viernes, 9 de agosto de 2019
LAS VIRTUDES DE LA LIMOSNA
Para animaros a dar limosna, siempre que vuestras posibilidades lo permitan, y a darla con intenciones puras, solamente por Dios, voy a mostraros las virtudes de la limosna: 1- Cuán poderosa es ante Dios para alcanzar cuanto deseamos; 2- Cómo nos libra del temor del juicio final; 3- Cuán ingratos somos al mostrarnos ásperos con los pobres, ya que, al despreciarlos, es al mismo Jesucristo a quien menospreciamos.
Solamente el día del juicio final llegaremos a conocer plenamente el valor de la limosna. Esta es la razón: la limosna se antepone a todas las demás buenas acciones, porque una persona caritativa ya posee las demás virtudes.
El profeta Daniel nos dice: «Si queremos inducir al Señor a olvidar nuestros pecados, hagamos limosna".
Escuchad lo que el mismo Jesucristo nos dice en el Evangelio: «Si dais limosnas, yo bendeciré vuestros bienes de un modo especial. Dad, nos dice, y se os dará; si dais en abundancia, se os dará también en abundancia». El Espíritu Santo nos dice por boca del Sabio: «¿Queréis haceros ricos? Dad limosna, ya que el sello del indigente es un campo tan fértil que rinde ciento por uno» El Espíritu Santo nos dice que quien desprecie al pobre será desgraciado todos los días de su vida.
Aquellos que hayan practicado la limosna, no temerán el juicio final. Es muy cierto que aquellos momentos serán terribles: el profeta Joel lo llama el día de las venganzas del Señor, día sin misericordia, día de espanto y desesperación para el pecador.
En efecto, Jesucristo, al anunciar el juicio a que nos habrá de someter, habla de la caridad, y de que dirá a los buenos: «Tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; estaba desnudo, y me vestisteis; estaba encarcelado, y me visitasteis. Venid a poseer el reino de mi Padre, que os está preparado, desde el principio del mundo». En cambio dirá a los pecadores: «Apartaos de mi, malditos: tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; estaba desnudo, y no me vestisteis; estaba enfermo y encarcelado, y no me visitasteis».
Ya veis pues cómo el juicio versa sobre la caridad y la limosna.
No cabe duda que la muerte causa espanto a los pecadores y hasta a los más justos, debido a la terrible cuenta que habremos de dar a Dios, quien en aquel momento no dará lugar a la misericordia.
Leemos en los Hechos de los Apóstoles que en Joppe había una viuda muy buena que acababa de morir. Los pobres corrieron en busca de San Pedro para rogarle la resucitara; unos le presentaban los vestidos que les había hecho aquella buena mujer, otros le mostraban otra dádiva. A San Pedro se le escaparon las lágrimas: «El Señor es demasiado bueno, les dijo, para dejar de concederos lo que le pedís». Entonces se acercó a la muerta, y le dijo: «Levántate, tus limosnas te alcanzan la vida por segunda vez». Ella se levantó, y San Pedro la devolvió a sus pobres. No hallaremos ningún tipo de acciones en atención a las cuales haga Dios tantos milagros como a favor de las limosnas.
Ya veis cuán poderosa es la limosna para impedir que el Señor nos castigue a pesar de que repetidamente seamos merecedores de ello.
¿Más quieres saber por qué los hombres hallan tantos pretextos para eximirse de la limosna? Escucha lo que voy a decirte, que en ello habrás de reconocer la verdad, sino en estos momentos, al menos a la hora de la muerte: la avaricia ha echado raíces en tu corazón; arranca esa maldita planta, y hallarás gusto en dar limosna; quedarás contento al hacerla, cifrarás en ello tu alegría.
¿Sabéis por qué nunca tenemos algo para dar a los pobres, y por qué nunca estamos satisfechos con lo que poseemos? No tenéis con qué hacer limosna pero bien tenéis con qué comprar tierras; siempre estáis temiendo que la tierra os falte. ¡Ah amigo mío, deja llegar el día en que tengas tres o cuatro pies de tierra sobre tu cabeza, entonces podrás quedar satisfecho!
