martes, 20 de agosto de 2013

"SI ME AMÁIS, GUARDARÉIS MIS MANDAMIENTOS" (Jn 14, 15).


"Si me amáis, guardaréis mis mandamientos" (Jn 14, 15), ha dicho Cristo.

Cierto que no es lo mismo pecar por debilidad ocasionalmente y levantarse por la Confesión, que pecar habitualmente sin escrúpulo alguno.

Quien peca habitualmente y no lucha por evitar la ofensa a Dios no ama a Cristo, aunque lo diga con la boca.

Así.....

  • Si habitualmente tienes relaciones fuera del matrimonio, no le amas.
  • Si empleas métodos microabortivos o artificiales para evitar los hijos, no le amas.
  • Si evitas -sin causa seria ni necesidad- los hijos por medios naturales, aunque el método no sea malo, al no cumplir con el deber de fecundidad no le amas.
  • Si no luchas contra las tentaciones y realizas actos sexuales contra natura, no le amas.
  • Si constantemente pecas de pensamiento o deseo, no le amas.
  • Si vives en concubinato, no le amas.
  • Si no cumples con tus deberes de padre o madre, no le amas.
  • Si no instruyes a tus hijos en el amor y conocimiento de Dios, no le amas.
  • Si constantemente no asistes a Misa los domingos ni acudes a los sacramentos, ni oras, no le amas.
  • Si descuidas instruirte en tu religión, no le amas.
  • Si no te importan los dolores y necesidades de tu prójimo, no le amas. 
  • Si no respetas a tus padres y superiores, no le amas.
  • Si acostumbras acudir a espectáculos o proyecciones inmorales, no lo amas.
  • Si robas o sustraes lo que no es tuyo, no lo amas. 
  • Si ofendes, insultas, hieres o dañas a otros, no le amas.
  • Si difamas o calumnias a tu prójimo, no lo amas.
  • Si te duele el bien ajeno o deseas el mal a otro, no le amas.
  • Si no crees TODA la doctrina que Él enseñó, no le amas.
  • Si la moral cristiana la haces relativa y la adecuas a tus gustos y pasiones, no le amas.

¡Cuántos "si...." podríamos enlistar y añadir a lo anterior! Pero no se trata de hacer una lista exhaustiva, sino de hacer un acto SINCERO de reflexión y conciencia para analizar si de veras amamos a Cristo de corazón y no sólo con la boca.

Nuestro Señor Jesucristo dijo: "No todo el que me diga: Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial. Muchos me dirán aquel Día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: ¡Jamás os conocí; apartaos de mí, agentes de iniquidad! Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca. Y todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre insensato que edificó su casa sobre arena: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue grande su ruina" (Mateo 7, 21-27).


LA CHICA DEL AEROPUERTO (cuento)



Una chica muy arrogante y estirada, estaba esperando su vuelo en una sala de espera de un gran aeropuerto.

Como debía esperar un largo rato, decidió comprar un libro y también un paquete con galletas.

Se sentó, para poder descansar y leer en paz.

En el Asiento de a lado se sentó una señora ya de edad poco avanzada, que abrió una revista y empezó a leer.

Entre ellas quedaron las galletas. Cuando la chica tomó la primera, la señora también tomó una.

La chica se sintió indignada, pero no dijo nada. Sólo pensó: "¡Qué descarada esta vieja; si yo fuera más valiente, le diría un par de cosas y le insultaría".

Cada vez que ella cogía una galleta, la señora también tomaba una. Aquello indignaba a la chica, tanto que no conseguía concentrarse ni reaccionar.

Cuando quedaba una sola galleta, pensó: "¿Qué hará ahora esta vieja aprovechada?".

Entonces, la señora partió la última galleta y con una media sonrisa en su rostro, sin decirle nada a la chica, dejó media galleta para ella.

¡Ah no! ¡Aquello le pareció demasiado!. La chica se enfureció y se molestó mucho. Muy indignada con tal situación, tomó la media galleta, no aguantó más y se la tiró a los pies de aquella señora. De inmediato le dijo: "Vieja descarada tráguesela, se ve que tiene hambre, eso es lo que es usted ¡UNA DESCARADA!".

La señora sólo agachó la cabeza y no respondió nada.

Se levantaron las dos y cada quien se dirigió a su propio sector de embarque, ya que tenían distintos vuelos y se dirigían a diferentes destinos.

La chica mientras caminaba a su sector de embarque, resoplaba de la enorme rabia que llevaba. Cerró su libro y sus cosas y se dirigió a abordar.

Cuando se sentó en el interior del avión, miró dentro del bolso y para su sorpresa allí estaba su paquete de galletas... ¡intacto y cerrado!.

¡Sintió tanta vergüenza que se le caía la cara! y le dio tanto sentimiento con aquella señora que hasta lloró. Sólo entonces se dio cuenta de lo equivocada que estaba. ¡Había olvidado que sus galletas estaban guardadas dentro de su bolso!.

Se había alterado mucho mientras que la buena señora generosamente había compartido todas sus galletitas con ella, y sin sentirse indignada, nerviosa, consternada o alterada.

