jueves, 30 de mayo de 2024

FIESTA DEL JUEVES DE CORPUS CHRISTI (DE PRECEPTO -OBLIGA LA SANTA MISA-, AL MENOS EN MÉXICO, EN OTROS PAÍSES EL FIEL DEBE INVESTIGAR)




Tres jueves hay en el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el Día de la Ascensión.

La Iglesia celebra jubilosa el Jueves de Corpus Christi 60 días después del Domingo de Resurrección para conmemorar la institución de la Sagrada Eucaristía.

La Fiesta del Jueves de Corpus tuvo como antecedente el milagro que sucedió en Bolsena, Italia, en 1263. Ya que, acorde a diferentes relatos, un sacerdote que oficiaba la Santa Misa vio brotar sangre al elevar la Hostia Consagrada.

Pero, ¿por qué está fiesta religiosa se asocia con las mulas?

Los antecedentes son muchos y muy variados, al menos en nuestro país.

Esta Festividad fue traída a México por los españoles en la conquista y se dice que, aproximadamente desde 1526, la fiesta de Corpus Christi era la más importante fiesta en todo el virreinato de la Nueva España. Y que en este día salían las procesiones con el Santísimo Sacramento, en las que participaban campesinos provenientes del Estado de México, Morelos, Puebla, Tlaxcala, y luego de Querétaro, Guanajuato, San Luis Potosí y Zacatecas que iban con sus mulas y sus cosechas para ofrecérselas a Dios como señal de agradecimiento, en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México.

También cuentan que un hombre, llamado Ignacio, tenía dudas acerca de su vocación sacerdotal y un Jueves de Corpus le pidió a Dios que le enviara una señal. Al estar presente en la procesión, vio pasar el Santísimo Sacramento y pensó que si Dios estaba presente en la Hostia consagrada, hasta las mulas se arrodillarían. En ese mismo instante su mula se arrodilló. Por lo que, Ignacio lo tomó como una señal y entregó su vida al sacerdocio.

De esta manera, nació la tradición de elaborar mulitas con hojas de plátano o barro cargando pequeños guacales con fruta. Estas mulitas representan que los católicos reconocen la presencia de Dios en la Eucaristía y también recuerdan a aquellos campesinos que acudían a la ciudad con sus mulas, como medio de transporte y en las que les colgaban cajas de madera para llevar sus alimentos.

Por otro lado, en este día también se acostumbra vestir a los niños con ropa de manta en alusión a quienes dedican su vida a arar tierras y se presentan en la iglesia en Jueves de Corpus para dar gracias como lo hacían sus antepasados.

También recuerdan aquel milagro con que San Antonio de Padua comprobó ante una mula que Cristo estaba realmente presente en la hostia.

martes, 28 de mayo de 2024

LA DIFAMACIÓN


LA DIFAMACIÓN ES UN PECADO TERRIBLE que ha sido la causa de que muchas almas hayan sido arrojadas al infierno. Es la DIFAMACIÓN ( ó Detracción), otro de los pecados de la “famosa” lengua.

RECUERDEN LO QUE UNA VEZ DIJO NUESTRO SEÑOR: "(La Difamación), ¡Oh infame y universal peste que causa la muerte de tantas almas! ¡Detengan esta corriente impetuosa que conduce tantas almas al infierno! ¡En cuán graves males y profundos precipicios caen las personas que no refrenan su imaginación y su lengua (y se ponen a difamar). A muchas, más le valiera no haber nacido.”

QUERIDOS FIELES, PARA CONOCER MÁS ESTE PECADO de la Difamación y llegar a odiarlo, de tal manera que no caigamos en él, veamos los siguientes puntos:

1) ¿Qué es la Difamación?

2) ¿Cuán grave es este pecado?

3) ¿Cuándo es pecado mortal y cuándo es venial?

4) ¿Cómo se debe restituir la fama?

5) ¿Es en algún caso lícita la Difamación?

6) ¿Cómo peca el que oye la Difamación?

I) ¿QUÉ ES LA DIFAMACIÓN?

