Oh María, Madre mía amadísima, al contemplarte tan frecuentemente ultrajada por los hombres ingratos, me siento atravesado por el más vivo dolor, y deseo de todo corazón reparar las injurias con que constantemente es herido tu Inmaculado Corazón.
Acepta, Madre piadosa, este humilde homenaje de mi amor y veneración; al alcance de mis fuerzas quisiera alabarte y bendecirte por cuantos te ultrajan, y reparar las ofensas que recibes de aquellos que desconocen tu maternal protección. Amén.










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