Y ya no estaba a tiempo ni tenía posibilidades para dar explicaciones y ofrecer disculpas.

Entonces razonó: ¿Cuántas veces en nuestra vida sacamos conclusiones precipitadas cuando debiéramos observar mejor? ¿Cuántas cosas no son exactamente como pensamos acerca de las personas?.

Y recordó que existen cuatro cosas en la vida que no se recuperan:
  • Una piedra, después de haber sido lanzada;
  • Una palabra, después de haberla dicho;
  • Una oportunidad, después de haberla perdido;
  • El tiempo, después de haber pasado.


MORALEJA:

No actuemos apresuradamente. Muchas veces por no dominar nuestros impulsos, ofendemos sin darnos cuenta que las cosas  en realidad son de un modo diferente al que pensamos. Medita antes de actuar y ofender. Asegúrate bien antes de formar un juicio. No dañes injustamente ni quedes en ridículo. En ocasiones será irremediable, pues aunque te arrepientas quizá será demasiado tarde.

lunes, 19 de agosto de 2013

LAS DEFORMACIONES EN EL CULTO A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA por San Luis María Grignion de Montfort

Características de los devotos críticos, escrupulosos, exteriores, presuntuosos, inconstantes, hipócritas, interesados...

90. ...Es preciso, ahora más que nunca, hacer una buena elección de la verdadera devoción a la Santísima Virgen. En efecto, hoy más que nunca, nos encontramos con falsas devociones que fácilmente podrían tomarse por verdaderas. El demonio, como falso acuñador de moneda y ladrón astuto y experimentado, ha engañado y hecho caer ya a muchas almas por medio de falsas devociones a la Santísima Virgen y cada día utiliza su experiencia diabólica para engañar a muchas otras, entreteniéndolas y adormeciéndolas en el pecado, so pretexto de algunas oraciones mal recitadas y de algunas prácticas exteriores inspiradas por él. Como un falsificador de moneda no falsifica ordinariamente sino el oro y la plata y muy rara vez los otros metales, porque no valen la pena, así el espíritu maligno no falsifica las otras devociones tanto como las de Jesús y María la devoción a la Sagrada. Comunión y la devoción a la Virgen porque son entre las devociones, lo que el oro y la plata entre los metales. 

91. Es, por ello, importantísimo:

1° conocer las falsas devociones para evitarlas y las verdaderas para abrazarlas,

2° conocer cuál es, entre las diferentes formas de devoción verdadera a la Santísima Virgen, la más perfecta, la más agradable María, la más gloriosa para el Señor y la más eficaz para nuestra santificación, a fin de optar por ella. 

92. Hay, a mi parecer, siete clases de falsos devotos y falsas devociones a la Santísima Virgen, a saber:
1° los devotos críticos; 2° los devotos escrupulosos; 3° los devotos exteriores; 4° los devotos presuntuosos; 5° los devotos inconstantes; 6° los devotos hipócritas; 7° los devotos interesados. 

a. Los devotos críticos. 93. Los devotos críticos son, por lo común, sabios orgullosos, engreídos y pagados de sí mismos, que en el fondo tienen alguna devoción a la Santísima Virgen, pero critican casi todas las formas de piedad con las que las gentes sencillas honran ingenua y santamente a esta buena Madre, sólo porque no se acomodan a sus fantasías. Ponen en duda todos los milagros e historias referidas por autores fidedignos o extraídas de las crónicas de las Ordenes religiosas, que atestiguan la misericordia y poder de la Santísima Virgen. Se irritan al ver a las gentes sencillas y humildes arrodilladas para rogar a Dios ante un altar o imagen de María o en la esquina de una calle... Llegan hasta a acusarlas de idolatría, como si adorarán la madera o la piedra. En cuanto a ellos así dicen no gustan de tales devociones exteriores ¡ni son tan cándidos para creer a tantos cuentos e historietas como corren acerca de la Santísima Virgen! Si se les recuerdan las admirables alabanzas que los Santos Padres tributan a María, responden que hablaban como oradores, en forma hiperbólica, o dan una falsa explicación de sus palabras. Esta clase de falsos devotos y gente orgullosa y mundana es mucho de temer: hace un daño incalculable a la devoción a la Santísima Virgen, alejado de Ella definitivamente a los pueblos so pretexto de desterrar abusos.  

b. Los devotos escrupulosos. 94. Los devotos escrupulosos son personas que temen deshonrar al Hijo al honrar a la Madre, rebajar al Uno al honrar a la Otra. No pueden tolerar que se tributen a la Santísima Virgen las justísimas alabanzas que le prodigaron los Santos Padres. Toleran penosamente que haya más personas arrodilladas ante un altar de María que delante del Santísimo Sacramento, ¡como si esto fuera contrario a aquello o si los que oran a la Santísima Virgen, no orasen a Jesucristo por medio de Ella! No quieren que se hable con tanta frecuencia de la Madre de Dios ni que los fieles acudan a Ella tantas veces.