¿No es verdad, padre de familia, que no tienes con qué dar limosna, pero lo posees abundante para comprar fincas? Di mejor, que poco te importa salvarte o condenarte, con tal de satisfacer tu avaricia. ¿"No es verdad, madre de familia, que no tienes nada para dar a los pobres, pero es porque has de comprar objetos de vanidad para tus hijas? Ah! me dirás, todo esto es necesario y no pido nada a nadie; no puede enojarse por ello -Madre de familia, que en el día del juicio tengas bien presente que te lo advertí: no pides nada a nadie, es verdad, mas no resultas menos culpable, tanto como si hallases a un pobre y le quitases el poco dinero que lleva.
Por otra parte, la caridad no se practica sólo con el dinero. Podéis visitar a un enfermo, hacerle un rato de compañía, prestarle algún servicio, arreglarle la cama, prepararle los remedios, consolarle en sus penas, leerle algún libro piadoso.
Nos complace que se nos agradezcan las limosnas, que se hable de ellas, que se nos devuelvan con algún favor, y hasta nos gusta hablar de nuestras buenas acciones para manifestar que somos caritativos. Tenemos nuestras preferencias; a unos les damos sin medida, mas a otros nos negamos a darles nada, antes bien los despreciamos.
Lo poco que damos, démoslo de corazón, con la mira de agradar a Dios y de expiar por nuestros pecados. El que tiene verdadera caridad no guarda preferencias de ninguna clase, lo mismo favorece a sus amigos que a sus enemigos, con igual diligencia y alegría da a unos que a otros. Si alguna preferencia hubiésemos de tener, sería para con los que nos han dado algún disgusto.
El pobre no es más que un instrumento del cual Dios se sirve para impulsaros a obrar bien.
¿Qué debemos sacar de todo esto? Vedlo que la limosna es de gran mérito a los ojos de Dios, y tan poderosa para atraer sobre nosotros sus misericordias, que parece como si asegurase nuestra salvación. Mientras estamos en este mundo, es preciso hacer cuantas limosnas podamos; siempre seremos bastante ricos, si tenemos la dicha de agradar a Dios y salvar nuestra alma; mas es necesario hacer la limosna con la más pura intención, esto es: todo por Dios, nada por el mundo.
¡Cuán felices seríamos si muchas limosnas hechas durante nuestra vida nos acompañasen delante del tribunal de Dios para ayudarnos a ganar el cielo! Esta es la dicha que os deseo.
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jueves, 8 de agosto de 2019
CHESTERTON DIXIT
Lo correcto es lo correcto, aunque no lo haga nadie. Lo que está mal está mal, aunque todo el mundo se equivoque al respecto.
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miércoles, 7 de agosto de 2019
LA TRAICIÓN DE JUDAS (Sobre la comunión sacrílega) –– Por el P. Pbro. Luis José Chiavarino.
NOTA DE CATOLICIDAD.- Quienes habiéndose casado por la Iglesia se divorcian y se dizque vuelven a "casar", están viviendo en adulterio y mientras vivan en ese estado de pecado mortal no deben comulgar y están arriesgando su salvación eterna. Si comulgasen, pecarían gravísimamente y cometerían un terrible sacrilegio. Ninguna autoridad -ni siquiera un papa- tiene el poder para autorizar tan grave pecado contra la Eucaristía. Para comulgar no se debe tener NINGÚN pecado mortal luego de la última Confesión bien hecha (se deben haber confesado al sacerdote todas las faltas graves con verdadero propósito de no volver a pecar y con genuino y sincero dolor y arrepentimiento por haber ofendido a Dios).
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Discípulo. –– ¿Por qué se llama a la comunión sacrílega “la traición de Judas”?
Maestro. —Ya sabes que Judas, arrastrado por la avaricia y fascinado por las ofertas de los escribas y fariseos, tomó la determinación de vender a Jesús por el irrisorio y vil precio de treinta monedas.
D. —Sí, Padre, ya lo sé.
M. —Pues bien, tramado el infame convenio, se ofreció a acompañar a los esbirros que debían prender al Divino Maestro, y así, entregárselo.
Sabiendo que estaba rezando en el Huerto de los Olivos, se mezcló con los esbirros y entró diciéndoles: — ¡Ojo con equivocarte! Aquél a quien yo bese en la frente es Jesús: prendedlo y atadlo.
Jesús, en tanto, oyendo el ruido, se adelanta, y Judas, el traidor Judas, aunque sentía allá en sus adentros el remordimiento de la conciencia que le amenazaba, se acerca también, le abraza y le besa, diciendo:—Ave, Rabí, Salud, Maestro!
