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jueves, 4 de diciembre de 2025

“EN MARÍA Y POR MARÍA”



Por Tomás I. González Pondal

Según el Prefecto Víctor M. Fernández, queda prohibido usar en los documentos oficiales de la Santa Sede y en la liturgia, la expresión ‘Corredentora’ (https://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=53922). Eso sí, para él los documentos de la Santa Sede si pueden traer cosas abominables como el punto 31 de Fiducia Supplicans: “En el horizonte aquí delineado se coloca la posibilidad de bendiciones de (…) parejas del mismo sexo”.

 El mismo devotísimo practicante de la falsa misericordia; el mismo que hace rato lanza lacrimógenas quejas fementidas que acusan a la Iglesia de calificar y excluir con injusticia; el mismo de la cantinela del ‘todos, todos, todos’; el mismo favorecedor de los LGBT; ese mismo digo, mostrándose ahora todo un paladín de las disquisiciones terminológicas, todo un excluyente de títulos marianos vía ‘prohibición’ y vía ‘desaconsejo’. 

Así es el Prefecto Víctor M. Fernández: un hombre pronto para abrir la puerta a lo contranatural, un hombre pronto para cerrar las puertas a lo sobrenatural. Y espero que no aparezca alguno sosteniendo que las “llaves del reino” permiten esas cosas.  

En breve el Prefecto estará rindiendo cuentas a Dios por esta exclusión que ha venido a hacer de Su Madre. Mientras tanto, afirmamos con inamovible convicción que nada, absolutamente nada de lo que existe, deja de aclamar que María Santísima es Corredentora. A la Reina de Cielos y Tierra, Cielos y Tierra a Ella sometidos le aclaman Corredentora y Mediadora. 

El eximio San Luis María Grigñon de Monfort, en su célebre ‘Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen María’, enseñó en el punto 16: “Dios Hijo se hizo hombre para nuestra salvación, pero en María y por María”. Mientras que Fernández no quiere ahora saber nada con que en documentos eclesiásticos se hable de Corredentora, el teólogo dominico, R.P. Antonio Royo Marín predicaba: “Desde San Justino y San Ireneo (siglo II) hasta nuestros días apenas hay Santo Padre o escritor sagrado de alguna nota que no hable en términos cada vez más claros y expresivos del oficio de María como nueva Eva y Corredentora de la humanidad en perfecta dependencia y subordinación a Cristo” (La Virgen María, ed. BAC, España, 1968, p. 149). Claro, el “hasta nuestros días” del religioso dominico, no incluía estos tiempos negros.

Fernandez, ya es sabido, desaconsejó usar los títulos de Corredentora y Mediadora.

Quien no se refugia en María, Medianera de todas las gracias, queda expuesto al Demonio, padre de todas las desgracias.

(Ver video donde el Cardenal modernista critica la moral y la  labor de la Iglesia "durante muchos siglos" y se descara plenamente diciendo que la secular trayectoria de la Iglesia fue "terrible". ¿Y es este personaje el que supuestamente tiene la misión de defender y preservar la fe en la Iglesia? ¿Hasta cuándo va a permanecer ahí siguiendo su labor demoledora?).

jueves, 11 de enero de 2024

Escándalo por «La pasión mística», libro del cardenal Fernández conocido ahora

 

PUBLICADO EN MÉXICO EN 1998


«La pasión mística. Espiritualidad y sensualidad», desclasificado por la editorial, presenta un contenido teológicamente confuso y una exposición pornográfica de los temas. No aparece en el listado que incluyó en su CV en la página web del Vaticano.

la escasa cultura teológica que pone de manifiesto y que por las respuestas que da en las entrevistas se siente acomplejado.

Muchos fieles están también atentos a los sacerdotes y obispos que entonces defendían la publicación por parte del Cardenal Fernández el libro «Sáname con tu boca. El arte de besar» y repetían las excusas que ponía el Mons. Fernández.

El orgasmo

Aunque el libro está plagado de tesis teológicas débiles y confusas, los capítulos que más han escandalizado son los tres últimos capítulos titulados: «Orgasmo masculino y femenino»; «El camino hacia el orgasmo» y «Dios en el orgasmo de la pareja»

Algunas personas que han analizado el libro llaman la atención del conocimiento que tiene sobre el orgasmo femenino o la imprudencia de relatar «un encuentro apasionado con Jesús que me contó una adolescente de dieciséis años»

Y como en las sectas de «iluminados» de los siglos XV-XVI todo está trufado con unas supuestas finalidades espirituales:

Preguntémonos ahora si estas particularidades del varón y de la mujer en el orgasmo, se dan también de algún modo en la relación mística con Dios.

Podríamos decir que la mujer, por ser más receptiva, también está mejor dispuesta a dejarse tomar por Dios, está más abierta a la experiencia religiosa. Será por eso que en los templos predominan las mujeres. (p. 67).

Especialmente hiriente es el capítulo 8 cuando comenta las experiencias místicas de santas como Teresa de Jesús o del Niño Jesús.

Lógicamente, un tema que está siempre presente en muchos escritos del Cardenal Fernández es la homosexualidad. Con «argumentaciones» que ya prefiguran lo que después aparece en Amoris Laetitia y en otros escritos:

Pero esto tampoco significa necesariamente que esa experiencia gozosa del amor divino, si la alcanzo, me liberará de todas mis debilidades psicológicas. No significa, por ejemplo, que un homosexual necesariamente dejará de serlo. Recordemos que la gracia de Dios puede coexistir con debilidades y también con pecados, cuando hay un condicionamiento muy fuerte. En esos casos, la persona puede hacer cosas que objetivamente son pecado, pero no ser culpable, y no perder la gracia de Dios. (p. 80)

El también prescindible capítulo 9 dedicado al orgasmo en la pareja, que no en el matrimonio explícitamente. Los confusos párrafos intentan justificar una especie de «pornoteología» que como señala Wanderer:

El problema, según Mons. Fernández, viene de «la mentalidad griega la que influyó negativamente en el cristianismo, transmitiéndole un cierto desprecio del cuerpo». (p. 89) Pero Santo Tomás restituyó todo a su justo lugar y, para confirmar su opinión, trae el testimonio del P. Danielou quien en un escrito afirma que «De la unión erótica a la unión mística hay un paso fácil de dar» y, sobre todo la de «un venerable teólogo egipcio del siglo XV [olvida decir que se trata de un musulmán] que hacía la siguiente alabanza a Dios:

Alabado sea Alá, que afirma los penes duros y rectos como las lanzas para hacer la guerra en las vaginas (Al Sonuouti). (p. 91).

 Fuente: InfoCatólica.