Oigamos algunas de sus expresiones más frecuentes: "¿De qué sirven tantos Rosarios? ¿Tantas congregaciones y devociones exteriores a la Santísima Virgen? ¡Cuánta ignorancia hay en tales prácticas! ¡Esto es poner en ridículo nuestra religión! ¡Hábleme más bien de los devotos de Jesucristo! Y, al pronunciar frecuentemente este nombre, lo digo entre paréntesis, no se descubren. Hay que recurrir solamente a Jesucristo. El es nuestro único mediador. Hay que predicar a Jesucristo: ¡esto es lo sólido!" 

Y lo que dicen es verdad en cierto sentido. Pero, la aplicación que hacen de ello para combatir la devoción a la Santísima Virgen es muy peligrosa, es un lazo sutil del espíritu maligno, so pretexto de un bien mayor. Porque ¡nunca se honra tanto a Jesucristo como cuando se honra a la Santísima Virgen! Efectivamente, si se la honra, es para honrar más perfectamente a Jesucristo y si vamos a Ella, es para encontrar el camino que nos lleve a la meta, que es Jesucristo.

95. La iglesia, con el Espíritu Santo, bendice primero a la Santísima Virgen y después a Jesucristo: "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre, Jesús". Y esto, no porque la Virgen María sea mayor que Jesucristo o igual a El lo cual sería intolerable herejía sino porque para bendecir más perfectamente a Jesucristo hay que bendecir primero a María. Digamos, pues, con todos los verdaderos devotos de la Santísima Virgen y contra sus falsos devotos escrupulosos. "María, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús". 

c. Los devotos exteriores. 96. Los devotos exteriores son personas que cifran toda su devoción a María en prácticas externas. Solo gustan de lo exterior de esta devoción, porque carecen de espíritu interior. Rezan muchos Rosarios, pero atropelladamente. Participan en muchas Misas, pero sin atención. Se inscriben en todas las cofradías marianas, pero sin enmendar su vida, sin vencer sus pasiones, ni imitar las virtudes de la Santísima Virgen. Sólo gustan de lo sensible de la devoción, no buscan lo sólido. De suerte que si no experimentan algo sensible en sus prácticas piadosas, creen que no hacen nada, se desalientan y lo abandonan todo o lo hacen por rutina. 

El mundo está lleno de esta clase de devotos exteriores. No hay gente que más critique a las personas de oración, que se empeñan en lo interior como lo esencial, aunque sin menospreciar la modestia exterior, que acompaña siempre a la devoción verdadera.

d. Los devotos presuntuosos. 97. Los devotos presuntuosos son pecadores aletargados en sus pasiones o amigos de lo mundano.

Bajo el hermoso nombre de cristianos y devotos de la Santísima Virgen, esconden el orgullo, la avaricia, la lujuria, la embriaguez, el perjurio, la maledicencia o la injusticia, etc.; duermen en sus costumbres perversas, sin hacerse mucha violencia para corregirse, confiados en que son devotos de la Santísima Virgen; se prometen a sí mismos que Dios les perdonará, que no morirán sin confesión ni se condenarán, porque rezan el Rosario, ayunan los sábados, pertenecen a la cofradía del Santo Rosario, a la del escapulario y otras congregaciones, llevan el hábito o la cadenilla de la Santísima Virgen, etc.

Cuando se les dice que su devoción no es sino ilusión diabólica y perniciosa presunción, capaz de llevarlos a la ruina, se resisten a creerlo. Responden que Dios es bondad y misericordia; que no nos ha creado para perdición; que no hay hombre que no peque, que basta un buen "¡Señor, pequé!" a la hora de la muerte. Y añaden que son devotos de la Santísima Virgen; que llevan el escapulario, que todos los días rezan puntualmente siete Padrenuestros y Avemarías en su honor y, algunas veces, el Rosario o el Oficio de Nuestra Señora, que ayunan, etc.



Para confirmar sus palabras y cegarse aún más, alegan algunos hechos verdaderos o falsos -poco importa- que han oído o leído, en los que se asegura que personas muertas en pecado mortal y sin confesión, gracias a que durante su vida hablan rezado algunas oraciones o ejercitado algunas prácticas de devoción en honor de la Virgen resucitaron para confesarse o su alma permaneció milagrosamente en el cuerpo hasta que lograron confesarse o, a la hora de la muerte, obtuvieron del Señor, por la misericordia de María, el perdón y la salvación. ¡Ellos esperan correr la misma suerte!

98. Nada, en el cristianismo, es tan perjudicial a las gentes como esta presunción diabólica. Porque, ¿Cómo puede alguien decir con verdad que ama y honra a la Santísima Virgen, mientras con sus pecados hiere, traspasa, crucifica y ultraja despiadadamente a Jesucristo, su Hijo? Si María se obligara a salvar por su misericordia a esta clase de personas, ¡Autorizaría el pecado y ayudaría a crucificar a su Hijo! Y esto, ¿quién osaría siquiera pensarlo?