¡Estaba consumado el más grande sacrilegio que vieron los siglos! Judas se retira y, desesperado, se ahorca en la rama de un árbol.
D. –– ¡Oh, qué maldad la de Judas!
M. — Sí, Judas fué un malvado; pero aún son mucho peores los que se acercan a comulgar indignamente; porque Judas cometió sacrilegio una sola vez mientras que éstos lo repiten con frecuencia, y por ello son mucho peores que Judas.
D. — ¿Qué dice, Padre? ¡Usted me asusta!
M. —Es para horrorizarse; pero es la realidad. Mira, la mayor parte de las veces, aquellos que han cometido el primer sacrilegio, casi instintivamente se acostumbran, y cuando ya han traicionado una vez a Jesucristo, le traicionan dos, tres, cien veces, y tal vez años enteros, y quién sabe si hasta la muerte, imitando a Judas al pie de letra.
Ellos, como Judas, no ignoran que Jesucristo está verdadera y realmente presente en la Santísima Eucaristía; entran en la iglesia, se aproximan al comulgatorio, como Judas se acercó a Jesús; esperan que por manos del sacerdote se acerque y después, con una conciencia sumida en terrible inquietud por un remordimiento desgarrador, dan a Jesús el beso del sacrilegio.
D. — ¡Desgraciados!
M. — ¡Desgraciadísimos!, querrás decir. Escucha:
Cuando, en la última cena reprendía Jesús a los apóstoles, diciéndoles que, dentro de poco, uno de los que se sentaban a la mesa con Él, el que untaba el pan en su plato, le había de traicionar exclamó, refiriéndose a Judas: Más le hubiera valido no haber nacido. Pues mejor, mil veces mejor que no hubieran nacido los sacrílegos, porque así no hubieran pisoteado el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, y hubiera habido menos condenados en el infierno.
Seguramente habrás leído en la Historia Romana aquel episodio del emperador Julio César. Este gran emperador, llamado señor de los pueblos, que tanto ensanchó y enriqueció su imperio, mientras planeaba mayores conquistas, acabó sus días víctima de una terrible conjuración, tramada contra él por aquellos a quienes más había favorecido. Cabecilla de aquella conjuración fué un tal Bruto, considerado por César como hijo, y a quien había distinguido con honores y recompensas.
Cuando César se vió asediado por los rebeldes que, puñal en alto, querían matarle, y sobresaliendo entre los primeros su querido Bruto blandiendo el puñal, exclamó:
—Bruto, ¿también tú, hijo mío?
Y, cubriéndose la cara con el manto, cayó atravesado por veintitrés puñaladas.
Pues bien; cada vez que Jesús ve a un sacrílego acercarse a la Sagrada Comunión, cubriéndose el rostro, exclama, terriblemente angustiado:
— ¿También tú, cristiano, mi redimido, precio de mi sangre, queridísimo hijo mío, también tú me traicionas?
— ¡Qué horror, Dios mío, qué horror!
Tomado de “COMULGAD BIEN”.
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martes, 6 de agosto de 2019
MORENA, EL PARTIDO DE AMLO, PRETENDE IMPONER LA LEGALIZACIÓN DEL CRIMEN DEL ABORTO EN EL ESTADO DE MÉXICO
Las diputadas Nancy Nápoles Pacheco, María de Jesús Galicia Ramos y María del Rosario Elizalde Vázquez de Morena presentaron en el pleno en el Estado de México una iniciativa de ley para que se permita el asesinato de no natos, antes de las 12 semanas de gestación.
“Se está considerando que sea hasta las 12 semanas, estaremos muy al pendiente, la iniciativa se aborda en el trabajo de comisiones, para que lo más pronto posible pueda convertirse en ley... Necesitamos que se materialice y no se quede en la congeladora, la intención es que trascienda y que avance lo más pronto posible”, señaló la diputada morenista Nancy Nápoles Pacheco en conferencia de prensa.
El Estado de México no es el único estado en sumarse a este intento criminal, se sabe que el Congreso de Michoacán analizará una iniciativa similar, propuesta por el diputado Norberto Antonio Martínez Soto del PRD, a principios de este mes de julio.