Recordemos que hay varias maneras de ofender al prójimo con nuestras palabras:

i) si las malas palabras dañan el honor del prójimo, el pecado se llama CONTUMELIA (Cuando uno insulta a otro en su cara); es el tema que vimos hace dos semanas;

ii) si las palabras dañan la prosperidad de otro, el pecado se llama MALDICIÓN (cuando alguien con sus palabras le desea un mal a otro; ejemplos: que se muera, que se enferme, que le vaya mal en los negocios, etc.)

iii) y si las palabras dañan la fama del prójimo, entonces el pecado se llama DIFAMACIÓN (o Detracción)

DEFINICIÓN.- DIFAMACIÓN, es la injusta denigración de la fama del prójimo, hecha en ausencia de aquél a quien se difama.

DIVISIÓN: La Difamación se divide principalmente en dos:

a) DIFAMACIÓN SIMPLE .- es cuando se manifiesta, sin justa causa, un pecado o vicio oculto del prójimo;

b) CALUMNIA.- es cuando se le imputa falsamente al prójimo algún pecado ó crimen.

La calumnia le agrega a la Difamación simple el hecho de decir también una mentira, y a veces tan perniciosa, que daña mucho la fama del prójimo.

La Difamación también puede ser directa o indirecta:

- DIFAMACIÓN DIRECTA, cuando claramente se narra el pecado o vicio de prójimo. EJEMPLO: el difamador dice expresamente: “Fíjate que fulanita, el otro día, salió con un hombre casado”;

- DIFAMACIÓN INDIRECTA, cuando el pecado o vicio de prójimo no se manifiesta claramente, sino que sólo se insinúa, lo cual puede hacerse no sólo con palabras, sino también con gestos. EJEMPLO: el difamador dice: “fíjate que la otra noche, fulanita llegó muy tarde a la casa, quién sabe qué habrá estado haciendo”.

También es Difamación indirecta cuando se niegan o disminuyen las buenas cualidades del prójimo. Esta Difamación indirecta, a veces es más maliciosa que la difamación directa, pues hay expresiones que dañan mucho la fama del prójimo:

EJEMPLOS:

- “Y con esto que te digo, no te digo todo, ehh?”

- “¡ay!, si pudiera decirte todo lo que sé”,

- “sí, fulanita es piadosa, pero…”

II) ¿CUÁN GRAVE ES ESTE PECADO DE LA DIFAMACIÓN ?

LA DIFAMACIÓN ES UN PECADO CONTRA LA JUSTICIA, porque el hombre tiene perfecto derecho a su fama.

SI SE COMPARA ESTE PECADO CON OTROS, los autores dicen que este pecado de la difamación es menos grave que el homicidio y que el adulterio, pero que es un pecado más grave que el hurto, pues como dice la Sagrada Escritura: “Para el hombre, es mejor el buen nombre que las muchas riquezas” (Prov. 22,1).

ADEMÁS, ESTE PECADO DE LA DIFAMACIÓN DAÑA MUCHO EL BIEN COMÚN DE LA SOCIEDAD, pues el bien común exige que las acciones malas del prójimo no sean reveladas si no hay suficiente motivo; pues si a todos les fuese lícito revelar los pecados ocultos de las personas, de allí surgirían muchos pleitos, envidias, odios, y por lo tanto, la paz y la tranquilidad de las familias y de toda la sociedad se perturbaría.

EN LA SAGRADA ESCRITURA hay muchos pasajes en los que Dios nos habla en contra de este pecado, y dice que los difamadores son odiosos a Dios y a los hombres (Prov. 24,9), y que serán excluidos del Reino de los cielos. Por eso, el gran Sabio, Salomón, nos advierte contra este pecado y exclama: “Mira, no resbales en tu hablar, no vaya a ser que tu caída sea mortal e incurable (Eccl.28,30)”

En los Salmos, el rey David, hablando de los difamadores, exclama lo siguiente: “Su garganta es un sepulcro abierto, con sus lenguas maquinan continuamente engaños; ¡Júzgalos, oh, Dios mío!” (Salm.5,11)

Y San Pablo hace entrar este pecado de la difamación (maledicencia) entre los crímenes más enormes que excluyen del Reino de los cielos: “Ni los fornicarios, ni los adúlteros, ni los maldicientes, poseerán el reino de Dios”. (I. Cor. 6,9-10)

¿Y QUÉ DICEN LOS SANTOS PADRES sobre este pecado de la difamación? Pues lo consideran como una abominación y como una obra del demonio. Tan sólo SAN BERNARDO dice que, el Difamador, con la espada de su lengua, mata tres almas de un solo golpe: mata a su misma alma, mata al alma que lo escucha, y mata el alma del pobre difamado.