99. Protesto que abusar así de la devoción a la Santísima Virgen devoción que después de la que se tiene al Señor en el Santísimo Sacramento es la más santa y sólida de todas constituye un horrible sacrilegio, el mayor y menos digno de perdón después de la comunión sacrílega. Confieso que, para ser verdadero devoto de la Santísima Virgen, no es absolutamente necesario que seas tan santo, que llegues a evitar todo pecado aunque esto sería lo más deseable. Pero es preciso, al menos (¡nota bien lo que digo!):

1º mantenerse sinceramente resuelto a evitar, por lo menos, todo pecado mortal, que ultraja tanto a la Madre como al Hijo;
2º violentarse para evitar el pecado;
3º inscribirse en las cofradías, rezar los cinco o quince misterios del Rosario u otras oraciones, ayunar los sábados, etc.

100. Todas estas buenas obras son maravillosamente útiles para lograr la conversión de los pecadores por endurecidos que estén. Y si tú, lector, fueras uno de ellos, aunque ya tuvieras un pie en el abismo... te las aconsejo, a condición de que las realices con la única intención de alcanzar de Dios por intercesión de la Santísima Virgen la gracia de la contrición y perdón de tus pecados y vencer tus hábitos malos y no para permanecer tranquilamente en estado de pecado, no obstante los remordimientos de la conciencia, el ejemplo de Jesucristo y de los santos y las máximas del Santo Evangelio.

e. Los devotos inconstantes. 101. Los devotos inconstantes son los que honran a la Santísima Virgen a intervalos y como a saltos. Ahora fervorosos, ahora tibios... En un momento parecen dispuestos a emprenderlo todo por su servicio, poco después ya no son los mismos. Abrazan de momento todas las devociones a la Santísima Virgen y se inscriben en todas sus cofradías, pero luego no cumplen sus normas con fidelidad. Cambian como la luna. Y María los coloca debajo de sus pies junto a la medialuna, porque son volubles e indignos de ser contados entre los servidores de esta Virgen fiel, que se distinguen por la fidelidad y la constancia. Mas vale no recargarse con tantas oraciones y prácticas devotas y hacer menos pero con amor y fidelidad a pesar del mundo, del demonio y de la carne.

f. Los devotos hipócritas. 102. Hay todavía otros falsos devotos de la Santísima Virgen: los devotos hipócritas. Encubren sus pecados y costumbres pecaminosas bajo el manto de esta Virgen fiel, a fin de pasar a los ojos de los demás por lo que no son.

g. Los devotos interesados. 103. Existen, finalmente, los devotos interesados. Son aquellos que sólo acuden a María para ganar algún pleito, evitar un peligro, curar de una enfermedad o por necesidades semejantes... sin las cuales no se acordarían de Ella. Unos y otros son falsos devotos, en nada aceptos a Dios ni a su Santísima Madre. 

104. Pongamos, pues, suma atención a fin de no ser del número...


  • de los devotos críticos, que no creen en nada pero todo lo critican;



  • de los devotos escrupulosos, que temen ser demasiado devotos de la Santísima. Virgen por respeto a Jesucristo;



  • de los devotos exteriores, que hacen consistir toda su devoción en prácticas exteriores;

  • de los devotos presuntuosos, que bajo el oropel de una falsa devoción a la Santísima Virgen, viven encenagados en el pecado;

  • de los devotos inconstantes, que por ligereza cambian sus prácticas de devoción o las abandonan a la menor tentación.

  • de los devotos hipócritas, que entran en las cofradías y visten la librea de la Santisima Virgen para hacerse pasar por santos.

  • y finalmente de los devotos interesados, que sólo recurren a la Virgen para librarse de males corporales o alcanzar bienes de este mundo.

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  • domingo, 18 de agosto de 2013

    "ES PRECISO QUE HAYA HEREJÍAS; A FIN QUE SE DESTAQUEN LOS DE PROBADA VIRTUD": SAN PABLO

    San Pablo
    Nos ha escrito un lector preocupado por un amigo suyo que se ha alejado de la Iglesia y de los sacramentos por causa de los escándalos de algunos sacerdotes modernistas. Su amigo le decía -entre otras cosas- que no volvería a confesarse, pues podría resultar que lo hiciera con un "homosexual". Este pobre hombre ha caído en la tentación del maligno que no le permite distinguir ni discernir correctamente. El demonio ataca a las personas de virtud moral por medio de trampas intelectuales como ésta. No pudiendo corromper su moral y una vida virtuosa, lanza la trampa por donde es más factible: las propias virtudes de la persona las convierte en un obstáculo para discernir. Les oscurece el juicio de tal modo que generalizan los defectos y pecados de unos a todos. No les permite distinguir muchos otros aspectos. Se atreven a juzgar la Religión (o a la Iglesia) por los malos clérigos, sin embargo nunca condenarían la Medicina por culpa de los malos médicos. Y ni siquiera se dan cuenta de esa paradójica incongruencia. Olvidan que un árbol al caer hace mucho ruido, pero que miles de árboles creciendo son silenciosos. Tampoco distinguen que hasta el peor pecador siendo sacerdote, no pierde por ello el carácter sacerdotal y todo lo que esto significa, aunque sea indigno de ello.