Urge que la ciudadanía y los movimientos provida tomen las medidas necesarias para evitar la muerte de cientos de miles de mexicanos no nacidos por culpa de estas criminales iniciativas si llegaran a imponerse. Durante su campaña presidencial, Andrés Manuel López Obrador señaló que su partido, de llegar al poder, no impondría el aborto contra la voluntad del pueblo mexicano ni sin que medie una amplia consulta popular.
Fuentes: Notimex y Catolicidad.
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lunes, 5 de agosto de 2019
ACERCA DE LA COBARDÍA
"Debo decir algo sobre los malos soldados del Rey Cristo, es decir, los cristianos cobardes. Nada aborrece tanto a un Rey como la cobardía de sus soldados; si sus soldados son cobardes, el Rey está listo. No hacen honor al Rey Cristo los cristianos que tienen una especie de complejo de inferioridad de ser cristianos. [...] Para que Cristo sea realmente Rey, por lo menos en nosotros, hemos de vencer el miedo, la cobardía, la pusilanimidad; no ser ‘hombres para poco’, como decía Santa Teresa, y ¡pobre de aquel a quien ella se lo aplicaba! ¿Y cómo podemos vencer al miedo? ¡El miedo es un gigante! ‘¿Os olvidasteis que Yo estaba con vosotros?’."
Padre Leonardo Castellani
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sábado, 3 de agosto de 2019
DEL CATECISMO MAYOR DE SAN PÍO X: DE LA MANERA DE ASISTIR A LA SANTA MISA
666.- ¿Qué cosas son necesarias para oír bien y con fruto la santa Misa? - Para oír bien y con fruto la santa Misa son necesarias dos cosas: 1ª., modestia en el exterior de la persona; 2ª., devoción del corazón.
667.- ¿En qué consiste la modestia de la persona? - La modestia de la persona consiste de un modo especial en ir modestamente vestido, en guardar silencio y recogimiento y en estar cuanto sea posible arrodillado, excepto el tiempo de los evangelios, que se oyen en pie.
668.- ¿Cuál es la mejor manera de practicar la devoción del corazón mientras se oye la santa Misa? -La mejor manera de practicar la devoción del corazón mientras se oye la santa Misa, es la siguiente:
1º. Unir desde el principio nuestra intención con la del sacerdote, ofreciendo a Dios el santo sacrificio por los fines para que fue instituido.
2º. Acompañar al sacerdote en todas las oraciones y acciones del sacrificio.
3º. Meditar la pasión y muerte de Jesucristo y aborrecer de corazón los pecados que fueron causa de ella.
4º. Hacer la comunión sacramental o, a lo menos, la espiritual, al tiempo que comulga el sacerdote.
669.- ¿Qué es comunión espiritual? - Comunión espiritual es un gran deseo de unirse sacramentalmente a Jesucristo, diciendo, por ejemplo: “Señor mío Jesucristo, deseo con todo mi corazón unirme a Vos ahora y por toda la eternidad”, y haciendo los mismos actos que preceden y siguen a la comunión sacramental.
670.- ¿Estorba oír la Misa con fruto el rezo del Rosario y de otras preces durante la misma? - El rezo de esas preces no estorba oír con fruto la Misa, con tal que se procure buenamente seguir las ceremonias del santo sacrificio.
671.- ¿Es loable rogar también por otros mientras se asiste a la Santa Misa? - Es loable rogar también por otros mientras se asiste a la santa Misa; antes bien, el tiempo de la Santa Misa es el más oportuno para rogar a Dios por los vivos y por los difuntos.
672.- ¿Qué se debe hacer acabada la Misa? Acabada la Misa debemos dar gracias a Dios por habernos concedido asistir a tan gran sacrificio y pedir perdón por las faltas que hubiésemos cometido al oírla.
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viernes, 2 de agosto de 2019
REGLA PARA DISTINGUIR LA VERDAD CATÓLICA DEL ERROR por San Vicente de Lerins
Habiendo interrogado con frecuencia y con el mayor cuidado y atención a numerosísimas personas, sobresalientes en santidad y en doctrina, sobre cómo poder distinguir por medio de una regla segura, general y normativa, la verdad de la fe católica de la falsedad perversa de la herejía, casi todas me han dado la misma respuesta: «Todo cristiano que quiera desenmascarar las intrigas de los herejes que brotan a nuestro alrededor, evitar sus trampas y mantenerse íntegro e incólume en una fe incontaminada, debe, con la ayuda de Dios, pertrechar su fe de dos maneras: con la autoridad de la ley divina ante todo, y con la tradición de la Iglesia Católica».
