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viernes, 17 de enero de 2014

LA PÍLDORA DEL DÍA SIGUIENTE, UN ABORTO DISIMULADO

La pds actúa bajo tres efectos: impedir la ovulación, la fecundación del óvulo y, en caso de que ninguna de las anteriores funcione, evitar su implantación en el útero; lo que deviene en un aborto (haz click AQUÍ). 


La píldora del día siguiente es una droga que se utiliza con fines abortivos. 

Toda vida empieza en una pequeña célula. En el ser humano, como en cualquier otro ser vivo que se origina por reproducción sexual, se da inicio a la vida con la fecundación, que es la formación del cigoto por unión de dos células germinales de sexo opuesto: el espermatozoide y el ovocito (gametocito hembra o célula germinal que participa en la reproducción). Afirmaciones que cualquier texto de biología enseña. 

Al abordar un poco más el tema, se debe tener en cuenta que la fecundación es un proceso, y no un instante, dura de 18 a 24 horas. Para que la fecundación ocurra, el espermatozoide y el ovocito deben encontrarse, lo cual sucede si la relación sexual se da en el día de la ovulación o un día después de que haya tenido lugar, pues el ovocito es viable por 24 horas, o puede precederla hasta en 5 días, ya que el espermatozoide puede permanecer en las trompas esperando al ovocito. Así, existe un rango de 6 días en que la fecundación puede tener lugar después de haber tenido relaciones sexuales, y es en este rango donde empieza la vida del ser humano, según lo comprueba la ciencia. Luego se da la implantación de este cigoto en el endometrio (mucuosa altamente vascularizada que recubre el interior del útero, constituido por un componente luminal y otro glandular que sirve de sostén y alimentación al cigoto), ahí se acoge y día a día se desarrolla, lo que culmina 9 meses después con el nacimiento del bebé.

La concepción es el regalo dado por Dios, mediante la institución del sacramento del matrimonio y su misión procreadora: “Sed fecundos y multiplicaos” (Gn 1, 28), a través del cual el hombre y la mujer por medio de sus dimensiones unitiva y procreativa, encuentran la mayor capacidad de unión y donación generando el único medio por el que pueden llamar dignamente a la vida a un nuevo ser. Y bien, ¿qué es entonces la anticoncepción? La anticoncepción es impedir la concepción por medio de la obstrucción de cualquiera de las fases anteriores y/o posteriores a la fecundación. 

Un claro ejemplo es el Anticonceptivo Oral de Emergencia (AOE), más conocida como “la píldora del día siguiente”, que es un fármaco destinado a bloquear la implantación del embrión, es decir, lograr la interrupción activa y voluntaria de un embarazo posible o diagnosticado, interrupción también conocida como aborto. 

¿Por qué la “píldora del día siguiente” es abortiva? La respuesta se encuentra en el mecanismo de acción del fármaco. Según estudios realizados por científicos, el endometrio está regulado por las hormonas esteroideas ováricas que, directamente o a través del estroma (Cooke y cols., 1997), inducen cambios morfológicos y bioquímicos cíclicos que ayudan a mantener un microambiente adecuado para la implantación del embrión. Su función en este proceso es básica, ya que controla la adhesión del embrión sobre el estroma y los vasos endometriales, actuando como primer mediador del diálogo entre el embrión y el endometrio materno, es a nivel del estroma donde actúa el levonorgestrel (principio activo de la píldora del dia siguiente). En el año 2000 Thie, Martín y colaboradores publicaron que la célula epitelial en respuesta a los estrógenos desarrolla unas microvellosidades largas y unas cortas, uniones estrechas en la membrana lateral más apical y que durante la fase secretora, los microvillis disminuyen y las protuberancias apicales se hacen más prominentes en el lumen uterino, unas proyecciones ectoplásmicas denominadas pinópodos o uterodomos las cuales parecen actuar en la modulación del ambiente uterino, absorbiendo por endocitosis de forma activa líquido endometrial del lumen, así afirman que el levonorgestrel también actúa a este nivel, preparando de esta manera el desprendimiento de las paredes endometriales. Por estos dos motivos se concluye que en cualquiera de los dos niveles la píldora del día siguiente inhibe la implantación del embrión, lo que trae como resultado necesariamente su muerte. 

Entonces, ¿Cuál es el control que se tiene sobre la “píldora”? En nuestro país no existe control alguno. Si bien se dice que su venta es “bajo receta médica”, la cruda verdad nos demuestra que cualquier mujer que quiera producirse un aborto, puede acceder tranquilamente a adquirir una.

Ahora, ¿quién está del lado de aquel ser indefenso? ¿Quién está del lado de aquel nuevo ser? ¿Quién está del lado del propio hombre? Dios tiene una respuesta en su quinto mandamiento: “No matarás”, es decir, el imperativo de respetar, amar y promover la vida de todo ser humano, especialmente cuando es más débil o está amenazado. Esto no es sólo una exigencia personal sino también social, que todos estamos llamados a cultivar, poniendo el respeto incondicional de la vida humana como fundamento de una sociedad que sigue, obedece y conoce cuál es el fin último del ser humano desde el momento en que es concebido y teniendo claro lo que dice la Santa Escritura: “Pediré cuentas de la vida del hombre al hombre” (Gn 9,5).