III) ¿CUÁNDO ES PECADO MORTAL Y CUÁNDO VENIAL?

Para determinar la gravedad del pecado, habrá que considerar tres aspectos:

a) la gravedad del pecado o defecto que se está revelando.

b) la condición y dignidad de la persona difamada.

c) la eficacia de la difamación.


a) la gravedad del pecado o defecto que se está revelando

- si se dice de otro un pecado grave, ordinariamente el pecado será mortal

- si se revela un pecado leve, ordinariamente el pecado será venial

Ejemplos:

- Si se anda diciendo que fulanito es adúltero, homosexual, drogadicto, violador, ladrón; esto hiere mucho la fama del prójimo y por eso el pecado ordinariamente será mortal

- Si se anda diciendo que fulanita es perezosa, que es mal geniada, que es imprudente, indocta, esto normalmente no hiere mucho la fama del prójimo, por eso el pecado ordinariamente será venial.

b) la condición y dignidad de la persona difamada

Si se está infamando a una persona de cierta dignidad, aún cuando sólo se revele algún pecado en sí mismo leve, puede llegar a ser pecado mortal:

Ejemplo: - decir que un obispo o un sacerdote es mentiroso, el pecado puede fácilmente ser mortal

Por el contrario, si se infama a una persona de condición y dignidad inferior, señalando lo mismo, no por eso el pecado será necesariamente mortal.

c) la eficacia de la difamación

Es decir, hay que ver que tanto daño se causa a la persona infamada. Y para medir este daño, hay que considerar: quién está difamando, y quiénes están escuchando;

- si la persona que está difamando es una persona de cierta dignidad, prudencia y autoridad, su difamación hace más daño que si lo hiciera una persona de inferiores cualidades. Por eso, la difamación hecha por una persona de gran autoridad, es más grave;

- también, es pecado más grave revelar cosas a personas locuaces y chismosas, que revelarlas a personas prudentes y serias.

- Igualmente, es más grave revelar el pecado a varias o a muchas personas, que a una sola.

IV) ¿CÓMO SE DEBE RESTITUIR LA FAMA?

Hay que distinguir si se trata de calumnia ó de simple difamación.

EL CALUMNIADOR DEBE RETRACTARSE DE LO DICHO, aún con perjuicio de su propia fama, porque la fama del inocente es más valiosa que la fama del culpable.

EL QUE HA COMETIDO SIMPLE DIFAMACIÓN (ha revelado pecados o defectos verdaderos del prójimo), no puede negar lo que dijo, pues mentiría; Pero sí tiene que declarar que cometió un error al decir tal cosa, que no debió haber hablado, etc. Además de hacer esto, el difamador debe aprovechar toda ocasión que tenga para alabar y honrar al difamado (por las virtudes que tenga, por sus buenas obras, etc.).

NOTA: La reparación debe ser proporcionada y suficiente. Así, el que difama en público, está obligado a retractarse en público, para que así las personas que se dieron cuenta de la ofensa, puedan volver a tener la estimación que tenían por la persona antes difamada.

V) ¿ES EN ALGÚN CASO LÍCITA LA DIFAMACIÓN?

LA DIFAMACIÓN QUE ES CALUMNIA, en ningún caso es lícita.

Pero LA SIMPLE DIFAMACIÓN, es decir, el manifestar el pecado oculto del prójimo, aunque éste pierda la fama, es lícito hacerlo cuando haya una justa causa, y así lo exija el bien público o el privado, porque de esta manera cesa en el pecador el derecho a conservar su fama.

EJEMPLOS DE CAUSAS JUSTAS:

- En casos muy especiales donde la utilidad notable del que revela el pecado lo hace a una persona prudente (que guardará el secreto) para pedir consejo o favor, y no con ánimo de difamar.

- la utilidad del pecador, para que se arrepienta o corrija.

- el bien público; cuando se evitan daños que amenazan a la Iglesia, a la Sociedad.

- el bien privado de los oyentes o de otras terceras personas (para librarlos de un mal cierto o probable).

En todos estos casos, al manifestar el pecado ajeno, ni se viola la justicia, porque el prójimo no tiene derecho estricto a su fama hasta el punto que los demás callen con grave daño propio. Ni se viola la caridad, que no obliga con grave incómodo.

VI) ¿CÓMO PECA EL QUE OYE LA DIFAMACIÓN?