    Ciertamente es lógico y recomendable alejarse de aquellos sacerdotes infieles a la moral católica, pero sin ignorar que conservan su poder sacerdotal. Más recomendable aún es apartarse de aquellos eclesiásticos (sacerdotes, obispos y cardenales) que se encuentren contaminados de herejías modernistas, pues nos pueden hacer perder la fe y arrastrarnos a sus gravísimos errores (doctrinales o morales). Todo ello está muy bien, pero nada tiene que ver con alejarse de la Iglesia Católica ni de la práctica de los sacramentos y de la oración.

    Generalmente, en la diferentes épocas de la historia de la Iglesia, los clérigos inmorales o los heréticos han sido una minoría. Aunque es verdad que ha habido crisis como la provocada por la herejía arriana que parecía iba a contaminar a todos, al grado que San Jerónimo expresó que el mundo gimió al sentirse arriano. Así que la Iglesia está conformada no necesariamente por la mayoría sino por quienes conservan íntegra la fe de Cristo y de su Iglesia, por lo que San Atanasio señaló que era más importante conservar la fe que tener los templos (ver AQUÍ). Tan es así, que está profetizada en la Biblia que habrá una apostasía general, lo que implica que entonces pocos serán quienes conserven la verdadera fe. "¿Cuando vuelva encontraré fe en la tierra?", dijo Cristo. San Lucas xviii,8.

    Es tan grave la actual crisis de la Iglesia que muchos opinan que esos tiempos ya se han iniciado. Sea esto como sea, las herejías de muchos no deben ser causa de detrimento en la fe del verdadero católico. Cristo ya nos advirtió que vendrían falsos pastores disfrazados con piel de oveja. Y nos lo advirtió precisamente para que no los sigamos y, también, para que no nos descontrole esto ni afecte nuestra fe ni nuestra esperanza. Dios no falla ni fracasa. Él estará con nosotros hasta la consumación de los siglos.

    Don Félix Sardà
    Dice el Padre Félix Sardà*: "El clérigo apóstata es el primer factor que busca el diablo para esta su obra de rebelión. Necesita presentarla en algún modo autorizada a los ojos de los incautos, y para eso nada le sirve tanto como el refrendo de algún ministro de la Iglesia. Y como, por desgracia, nunca faltan en ella clérigos corrompidos en sus costumbres, camino el más común de la herejía; o ciegos de soberbia, causa también muy usual de todo error; de ahí que nunca le han faltado a éste apóstoles y fautores eclesiásticos, cualquiera que haya sido la forma con que se ha presentado en la sociedad cristiana".

    Esto no debe escandalizar a nadie. Recuérdese la sentencia del Apóstol Pablo, que no se olvidó de prevenirnos: "Es preciso que haya herejías, a fin de que se destaquen los de probada virtud entre ustedes" (1 Cor xi, 18-19). Es inevitable que en la lucha haya facciones, porque Jesús anunció que traería división (Mat. x, 34). La separación de unos y otros será sólo definitiva hasta el final (Mat xiii, 47-49). En tanto, en la lucha se corrobora y se manifiesta la fe de quienes de veras son de Cristo.

    No hay, pues, motivo para perder la fe ni para alejarse de los sacramentos ni de la oración. Satanás sabe cómo tentar a cada quien. A unos los ataca por las pasiones, a los más virtuosos o sabios por el intelecto o por la soberbia. El objetivo es llevar al hombre al desánimo y a la desesperanza, y de ahí a la traición y abandono de su fe. Cada quien tiene un punto débil y por ahí ataca. De nuestra parte está conservar íntegra nuestra fe y nuestra catolicidad, y luchar para ser de los de probada virtud que no caen ni en la herejía ni abandonan su lucha por mantener esa fe católica íntegra. Esto es, ser de aquellos que los vendavales del error no los mueve, pues tienen fe en Cristo y en su Palabra que conocen, pues saben que los cielos y la tierra pasarán pero esa Palabra divina nunca pasará (Mt. xxiv, 35). 

    A continuación transcribimos un texto del reconocido sacerdote don Félix Sardà y Salvany*  (de su obra "El liberalismo es pecado"), donde se detalla todo esto:


    MINISTROS CONTAGIADOS
    "No está exento el ministro de Dios de pagar miserable tributo a las humanas flaquezas, y de consiguiente lo ha pagado también repetidas veces el error contra la fe.
    ¿Y qué tiene esto de particular, cuando no ha habido apenas herejía alguna en la Iglesia de Dios que no haya sido elevada o propagada por algún clérigo? Más aún: es históricamente cierto, que no han dado qué hacer ni han medrado en siglo alguno las herejías que no han empezado por tener clérigos a su devoción.
    El clérigo apóstata es el primer factor que busca el diablo para esta su obra de rebelión. Necesita presentarla en algún modo autorizada a los ojos de los incautos, y para eso nada le sirve tanto como el refrendo de algún ministro de la Iglesia. Y como, por desgracia, nunca faltan en ella clérigos corrompidos en sus costumbres, camino el más común de la herejía; o ciegos de soberbia, causa también muy usual de todo error; de ahí que nunca le han faltado a éste apóstoles y fautores eclesiásticos, cualquiera que haya sido la forma con que se ha presentado en la sociedad cristiana.
    Judas, que empezó en el propio apostolado a murmurar y a sembrar recelos contra el Salvador, y acabó por venderle a sus enemigos, es el primer tipo del sacerdote apóstata y sembrador de cizaña entre sus hermanos; y Judas, adviértase, fue uno de los doce primeros sacerdotes ordenados por el mismo Redentor.
    La secta de los Nicolaítas tomó origen del diácono Nicolás, uno de los siete primeros diáconos ordenados por los Apóstoles para el servicio de la Iglesia, y compañero de San Esteban, protomártir.
    Paulo de Samosata, gran heresiarca del siglo III, era obispo de Antioquía.
    De los Novacianos, que tanto perturbaron con su cisma a la Iglesia universal, fue padre y autor el presbítero de Roma, Novaciano.
    Melecio, obispo de la Tebaida, fue autor y jefe del misma de los Melecianos.
    Tertuliano, asimismo sacerdote y elocuente apologista, cae y muere en la herejía de los Montanistas.
    Entre los Priscilianistas españoles, que tanto escándalo causaron en nuestra patria en el siglo IV, figuran los nombres de Instancio y Salviano, dos obispos, a quienes desenmascaró y combatió Higinio; fueron condenados en un concilio reunido en Zaragoza.
    El principal heresiarca que ha tenido tal vez la Iglesia fue Arrio, autor del Arrianismo, que llegó a arrastrar en pos de sí tantos reinos como el Luteranismo de hoy. Arrio fue un sacerdote de Alejandría, despechado por no haber alcanzado la dignidad episcopal. Y clero arriano lo hubo en esta secta, hasta el punto de que gran parte del mundo no tuvo otros obispos ni sacerdotes durante mucho tiempo.
    Nestorio, otro de los famosísimos herejes de los primeros siglos, fue monje, sacerdote, obispo de Constantinopla y gran predicador. De él procedió el Nestorianismo.
    Eutiques, autor del Eutiquismo, era presbítero y abad de un monasterio de Constantinopla.
    Vigilancio, el hereje tabernero tan donosamente satirizado por San Jerónimo, había sido ordenado sacerdote en Barcelona.
    Pelagio, autor del Pelagianismo, que fue objeto de casi todas las polémicas de San Agustín, era monje, adoctrinado en sus errores sobre la gracia por Teodoro, obispo de Mopsuesta.
    El gran cisma de los Donatistas llegó a contar gran número de clérigos y obispos.
    De éstos dice un moderno historiador (Amat, Hist. de la Iglesia de J. C.): "Todos imitaron luego la altivez de su jefe Donato, y poseídos de una especie de fanatismo de amor propio, no hubo evidencia, ni obsequio, ni amenaza que pudiese apartarlos de su dictamen. Los obispos se creían infalibles e impecables; los particulares en estas ideas se imaginaban seguros siguiendo a sus obispos, aun contra la evidencia".
    De los herejes Monotelistas fue padre y doctor Sergio, patriarca de Costantinopla.
    De los herejes Adopcianos, Felix, obispo de Urgel.
    En la secta Iconoclasta cayeron Constantino, obispo de Natolia; Tomás, obispo de Claudiópolis, y otros Prelados, a los cuales combatió Sari (lerman, patriarca de Constantinopla.
    Del gran cisma de Oriente no hay que decir quiénes fueron los autores, pues sabido es lo fueron Focio, patriarca de Constantinopla, y sus obispos sufragáneos.
    Berengario, el perverso impugnador de la Sagrada Eucaristía, fue arcediano de la catedral de Angers.
    Wycleff, uno de los precursores de Lutero, era párroco de Inglaterra; Juan Huss, su compañero de herejía, era también párroco de Bohemia. Fueron ambos ajusticiados como jefes de los Wiclefitas y Husitas.
    Lutero
    De Lutero sólo necesitamos recordar que fue monje agustino de Witemberg.
    Zuinglio era párroco de Zurich.
    De Jansenio, autor del maldito Jansenismo, ¿quién no sabe que era obispo de Iprés?
    El cisma anglicano, promovido por la lujuria de Enrique VIII, fue principalmente apoyado por su favorito el arzobispo Crammer.
    En la revolución francesa, los más graves escándalos en la iglesia de Dios los dieron los curas y obispos revolucionarios. Horror y espanto causan las apóstasías que afligieron a los buenos en aquellos tristísimos tiempos. La Asamblea francesa presenció con este motivo escenas que puede leer el curioso en Henrion o en cualquier otro historiador .
    Lo mismo sucedió después en Italia. Conocidas son las apostasías públicas de Gioberti y fray Pantaleone, de Passaglia, del cardenal Andrea.
    En España hubo clérigos en los clubs de la primera época constitucional, clérigos en los incendios de los conventos, clérigos impíos en las Cortes, clérigos en las barricadas, clérigos en los primeros introductores del Protestantismo después de 1869. Obispos jansenistas los hubo en abundancia en el reinado de Carlos III. (Véase sobre esto el tomo III de los Heterodoxos, por Menéndez Pelayo.)
    Varios de éstos pidieron, y muchos aplaudieron en sendas pastorales, la inicua expulsión de la Compañía de Jesús. Hoy mismo en varias diócesis españolas son conocidos públicamente algunos clérigos apostatas, y casados inmediatamente, como es lógico y natural.
    JUDAS
    Conste, pues, que desde Judas hasta el ex-Padre Jacinto la raza de los ministros de la Iglesia traidores a su Jefe y vendidos a la herejía, se sucede sin interrupción. Que al lado y enfrente de la tradición de la verdad, hay también en la sociedad cristiana la tradición del error; en contraste con la sucesión apostólica de los ministros buenos, tiene el infierno la sucesión diabólica de los ministros pervertidos. Lo cual no debe escandalizar a nadie. Recuérdese a propósito de esto la sentencia del Apóstol, que no se olvidó de prevenirnos: Es preciso que haya herejías, para que se manifieste quiénes son entre vosotros los verdaderamente probados".