Abortar no te permite elegir si deseas ser Madre!
Sólo te convierte en la Madre de un niño muerto!

viernes, 22 de febrero de 2013

NI EXISTEN PÍLDORAS DEL DÍA DESPUÉS SIN EFECTO ABORTIVO, NI LA INDUSTRIA ESTÁ INTERESADA EN ELLAS, RESPONDEN A LOS OBISPOS ALEMANES LA ACCIÓN EUROPEA DE MÉDICOS Y LA ASOCIACIÓN NACIONAL CATÓLICA DE MÉDICOS DE SUIZA


Existe un gravísimo error en los obispos alemanes al ser mal informados sobre supuestos preparados farmacéuticos en "píldoras del día después (o siguiente)" que -en casos de violación- dizque inhibirían la ovulación sin riesgo de provocar un aborto. La comunidad médica* refuta a los obispos germanos y señala que tales fármacos no existen y lamenta que se pronuncien a favor de su uso -en casos de violación- sin un verdadero conocimiento y fundamento científico y relajen, así, la enseñanza ética. 

Considerando lo anterior:

El pronunciamiento de los obispos alemanes, además, llevará en la práctica -aunque esto no se pretenda- al asesinato de muchos no natos (lo que es en sí gravísimo) y puede ser aprovechado por elementos modernistas del clero, lo que podría redundar en un cisma interno. Resulta lamentable y muy grave que actúen sin autorización oficial de la Santa Sede, pasando por alto las enseñanzas de la Pontificia Academia para la Vida (ver AQUÍ)  que permanecen plenamente vigentes para todos los católicos del mundo, mismas que prohíben de manera absoluta y sin excepción alguna, el uso de la "píldora del día siguiente" y que señalan sus efectos abortivos.

Cualquier verdadero descubrimiento científico (y no el que suponen falsamente los obispos germanos) deberá ser analizado por ese dicasterio de la Santa Sede para determinar su moralidad. No corresponde al episcopado de un país realizar esta toma de posiciones, de manera independiente de Roma, pues es claro que fácilmente puede errar como ha sucedido en esta lamentable ocasión.

Las postura de los obispos alemanes se establece no sólo contrariando lo dicho por la Santa Sede y partiendo de erróneos fundamentos científicos, sino que se efectúa en un momento grave para la Iglesia, pues el Papa se localiza en retiro espiritual y a punto de hacer efectiva su renuncia al pontificado, fechada para el 28 de febrero.

Leer aquí esta importantísima noticia:

http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=25498&id_seccion=23

* Carta a los obispos alemanes y diversas instancias vaticanas firmadas por la doctora Rachel Gürber, presidenta de la Asociación Nacional Católica de Médicos de Suiza, y el doctor Bernhard Gappmaier, presidente de la Acción Europea de Médicos.
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miércoles, 6 de febrero de 2013

LA PÍLDORA DEL DÍA SIGUIENTE ES ABORTIVA Y ES SIEMPRE INMORAL SU USO: LA IGLESIA CATÓLICA

Como algún sector modernista del clero se rebela contra las enseñanzas e instrucciones dadas por la Iglesia Católica sobre este tema fundamental, creemos que será de gran utilidad al pueblo fiel conocer o recordar la verdadera postura de la Iglesia, siempre favorable a la vida humana y a la moralidad. Nadie puede contradecir esta doctrina. Ningún sacerdote ni obispo puede dar una enseñanza distinta y contraria a estos principios. Quien lo obedeciere, sepa que se le aplicarán las palabras de Cristo: Serán ciegos guiados por otros ciegos y ambos caerán al abismo. Se recuerda todo esto por las recientes y lamentables noticias que han aparecido en la prensa.


Pontificia Academia para la Vida 

Comunicado sobre la llamada “píldora del día siguiente”  

