cristo.

¿Y dónde han preparado a estos hombres que no rezan ni se confiesan para ser sacerdotes? EN LOS SEMINARIOS.

¿Y quiénes tienen que cuidar los seminarios como si fueran la pupila de sus ojos de forma que salgan de allí Santos Sacerdotes?

LOS OBISPOS

Es decir, el demonio está haciendo estragos en los seminarios. Es la forma más sibilina de cargarse a los futuros sacerdotes. La mayoría de los obispos no saben, o al menos eso quiero creer, la doctrina que se dan en sus seminarios, ni la formación que reciben sus seminaristas, ni las aspiraciones que hay en los mismos.

Queridos amigos, tenemos que rezar mucho por los seminarios y los obispos. Es ahí donde nos estamos jugando la doctrina que llegará a las parroquias, a cada alma. Si el demonio se mete en los seminarios consigue llegar hasta la última alma del último pueblo de una diócesis.

¿Y sabéis cual es el veneno que llega hasta la última alma del último pueblo?

Solo tenéis que ir a una parroquia en una Misa de difuntos. Escuchad la homilía que se está dando desde hace décadas a la gente: “Recemos por fulanito que ya está en el cielo”. Muchos Sacerdotes han metido en las almas la falsa doctrina de que después de la muerte no hay juicio particular, ni purgatorio, ni cielo ni infierno. Aquí va todo el mundo al cielo, hasta el tato. Porque Dios es "Misericordioso" con todos. Como si la Misericordia de Dios fuera incompatible con la Justicia divina.

Cuando la gente deja de luchar por ir al cielo, cuando las almas creen que hagas lo que hagas vas al cielo… el demonio gana la batalla.

Pregunta a alguien que conozcas o que te encuentres por la calle: perdone, ¿qué piensa usted que hay después de la muerte? Pregúntaselo también al cura de tu pueblo, o a una catequista, o a un seminarista, o al rector del seminario o incluso atrévete a preguntárselo a tu obispo.

Cuando no se lucha en la tierra por la vida eterna junto a Dios, se vive ciego y enfermo.

Fuente: adelantelafe.com.

jueves, 30 de enero de 2014

APOSTASÍA EN ALEMANIA

  • NIEGAN VERDADES FUNDAMENTALES DEL CATOLICISMO
  • SE DICEN "CATÓLICOS" Y HAN DEJADO DE SERLO
  • RECIBEN SACRÍLEGAMENTE LOS SACRAMENTOS
  • SON  LOS "FRUTOS" DEL CLERO MODERNISTA

El 69% se dice "católico" sin necesidad
de aceptar los dogmas de la Iglesia. El
cardenal Lehman aseguró que se sabía
hace tiempo lo que estaba ocurriendo
El semanario Der Spiegel ha publicado el resultado en Alemania del cuestionario que la Santa Sede envió a todas las diócesis del mundo con motivo del próximo Sínodo extraordinario. El 69% dice ser «católico» sin necesidad de aceptar los dogmas de la Iglesia. El 86% de los «católicos» alemanes aprueba el uso de anticonceptivos y, en Baviera, el 69% de los divorciados vueltos a casar comulgan habitualmente (de manera sacrílega). La situación entre los jóvenes es aún peor. El cardenal Lehman ha asegurado que los obispos ya sabían cuál podía ser el resultado de la encuesta.

La Federación de Juventudes Católicas Alemanas (BDKJ) elaboró incluso una versión simplificada del cuestionario a la que respondieron rápidamente unos 10.000 jóvenes con ayuda de sus ordenadores. Sus conclusiones con claras: «La moral sexual eclesiástica no significa absolutamente nada para nueve de cada diez jóvenes católicos alemanes. Las relaciones prematrimoniales y los anticonceptivos forman parte normal de su vida». Y nadie tiene por ello una mala conciencia.

El 96% de las personas que conviven en una relación sexual sin pasar por el altar no tienen tampoco problemas de conciencia y, además, participan (sacrílega y) habitualmente en los sacramentos, revela también la BDJK.