    ¿QUÉ CONDUCTA DEBE OBSERVAR EL BUEN CATÓLICO CON ESTOS MINISTROS? 
    "Está bien, dirá alguno al llegar aquí. Todo esto es facilísimo de comprender, y basta haber medianamente hojeado la historia para tenerlo por averiguado. Mas lo delicado y espinoso es exponer cuál debe ser la conducta que con tales ministros de la Iglesia extraviados debe observar el fiel seglar, santamente celoso de la pureza de su fe así como de los legítimos fueros de la autoridad.
    Don Félix Sardà y Salvany
    Es indispensable establecer aquí varias distinciones y clasificaciones, y responder diferentemente a cada una de ellas.
    1.º Puede darse el caso de un ministro de la Iglesia públicamente condenado como liberal por ella. En este caso bastará recordar que deja de ser católico (en cuanto a merecer la consideración de tal) todo fiel, eclesiástico o seglar, a quien la Iglesia separa de su seno, mientras por una verdadera retractación y formal arrepentimiento no sea otra vez admitido a la comunión de los fieles. Cuando así suceda con un ministro de la Iglesia, es lobo el tal; no es pastor, ni siquiera oveja. Evitarle conviene, y sobre todo rogar por él.
    2.º Puede darse el caso de un ministro de la Iglesia caído en la herejía, pero sin haber sido aún oficialmente declarado culpable por la referida Iglesia. En este caso es preciso obrar con mayor circunspección. Un ministro de la Iglesia caído en error contra la fe, no puede ser oficialmente desautorizado más que por quien tenga sobre él Jerárquica jurisdicción. Puede, sin embargo, en el terreno de la polémica meramente científica, ser combatido por sus errores y convicto de ellos, dejando siempre la última palabra, o sea el fallo de la polémica, a la autoridad, única infalible, del Maestro universal. Gran regla, estamos por decir única regla en todo, es la práctica constante de la Iglesia de Dios, según aquello de un Santo Padre Quod semper quad ubique, quad ad omnibus. Pues bien. Así se ha procedido siempre en la Iglesia de Dios. Los particulares han visto en un eclesiástico doctrinas opuestas a las que se han enseñado comúnmente únicas sanas. Han dado el grito sobre ellas, se han lanzado a combatirlas en el libro, en el folleto, de viva voz, y han pedido de esta suerte al magisterio infalible de Roma el fallo decisivo. Son los ladridos del perro que advierten al pastor. Apenas hubo herejía alguna en el Catolicismo que no se empezase a confundir y desenmascarar de esta manera.
    3.º Puede darse el caso de que el infeliz extraviado sea un ministro de la Iglesia, al cual debamos estar particularmente subordinados. Es preciso entonces proceder todavía con más mesura y mayor discreción. Hay que respetar siempre en él la autoridad de Dios, hasta que la Iglesia lo declare desposeído de ella. Si el error es dudoso, hay que llamar sobre él la atención de sus superiores inmediatos para que le pidan sobre ello clara explicación. Si el error es evidente, no por esto es lícito constituirse en inmediata rebeldía, sino que es preciso contentarse con la resistencia pasiva a aquella autoridad, en lo que aparezca evidentemente en contradicción con las doctrinas reconocidas por sanas en la Iglesia. Guardarle se debe empero todo respeto exterior, obedecerle en lo que no aparezca dañada ni dañosa su enseñanza, resistirle pacífica y respetuosamente en lo que se aparte de la común sentencia católica.
    4.º Puede darse el caso (y es el más general) de que el extravío de un ministro de la Iglesia no verse sobre puntos concretos de doctrina católica, sino sobre ciertas apreciaciones de hechos o personas, ligadas más o menos con ella. En este caso aconseja la prudencia cristiana mirar con prevención al tal sacerdote resabiado, preferir a los suyos los consejos de quien no tenga tales resabios recordar a propósito de esto la máxima del Salvador: "Un poco de levadura hace fermentar toda la masa." De consiguiente, una prudente desconfianza es aquí la regla de mayor seguridad. Y en esto, como en todo, pedir luz a Dios, consejo a personas dignas e íntegras, procediendo siempre con gran recelo tocante a quien no juegue muy limpio o no hable muy claro sobre los errores de actualidad.
    Y he aquí lo único que podemos decir sobre este punto, erizado de infinitas dificultades, y que es imposible resolver en tesis general. No olvidemos una observación que arroja torrentes de luz. Más se conoce al hombre por sus aficiones personales que por sus palabras y por sus libros. Sacerdote amigo de liberales, mendigo de sus favores y alabanzas, y ordinariamente favorecido con ellas, trae consigo, por lo regular, muy sospechosa recomendación de ortodoxia doctrinal.
    Párense nuestros amigos en este fenómeno, y verán cuan segura norma y cuán atinado criterio les da".
    *Félix Sardà y Salvany (Sabadell, 21 de mayo de 1841 –- ibídem 2 de enero de 1916) fue un sacerdote, apologista, polemista y escritor español. En tres ocasiones fue incluido en la terna para ser elegido obispo, sin que Sardá aceptara el nombramiento. Defendió el Syllabus y emprendió campañas contra la masonería, el espiritismo, el protestantismo, el anarquismo, el naturalismo, el liberalismo y otras corrientes ideológicas afines. Fue elogiado por dicasterios de la Santa Sede como la Sagrada Congregación del Índice. 