Como es sabido, desde hace tiempo, en las farmacias italianas está a la venta la llamada «píldora del día siguiente», un producto químico muy conocido (de tipo hormonal) que con frecuencia -también en estos últimos días- ha sido presentado por muchos implicados en su elaboración y por numerosos medios de comunicación como un simple anticonceptivo, o más precisamente como un «anticonceptivo de emergencia», al que se podría recurrir poco después de una relación sexual, considerada como presumiblemente fecundante, siempre que se quisiese impedir la continuación de un embarazo no deseado. A las inevitables reacciones polémicas de quienes han manifestado serias dudas sobre el mecanismo de acción de este producto, que no sería simplemente «anticonceptivo»sino «abortivo», se ha respondido -de manera totalmente expeditiva- que semejante preocupación es infundada porque la «píldora del día siguiente»tiene una acción «anti-implantatoria», sugiriendo así implícitamente una neta separación entre aborto e interceptación (impedir que ocurra la implantación del óvulo fecundado, es decir, el embrión, en la pared uterina). 
Considerando que el uso de estos productos atañe a bienes y valores humanos fundamentales, hasta el punto de afectar a la misma vida humana en su aparición, esta Academia Pontificia para la Vida siente el apremiante deber y la convencida exigencia de ofrecer algunas puntualizaciones y consideraciones sobre el argumento, confirmando, al mismo tiempo, posiciones éticas ya conocidas, apoyadas por precisos datos científicos, y consolidadas en la doctrina católica. 
1. La «píldora del día siguiente» es un preparado a base de hormonas (puede contener estrógenos, estroprogestacionales, o bien sólo progestacionales) que, tomada dentro y no rebasando las 72 horas después de una relación sexual presumibiemente fecundante, activa un mecanismo prevalentemente de tipo «anti-implantatorio», es decir, impide que el eventual óvulo fecundado (que es un embrión humano), ya llegado en su desarrollo al estadio de blastocisto (5ª-6ª día después de la fecundación), se implante en la pared uterina, mediante un mecanismo de alteración de la pared misma. 
El resultado final será, por lo tanto, la expulsión y la pérdida de este embrión. 
Sólo en el caso de que la asunción de tal píldora precediera en algunos días a la ovulación, podría a veces actuar con un mecanismo de bloqueo de esta última (en ese caso, se trataría de una acción típicamente «anticonceptivo»). 
Sin embargo, la mujer que recurre a este tipo de píldora, lo hace por miedo a estar en el período fecundo y, por lo tanto, con la intención de provocar la expulsión del eventual recién concebido. Y, además, sería utópico pensar que una mujer, encontrándose en las condiciones de querer recurrir a un anticonceptivo de emergencia tenga la posibilidad de conocer con exactitud y oportunidad su actual condición de fertilidad. 
2. Decidir utilizar la expresión «óvulo fecundado» para indicar las primerísimas fases del desarrollo embrionario, no puede llevar de ningún modo a crear artificialmente una discriminación de valor entre momentos diversos del desarrollo de un mismo individuo humano. En otras palabras, si puede ser útil, por motivos de descripción científica, distinguir con términos convencionales (óvulo fecundado, embrión, feto, etc.) diferentes momentos de un único proceso de crecimiento, no puede ser nunca lícito decidir arbitrariamente que el individuo humano tenga mayor o menor valor (con la consiguiente fluctuación del deber a su tutela) según el estado de desarrollo en que se encuentre. 
3. Por consiguiente, resulta claro que la llamada acción «anti-implantatoria» de la «píldora del día siguiente», en realidad, no es otra cosa que un aborto realizado con medios químicos. Es incoherente intelectualmente, e injustificable científicamente, afirmar que no se trata de la misma cosa. 
Por otra parte, está bastante claro que la intención de quien pide o propone el uso de dicha píldora tiene como finalidad directa la interrupción de un eventual embarazo, exactamente como en el caso del aborto. El embarazo, en efecto, comienza desde el momento de la fecundación y no desde la implantación del blastocisto en la pared uterina, como en cambio se intenta sugerir implícitamente. 
4. Por lo tanto, desde un punto de vista ético, la misma ilicitud absoluta de proceder a prácticas abortivas subsiste también para la difusión, la prescripción y la toma de la «píldora del día siguiente». Son también moralmente responsables todos aquellos que, compartiendo la intención o no, cooperan directamente con tal procedimiento. 
5. Debe hacerse una ulterior consideración a propósito del uso de la «píldora del día siguiente» con relación a la aplicación de la ley que, en Italia, regula las condiciones y los procedimientos para la interrupción voluntaria del embarazo. 
Definir el producto en cuestión como un «anti-implantatorio» en lugar de, con una terminología más transparente, como un «abortivo», permite, en efecto, evitar todos los procedimientos obligatorios que la ley prevé para poder acceder a la interrupción del embarazo (entrevista previa, verificación del embarazo, determinación del momento de desarrollo, período de reflexión, etc.), realizando una forma de aborto totalmente oculta y no registrable por ninguna institución. Todo esto está, por consiguiente, en clara contradicción con la correcta, aunque contestable, aplicación de la ley 194. 
6. Por último, ante la difusión de tales procedimientos, exhortamos vivamente a todos los agentes del sector a poner en práctica con firmeza la objeción de conciencia moral, que testimonie valientemente, en los hechos, el valor inalienable de la vida humana, sobre todo frente a nuevas formas ocultas de agresión a los individuos más débiles e indefensos, como es es el caso del embrión humano. 
Ciudad del Vaticano, 31 de octubre de 2000


Ver también (haz click): 1.- Que dice la Iglesia del Control Natal 2.- MATRIMONIO, CONTRACEPCIÓN Y REGULACIÓN NATURAL DE LOS NACIMIENTOS 3.- Cuando la planificación natural es visualizada erróneamente

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NOTA: PARA ELIMINAR EL SONIDO QUE SE ESCUCHA -NO SIEMPRE- AL ABRIR EL BLOG DURANTE ESTA SEMANA, IR AL POST DEL 2 DE FEBRERO Y VER INSTRUCCIONES ARRIBA DE LA ÚLTIMA IMAGEN PARA SUPRIMIRLO.
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