¿CATÓLICOS?

Los resultados del estudio demuestran que, en relación al papel del Magisterio de la Iglesia, la gran mayoría de los «católicos» alemanes están más cercanos a las tesis del protestantismo luterano liberal que a la fe católica.

Las cifras han llegado a tal punto que el cardenal Karl Lehmann ha reconocido que «crean y refuerzan la impresión de una situación infeliz y fatal». El purpurado añade que «sabíamos hace tiempo» lo que estaba ocurriendo.


EN ALEMANIA APENAS QUEDAN CATÓLICOS
por Luis Fernando Pérez B *.

Si lo que publica Dier Spiegel es cierto, y no parece improbable que lo sea, solo cabe sacar una conclusión en relación a la situación del catolicismo en Alemania. A saber, que apenas existe. Es una especie en extinción. Hablamos de una nación en la que más o menos la mitad de sus ciudadanos han sido bautizados en la fe católica. La otra mitad son luteranos. Aunque dada la inmigración turca, cada vez son más los nacidos en el país que profesan la religión musulmana.

Cristo dijo:  "Pero cuando viniera el Hijo del hombre,
¿os parece que hallará fe sobre la tierra?" Lc. XVIII, 8.
Y las Sagradas Escrituras profetizan que al final de
los tiempos se presentará la apostasía universal.
Ciertamente en Alemania la apostasía es ya muy 
generalizada, pero en otros países también está ya
presente en alguna medida nada despreciable, misma
que crece día a día. Los católicos fieles terminarán
siendo un pequeño rebaño. De ahí nuestra obligación
de alejarnos del falso catolicismo liberal que predican 
los modernistas. Apartémonos de los falsos pastores,
de los que nos advirtió Cristo. Huyamos de la herejía
 como se huye de la peste.
A nadie extraña que estén así las cosa. El cardenal Lehman ha reconocido que los obispos alemanes se imaginaban que ese sería el resultado de las respuestas al cuestionario con motivo del próximo sínodo. Y eso a pesar de que los prelados evitaron que los fieles respondieran a algunas preguntas. Concretamente a las relacionadas con el aborto y el “matrimonio homosexual". Pero, seamos sinceros, si casi el 70% de los encuestados dicen no tener en cuenta los dogmas de la Iglesia, podemos deducir lo que opinan sobre esos temas.

Llama la atención que la mayoría de los que se pasan las enseñanzas de la Iglesia por el forro, decidan acudir a Misa y comulgar. Si lo que se encontraran en los púlpitos fuera la predicación de la fe y moral católica, seguramente desistirían de hacerlo. Ni irían a Misa ni, desde luego, osarían profanar la Eucaristía. Y ese es el gran drama de la Iglesia en Alemania: un número ingente de fieles llevan seguramente décadas sin ser educados y formados en la fe católica. Mucho me temo que si la encuesta se realizara solo entre los sacerdotes germanos, los resultados no serían muy diferentes.

Puede que haya quien crea que el rechazo del magisterio alcanza solo a la moral sexual. Pero quien no cree en lo que la Iglesia enseña sobre el matrimonio y los sacramentos, ¿por qué va a creer en el resto de dogmas? Un católico que decide lo que cree y deja de creer ha abandonado el catolicismo para convertirse en protestante. El protestantismo acepta el libre examen. Dado que el luteranismo en Alemania es mayoritariamente liberal, cabe pensar que esos católicos heterodoxos son tan liberales como sus camaradas de herejía luteranos. Que les pregunten si creen en la virginidad de María, en la historicidad de los milagros, etc. Verán como los resultados son similares.

Este, y no otro, es el resultado de décadas de pastoral funesta. Cinco siglos después, la reforma protestante ha triunfado casi por completo en el país donde nació. Lástima que sea en su versión “liberal". Lutero murió seguramente más “católico” que gran parte de los que han respondido al cuestionario de marras. Algunos ilusos dirá que esos datos han de ser interpretados como la respuesta del “sensus fidei". Es más, se alegran de que las cosas estén así porque es lo que necesitan en su cruzada secularizante. Pero es que allá apenas quedan “fidei". La Iglesia en Alemania vive una gran farsa por la cual se pretende que se acepten como católicos a quienes viven como si no lo fueran. Sabemos que el sacramento del bautismo imprime carácter, pero también lo “imprimió” en Lutero.