    viernes, 16 de agosto de 2013

    LOBBY GAY ORGANIZA "HOGUERA SACRÍLEGA" POR CANCELACIÓN DE CICLO ROSA EN LA PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA


    Mientras el jesuita Joaquín Emilio Sánchez García (en la foto),
    rector de la Universidad Javeriana defendió el evento
    pro gay,  los obispos colombianos se congratularon 
    por la participación de los laicos que llevaron a 
    suspenderlo en esa Universidad.


    BOGOTÁ, 15 Ago. 13 / 12:39 pm (ACI).- Bajo el lema "la única Iglesia que ilumina es la que arde", el lobby gay en Colombia ha organizado una "hoguera sacrílega" para quemar imágenes religiosas, rosarios, crucifijos, entre otros, este viernes 16 de agosto, en el marco de una manifestación en el frontis de la Pontificia Universidad Javeriana por la cancelación del Ciclo Rosa Académico, en el que se promovía el estilo de vida homosexual.

    El Ciclo Rosa ha sido organizado durante 12 años por el Instituto de Estudios Sociales y Culturales PENSAR de la Pontificia Universidad Javeriana, y se iba a realizar a fines de agosto en el campus del centro de estudios católico.

    El evento se canceló tras la presión de miles de laicos y la intervención del Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) y Arzobispo de Bogotá, Cardenal Rubén Salazar, y del Nuncio Apostólico en el país, Mons. Ettore Balestrero.

    El rector de la Pontificia Universidad Javeriana, Padre Joaquín Emilio Sánchez García, el director del Instituto PENSAR, Padre Alberto Múnera, y el docente de la Javeriana y promotor del aborto en Colombia, Padre Carlos Novoa -los tres sacerdotes jesuitas-, han defendido el evento y criticado su cancelación.

    El Padre Sánchez García, quien llegó a manipular una frase del Papa Francisco para justificar el Ciclo Rosa, aseguró que al organizar este evento la Pontificia Universidad Javeriana "de ninguna manera ha hecho algo inconveniente para la fe cristiana".

    En un evento difundido inicialmente en la red social Facebook, y luego eliminado de esta, el lobby gay escribió "que quede claro: ¡La única Iglesia que ilumina es la que arde! Cualquier tipo de fundamentalismo es peligroso y perjudicial para la libertad de pensamiento, para la autonomía y la capacidad crítica que debe tener una sociedad que está dispuesta a cuestionar los dogmas, instituciones e imaginarios de todo tipo, que perpetúan idearios de exclusión y marginación".

    Los "ideólogos del género", dijeron los organizadores de este evento anti católico, "son aquellos que propenden por la naturalización del odio y la justificación de las opresiones y lxs (sic) que nos dedicamos a trabajar por una sociedad libre de binarismos, patriarcado y heterosexismo".

    El lobby gay se manifestó indignado por "saber que persista la censura y la persecución al conocimiento laico".

    "Justamente por esto, como propuesta colectiva, para iluminar esos espacios que propenden por suprimir una historia de más de diez años de constancia y esfuerzo académico plural, convocamos a una gran hoguera hereje, en la que seremos ahora las brujas, las mariconas, escatofílicas (sic), machorras, putas, deslenguadas… las que echemos al fuego todo símbolo religioso que ha sido y sigue siendo causa de opresiones, violencias, injusticias, criminalizaciones, culpas, segregación, temores y asesinatos".

    La "hoguera hereje" se realizará, indicaron, "durante la ola rosa convocada para el viernes 16 de agosto, frente a la Universidad Javeriana, al mediodía".

    El lobby gay culminó la invitación a su evento pidiendo que "no se quede sin llevar su rosario, crucifijo, estampita, etc." (N. de la R: para ser arrojado a la hoguera).