- Si el que oye la difamación influyó eficazmente para que el otro difamara, peca contra la justicia y contra la caridad:

Peca contra la justicia, por ser también causa del daño que se infiere al difamado; Y peca contra la caridad, por cooperar al pecado del que difama.

- el que se goza al oír una difamación grave, peca gravemente contra la caridad, por alegrarse del daño ajeno.

- Cuando alguien oye a otro difamar, y no hace nada por impedirlo porque le dio vergüenza, o por negligencia o por temor, el pecado podría llegar a ser venial;

Los padres que oyen difamar a sus hijos, y nos los corrigen, cometen pecado contra la justicia, pues es su deber corregirlos.

- Si impedir la difamación es fácil y eficaz, tendrá que hacerse bajo pena de pecado

- Los que de algún modo manifiestan su disgusto contra la difamación, no cometen pecado

CONCLUSIÓN

Queridos fieles, EN UN DÍA MUY PRÓXIMO, Nuestro Señor se presentará delante de nosotros para examinar nuestro vestido de bodas,

¡Ay de nosotros si no lo tenemos preparado! Pues entonces seríamos arrojados a las tinieblas de fuera, donde será el llanto y rechinar de dientes para toda la eternidad.

Y también, ¡ay de nosotros si, aún teniendo nuestro vestido de bodas, lo tuviéramos todo manchado! pues de esta manera seríamos arrojados fuera, a las tinieblas del Purgatorio, hasta que el fuego limpiase todas las manchas de nuestra alma;

¡Y QUE FÁCIL ES MANCHAR NUESTRA ALMA CON EL PECADO DE LA DIFAMACIÓN! ¡Ya sea difamando, o también oyendo la difamación!

QUERIDOS FIELES, ¡CORRIJÁMONOS YA DE ESTE ABOMINABLE VICIO!

Practiquemos la caridad;

La caridad es benigna, es suave;

La caridad es bienhechora, no piensa mal;

La caridad aparta los ojos del vicio, para no divisarlo;

La caridad no halla un maligno placer en descubrir las iniquidades.

Muy lejos de mostrarlas, las deplora; y lejos de burlarse del pecador, lo compadece.

LA CARIDAD, EN VEZ DE DESCUBRIR LOS PECADOS, LOS OCULTA, en cuanto es posible, a todas las miradas, cubriéndolos con su manto.

QUERIDOS FIELES, HAGAMOS ESTAS COSAS, TENGAMOS GRAN CARIDAD.

Que de esta manera tendremos un blanquísimo y hermosísimo traje de bodas,

y al mirarnos, Nuestro Señor exclamará:

“¡ven amada mía, hermosa mía, paloma mía!”

“¡entra en el gozo de tu Señor!”

lunes, 27 de mayo de 2024

LA ESTRATEGIA DEL ENEMIGO


El papa Pío XII en su alocución del 12-X-1952:

 "No preguntéis quién es el enemigo, ni qué vestidos lleva. Este se encuentra en todas partes y en medio de todos. Sabe ser violento y taimado. En estos últimos siglos ha intentado llevar a cabo la disgregación intelectual, moral, social, de la unidad del organismo misterioso de Cristo. Ha querido la naturaleza sin la gracia; la razón sin la fe; la libertad sin la autoridad; a veces, la autoridad sin la libertad. Es un enemigo que cada vez se ha hecho más concreto con una despreocupación que deja todavía atónitos: Cristo, sí; Iglesia, no. Después: Dios, sí; Cristo, no. Finalmente el grito impío: Dios ha muerto; más aún, Dios no ha existido jamás. Y he aquí la tentativa de edificar la estructura del mundo sobre fundamentos que Nos no dudamos en señalar como a principales responsables de la amenaza que gravita sobre la humanidad: una economía sin Dios, un derecho sin Dios, una política sin Dios. 

"El enemigo se ha preparado y se prepara para que Cristo sea un extraño, en la universidad, en la escuela, en la, familia, en la administración de la justicia, en la actividad legislativa, en la inteligencia entre los pueblos, allí donde se determina la paz o la guerra. 