Es pues, sumamente necesario, ante las múltiples y enrevesadas tortuosidades del error, que la interpretación de los Profetas y de los Apóstoles se haga siguiendo la pauta del sentir católico.
En la Iglesia Católica hay que poner el mayor cuidado para mantener lo que ha sido creído en todas partes, siempre y por todos. Esto es lo verdadera y propiamente católico, según la idea de universalidad que se encierra en la misma etimología de la palabra. Pero esto se conseguirá si nosotros seguimos la universalidad, la antigüedad, el consenso general. Seguiremos la universalidad, si confesamos como verdadera y única fe la que la Iglesia entera profesa en todo el mundo; la antigüedad, si no nos separamos de ninguna forma de los sentimientos que notoriamente proclamaron nuestros santos predecesores y padres; el consenso general, por último, si, en esta misma antigüedad, abrazamos las definiciones y las doctrinas de todos, o de casi todos, los Obispos y Maestros.
EJEMPLO DE CÓMO APLICAR LA REGLA
¿Cuál deberá ser la conducta de un cristiano católico, si alguna pequeña parte de la Iglesia se separa de la comunión en la fe universal?
-No cabe duda de que deberán anteponer la salud del cuerpo entero a un miembro podrido y contagioso.
-Pero, ¿y si se trata de una novedad herética que no está limitada a un pequeño grupo, sino que amenaza con contagiar a la Iglesia entera?
-En tal caso, el cristiano deberá hacer todo lo posible para adherirse a la antigüedad, la cual no puede evidentemente ser alterada por ninguna nueva mentira.
¿Y si en la antigüedad se descubre que un error ha sido compartido por muchas personas, o incluso por toda una ciudad, o por una región entera?
-En este caso pondrá el máximo cuidado en preferir los decretos -si los hay- de un antiguo Concilio Universal, a la temeridad y a la ignorancia de todos aquellos.
¿Y si surge una nueva opinión, acerca de la cual nada haya sido todavía definido?
-Entonces indagará y confrontará las opiniones de nuestros mayores, pero solamente de aquellos que, siempre permanecieron en la comunión y en la fe de la única Iglesia Católica y vinieron a ser maestros probados de la misma. Todo lo que halle que, no por uno o dos solamente, sino por todos juntos de pleno acuerdo, haya sido mantenido, escrito y enseñado abiertamente, frecuente y constantemente, sepa que él también lo puede creer sin vacilación alguna.
San Vicente de Lerins
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jueves, 1 de agosto de 2019
LA DISCULPA DE LOS PROPIOS DEFECTOS ES PRODUCTO DE LA SOBERBIA
«Compara un santo [San Pedro Damiano] a los que se excusan al erizo, que cuando siente que le quieren tomar o tocar, encoge con grandísima velocidad la cabeza y los pies, y queda por todas partes rodeado de espinas, hecho una bola, que no le podréis tomar ni tocar, sin punzaros primero. De esta manera, dice este santo, son los que se excusan, que si los queréis tocar, y les decís la falta que hicieron, luego se defienden como el erizo. Y unas veces os punzarán a vos, dándoos a entender que también vos habéis menester aquello; otras diciéndoos que también hay regla que no reprenda uno a otro; otras diciendo que otros hacen mayores faltas y se disimulan. Llegaos a tocar al erizo y veréis si punza.
Todo esto nace de la mucha soberbia que tenemos, que no querríamos que se supiesen nuestras faltas, ni ser tenidos por defectuosos, y más nos pesa de que se sepan y de la estima que por ello perdemos, que de haberlas hecho, y así las procuramos encubrir y excusar cuanto podemos.
Y hay algunos tan inmortificados en esto, que aun antes que les digan nada, ellos previenen y se excusan, y quieren dar razón de lo que les pueden oponer; “si hice aquello fue por esto, y si hice lo otro, fue por esto otro”. ¿Quién os pica ahora que así saltáis? El estímulo y aguijón de la soberbia que tienen allá dentro en las entrañas, eso les pica y les hace saltar con eso, aun antes de tiempo».
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miércoles, 31 de julio de 2019
martes, 30 de julio de 2019
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