Ante un drama espiritual de estas dimensiones caben tres actitudes (Nota de la Redacción: las dos primeras no son católicas sino apóstatas, práctica o formalmente):

1- Seguir como si nada ocurriera. Salvo alguna declaración ocasional, no se recuerda en los últimos años de ninguna acción conjunta del episcopado alemán encaminada a que sus fieles sean de verdad católicos y no luteranos disfrazados de “catolicismo” modernista.

2- Intentar forzar al resto de la Iglesia a que acepte la realidad y cambie la doctrina, de manera que, por ejemplo, se acepte que los divorciados vueltos a casar puedan comulgar. Quizás se conformen con que esa sea una “norma” a aplicar solo en los países donde el catolicismo esté en esa situación. Es decir, dirán algo así como “que en Alemania o Suiza se acepte eso no significa que en España o Chile se haga lo mismo". Tendríamos entonces un catolicismo a la carta, que dependería de lo que cada episcopado nacional quisiera. Estaríamos ante una situación de cisma abierto, pero ¿acaso no lo estamos ya?

3- Predicar la fe católica. No se trata de empezar de cero, porque hay un porcentaje pequeño de católicos alemanes que realmente profesan la fe de la Iglesia. Pero al mismo tiempo, cabe indicar que no es lo mismo predicar a quien nunca ha oído hablar de la fe que a quienes se han apartado de ella y piensan que siguen siendo lo que no son. Es más, si de repente los obispos alemanes decidieran que solo puede ejercer como sacerdote quien no se aparte mi medio milímetro de la fe católica y además no tenga miedo de predicar la misma abiertamente, seguramente no habría curas suficientes para atender a un número importante de parroquias. Habría, por tanto, que reestructurar por completo las diócesis, de manera que no quedara ni rastro de herejía en los púlpitos y confesionarios. Pero para hacer eso es necesario un valor y una determinación que no parece abundar.

Los últimos papas han hablado en repetidas ocasiones del avance de la apostasía en Europa. Pero a la apostasía no se la combate desde el error ni desde una complacencia cómplice. El papa Francisco ha pedido salir a las periferias para predicar el evangelio. Y ciertamente debemos llevar la buena nueva a todas partes. Pero hay naciones enteras, por no decir continentes, donde lo primero que hay que hacer es evangelizar a los que creyendo ser cristianos católicos, no lo son. Si no evangelizamos a los bautizados que acuden a Misa, ¿cómo vamos a hacerlo con los demás? Hay países en el que ni siquiera cabe aplicar al catolicismo la fábula del “Rey desnudo”. No es que el rey esté sin ropa. Es que está muerto. Y además, hiede como Lázaro tras cuatro días en la tumba. Hoy, como entonces, es necesario que se oiga la voz del Señor diciendo: “Lázaro, sal fuera". Esa voz no es otra cosa que la fe de la Iglesia.



OJO: FALSA NOTICIA SOBRE SUPUESTAS DECLARACIONES DEL PAPA CORRE POR LA RED

Corre un bulo en internet atribuyendo al Papa Francisco falsas declaraciones héreticas, entre ellas supuestamente dice que la Biblia está anticuada en muchos pasajes como la dizque ‘fábula de Adán y Eva’ o el infierno, que todas las religiones son iguales, que Dios está cambiando y evolucionando y la verdad religiosa también, y otros errores semejantes. Todo esto lo habría dicho el Papa en el ‘Tercer concilio vaticano II’. El Vaticano, a través de su cuenta de Facebook News.va desmintió estas falsedades. El Papa no hizo tales declaraciones que son contrarias a la fe católica. No creamos todo lo que aparece en internet. Acudamos a fuentes confiables.