"Este enemigo está corrompiendo el mundo con una prensa y con espectáculos que matan el pudor en los jóvenes y en las doncellas, y destruye el amor entre los esposos".

sábado, 25 de mayo de 2024

BLASFEMIA


“En nombre del Evangelio y a la luz de las Encíclicas de los cuatro últimos Papas, Gregorio XVI, Pío IX, León XIII y Pío X, yo no vacilo en afirmar que esta indiferencia hacia las religiones, que coloca en el mismo nivel la religión de origen divino y las religiones inventadas por los hombres a fin de incluirlas en el mismo escepticismo, es la blasfemia que atrae el castigo sobre la sociedad, mucho más que los pecados de los individuos y de las familias.” 

Card. Désiré Félicien-François-Joseph Mercier

viernes, 24 de mayo de 2024

ADMINISTRADORA DEL PARAÍSO

 

"María es toda ojos para compadecerse de nosotros y socorrernos. San Epifanio llama a María “la de los muchos ojos”; la que es todo ojos para ver de socorrer a los necesitados. Exorcizaban a un poseído por el demonio; y al preguntarle el exorcista qué hacía María, respondió el poseso: “baja y sube”. Quería decir, que esta benignísima Señora no hace otra cosa más que bajar a la tierra para traer gracias a los hombres, y subir al cielo para obtener el divino beneplácito para nuestras súplicas. 

Con razón san Andrés Avelino llama a la Virgen la administradora del Paraíso que de continuo se ocupa de obtener misericordia, impetrando gracias para todos, tanto justos como pecadores. “El Señor tiene los ojos sobre los justos” (Sal 33,16). Pero los ojos de la Señora, dice Ricardo de San Lorenzo, están vueltos, tanto hacia los justos como hacia los pecadores. Y es porque los ojos de María son ojos de madre, y la madre no sólo mira porque su hijo no caiga, sino para que, habiendo caído, lo pueda levantar".

San Alfonso María de Ligorio


jueves, 23 de mayo de 2024

“NO BUSCARÍAS A DIOS SI NO LO TUVIERAS YA” – Por Antonio Royo Marín. O.P.



   ¡Pobres incrédulos! ¡Qué pena me dan! No todos son igualmente culpables. Distingo muy bien dos clases de incrédulos completamente distintos. Hay almas atormentadas que les parece que han perdido la fe. No la sienten, no la saborean como antes. Les parece que la han perdido totalmente. Esta misma tarde he recibido una carta anónima: no la firma nadie. A través de sus palabras se transparenta, sin embargo, una persona de cultura más que mediana. Escribe admirablemente bien. Y después de decirme que está oyendo mis conferencias por Radio Nacional de España, me cuenta su caso. Me dice que ha perdido casi por completo la fe, aunque la desea con toda su alma, pues con ella se sentía feliz, y ahora siente en su espíritu un vacío espantoso. Y me ruega que si conozco algún medio práctico y eficaz para volver a la fe perdida que se lo diga a gritos, que le muestre esa meta de paz y de felicidad ansiada.

   ¡Pobre amigo mío! Voy a abrir un paréntesis en mi conferencia para enviarte unas palabras de consuelo. Te diré con Cristo: “No andas lejos del Reino de Dios”. Desde el momento en que buscas la fe, es que ya la tienes. Lo dice hermosamente San Agustín: “No buscarías a Dios si no lo tuvieras ya”. Desde el momento en que deseas con toda tu alma la fe, es que ya la tienes. Dios, en sus designios inescrutables, ha querido someterte a una prueba. Te ha retirado el sentimiento de la fe, para ver cómo reaccionas en la oscuridad. Si a pesar de todas las tinieblas te mantienes fiel, llegará un día –no sé si tarde o temprano, son juicios de Dios– en que te devolverá el sentimiento de la fe con una fuerza e intensidad incomparablemente superior a la de antes. ¿Qué tienes que hacer mientras tanto? Humillarte delante de Dios. Humíllate un poquito, que es la condición indispensable para recibir los dones de Dios. El gozo, el disfrute, el saboreo de la fe, suele ser el premio de la humildad. Dios no resiste jamás a las lágrimas humildes. Si te pones de rodillas ante Él y le dices: “Señor: Yo tengo fe, pero quisiera tener más. Ayuda Tú mi poca fe”. Si caes de rodillas y le pides a Dios que te dé el sentimiento íntimo de la fe, te la dará infaliblemente, no lo dudes; y mientras tanto, pobre hermano mío, vive tranquilo, porque no solamente no andas lejos del Reino de Dios, sino que, en realidad, estás ya dentro de él.

   ¡Ah! Pero tu caso es completamente distinto del de los verdaderos incrédulos. Tú no eres incrédulo, aunque de momento te falte el sentimiento dulce y sabroso de la fe. Los verdaderos incrédulos son los que, sin fundamento ninguno, sin argumento alguno que les impida creer, lanzan una insensata carcajada y desprecian olímpicamente las verdades de la fe.

“EL MISTERIO DEL MÁS ALLÁ”

 

martes, 21 de mayo de 2024

LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN


Cuando escribí sobre la teología de la liberación, hubo un hombre que dijo: "su visión de la teología de la liberación es muy limitada". Mi pregunta hacia ese señor es: ¿Y tú que sabes si mi visión es limitada o no? ¿Acaso puedes saber lo que yo pienso por un simple post que solo es un RESUMEN de tantas otras cosas que yo debería decir? 

     De todos modos, no sé si mi visión es limitada o no. Lo que sí sé es lo siguiente:

a) He misionado en más de 6 países, e hice misiones cortas en muchos otros. Puedo decir que los sacerdotes de la teología de la liberación no se preocupaban por convertir gente al catolicismo, y sostenían que las personas pueden salvarse en sus propias iglesias. Esto va claramente contra la doctrina católica. Además, de ser así, no tiene sentido ser católico ya que, ¿Para qué me voy a preocupar de vivir en castidad si perteneciendo a una religión que permite la poligamia me voy a salvar también? Por otra parte, decir tal cosa es decir que Cristo estaba equivocado, puesto que el Señor mismo dijo: "id por todo el mundo y predicad el Evangelio. Quien crea y se bautice se salvará, quien no crea se condenará" (Mc 16, 16). En realidad, Cristo no puede ser nunca un mentiroso. En todo caso, quien miente es quien dice que todas las religiones son iguales. 

  b) Como consecuencia de esto, tampoco estos sacerdotes de la teología de la liberación se preocupaban de que la gente viva en gracia. El sexo fuera del matrimonio es pecado grave, y estos sacerdotes no se preocupaban de que las personas dejen de vivir en unión libre y se casen. Hay que aclarar aquí que el sexo en cuanto tal NO ES MALO. El sexo es algo bueno, sagrado y santo. Pero así como un cuchillo puede ser usado para matar y no para cortar la carne, al sexo se le puede dar un mal uso. El sexo es bueno, SIEMPRE Y CUANDO sea dentro del matrimonio por la Iglesia. Los teólogos de la liberación no se preocupaban porque la gente se case ni que deje de vivir en concubinato, ni tampoco se preocupaban de que los fieles se acerquen al sacramento de la confesión y se arrepientan de sus pecados. Si nos salvamos en cualquier religión, la consecuencia lógica es que el infierno no existe, que el pecado tampoco existe y que hagamos lo que hagamos, ya estamos todos en gracia. 

  c) Estos sacerdotes de la teología de la liberación, en definitiva, no liberaban a nadie. Los mejores de ellos solo sacaban de la pobreza a algunas personas, pero no los liberaban del pecado, y la principal misión de la Iglesia es que la gente viva en gracia de Dios. 

   No estoy diciendo aquí que estos sacerdotes eran malos moralmente. Quizás sus intenciones eran buenas. Pero el problema es que tenían la cabeza formateada por la teología de la liberación, y es por eso que sus Iglesias eran, como mucho, centros de asistencia social, pero no eran para nada lugares donde se buscaba la Gloria de Dios y la salvación de las almas. 

   Repito: a los pobres hay que socorrerlos. Yo no estoy en contra de la acción social y creo que la parábola del Buen Samaritano debe estar siempre presente en nuestros corazones. Si uno ve hermanos en necesidad, hay que socorrerlos y buscar calmar sus sufrimientos, aún ayudándolos materialmente. Pero la primer misión de la Iglesia no es la acción social, sino la salvación de las almas. No amamos verdaderamente al prójimo sino lo sacamos del pecado ni lo ayudamos a vivir en gracia. 

   Por lo tanto, no sé si mi visión de la teología de la liberación es limitada o no. Lo que sí sé es que donde la teología de la liberación fue promovida, el catolicismo disminuyó y crecieron las sectas, el comunismo pegó más fuerte y la gente NO DEJÓ de vivir en pecado. 

   Por los frutos se conoce el árbol. ¿Qué frutos buenos salieron de esta teología? La respuesta es obvia: NINGUNO. 

   Bendiciones para todos.

P. Tomás A. Beroch